viernes, diciembre 20, 2013

Y yo con estos pelos.

Daniel Civantos
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Ayer se supo que Juan Carlos I se construyó en 2007 un pabellón de caza con una cámara acorazada para guardar sus escopetas, que costó 2 millones de euros al erario público. ¿Qué tipo de armas querría guardar nuestro querido monarca en semejante caja de seguridad forrada en madera de Oregón?
Pues cosas como este rifle de caza, con el escudo de la corona española y profusamente decorado con incrustaciones de oro de 24 quilates, platino y la mira telescópica fabricada por la casa Swarovski, que corresponde a un encargo “muy especial” realizado por el grabador de armas de fuego norteamericano Mike Dubber, uno de los más cotizados del mundo.
Tan especial es el rifle que es digno de un rey; concretamente de nuestro monarca, que lo encargó a principios del año 2006 con la intención de llevárselo a la infame cacería de Botsuana en la que apareció retratado junto a un elefante recién abatido.
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A nadie se le escapa a estas alturas el gusto por las escopetas del Rey Juan Carlos desde la más tierna infancia; pero estamos hablando de un rifle hecho artesanalmente por John Bolliger, el fundador de Mountain Riflery, Inc., que desde 1966 se ha dedicado a la creación de armas personalizadas y cuyas piezas de coleccionista (firmadas y numeradas) son codiciadas por todos los cazadores del mundo.
Y desde luego, este modelo es del que está más orgulloso, pues hasta corona con él su página web de venta al público, donde el más barato de sus artículos no baja de los 10.000 €, aunque fácilmente se pueden ir a los 20.000 € en función del modelo, como ocurre en el caso de la versión desnuda de este rifle bautizado, como no podía ser de otra forma, “Rey de España”.
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A ese precio habría que sumar el (abultado) presupuesto del maestro grabador que se encargó de la ostentosa decoración, donde destaca el escudo de España en materiales supernobles en la parte posterior y hasta la figura de un muflón en el bulbo de apoyo.
A pesar del secretismo sobre las cuentas de la Casa Real y cómo se reparte la asignación que recibe cada año con cargo a los Presupuestos Generales, resulta que el artesano que hizo el trabajito no se le ocurrió otra cosa que publicar hace un año en un foro especializado del sector (EngravingForum.com) cómo se produjo la gestación de este modelo único, así como el presupuesto que manejó para su decoración: ilimitado.
“La madera es de nogal turco con 36 patrones intercalados. Fíjese en las lengüetas extendidas en la parte delantera del gatillo, en la placa. Ese tipo de detalles especiales son difíciles de sujetar y muy complicados para el grabado. Felizmente, el Rey no estaba pensando en un presupuesto con restricciones!”
Así es, según cuenta el propio Mike Dubber, fueron abordados por un “emisario real” durante el Safari Internacional Show de enero de 2006 (el mismo año al que corresponden las famosas fotos del elefante de Botsuana), donde se les hizo el encargo y recibieron instrucciones sobre el calibre y el diseño del rifle.
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Mike Dubber termina la explicación de su obra maestra describiendo la parte de la que se siente más orgulloso: el Sello Real de la Casa Española, que va en el centro del rifle y que se hizo en dimensiones y metales de incrustación de coloraciones exactas, en oro de 24 quilates y platino.
Y el maestro artesano también se despide con esa campechanía que se le presupone a nuestro monarca, cuando de despachar asuntos de armas tomar se trata:
“Hemos recibido una nota de agradecimiento de Juan Carlos, cuando recibió el arma en marzo de este año. También nos ha prometido que nos va a enviar fotos de una cacería que va a hacer en el futuro”
reyNuestro Rey, posando con uno de sus múltiples rifles

lunes, diciembre 02, 2013

Siempre te amaré.

     En esta fría, oscura y enorme calle que cada día recorro sin rumbo fijo como sombra que busca su dueño. En esta calle por lo que a diario paso caminando con el solo propósito de encontrar una luz de esperanza, alguna señal de que la vida es algo más que pasar de puntillas por ella, de que la vida es para vivirla y,  vivirla en compañía, una leve sonrisa se marca en mi rostro cuando te pienso al mismo tiempo que,  sin poderlo evitar mis ojos se llenan de lágrimas aún a sabiendas de que no deben, de que no pueden llorar. Pero ¿quién manda sobre el corazón? Es él,  el que los hace reaccionar, es él, el que los hace verte y sentirte al final de cada acera, de cada puerta que se abre o se cierra en mi largo y pesado caminar. Es él, el que no quiero poner final a este camino que decidí recorrer aquel día que te conocí.

     Desearía que esa sombra que dibuja mi mente en mi diario caminar fuese tu imagen real... que al seguir caminando y al doblar la esquina sin más te hubiese podido alcanzar. Desearía me dejarás acariciar ese rostro del que hace tiempo me hiciste enamorar, que tus manos recorrieran mi cuerpo haciéndolo temblar y que  vibrara como nunca antes nadie lo hiciera vibrar. Quisiera que tus ojos miraran los míos para que siempre pudiéramos recordar aquel bello instante en el que ambos gozamos de aquella noche única, especial, de aquella noche  donde dos fuimos uno, de esa noche, que nunca debió terminar.

