viernes, diciembre 20, 2013

Y yo con estos pelos.

Daniel Civantos
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Ayer se supo que Juan Carlos I se construyó en 2007 un pabellón de caza con una cámara acorazada para guardar sus escopetas, que costó 2 millones de euros al erario público. ¿Qué tipo de armas querría guardar nuestro querido monarca en semejante caja de seguridad forrada en madera de Oregón?
Pues cosas como este rifle de caza, con el escudo de la corona española y profusamente decorado con incrustaciones de oro de 24 quilates, platino y la mira telescópica fabricada por la casa Swarovski, que corresponde a un encargo “muy especial” realizado por el grabador de armas de fuego norteamericano Mike Dubber, uno de los más cotizados del mundo.
Tan especial es el rifle que es digno de un rey; concretamente de nuestro monarca, que lo encargó a principios del año 2006 con la intención de llevárselo a la infame cacería de Botsuana en la que apareció retratado junto a un elefante recién abatido.
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A nadie se le escapa a estas alturas el gusto por las escopetas del Rey Juan Carlos desde la más tierna infancia; pero estamos hablando de un rifle hecho artesanalmente por John Bolliger, el fundador de Mountain Riflery, Inc., que desde 1966 se ha dedicado a la creación de armas personalizadas y cuyas piezas de coleccionista (firmadas y numeradas) son codiciadas por todos los cazadores del mundo.
Y desde luego, este modelo es del que está más orgulloso, pues hasta corona con él su página web de venta al público, donde el más barato de sus artículos no baja de los 10.000 €, aunque fácilmente se pueden ir a los 20.000 € en función del modelo, como ocurre en el caso de la versión desnuda de este rifle bautizado, como no podía ser de otra forma, “Rey de España”.
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A ese precio habría que sumar el (abultado) presupuesto del maestro grabador que se encargó de la ostentosa decoración, donde destaca el escudo de España en materiales supernobles en la parte posterior y hasta la figura de un muflón en el bulbo de apoyo.
A pesar del secretismo sobre las cuentas de la Casa Real y cómo se reparte la asignación que recibe cada año con cargo a los Presupuestos Generales, resulta que el artesano que hizo el trabajito no se le ocurrió otra cosa que publicar hace un año en un foro especializado del sector (EngravingForum.com) cómo se produjo la gestación de este modelo único, así como el presupuesto que manejó para su decoración: ilimitado.
“La madera es de nogal turco con 36 patrones intercalados. Fíjese en las lengüetas extendidas en la parte delantera del gatillo, en la placa. Ese tipo de detalles especiales son difíciles de sujetar y muy complicados para el grabado. Felizmente, el Rey no estaba pensando en un presupuesto con restricciones!”
Así es, según cuenta el propio Mike Dubber, fueron abordados por un “emisario real” durante el Safari Internacional Show de enero de 2006 (el mismo año al que corresponden las famosas fotos del elefante de Botsuana), donde se les hizo el encargo y recibieron instrucciones sobre el calibre y el diseño del rifle.
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Mike Dubber termina la explicación de su obra maestra describiendo la parte de la que se siente más orgulloso: el Sello Real de la Casa Española, que va en el centro del rifle y que se hizo en dimensiones y metales de incrustación de coloraciones exactas, en oro de 24 quilates y platino.
Y el maestro artesano también se despide con esa campechanía que se le presupone a nuestro monarca, cuando de despachar asuntos de armas tomar se trata:
“Hemos recibido una nota de agradecimiento de Juan Carlos, cuando recibió el arma en marzo de este año. También nos ha prometido que nos va a enviar fotos de una cacería que va a hacer en el futuro”
reyNuestro Rey, posando con uno de sus múltiples rifles

lunes, diciembre 02, 2013

Siempre te amaré.

