domingo, julio 13, 2014

Te buscaré.


     Búscame cuando te apetezca, cuando notes que me echas de menos, cuando te mueras de ganas de tenerme y cuando no tengas a nadie que te diga que te quiere.

     Te buscaré cuando no me pongas atención, cuando menos me quieras, cuando me muera por una sola palabra, y cuando me haga falta una mirada hacia mi lado.

     Búscame cuando extrañes las risas, las caricias, las conversaciones, los abrazos y las locuras. Búscame cuando necesites alguien que te sorprenda, cuando te des cuenta que nadie tiene esos detalles, cuando necesites que te digan lo especial que eres, lo bonita que es tu sonrisa y lo guapa que te ves cuando te enfadas.

     Te buscaré cuando extrañe tus labios, tus maneras de querer, la falta de respeto que me hipnotizaba, el delirio de la media noche y el grito detrás de tus miles de silencios.

      Te buscaré cuando necesite alguien a quien sorprender, a quien serenar, cuando me convenza que otro detalle más quizás te volverá a traer a mi y cuando necesite echar flores para enfadarte.

     Búscame cuando mires el móvil (celular) esperando que te hable, cuando salgas y sin darte cuenta me busques con la mirada entre la gente, cuando inesperadamente alguien te toque la espalda y al girarte esperes que sea yo.

martes, junio 24, 2014

La marioneta.


Si por un instante Dios se olvidara

de que soy una marioneta de trapo
y me regalara un trozo de vida,
posiblemente no diría todo lo que pienso,
pero en definitiva pensaría todo lo que digo. 

Daría valor a las cosas, no por lo que valen,
sino por lo que significan.
Dormiría poco, soñaría más,
entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos,
perdemos sesenta segundos de luz. 

Andaría cuando los demás se detienen,
Despertaría cuando los demás duermen.
Escucharía cuando los demás hablan,
y cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate. 

Si Dios me obsequiara un trozo de vida,
Vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, 
dejando descubierto, no solamente mi cuerpo sino mi alma. 
Dios mío, si yo tuviera un corazón,
escribiría mi odio sobre hielo,
y esperaría a que saliera el sol. 

Pintaría con un sueño de Van Gogh
sobre las estrellas un poema de Benedetti,
y una canción de Serrat sería la serenata
que les ofrecería a la luna. 

Regaría con lágrimas las rosas, 
para sentir el dolor de sus espinas,
y el encarnado beso de sus pétalo...
Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida... 

No dejaría pasar un solo día 
sin decirle a la gente que quiero, que la quiero.
Convencería a cada mujer u hombre de que son mis favoritos 
y viviría enamorado del amor. 

A los hombres les probaría cuán equivocados están,
al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen,
sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse.
A un niño le daría alas,
pero le dejaría que él solo aprendiese a volar. 

A los viejos les enseñaría que la muerte
no llega con la vejez sino con el olvido.
Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres
He aprendido que todo el mundo quiere vivir
en la cima de la montaña,
Sin saber que la verdadera felicidad está
en la forma de subir la escarpada. 

He aprendido que cuando un recién nacido
aprieta con su pequeño puño,
por vez primera, el dedo de su padre,
lo tiene atrapado por siempre. 

He aprendido que un hombre
sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo,
cuando ha de ayudarle a levantarse.
Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes,
pero realmente de mucho no habrán de servir,
porque cuando me guarden dentro de esa maleta,
infelizmente me estaré muriendo.



jueves, junio 12, 2014

Madre.

     Hola Madre:

     Desde hace mucho tiempo tenía pensando escribirte algunas líneas pero ya me conoces... Al final,  y buscándome a mí mismo miles de pretexto las he ido postergando una y otra vez hasta el día de hoy,  que sin tener nada de  especial,  ni ser ninguna fecha que me haga u obligue a decirte lo mucho que te quiero y admiro, he decidido decirte lo que hace tanto tiempo debería haberte dicho. 
     