     Quisiera que al acabar ese camino poderte alcanzar y al hacerlo,  me besaras con tus besos. Besos,  que ya nada ni nadie podrían  borrar de mis labios, de mi piel, de mi alma de mujer pues esos besos, tus caricias y tus deseos,  serían mis compañeros de camino por este mi largo deambular. Y al empezar o terminar mi día todo mi ser lo  recordarían como la sensación, el regalo, la ilusión mas bella y placentera que nadie jamás podría esperar tener o alcanzar.

     Sabes bien que fuiste el único que me hizo desear algo que no puedo alcanzar, el único que no me permite llegar hasta su persona y demostrarle con mis hechos que lo siento es real y especial. Sabes bien que tan solo deseo tener la oportunidad de poderte alcanzar y que puedas comprobar lo bello que puede ser el camino que juntos deseo que ambos podamos recorrer. Y mientras tanto yo, aquí, sigo caminando por esta fría, oscura y enorme calle con la única y casi imposible esperanza de llegar hasta donde tú estás,  para llegar a tu lado, mirarte y decirte esas palabras que te hagan reaccionar y darte cuenta de que mi amor es real, de que te des cuenta de todo lo que te puedo entregar y de todo lo que tú, me puedas dar. Todo sería tan simple, tan fácil que si me dieras esa oportunidad de poderte alcanzar, convencida estoy de que dejarías atrás tus miedos, de que agarrado de mi mano, la vida podría continuar.

     No sería cambiar tu vida, seria agregar en ella a alguien más, a alguien que te quiere, a alguien que te espera, a alguien que aguanta tus indiferencias y largas ausencias. No sería cambiar tu vida, sería agregar a alguien que siempre tendría una sonrisa para ti, una palabra de aliento en tus malos momentos, un saludo cuando todos te lo nieguen, un suspiro, un aliento. No sería cambiar tu vida, sería un gesto que espera una respuesta, un beso que esperan unos labios, unas caricias que esperan un cuerpo. 

     Tan solo para terminar me gustaría decirte que soy un pregunta que espera una respuesta, respuesta que pocas veces o nunca obtiene de tu persona. Que aún sabiendo, porque es así que lo sabe, que es difícil esa respuesta tener,  no lo quiere aceptar, porque esa pregunta que soy yo, desea obtener algo, quiere tener algo;  en este caso tu cariño.  Y lucha, lucha esa pregunta que bien sabes que soy yo,  hasta el final. Lucha hasta que las fuerzas se le agotan, hasta que no puede más, hasta donde el orgullo y el amor propio digan basta, hasta aquí voy a luchar.

      Así pues para finalizar, quiero decirte si es que no te puedo alcanzar,  que sé que me escuchaste, que al final, aunque fuera por tus letras me pude expresar y... simplemente sabiendo esto, tranquilamente te digo:


      "AHORA YA PUEDO DESCANSAR".

     Juan Lucas.

domingo, diciembre 01, 2013

Esta España nuestra.