     En esta fría, oscura y enorme calle que cada día recorro sin rumbo fijo como sombra que busca su dueño. En esta calle por lo que a diario paso caminando con el solo propósito de encontrar una luz de esperanza, alguna señal de que la vida es algo más que pasar de puntillas por ella, de que la vida es para vivirla y,  vivirla en compañía, una leve sonrisa se marca en mi rostro cuando te pienso al mismo tiempo que,  sin poderlo evitar mis ojos se llenan de lágrimas aún a sabiendas de que no deben, de que no pueden llorar. Pero ¿quién manda sobre el corazón? Es él,  el que los hace reaccionar, es él, el que los hace verte y sentirte al final de cada acera, de cada puerta que se abre o se cierra en mi largo y pesado caminar. Es él, el que no quiero poner final a este camino que decidí recorrer aquel día que te conocí.

     Desearía que esa sombra que dibuja mi mente en mi diario caminar fuese tu imagen real... que al seguir caminando y al doblar la esquina sin más te hubiese podido alcanzar. Desearía me dejarás acariciar ese rostro del que hace tiempo me hiciste enamorar, que tus manos recorrieran mi cuerpo haciéndolo temblar y que  vibrara como nunca antes nadie lo hiciera vibrar. Quisiera que tus ojos miraran los míos para que siempre pudiéramos recordar aquel bello instante en el que ambos gozamos de aquella noche única, especial, de aquella noche  donde dos fuimos uno, de esa noche, que nunca debió terminar.

     Quisiera que al acabar ese camino poderte alcanzar y al hacerlo,  me besaras con tus besos. Besos,  que ya nada ni nadie podrían  borrar de mis labios, de mi piel, de mi alma de mujer pues esos besos, tus caricias y tus deseos,  serían mis compañeros de camino por este mi largo deambular. Y al empezar o terminar mi día todo mi ser lo  recordarían como la sensación, el regalo, la ilusión mas bella y placentera que nadie jamás podría esperar tener o alcanzar.

     Sabes bien que fuiste el único que me hizo desear algo que no puedo alcanzar, el único que no me permite llegar hasta su persona y demostrarle con mis hechos que lo siento es real y especial. Sabes bien que tan solo deseo tener la oportunidad de poderte alcanzar y que puedas comprobar lo bello que puede ser el camino que juntos deseo que ambos podamos recorrer. Y mientras tanto yo, aquí, sigo caminando por esta fría, oscura y enorme calle con la única y casi imposible esperanza de llegar hasta donde tú estás,  para llegar a tu lado, mirarte y decirte esas palabras que te hagan reaccionar y darte cuenta de que mi amor es real, de que te des cuenta de todo lo que te puedo entregar y de todo lo que tú, me puedas dar. Todo sería tan simple, tan fácil que si me dieras esa oportunidad de poderte alcanzar, convencida estoy de que dejarías atrás tus miedos, de que agarrado de mi mano, la vida podría continuar.

     No sería cambiar tu vida, seria agregar en ella a alguien más, a alguien que te quiere, a alguien que te espera, a alguien que aguanta tus indiferencias y largas ausencias. No sería cambiar tu vida, sería agregar a alguien que siempre tendría una sonrisa para ti, una palabra de aliento en tus malos momentos, un saludo cuando todos te lo nieguen, un suspiro, un aliento. No sería cambiar tu vida, sería un gesto que espera una respuesta, un beso que esperan unos labios, unas caricias que esperan un cuerpo. 

     Tan solo para terminar me gustaría decirte que soy un pregunta que espera una respuesta, respuesta que pocas veces o nunca obtiene de tu persona. Que aún sabiendo, porque es así que lo sabe, que es difícil esa respuesta tener,  no lo quiere aceptar, porque esa pregunta que soy yo, desea obtener algo, quiere tener algo;  en este caso tu cariño.  Y lucha, lucha esa pregunta que bien sabes que soy yo,  hasta el final. Lucha hasta que las fuerzas se le agotan, hasta que no puede más, hasta donde el orgullo y el amor propio digan basta, hasta aquí voy a luchar.

      Así pues para finalizar, quiero decirte si es que no te puedo alcanzar,  que sé que me escuchaste, que al final, aunque fuera por tus letras me pude expresar y... simplemente sabiendo esto, tranquilamente te digo:


      "AHORA YA PUEDO DESCANSAR".

     Juan Lucas.

domingo, diciembre 01, 2013

Esta España nuestra.