     Creo que en estos momentos de mi vida en los que como bien sabes no tengo proyectos de futuro, en que en  lo único que pienso es en el hoy, aquí y ahora, me viene a mi mente tu figura delgada, tu pelo recogido y tu amor y protección no solo con  mi persona, sino hacia todos tus seres queridos. Eres y serás siempre,  querida madre, esa protección que nunca falla cuando una gota cae sin previo aviso, cuando empieza la lluvia y los truenos y relámpagos parecen van a tragarse el universo. Eres y serás siempre ese refugio que has estado y estás presente en los momentos duros y difíciles de mi existencia. Eres y serás ese escudo que me quita miedos, esa espada que no se rinde ni descansa en su lucha constante para arrebatarme de las garras del desánimo y la melancolía, para cubrirme igual que cuando era  niño del mal tiempo y de vencer mis miedos y temores con tus dulces palabras y cariños.

     Eres  tan hermosa para mí, madre mía, como ese sépalo duro y verde cerrado a cal y canto que tienen las rosas  antes de que llegue el tiempo de florecer y que cuando se abre y deja ver sus hermosos pétalos enamora por su hermosura, encanto y belleza a todos los que por su lado pasan. Pero más hermosa es tu alma, mas hermosa aún tus palabras, tu manera de ser, y aunque  sabes bien que hace mucho tiempo dejé de ser tu "niño", que hace tiempo abandoné el nido que tú y padre construisteis para todos nosotros, tú,  madre, sigues ahí, conmigo, siempre a mi lado, dándome tu mano y tu apoyo, intentando alegrarme cada día con una hermosa sonrisa, con tu alegría inmensa y franca que siempre manifiestas, aunque a veces no sea mas que una tupida cortina que no deja ver el dolor y la tristeza que te causan (sin desearlo ni quererlo) los seres que tanto te aman.

      Quiero en éstas pobres y mal escritas líneas, decirte que aunque a veces sigues corrigiendo mi vida no por ello pienses que te lo reprocho o reprocharé, todo lo contrario te agradezco que sigas siendo mi madre y que sigas pensando y haciendo lo que hacías cuando llegaba a casa magullado o herido por no haber tenido en cuenta las recomendaciones que me dabas para que aquellas magulladuras o heridas no se hubiesen producido. Así pues, quiero decirte ahora que estoy en una difícil situación que no, que no corriges mi vida, que si la guías y que por eso siempre y mientras viva, aunque se que lo haces desinteresadamente quiero darte unas gracias muy, pero que muy grandes.

     Gracias le doy a la vida por permitirme seguir teniéndote a mi lado, gracias le doy a la vida por seguir teniendo junto a mi ese rayo de luz y esperanza que me guía y me fortalece. Gracias le doy a la vida porque de ti sigo aprendiendo y poniendo en práctica tu enorme y sabia filosofía:

      - "Sé fuerte en los momentos duros y difíciles de la vida. Humilde y sencillo con tus semejantes".

      Posiblemente no son nada fáciles para ti estos últimos meses en que, aunque sé que delante de mí y de los demás trata de ocultarlo, debido una vez más a mi causa (aunque yo no haya tenido arte ni parte en el mal que me aqueja) lloras y lloras. Pero, madre del alma, usando tus palabras quiero decirte que nada es fácil en esta vida, pero lo importante es que por ahora sigo aquí y tú sigues conmigo. Y eso es lo verdaderamente primordial e importante en estos momentos.

Post data.

Te quiero.

 Juan Lucas.

domingo, junio 01, 2014

Rompe la soledad.

Os dejo un poema, que me parece maravilloso para dedicárselo a la gente que es gente, a todos aquellos que aún siguen teniendo sus raíces de seres humanos.

                                                                           
"GENTE"

 Hay gente que con solo decir una palabra

 enciende la ilusión y los rosales

 que con solo sonreír entre los ojos

 nos invita a viajar por otras zonas,

 nos hace recorrer toda la magia.