Regresamos a “Aquella España nuestra” a toda pastilla.
Volvemos al pasado cuesta abajo y sin frenos. Estamos en la época de internet, sí, pero los sabores rancios y el olor a naftalina se mezclan con los smarphones, las play stations y las xboxen una desconcertante simbiosis donde vuelven los efluvios de aquella España nuestra, “devota de Frascuelo y de María“, que con tanto dolor de su alma retratara en su día Antonio Machado.
Gallardón con la criminalización del aborto, más papista que el papa; Wert con la demolición de la educación pública y desmotivando, con la subida del IVA, a acudir al cine y al teatro; Báñez, Montoro yde Guindos orquestando un contexto en el que los trabajadores, -los que queden, claro- aguanten sometidos, explotados, temblorosos y calladitos; Matoacojonando a los viejos, que vuelven a meter el poco dinero que conservan en el colchón para asegurarse medicinas y médicos cuando se pongan malitos, colchones que Montoro rastrea para meterles mano en busca de dinero negro, que para qué va a ir a buscarlo en los bancos, en los cortijos de los señoritos o en la contabilidad “b” de su propio partido…
Todo huele ya a aquella España nuestra “de las aras quietas, de las vendas negras sobre carne abierta” que cantara la malograda Cecilia. El opusdeísta ministro del interior (el opus dei siempre tiene que estar en medio) nos quiere empurar por salir a la calle, por enarbolar según qué pancartas, por increpar a según qué políticos, por insultar según qué banderas o por no cantar a “su querida España” con aquellos himnos felizmente olvidados. ¿Que eso no lo han dicho aún? Tranquilos, que todo llegará. Nos quieren devolver a aquella España nuestra, la de la sumisión de la mujer que promueve el arzobispo de Granada, la del insulto al moro y la desconsideración a los gitanos, la de la miseria, la de buscar el sustento a la desesperada…
Leo el libro de Jesús Pozo que “La Esfera de los libros” ha editado hace pocas semanas y no puedo menos que considerarlo premonitorio. Los retratos de la España de los años cuarenta y cincuenta que veo en él, todos inéditos, muestran el país al que los fachas que nos gobiernan parecen querer devolvernos sin remedio. Una España donde se hacían tortillas sin huevos y el tabaco eran las cáscaras de naranja secas y trituradas, una España donde las energías y las horas se gastaban en la lucha por la supervivencia y no quedaba tiempo ni para pensar, y si te daba por hacerlo acababas en la cárcel. Una España analfabeta, donde las posibilidades que los pobres tenían de estudiar eran pocas y las becas para conseguir hacerlo menores aún.Una España donde cuatro millones de personas abandonaron sus lugares de procedencia para buscar en otros una ocupación que les diera de comer…
Salimos de aquello muy rápido, sí. Casi disparados, en menos de veinte años. Tan rápido que me parece que estamos en pleno efecto rebote, porque volvemos a encontrarnos más cerca de “aquellos años” de lo que nos creemos. Hemos vivido un teórico e ilusionante paréntesis que estos carcamales se han propuesto convertir en espejismo. Es como si quisieran cerrar un círculo y borrar un período de nuestra historia donde hubiéramos vivido un sueño en el que nos llegamos a creer, infelices de nosotros, europeos, libres, modernos y a salvo de la caspa y el meapilismo.
Seremos todo lo europeos que queramos, pero los somos para lo malo y no acabamos de verle la punta a nada de lo bueno. Menos mal que parece que aún somos ciudadanos. Aunque por el camino que vamos las leyes de estos fascistas que, con la coartada de haber ganado por mayoría absoluta, gobiernan a golpe de decreto, nos van a acabar convirtiendo en súbditos. Como en “Aquella España Nuestra” el libro en el que Pozo nos pone ante nosotros mismos y nuestra propia historia con fotos que funcionan como un espejo demoledor, las consecuencias de los destrozos de ahora pueden dar perfectamente, más pronto que tarde, para una nueva edición actualizada a la que llamar “Aquella… y esta España nuestra“. Esta España en la que volvieron a hacer añicos nuestras libertades, nuestro bienestar y buena parte de nuestras esperanzas. Si nos dejamos, claro.
Juan Tortosa.     

miércoles, noviembre 27, 2013

COMPAÑERA.

     En esta época donde nos amordazan, donde nos privan de los derechos que tanto y tanto han costado conseguir, esta poesía, este poeta que la escribió y su letra,  debería ser enntre otras muchas razones algo más por lo cual los hombres de ahora y los de siempre deberiamos pensar que no se debe dar jamás un paso atrás. Que el olvidar a los que años atrás nos encarcelaban, a los que nos quitaban la dignidad y el derecho al trabajo, los que negaban  la educación a las clases humildes quitándoles todo el sentido de la vida, el olvidar todo esto no es más que volver a repetir una y otra vez la misma historia.

     No vendamos nuestras guitarras, guardémosla para cantar fuerte y bien alto que en nuestras manos y solo en ellas está y estará el poder de cambiar la situación actual y ser personas con derechos y dignidad.

     Juan Lucas.

lunes, noviembre 25, 2013

Eres tan bella para mí.

      Soy uno de tantos. Uno mas de esos seres que al igual que los pájaros que puedan tener tus vecinos o familiares vive encerrado en una jaula, ahí, en un rincón de la casa y que solo es visitado cuando de su garganta salen esos trinos que hacen por un momento recordar al dueño que en ese lugar hay alguien más al que debe de atender.

     Mi nombre... puede ser el que tu desees. El que más te guste o agrade porque eso poco tiene que ver con esta historia. Nací allí. Sí, en ese lugar donde reinan la Libertad, la imaginación y las ansias de amar y ser amado. Ese lugar donde "los poderosos de ahora", esos que vive pendiente tan sólo de mentir y engañar nunca podrán llegar a robar o poseer, puesto que ese lugar, allí, es el amor el mayor tesoro, la base de la existencia, lo único y más maravilloso que en la vida se puede o podrá poseer. Pero... no voy a esforzarme en explicarlo detenidamente porque ¿como decirle a alguien, a estos "poderosos y vanidosos seres de ahora" lo que es ese lugar si ni tan siquiera saben lo que es vivir?

     Hace algún tiempo que esos seres me privaron de mi Libertad quizás,  porque no soy tan fuerte como el elefante, por no morder como un león o no arañar como un felino o quizás por no ser tan pequeño como una minúscula hormiguita  y pasar desapercibida a la vista de esta gente. Fuera lo que fuese, la única verdad en que caí en el poder, en las garras de estos seres de aquí que me aprietan sin cesar.

