sábado, mayo 11, 2013

Anónimo.

A veces, alguna que otra vez, algunas gente dejan sus pensamientos en algún lugar de este maraña llamada Internet pensando que... entre tantas y tantas la suya pasará desapercibida. Hoy, me he encontrado en un lugar cuyo nombre no voy a mencionar por respeto a la persona que la ha enviado, un pensamiento, reflexión o queja, que aunque dura y con un vocabulario bastante fuerte me parece acertado aparezca como una entrada más de este lugar que no es más que otro lugar perdido de esa inmensa telaraña llamada "la red".

     Ese comentario, escrito o queja comenzaba así:

     "Creo que al copiar esto, estamos hablando de la misma persona..."

     A continuación aparecía el siguiente texto:
 
     "Hoy es uno de esos días. Días en los que sólo quieres estar a sola y llorar. Sólo quieres recordar a esa persona, a ese hijo de puta que se ganó tu corazón, que se metió en tu cabeza y que consiguió lo que quería: Tenerte detrás, como a tantas otras para que cuando le apetezca estén ahí, para él. Y te preguntas, ¿cómo consigue ser necesario en tu vida, día a día? Y en ese momento le odias, y le seguirás odiando hasta que le vuelvas a ver luciéndote su amable sonrisa, con sus preciosos ojos mirándote brillantes, como si realmente se alegrase de verte, como sino fueses una más, sino la única, la especial. Y tú, alimentada por ese traicionero pensamiento volverás a hablarle, a necesitarle, en definitiva, a quererle.

Anónimo.

Al menos, eso firmaba quien lo escribió.

Juan Lucas.