 Hay gente que con solo dar la mano

 rompe la soledad, pone la mesa,

 sirve el puchero, pone guirnaldas; 

 que con solo empuñar una guitarra

 hace una sinfonía de entre casa.

 Hay gente que con solo abrir la boca

 llega hasta todos los límites del alma. ...

 alimenta una flor, inventa sueños,

 y se queda después como si nada.

 Y uno se va de novio con la vida

 desterrando una muerte solitaria

 pues sabe que a la vuelta de la esquina

 hay gente que es así, TAN NECESARIA.

 H.L.Quintana

viernes, mayo 30, 2014

La esperanza.

     La esperanza es el premio que obtiene quien en ella confía y a ella se aferra. Al final, de tanto creer en lo que se espera, la propia esperanza se siente incapaz de defraudar a quien pone todos los medios a su alcance.

      Hay una magia, una fuerza, una energía capaz de convertir en realidad los deseos que parecen inalcanzables. 

      La esperanza sabe de la vida, y debe recorrer todas las arterias y venas del espíritu. Aconsejaba Epicteto: "No sujetar nuestra nave con una sola ancla, ni nuestra vida con una sola esperanza". Es por tanto bueno y conveniente tener a mano distintas y variadas esperanzas. 

      La esperanza hace posible que el invierno se convierta en primavera, la noche en día, el llanto en risa, que tras la tormenta brille el sol, y tras la pena y la tristeza nos visiten la alegría y las ganas de vivir.

      La esperanza se alía con la paciencia y sabe dar tiempo al tiempo, hasta conseguir el milagro de lograr por sí misma que el pobre se sienta rico, o que sin ella el rico se considere el más pobre de los pobres. Por paradójico que parezca, hasta la desesperanza mas absoluta puede convertirse en esperanza, porque quien ya no tiene esperanza, tampoco tiene el miedo que produce la desesperanza. Se queda en lo que es, viviéndolo plenamente aquí y ahora. ¿Por qué preocuparse del futuro si no hay futuro?

     Así pues y para concluir la esperanza es tan positiva como para ser capaz de esperar cuando le atenaza la desesperanza, porque le queda el milagro, y no pocas veces los milagros aparecen en el último instante y contra todo pronostico.

domingo, marzo 30, 2014

No te conviertas en el paño de lágrimas de nadie.

      Mónica es la bondad personificada, entregada y generosa. La vida no le trató ni le trata como debiera, pienso que eso les ocurre a la inmensa mayoría de las gente buena que pueblan en este planeta. No entiende ni yo tampoco el porque de su situación.

     Le cuesta y mucho superar la inmensa decepción que padece y sufre, ya que se considera a sí misma como un pañuelo de papel que se utiliza y se tira, tanto en el amor como en otros aspectos de la vida.

    A igual que las preguntas que se hace Mónica, creo que son legión las personas que se plantean cada mañana, cada tarde, cada noche la siguiente cuestión:

    - ¿Por qué se aprovechan de mí y después no intereso y me ignoran?

     La respuesta pueden encontrarla en cada una de esas personas que cada día se cruzan en nuestro camino, en esas personas tan "listas" y con tanta "cara" que mientras te exprimen y te sacan el zumo del cariño, del dinero, de la recomendación, del apoyo moral... se muestran afables, cercanas y encantadoras, pero cuando ya consiguieron su fin, cuando lograron de ti lo que querían o esperabas, ya no les interesa, ni te hablan, ni te miran, ni te envían siquiera un mensaje, un correo, una carta... 

     Por suerte, aunque no son tan abundantes como la "jauría" mencionada anteriormente, también existen aquellos o aquellas que dejan huellas en el alma. Personas en las cuales compiten en excelencia su inteligencia, su bondad y su desinteresado cariño.

     "En la vida hay dos clases de personas: las que dejan huellas en el alma y las "Kleenex". (Javier Rodríguez)

     Si eres como Mónica, si en el fondo de tu alma eres de las personas que dejan huellas en el alma, ya has llegado, ya tienes todo lo necesario para ser feliz; no te falta nada, salvo creértelo de verdad. Tú eres la única y la verdadera razón de tu felicidad y de tu vida. 