     No soy el único ser que han traído de allí. Al poco de yo llegar aquí,  murió un trovador al que habían puesto justo en frente de mí. Casi nada pude hablar con él ya que apenas amanecía volvía a cerrar sus ojos y empezaba a cantar antiguas y bellas melodías de su ciudad. De su vieja y encantadora ciudad a orillas del hermoso y nítido río donde los chiquillos disfrutaban de sus aguas y los mayores de la alegría de los niños. 

     Los hay que tuvieron más suerte que yo. Fueron llevados a lugares donde los alimentan esos seres de aquí cuando se hacen mayores, y que quizás por sentirse solos y sin nadie que los ame o quiera, suplen esa necesidad de cariño y ternura, siendo amables y satisfaciendo, mimando y complaciendo a los seres de allí. En cambio, el lugar donde yo me encuentro es muy diferente a esos lugares, apenas tengo fuerzas para levantarme, ya que desde que murió el trovador es rara la vez que de mí se acuerdan y me alimentan. Soy para estos seres de aquí como uno más de sus muchos objetos que poseen, como los cuadros que tienen situado por doquier y a los que ni miran. Ellos, estos seres, ni se acuerdan que necesito comer, que a diferencia de sus muchas otras posesiones, yo tengo un corazón que late; que soy y estoy vivo, que amo y deseo ser amado.

     Me pasará igual que al trovador. Ya hago lo mismo que hacía él. Nada más amanece cierro mis ojos y me pongo a pensar en el calor del sol de allí, de ese sol que calienta y abriga, del viento que al pasar golpea tu cara y tu cuerpo, del río donde voy a beber y donde coincidimos con las puesta de sol multitud de seres que hablamos y hablamos sin cesar de como nos fue el día formando tal alboroto que pareciera que todo esta de fiesta; del sonido de la lluvia al caer sobre la tierra sedienta de ella, del dulce sabor de las frutas, de los tristes atardeceres del otoño y los hermosos amaneceres del verano...

   
   

domingo, noviembre 24, 2013

Cuento oído en un bar a las tres de la mañana.

Me dijo que el Emperador, conmovido por su prosa, le regaló diez años más de vida, al cabo de los cuales le concedería una noche para la lectura de lo que hubiese escrito y luego lo decapitaría. El escritor miró a las estrellas y comprendió que su tiempo era un pestañeo en el universo. Tomó entonces a su hija pequeña y comenzó la tarea.
... Al cumplirse el plazo, el Emperador se presentó ante su puerta.
... El escritor trajo a la muchacha y le dijo:
... -Cuando termines la lectura, la devuelves a su madre y me decapitas-. Luego, el escritor retiró el manto de seda que cubría el cuerpo de su hija. El Emperador contempló los hombros, el cuello, las axilas, el pubis y vio que el cuerpo entero de la muchacha estaba escrito en una apretada caligrafía.
... Creo haber oído que aquella noche el Emperador amó a la muchacha. Dicen que la leyó una y otra vez, pero lo asombroso es que a cada giro del amor, los cuentos se entremezclaban y nunca podía leerse la misma historia. El escritor murió anciano. El Emperador también de viejo y feliz. Dicen que la muchacha no murió jamás. A veces va a los bares, y antes de desnudarse, cuenta historias como ésta.

 
 

viernes, noviembre 08, 2013

Carta a mi perro.

     Mi querido Epi:
 
     La verdad que aunque no creo en el más allá sé que tú de seguro que andarás correteando por las inmensas praderas del cielo, de seguro que estarás correteando y oliendo todo lo que encuentras a tu paso a igual que hacías cuando te sacaba a pasear y me desesperabas porque,  a cada paso te detenías a intentar averiguar los mil y un olor que hasta tu nariz llegaban.
 
     Posiblemente estés como te digo en ese lugar donde dicen van todos los perros, la verdad no lo sé,  pero quiero que sepas que te extraño, que te extrañamos todos, inclusive tu dueña que tantas y tantas veces peleaba contigo porque estabas a la expectativa y al acecho de poder hincarle al diente a los buenos platos que ella prepara. Sí, a veces peleábamos contigo, te reñíamos y hasta te castigábamos un ratito sin vernos, pero ya sabes que a los pocos minutos ya estabas de nuevo en tu lugar preferido y pensando en que de nuevo te habías salido con la  tuya. Sí, mi querido perro, hicimos todo lo que estaba en nuestra manos por que tuvieras un hogar, un techo, porque tuvieras esa familia que todo perro debe tener cuando entra en una casa. Han pasado varios días desde que tus ojillos se pusieron tristes, desde que empezaste a quejarte, hasta que llego ese terrible momento en que, aunque ponías todo tu esfuerzo y ganas,  no podías levantarte de tu cama, y   nos miraba con tanta pena, con tanta tristeza que a todos nos rompiste el corazón.
 
