domingo, marzo 30, 2014

No te conviertas en el paño de lágrimas de nadie.

      Mónica es la bondad personificada, entregada y generosa. La vida no le trató ni le trata como debiera, pienso que eso les ocurre a la inmensa mayoría de las gente buena que pueblan en este planeta. No entiende ni yo tampoco el porque de su situación.

     Le cuesta y mucho superar la inmensa decepción que padece y sufre, ya que se considera a sí misma como un pañuelo de papel que se utiliza y se tira, tanto en el amor como en otros aspectos de la vida.

    A igual que las preguntas que se hace Mónica, creo que son legión las personas que se plantean cada mañana, cada tarde, cada noche la siguiente cuestión:

    - ¿Por qué se aprovechan de mí y después no intereso y me ignoran?

     La respuesta pueden encontrarla en cada una de esas personas que cada día se cruzan en nuestro camino, en esas personas tan "listas" y con tanta "cara" que mientras te exprimen y te sacan el zumo del cariño, del dinero, de la recomendación, del apoyo moral... se muestran afables, cercanas y encantadoras, pero cuando ya consiguieron su fin, cuando lograron de ti lo que querían o esperabas, ya no les interesa, ni te hablan, ni te miran, ni te envían siquiera un mensaje, un correo, una carta... 

     Por suerte, aunque no son tan abundantes como la "jauría" mencionada anteriormente, también existen aquellos o aquellas que dejan huellas en el alma. Personas en las cuales compiten en excelencia su inteligencia, su bondad y su desinteresado cariño.

     "En la vida hay dos clases de personas: las que dejan huellas en el alma y las "Kleenex". (Javier Rodríguez)

     Si eres como Mónica, si en el fondo de tu alma eres de las personas que dejan huellas en el alma, ya has llegado, ya tienes todo lo necesario para ser feliz; no te falta nada, salvo creértelo de verdad. Tú eres la única y la verdadera razón de tu felicidad y de tu vida. 

    "POR LO QUE MÁS QUIERAS, ¡VIVE! ¡SÉ FELIZ!

     Así, sin más: ¡¡¡FELIZ!!!

      

domingo, marzo 02, 2014

Te dije que te amaba, pero te mentí.

Queridísima "amiga":

Como dijo el torero, lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible, lo que está
bastante relacionado con lo que has sucedido a ambos en estos últimos meses.

Desde que nos conocimos hace ya algún tiempo, bien sabes tú que todo mi afán ha sido el que fueras feliz.

        Que nunca volvieran a brotar lágrimas de esos hermosos ojos tuyos, aunque, haya habido algunas ocasiones en que así haya ocurrido no ha  sido algo que hiciera a propósito, más bien,  ha sido algo espontáneo  que como sé que comprendes surge en ocasiones aunque no lo desees en el amor entre dos personas.


Comprendo que te hayas alejado de mi. Comprendo que ahora estés feliz con esa persona que tanto y tanto te quiere y ama. Comprendo que te dije muchas veces que iría a verte, sin embargo, y esto no es excusa,  unas veces los compromisos familiares y otras las obligaciones laborales han dilatado el momento de poder admirarte directamente. 

No voy a cansarte mucho más con la lectura de esta,  que puede ser un verdadero "trago amargo" tanto para ti como para tu mente en estos momentos que imagino  es de inmensa alegría y placer para tu persona allá donde te encuentres con tu gran amor. Quizás pueda ser, mas bien, la reflexión de un espíritu enamorado y solitario que piensa en que esta historia de amor ha sido tan intensa y verdadera como lo son nuestras personas.

Me despido con otra reflexión en voz alta mi "pluscuamqueridísima amiga" diciéndote que sí, que esta relación falló y fracasó debido algunas veces  a  mi causa, otras a la tuya, y casi siempre a los hados del destino que desde un principio creo que se propusieron  que este nuestro amor se convirtiera  en imposible y aunque me duela, aunque nos duela a ambos, hemos de aceptarlo así por duro que resulte. Por esto te ruego que por ese amor que dijiste me tenías en otros tiempos me concedas al menos esa inmensa alegría de verte y saberte feliz, de que rías y disfrutes tanto de la vida que te haga sentir la mujer mas feliz y dichosa del universo. Sino lo hicieras así, sino eres la mujer mas feliz y dichosa de la tierra, aumentarías mi dolor y bien sabes que ya nuestros corazones no están para recibir muchas más heridas de las que ya recibieron.

Así pues sin otro ánimo ni intención, que como dije antes que lograr que la alegría y la felicidad sean tus compañeras allá donde vayas y, sin que haya remordimientos ni culpas entre nosotros, pues como has podido comprobar a lo largo de todo este tiempo tanto tú como yo hemos hecho todo lo posible para que este amor que ahora termina viviera para siempre en nuestros corazones, pero, querida mía, no me quito de la cabeza que un hado caprichoso y travieso se complace en mantenernos para siempre separados, me despido de ti con el mayor cariño y ternura hacia tu persona. 

Siempre tuyo, en la distancia y en el éter cibernético. 

Juan Lucas