    "POR LO QUE MÁS QUIERAS, ¡VIVE! ¡SÉ FELIZ!

     Así, sin más: ¡¡¡FELIZ!!!

      

domingo, marzo 02, 2014

Te dije que te amaba, pero te mentí.

Queridísima "amiga":

Como dijo el torero, lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible, lo que está
bastante relacionado con lo que has sucedido a ambos en estos últimos meses.

Desde que nos conocimos hace ya algún tiempo, bien sabes tú que todo mi afán ha sido el que fueras feliz.

        Que nunca volvieran a brotar lágrimas de esos hermosos ojos tuyos, aunque, haya habido algunas ocasiones en que así haya ocurrido no ha  sido algo que hiciera a propósito, más bien,  ha sido algo espontáneo  que como sé que comprendes surge en ocasiones aunque no lo desees en el amor entre dos personas.


Comprendo que te hayas alejado de mi. Comprendo que ahora estés feliz con esa persona que tanto y tanto te quiere y ama. Comprendo que te dije muchas veces que iría a verte, sin embargo, y esto no es excusa,  unas veces los compromisos familiares y otras las obligaciones laborales han dilatado el momento de poder admirarte directamente. 

No voy a cansarte mucho más con la lectura de esta,  que puede ser un verdadero "trago amargo" tanto para ti como para tu mente en estos momentos que imagino  es de inmensa alegría y placer para tu persona allá donde te encuentres con tu gran amor. Quizás pueda ser, mas bien, la reflexión de un espíritu enamorado y solitario que piensa en que esta historia de amor ha sido tan intensa y verdadera como lo son nuestras personas.

Me despido con otra reflexión en voz alta mi "pluscuamqueridísima amiga" diciéndote que sí, que esta relación falló y fracasó debido algunas veces  a  mi causa, otras a la tuya, y casi siempre a los hados del destino que desde un principio creo que se propusieron  que este nuestro amor se convirtiera  en imposible y aunque me duela, aunque nos duela a ambos, hemos de aceptarlo así por duro que resulte. Por esto te ruego que por ese amor que dijiste me tenías en otros tiempos me concedas al menos esa inmensa alegría de verte y saberte feliz, de que rías y disfrutes tanto de la vida que te haga sentir la mujer mas feliz y dichosa del universo. Sino lo hicieras así, sino eres la mujer mas feliz y dichosa de la tierra, aumentarías mi dolor y bien sabes que ya nuestros corazones no están para recibir muchas más heridas de las que ya recibieron.

Así pues sin otro ánimo ni intención, que como dije antes que lograr que la alegría y la felicidad sean tus compañeras allá donde vayas y, sin que haya remordimientos ni culpas entre nosotros, pues como has podido comprobar a lo largo de todo este tiempo tanto tú como yo hemos hecho todo lo posible para que este amor que ahora termina viviera para siempre en nuestros corazones, pero, querida mía, no me quito de la cabeza que un hado caprichoso y travieso se complace en mantenernos para siempre separados, me despido de ti con el mayor cariño y ternura hacia tu persona. 

Siempre tuyo, en la distancia y en el éter cibernético. 

Juan Lucas


viernes, febrero 14, 2014

Sólo para ti.

     Aún recuerdo aquella primera vez que rocé con mis manos tu cuerpo. Aún recuerdo aquel primer día en que te dejaste amar por mí y el instante supremo en que aquel temblor sacudió lo más hondo de mi ser. Y ni mi importó entonces,  ni me importa ahora tu sexo ni la flaccidez adulta de tus carnes; pues el deseo, el amor, que hasta ti me llevó era y es más poderoso que cualquier ciclón o huracán que imaginar puedas. Aún recuerdo, aunque posiblemente tu no lo creas,  el inmenso placer vivido que inundó mi cuerpo en aquella habitación donde por primera vez te ame y donde la única luz que daba brío a ese lugar era  la llama del intenso e inmenso cariño que de tu alma brotaba.