     Te fuiste hace ahora dos días, mi querido Epi, pero aunque así haya sido,  aún te oigo andar despacito, quedito, sin hacer el más mínimo ruido por la casa, aún, a cada rato,  miro detrás de mi sillón, tu lugar preferido para dormir, porque creo que sigues allí, aún escucho tus ladridos cada vez que abro la puerta de la casa y tu alegría inmensa al verme llegar, recuerdo y siempre recordaré como te acercabas a cada uno de nosotros cuando nos veía con el ánimo decaído, creo que el máximo hacedor te tendrá ahora muy cerca de él por tu buen hacer y tu esplendido corazón.
 
     Has sido un perro bondadoso, cariñoso y alegre. No sé si allá donde estés seguirás haciendo de las tuyas, escapándote al menor descuido, como hacías cuando estabas aquí,  a buscar aventuras sin hacer caso a las llamadas desesperadas que te hacíamos para que volvieras.
 
     Bien me querido perro, llego ese fatídico día que tanto temíamos llegará. Esta vez te has escapado para no volver, te has escapado hacia lo desconocido, hacía ese lugar donde tan solo espero que sigas siendo el mejor amigo que he tenido.
 
     Aunque parezca pueril y vana esta carta que para ti escribo, sé que tú la leerás y de esta manera sabrás que jamás voy a olvidarte.

   
     Hasta siempre Epito.
 
     Juan Lucas.

viernes, octubre 11, 2013

La sorpresa: Dedicado a todos los están lejos.

     Y mientras todo esto ocurre, aún hay gente por llamarlos de alguna manera que llama a este éxodo de españoles jóvenes y no tan jóvenes "movilidad exterior". Otros, tan culpables como los primeros, al empobrecimiento general de la clase obrera española que  cobran un salario un  20% más bajos que los trabajadores de  Alemania, Francia o Italia le llaman "subida salarial moderada".   Pero el verdadero nombre que no se atreven a utilizar esta canalla que se esconden tras el paraguas de una crisis económica inventada e ideada por ellos mismos y que arruinan y destruyen seres y vidas,  se llama llana y simplemente matar las ilusiones, las esperanzas de vivir como personas en el lugar que te vio nacer. Y mientras los ciudadanos sigamos soportando este yugo al igual que bueyes mansos este drama no cesara, esta sangría no terminará. 
     
     Ojala que no muy tarde la ciudadanía, los hombres y mujeres de España que forman no ese 1% que son cada vez más rico y poderosos, sino el 99% restante que cada vez somos más y más pobres demostremos a esta pandilla de innombrables lo que decía y escribía Miguel Hérnandez en su poesía "Vientos del Pueblo":  que somos un pueblo de leones, de águilas y toros con orgullo suficiente para acabar con esta sucia lacra, con este asqueroso yugo que por la fuerza nos han impuesto y que nos esclaviza y aleja de lo que verdaderamento somos y queremos.


    No soy de un pueblo de bueyes,
    que soy de un pueblo que embargan
    yacimientos de leones,
    desfiladeros de águilas
    y cordilleras de toros
    con el orgullo en el asta.
    Nunca medraron los bueyes
    en los páramos de España...

    yugos os quieren poner
    gentes de la hierba mala,
    yugos que habéis de dejar
    rotos sobre sus espaldas.
    Crepúsculo de los bueyes
    está despuntando el alba.

    Juan Lucas.



martes, octubre 08, 2013

¿Quién nos gobierna?

“Si los pueblos permiten un día que los bancos privados controlen su moneda, los bancos y las instituciones que florecerán en torno a los bancos,  privarán a la gente de toda posesión, primero por medio de la inflación, enseguida por la recesión, hasta el día que sus hijos se despertarán sin casa y sin techo, sobre la tierra que sus padres conquistaron”.

Thomas Jefferson.


Jefferson hace 211 años explicó bastante bien lo que está pasando con la crisis económica actual. La oligarquía financiera internacional —que es quien manda en el mundo de la política y de la economía actualmente— es el “banco privado” de Jefferson, que controla la moneda y somete a la mayoría de la sociedad a un proceso de desposesión.
Primero, por la inflación, pues todos los perceptores de rentas fijas (asalariados, jubilados, pensionistas,…) ven reducir la capacidad adquisitiva de sus ingresos. En las finanzas, cuando sube la inflación suben los tipos de interés y aquellos que tengan una hipoteca con un tipo de interés variable, verán aumentar lo que tienen que pagar a su banco cada mes. Y asimismo, ante una subida de tipos de interés, los consumidores pedirán menos créditos para comprar y las empresas también pedirán menos créditos para inversiones.
Segundo, por la recesión, que es lo que sucede desde el año 2008. Hay una desposesión de los ahorros de la gente, que han ido a parar al bolsillo de unos cuantos. De ahí el incremento de la desigualdad social cada vez mayor que se está produciendo. Los asalariados sufren una menor participación en el reparto de la renta, lo que provoca a su vez más recesión, por falta de capacidad adquisitiva y consumo de la mayoría social.
Tercero, ni que viviera hoy ese gran ilustrado e antimperialista que fue Thomas Jefferson, cuando decía que “sus hijos se despertarán sin casa y sin techo”. ¡Cuántos estadounidenses se están viendo privados en estos últimos años de sus viviendas y cuántos españoles y de otras nacionalidades se encuentran en las mismas circunstancias!
En nuestro caso, la situación es todavía peor. En caso de impago del préstamo hipotecario, a diferencia de otros países en que al deudor se le libera de los pagos pendientes por dación en pago, el banco se puede quedar con la vivienda abonando sólo el 60% del valor de tasación de la misma y reclamar al deudor la diferencia entre el importe de la deuda (más los intereses por demora y las costas del procedimiento) y el 60% citado. Tanto más injusto cuanto que a los grandes promotores se les acepta las daciones en pago por miles de millones de euros, no así al ciudadano de a pie (sobre todo, los desempleados y, muy especialmente, los jóvenes desempleados).
En suma, todo un acierto la selección de la mencionada frase. Sin duda, la Historia sirve para anticipar el futuro.