Regresamos a “Aquella España nuestra” a toda pastilla.
Volvemos al pasado cuesta abajo y sin frenos. Estamos en la época de internet, sí, pero los sabores rancios y el olor a naftalina se mezclan con los smarphones, las play stations y las xboxen una desconcertante simbiosis donde vuelven los efluvios de aquella España nuestra, “devota de Frascuelo y de María“, que con tanto dolor de su alma retratara en su día Antonio Machado.
Gallardón con la criminalización del aborto, más papista que el papa; Wert con la demolición de la educación pública y desmotivando, con la subida del IVA, a acudir al cine y al teatro; Báñez, Montoro yde Guindos orquestando un contexto en el que los trabajadores, -los que queden, claro- aguanten sometidos, explotados, temblorosos y calladitos; Matoacojonando a los viejos, que vuelven a meter el poco dinero que conservan en el colchón para asegurarse medicinas y médicos cuando se pongan malitos, colchones que Montoro rastrea para meterles mano en busca de dinero negro, que para qué va a ir a buscarlo en los bancos, en los cortijos de los señoritos o en la contabilidad “b” de su propio partido…
Todo huele ya a aquella España nuestra “de las aras quietas, de las vendas negras sobre carne abierta” que cantara la malograda Cecilia. El opusdeísta ministro del interior (el opus dei siempre tiene que estar en medio) nos quiere empurar por salir a la calle, por enarbolar según qué pancartas, por increpar a según qué políticos, por insultar según qué banderas o por no cantar a “su querida España” con aquellos himnos felizmente olvidados. ¿Que eso no lo han dicho aún? Tranquilos, que todo llegará. Nos quieren devolver a aquella España nuestra, la de la sumisión de la mujer que promueve el arzobispo de Granada, la del insulto al moro y la desconsideración a los gitanos, la de la miseria, la de buscar el sustento a la desesperada…
Leo el libro de Jesús Pozo que “La Esfera de los libros” ha editado hace pocas semanas y no puedo menos que considerarlo premonitorio. Los retratos de la España de los años cuarenta y cincuenta que veo en él, todos inéditos, muestran el país al que los fachas que nos gobiernan parecen querer devolvernos sin remedio. Una España donde se hacían tortillas sin huevos y el tabaco eran las cáscaras de naranja secas y trituradas, una España donde las energías y las horas se gastaban en la lucha por la supervivencia y no quedaba tiempo ni para pensar, y si te daba por hacerlo acababas en la cárcel. Una España analfabeta, donde las posibilidades que los pobres tenían de estudiar eran pocas y las becas para conseguir hacerlo menores aún.Una España donde cuatro millones de personas abandonaron sus lugares de procedencia para buscar en otros una ocupación que les diera de comer…
Salimos de aquello muy rápido, sí. Casi disparados, en menos de veinte años. Tan rápido que me parece que estamos en pleno efecto rebote, porque volvemos a encontrarnos más cerca de “aquellos años” de lo que nos creemos. Hemos vivido un teórico e ilusionante paréntesis que estos carcamales se han propuesto convertir en espejismo. Es como si quisieran cerrar un círculo y borrar un período de nuestra historia donde hubiéramos vivido un sueño en el que nos llegamos a creer, infelices de nosotros, europeos, libres, modernos y a salvo de la caspa y el meapilismo.
Seremos todo lo europeos que queramos, pero los somos para lo malo y no acabamos de verle la punta a nada de lo bueno. Menos mal que parece que aún somos ciudadanos. Aunque por el camino que vamos las leyes de estos fascistas que, con la coartada de haber ganado por mayoría absoluta, gobiernan a golpe de decreto, nos van a acabar convirtiendo en súbditos. Como en “Aquella España Nuestra” el libro en el que Pozo nos pone ante nosotros mismos y nuestra propia historia con fotos que funcionan como un espejo demoledor, las consecuencias de los destrozos de ahora pueden dar perfectamente, más pronto que tarde, para una nueva edición actualizada a la que llamar “Aquella… y esta España nuestra“. Esta España en la que volvieron a hacer añicos nuestras libertades, nuestro bienestar y buena parte de nuestras esperanzas. Si nos dejamos, claro.
Juan Tortosa.