     Y de esa forma, a ciegas,  al igual que la canción,  te amé. Y en la intensa y enorme inmensidad de esa penumbra noté mientras acariciaba todo tu cuerpo tembloroso, tu respirar, tu aliento, el sudar en tus mismos poros, tu alborotado pelo que al igual que cascada de agua clara caía sobre tus hombros. Y te amé, te amé de tal forma y con tal intensidad que confundí mis miembros entre los tuyos, y tan tuyo fui de ti como mía fuiste tu de mí,  y sacié el hambre que de ti tenía al fin, sacié la sed del intenso amor que te tenía y fui feliz, intensamente feliz, amada mía.

     Y ahora, en este día en que te has alejado de mi presencia,  por lo visto definitivamente, queda la duda de que sino fue un espejismo lo que hacía mí decías sentías.
     
      Cuide las palabras que te dirigía cada vez que nos encontrábamos para de esta forma parecerme más a ti misma que a mí. Te entregué cuanto tenía, que como bien sabes no es mucho, te abrí mi corazón confiándote mis sueños, cogí tu mano y procuré que en momentos de angustias tuvieras un hombro en que apoyarte. Te escuché cuando nadie tenías que quisiera hacerlo... pero, a pesar de tanto cuidado, de tanto mimo,  temías ser parte de mi vida, temías que no fuera tuyo, solamente tuyo,  y así ha sido al final.  Y no te culpo a ti, sino me culpo a mi mismo ya que no quise ver, oír, el inmenso y terrible laberinto de ruidos y dolores que acechan detrás de una mentira, la que tu fuiste tejiendo como si de Penélope renacida se tratase.

     Sí, debes reconocerlo. Caí en la red que fuiste tramando, caí rendido por tus ojos, por el guiño de tu boca, por esas palabras que me envolvían cada vez que me hablabas y que a igual que tela de araña fuiste tejiendo astutamente para de esa forma ir aumentado mi deseo y anhelo hacía tu persona. No sé si fue una vez conseguido este fin,  o cuando hasta ti llegó al  que consideras actualmente tu gran amor, la persona que siempre esperaste, o cuando el precipicio de la soledad merodeaba el lugar que habito, que decidiste hacer  lo que nunca esperé hicieras:  abandonarme. Abandonarme al igual que se abandona aquello que ya debido al uso o al paso del tiempo pierde su valor, abandonarme sin mirar atrás, sin ninguna explicación, sin decir tan solo lo más simple y fácil cuando de verdad es el corazón el que ama: Adiós.

    Y aquí me encuentro en estos momentos, en el territorio de los amantes vencidos, en el cementerio de los amores olvidados, para que así hasta ti no puedan llegar ni el eco de mi voz que pueda hacerte pensar que te apremió a que me expliques,a que me cuentes o me digas  el porqué de tu abandono. 

    Y quiero desde el fondo de este lugar salobre y perdido donde me encuentro,  tan solo decirte  que mi espíritu no se doblegó aunque este sumergido en esta oquedad lúgubre y fría de peces muertos. Y que por mucho que trates de enmascarar ese miedo que siempre te poseyó en silencio, en huida hacia ninguna parte, no libraras a  tu corazón de la angustia de haber cambiado el inmenso amor que te profesaba por un espejismo que tan solo arrastrará tu nave hacía esos mares donde naufragara tu vida y tu alma en el mismo instante en que intentes izar tus velas y se aproxime la primera tempestad... si te fijas, amada mía, esta ya se aproxima por poniente.
Juan Lucas.

viernes, febrero 07, 2014

Amada mía.