Autor: José María Mella
Miembro del Colectivo EconoNuestra y catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid

miércoles, octubre 02, 2013

Andaluces levantaos.

El ingenio de una mujer que saca de un puchero cinco comidas

Lola compra medio kilo de garbanzos crudos, un cuarto de carne de ternera, media pechuga de pollo, un poco de tocino fresco, tocino salado, un poquito de canilla para que salga el caldo blanco y el espinazo. “Porque da un sabor más salaíto. Ni hueso de jamón ni ná“. Ah, y la verdura: apio, puerro, patata y zanahoria. “Y una cebolla grande, que también da mucho caldo blanco”. Se ha gastado 10 euros en los avíos del puchero. En ese momento, 14 días antes de que acabe el mes, le quedan 30 en su monedero. Ella, que cuenta los días como si estuviera presa, y sus dos copilotos, Aurora y Pastori, su hijas, viven con 426 euros de ayuda familiar en El Tardón, en Triana (Sevilla). Sólo en el alquiler del piso, a esta mujer de 40 años se le van 450 euros. Así comienza su presupuesto cada mes, con un déficit de 24 euros. Y así cuadra sus cuentas Lola.

“Venga, meto los garbanzos una noche antes en agua y pongo la olla para arriba”. Y ese día, las tres mujeres de la casa comen un puchero. Y al día siguiente, con la misma patata del puchero y la misma zanahoria, y un huevo duro que añade, una lata de atún y una mayonesa también casera, ya tienen listo otro almuerzo. “Y no te puedes imaginar tú cómo está esa ensaladilla”, avisa Lola. Y al otro día, con la pringá del puchero, hace unas croquetas que quitan el sentío. Y todavía hay comida para un cuarto almuerzo en la olla: “Cojo el caldo y le echo arroz”. Y con poco más de 10 euros han comido tres personas durante cuatro días. O cinco: porque a veces los garbanzos que sobran están también muy ricos con unas espinacas.


Este es el pan de cada día de Lola Galocha, una mujer luchadora a la que nunca se le acaban las ideas. Y no se le acaban porque las inventa. “Cuando yo vendía la Thermomix, si vendías siete, te regalaban una”, cuenta. Con esa máquina también ahorra: del pan duro saca el pan rallado. Y nada de bacon o queso troceados: “Siempre los compro en bloque y los meto en la Thermomix, que los aprovecho más”. Lola nunca piensa en lo que va a hacer de comer. Hace lo que tiene en la nevera, donde a veces, dice con sorna, se escucha el eco. Heredó su buena mano en la cocina de sus largas horas con sus abuelas

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Y llegan las facturas del teléfono: 50 euros de móvil más teléfono fijo e internet en casa. El de su hija tiene una tarifa que se pone al final, con IVA, en 13,3 euros. Y Lola no se viene abajo. Y llega el butano, “a 18 pavazos” cada bombona, cada tres semanas una. Y bien apuradas. “Cuando se acaba la del termo la paso a la cocina, que sale un poquito más”. Y calculando en su cabeza, Lola sigue haciendo sus cuentas. La luz son 50 euros y el agua, afortunadamente, va dentro del alquiler con la comunidad. Para moverse de un lado a otro, Lola coge el autobús, generalmente el 2, que es más barato: a dos piernas. Su automóvil lleva años inmóvil, aparcado junto a una escuela de flamenco, muy cerquita de su casa. No tiene para gasolina ni para hacerle un seguro. En la escuela limpia unas horitas que cobra en forma de clases. Porque Lola, además de ingeniosa e incansable, es muy flamenca. 
Lola nunca piensa en lo que va a hacer de comer. Hace lo que tiene en la nevera, donde a veces, dice con sorna, se escucha el eco
Y luego, generalmente los viernes, va a casa de su tía, que es como su madre. Le ayuda en lo que puede y se viene con unos 50 euros. “Y con un litro de aceite y huevos de corral… casi 200 euros al mes que sumo a mi monedero”. Y la señora mayor que le dice que a ver si puede ir a limpiarle las ventanas, a nueve euros la hora. Y la amiga con niña pequeña que necesita que la cuide, otros 30 euros… Y así llega, con la ayuda familiar incluida, a unos 800 euros al mes, de los que más de la mitad, el 56%, van para el alquiler, el 22% a comida, el 14% a gastos de la casa y el 8% a tecnología.