     Ya sé amada mía, que he tardado demasiado en escribirte esta carta que te prometí hace ya tiempo, pero debes entender que llevo una larga temporada, y tú bien sabes porqué, con mi rumbo y mi norte perdido. Rumbo y norte que siempre, siempre habían estado bastante claros en mi mente. Pero hoy, ya ves, aquí me tienes intentando ensartar letras y frases para lograr formar sino una melodía, si algo que al menos se parezca a una canción. Al fin hoy llegaron esas letras, esas frases,  que parecen haber tocado tierra en mi persona, debido, y de eso no me cabe la menor duda,  a una inspiración vital alentada por ti. Y debo confesarte,  ángel mío, que es bien difícil llegar a buen puerto en medio de tan terrible oleaje, de tan terrible tempestad de sensaciones y de sueños como los que ahora me embargan.  No obstante y a pesar de que con estas letras pueda decepcionarte me atrevo a regalarte lo que desde mi corazón brota con tan solo el ánimo de agradarte y lograr arrancar del fondo de tu alma esa eterna sonrisa que tantas dichas y alegrías me han dado.

     Esta misiva que ahora comienzo tiene un origen: Tú.  Fue pensada y soñada para ti.  Y como dueña que eres de ella a ti y sólo a ti corresponde darle la forma, el color y la textura que creas se merece. Yo con tu permiso claro está, pues ya dije que es a ti a quien corresponde darle forma, color y textura, empezaré dándole color.  Y ¿qué  mejor color se le puede poner que el de tus melancólicos y hermosos ojos?  Ojos que brillan en tu cara como mundos multicolores y llenos de vida.

      ¿Forma?   La de tu sonrisa;  sonrisa  que tanto me agrada y a veces me desconcierta, sonrisa que me arranca soledades y alegra el alma, sonrisa que debido a mi distancia tú has ido borrando paulatinamente de aquel bello rostro que me regalaste desde el primer momento en que te conocí y que espero que con estas letras vuelvas a recuperar.

      ¿Textura?  La más deseada por este que escribe, sería el estar cerca de ti en el lugar que siempre he soñado y que hasta ahora no he realizado. En ese lugar de amplios ventanales iluminado por una clara y hermosa luna de verano viendo y oyendo el sonido del mar frente a un vaso de vino dejando pasar el tiempo a tu lado, puesto que estando junto a ti,  el tiempo ya no sería tiempo, sino espacios de placeres incalculados.

     Pero todo lo escrito anteriormente es un mundo de recuerdos, es el mundo que quiero y deseo tener y darte, es el mundo que sueño; mas debo volver a la realidad aunque esta me resulte dura y difícil.  Despertar del bello sueño de haberte amado, de haber compartido parte de mi vida contigo como si de un milagro se hubiese tratado. Tan duro e ingrato me resulta intentar olvidarte que ni puedo, ni quiero,  ni deseo hacerlo, puesto que si así lo hiciese,  en mí ya nada sería igual pues debes saber, amada mía, que todos mis ideales cambiaron el día que te conocí, hasta tal  punto fue de esta manera que a partir de ese momento supe que no es bello aquello que creía que lo era, sino que es bello aquello que ha comenzado a generar todo este nuevo mundo de sensaciones y emociones nuevas que trajeron a mi vida tus besos, tus caricias, tus miradas y tu maravillosa e irrepetible forma de ser.  Nuevo mundo de sensaciones y vivencias, donde he podido descubrir que eres tan bella como aquellas notas que brotan del corazón del arpa al ser acariciada por los pálidos y cálidos dedos de una diosa del Olimpo. Nuevo mundo generador de ternura y cariño que nos llevó y aún no se como, a que nuestras vidas se encontraran, a que nuestras almas se amaran y nuestros cuerpos se desearan sin que, al menos yo, quiera dejar esta dulce sensación que me atrapa y me eleva a lo más grato y agradable que pudiera imaginar; puesto que si así lo hiciera ya nada en mí seria igual.