No lo oculta. Está jodida. Su vida comenzó a cambiar cuando tuvo a su hija Pastori. Nació a los cinco meses y medio de embarazo y pesó 540 gramos. “Yo ya tenía a Aurora con año y medio y un negocio de hostelería en la calle San Jacinto que se fue al traste”, afirma. Se pasó cuatro meses en el hospital viviendo para su hija. Hoy Patori ya tiene 14 años, es una adolescente sana y salta en el sofá viendo La voz. Ella y Aurora le recuerdan a su madre que irán a ver a Melendi en unos días, como un regalo excepcional. Su primer concierto. 

Y llega el butano, “a 18 pavazos” cada bombona, cada tres semanas una: “Cuando se acaba la del termo la paso a la cocina, que sale un poquito más”
“Aurora va a cumplir 16 años, eso es lo que más me jode del mundo. Ella está emprendiendo un vuelo que le hace falta. Aurora, ¿qué dinero llevas?, le pregunto. ‘No te preocupes, mamá’, me dice siempre”. Tiene una bandera republicana en el techo de su habitación. “Y ella es roja porque lo es”, sostiene su madre orgullosa. Una amiga le ha vendido todo el temario de Bachillerato a mitad de precio, por “ciento y pico de euros”. Javi, un amigo de Lola, le ha dado 50 euros. “El resto ya veremos cuándo podemos”, prosigue su madre, que ha vendido todos los pendientes de oro de sus hijas: “Lo último que me encontré, una cadenita, la llevé y me dijeron: ‘ciento no sé qué’. Pues dámelo ya”.

Lola trabajó como secretaria en la dirección de obras del Metro en los últimos seis años. Horario de 8 a 3. 1.300 euros y tres pagas. El último trabajo, antes de quedarse en paro, lo hizo en un salón de belleza, propiedad de Kanouté, a media jornada. Hace apenas unos días, tras más de dos años en paro, comenzó a trabajar como una mula en un bar. De allí ha empezado a traerse ahora el pan que sobra y lo congela cortado en rebanadas para los desayunos. “La mantequilla la compro del DIA porque es buenísima. Y las pizzas del DIA están muy buenas también y están a dos euros. Ya tenemos otra cena, media pizza para cada una y una ensaladita”. 

“La mantequilla la compro del DIA porque es buenísima. Y las pizzas del DIA están muy buenas también y están a dos euros. Ya tenemos otra cena, media pizza para cada una y ensaladita”
Lo que no le falta en su cocina, gracias también a otras dos tías -que le ayudan “con dinerillo” para su hijas y bolsas de alimentos casi todos los meses-, es la leche, el aceite, los huevos, el colacao, el café, las galletas doradas o las maría de toda la vida, y el atún. “A mis hijas, una tortilla francesa en una viena calentita les encanta. Y dos noches en la semana se come tortilla francesa. Una con atún y otra con queso”, cuenta. Lola dice que en cuanto cobre, le dará 100 euros a sus padres, por todos los días que sus hijas van a comer a la casa de los abuelos. Su madre se casó con 16 años y su padre, con 18. Hoy su madre, con 57 años, sigue trabajando. Y su padre, con 61, está en paro. “Pero siguen igual de enamorados. Y ahora mucho más enamorados de mis hijas. Mi padre se ha hecho un buen amo de casa. Mis hijas comen pescado gracias a ellos, que son, junto con mis tías, mi principal apoyo social”, sonríe.

“Estoy cansada, sí, yo creo que ya el viento tendría que cambiar un poco, pero sé que con una actitud lamentable y mala no vamos a salir”, reflexiona sobre el sofá de su casa, un bajo oscuro iluminado por la luz de tres mujeres llenas de fuerza… Y los ojos de la gata que las acompaña: Fidela. “No tienes problemas cuando no crees que tengas un problema”, dice Lola, Pilola, con calma.

OLIVIA CARBALLAR

miércoles, septiembre 25, 2013

Pero me acuerdo de ti.

    Hoy de nuevo, sin poderlo evitar tu recuerdo se ha incrustado en mi memoria y han aflorado a mi aquellos momentos tan  intensos y hermosos que he vivido junto a ti. Te he vuelto a ver en aquella playa rocosa sentada en ese banco medio derruido contemplando  los hermosos atardeceres en esa caleta donde cada año renuevas tu contrato con la vida,  donde cada atardecer y cada amanecer, el mar se pone sus mejores galas, tanto para despedir como para recibir al astro rey. He visto tus ojos fijos en los míos, no hacía falta dijeras palabra alguna, con tu mirada expresabas todo el amor que tu alma sentía.