     ¿Y por qué el de todo esto? Pues aquí tienes la respuesta. Es de este modo,  porque he sentido muy cerca de mí el maravilloso brillo de tus ojos, el hálito conmovedor de tu presencia. Es de esta forma, porque aún a sabiendas de que nos estamos distanciando aún siento en mi alma la belleza de aquel primer momento en que nos conocimos y en el cual sentí, noté tu amor limpio, puro e infinitamente tranquilizador que me daba tu presencia. Es así porque aún vive en mi mente aquel preciso instante, momento,  en que apareciste ante mí surgiendo del tumulto de gente desconocida que me rodeaban con tus cabellos negros azabache como bandera identificativa de tu insigne presencia para calmar la enorme intranquilidad que recorría mi alma al encontrarme en un sitio nuevo y desconocido para mí.  Es así,  porque te vi hermosa toda, desde esos hermosos cabellos que cubrían tu frente hasta las diez hermosas y claras medias lunas de tus hermosos y pequeños pies. Porque fue allí donde te revelaste ante mí como si de una visión mágica se tratase, porque pasado algún tiempo después de todo esto, me entregaste tu cuerpo, pan tostado en el horno de mis brazos , porque tu perfume a trópico encendido inundo mis sentidos impregnando ya para siempre mi piel de tan inconfundible aroma. Porque pude comprobar que eres fuego y nieve a la vez, blancos tus pechos y moreno el resto de tu cuerpo. Porque probé  la dulzura de tus labios que a los míos donaste como sacrificio ofrecido a un Dios desconocido. Porque me entregaste tu cuerpo cobrizo, cuerpo desnudo, hecho para el amor. Porque sentí el placer del fuego sagrado para siempre encendido, copa de locura que vive en tu regazo florido. Porque cuando tus brazos me rodearon y tus manos me acariciaron mi corazón palpitaba y me empujaba a ceñirme más y más a tu talle de diosa. Porque, amada mía, al final la ternura nos condujo al momento solemne donde sentimos nuestros cuerpos como si de una fuente de los deseos se tratase donde diste, toda entera,  a mis ojos la visión de tu cálida desnudez, visión que hizo que  buscara en ti al dios de amor con mis manos y no parar hasta poseerlo.

    Amada mía: todo lo que te cuento se quedó grabado en mí para siempre y no quiero borrarlos de mi mente por muy lejos que hoy te encuentres de mí, nunca, nunca, nunca. Amada niña, no me quieras arrebatar ahora aquellos momentos, aquellos dulces e inolvidables recuerdos de amor y pasión;  puesto que así lo hicieses, allá en tu bajo vientre fino donde acaba, donde expira tu curvatura leda y comienza la seda escondida de tu vellón sagrado se quedará dormida para siempre la caricia y la ternura del inmenso cariño y amor que te profeso.

     Acabo recordándote si es que al final te llega esta misiva, que cada día que pasa tengo mas sed de esa sonrisa fresca, del aroma de tu boca, de tus pechos blancos donde me gustaría nuevamente volver a quedar dormido después de haberte amado. Te quiero. Y sé que cada mañana cuando despiertas de tus sensuales y hermosos labios brota una rosa cada día, rosa a la que te pido, si aún puedes hacerlo, quites todas las espinas que herirme puedan, puesto que bastante heridas me causo ya la vida.

     Perdóname por esta loca y atrevida misiva, pero es que estoy amando y el amor me arrastra al igual que arrastra el frio viento de otoño las hojas secas y marrones de los árboles. Tú y solo tú, puedes evitar que a igual que esas hojas muera en el borde de cualquier acera olvidado y con el corazón temblando por el miedo y el frio.

Juan Lucas.


viernes, enero 10, 2014

Tal como éramos.

 No sé porqué. Será que al igual que a otros seres que pueblan este universo donde nos tocó vivir,  en mi interior siempre anidó la duda y la desconfianza en el más allá. No sé porqué en estos momentos, o quizás si lo sepa aunque me niegue a reconocerlo, que estoy viviendo me gustara pensar y hacer recordar a las personas que piensan o han pensado como yo, que la paz interior y la eternidad son posibles para cualquiera con buen corazón y nobles y generosas intenciones. Yo, en estos momentos de la encrucijada de mi vida en la que me encuentro, como he dicho anteriormente y,  sabiendo lo que me espera, quiero pensar en aquella frase de Thomas Campbell:



     "Vivir en los corazones que dejamos tras de nosotros, eso es no morir".

     Quiero pensar, ahora y en en este momento, que la verdadera felicidad, aquella que llena, que impregna la esencia de la persona, aquella que no es material, efímera rápida e intensa como puedan serlo el éxtasis de un orgasmo, el placer de una buena comida o de un buen masaje, que la felicidad, aquella que todos buscamos prácticamente desde que tenemos uso de razón, desde que la perdemos cuando dejamos atrás nuestra infancia, esa que se escribe o escribimos con mayúsculas, la que nos hace ser mejores y nos proporciona esa indescriptible sensación de bienestar, gozo, alegría y plenitud  para siempre está y estará en ese vivir, en ese estar presente en la mente y en el corazón de quienes amamos y a quienes hicimos el bien. Esa felicidad con mayúscula será la huella imborrable de nuestro paso por este mundo. Será el mejor y mas maravilloso de los triunfos que hemos conseguido dejar entre nuestros semejantes al hacerles el bien, al darles el apoyo y el cariño que en su quehacer diario han ido buscando, y que nosotros, hemos colaborado a que consigan dándoles ese amor, cariño y ternura que todos y cada uno de nosotros necesitamos en nuestros quehaceres diarios.

     Para terminar y quizás como despedida y cierre de este proyecto que empecé hace algunos años, tan solo hacer recordar que:

     "Si la felicidad y eternidad es vivir en los corazones que dejamos tras nosotros, el cielo, seguramente, es y consiste en que muchas personas a las que damos lo mejor de nosotros, por amor, te lleven en su corazón."
Juan Lucas.

domingo, enero 05, 2014

La esperanza.

     La esperanza es el amigo que nunca abandona, que siempre sabe estar ahí, hasta en los peores momentos y nunca nos da la espalda. Una persona que tiene esperanza confía en si misma y en sus posibilidades, y en lugar de arrugarse ante los problemas, se crece, ensaya estrategias y hace lo que teme.
 
     La esperanza es la misma vida. Bien dijo Teócrito que mientras hay vida hay esperanza. Vivir es ser y hacer, pero también esperar que mañana sea un hoy de plenitud. Por eso esperar también es vivir. Una persona que tiene esperanza no se cierra en si misma: sale con los brazos y el corazón abiertos hacia los demás, que le completan y realizan. Por eso es abierta, comunicativa, cercana y dialogante.
 
     La esperanza vive plenamente el HOY, AQUÍ Y AHORA del día a día, pero anticipando lo mejor para el futuro. No espera esperando, sino viviendo con ilusión, no muriendo por aquello que tarda en llegar o no llegará nunca. Una persona con esperanza tiene las metas claras, sabe muy bien el rumbo que debe tomar su vida y no dispersa ni sus energías ni pierde su tiempo en lamentos. Sabe adónde va y qué es lo que pretende.
 
      La esperanza es por lo que vivimos. No esperar es morir. Esperamos hacer el bien, esperamos que el futuro se enriquezca con los esfuerzos y beneficios del presente. Esperar es ser hoy, pero también disfrutar sabiendo que seremos mañana.
 
     La esperanza está en ti, tú eres esperanza. Los demás, las circunstancias, el entorno pueden ser más o menos propicios, pero es tu propia actitud, la forma que vives el Hoy, Aquí y Ahora de tu presente, la que sembrará en el mañana inmediato la fértil semilla del presente continuo que transforma el hoy en mañana y el mañana en un nuevo hoy, y así... para siempre. Decía Terencio:
 
"Todas mis esperanzas están en mí".
 
     La esperanza es el premio que obtiene quien en ella confía y a ella se aferra. Al final, de tanto creer en lo que se espera, la propia esperanza se siente incapaz de defraudar a quien pone todos los medios a su alcance. Hay una magia, una fuerza, una energía capaz de convertir en realidad los deseos secundados con la acción inteligente y la tenacidad incansable. Y el que persiste gana.

Bernabé Tierno.

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