     Sí, te has ido para no volver. No obstante esos recuerdos siempre volverán a mí una y otra vez, sé que me estarán aguardando  en cualquier esquina, en los lugares menos esperados, y tan solo me quedará aprender a esperar sin desesperar. Aguardar en la ilusión de volver a tenerte, atesorar tu rostro, tus gestos, tus caricias y tus besos para no olvidar los intensos días que hemos compartido en un tiempo no tan lejano. Me servirán dichos recuerdos para soportar el dolor, para no perder las esperanza de que regresarás, cuando no pueda evadirme de la realidad que me rodea. Serán ese bálsamo para mi alma herida que me ayudarán a renovar ilusiones perdidas, esperanzas y deseos que aunque muertos ahora, esperan resucitar un día no muy lejano.

     Se va haciendo tarde. Encenderé la tele y me sentaré en el sofá a mirarla pero sin verla ya que mi mente estará impregnada de nuevo por tus imagenes, por esas imagenes de cariño, de ternura, por tu forma de amar y de ser que hacen imposible que puedas salir de mi ser, de mi alma sin que estas se rompan en mil pedazos. Sí, se hace tarde, al menos para mí. No diré pues nada, me quedaré así tal y como estoy en estos momentos: Esperando. Me quedaré así hasta que esa música que tanta alegría nos daba cuando la oíamos juntos vuelva a sonar para ti y para mí, hasta que mi dolor, mis desasosiego, mi desesperanzan,  salgan de mi mente para alojarse en ese lugar de donde nunca debieron salir. Quizás mañana, al despertarme, vuelva a sentir ese soplo de alegría que recibía cada mañana cuando veía tu rostro junto al mío, cuando sentía como tu respiración se entrecortaba al rozar tus labios con los míos, cuando una sonrisa tuya bastaba para devolver la más intensa y maravillosa claridad, al inmenso gris de mis días.
 
P.D.
 
... Aunque ya tienes en casa quien sueña con verte llegar...

    Juan Lucas.

   

lunes, septiembre 23, 2013

Es amarga la verdad.

Decía el insigne Quevedo:

    "Pues amarga la verdad quiero echarla de la boca..."
 
    Y esa verdad que ahora sale de mi boca en esta noche aún de verano donde la luna vestida con sus mejores galas regala su presencia a todos aquellos que son capaces de levantar la vista del suelo y mirar hacia el inmenso cielo sin miedo al pasado, te vuelvo a ver dibujada de mil formas en el firmamento, te vuelvo a sentir a mi lado. Y paseando  juntos por el mar, ese mar que tanto me gusta y te gusta,  aprovechamos los últimos coletazos del verano que se resiste a dejarnos para recuperar el tiempo perdido. Ambos contemplamos el azul intenso del océano, la calma, las olas que apenas sin fuerzas llegan a la orilla poniendo el acorde musical a este preciso y cálido lugar, a este nuevo recuentro de nuestras personas.  Vienes una y otra vez a mí, me tomas de la mano y me susurras al oído que todo fue un mal sueño, que no es verdad lo que dicen de tu persona.  Todo es idílico en este sitio: brillan las rocas que parecen témpanos de hielo cuando en ellas se reflejan los rayos lunares, la brisa viene acompañada de cientos, de miles de infinitos aromas que hacen que mis sentidos te noten, te sientan en cada uno de ellos. La arena, humedecida por el rocío que ya empieza a caer, me hace recordar tus labios, tu cuerpo en aquellas noches en los que todavía me amabas y sin reparos ni miedos éramos uno solo.


Es amarga la verdad, demasiado amarga la realidad. Por eso en esta noche donde todo es precioso porque de nuevo estás a mi lado, donde te vuelvo a sentir de nuevo a mi vera, donde mi  mirada se pierde en la inmensidad de tus bellos y enormes ojos que me dicen te quiero sin palabras, tan solo quiero recordarte que sí, que te amo. Que de nuevo deseo que  mis brazos que antaño no encontraban tu cuerpo,  ahora no paren de abrazarte una y otra vez. Que  mis dedos vuelvan a acarician tus cabellos para que la brisa, celosa de ellos, vuelva a enredarlos con el fin de que solo sea ella quien los acaricie.  Quiero y deseo con todas mis fuerzas sentir de nuevo el sabor de tus besos, de tus labios en los míos,  pero...  es amarga la verdad y al despertar de este sueño de verano... de nuevo me encuentro sin tu presencia, de nuevo no estás a mi lado y de nuevo la amarga verdad me dice que tu realidad, tu playa y tu barca ahora ya no son la mismas que las mías.

Es amarga la verdad, debo pensar que la vida continua al igual que continua el vaivén de la barca sobre las olas. Y deseo que sepas, que aunque mis manos tiemblen  cada vez que pienso como tu corazón palpita cada vez que nos volvemos a encontrar y nuestros cuerpos giren y giren sin saber si volamos o flotamos, que aunque ya me tengas en el fondo del olvido, mi mayor y único anhelo es pensar que cada vez que pronuncie tu nombre, el sosiego, la paz y la alegría vuelvan a brillar en tus hermosos ojos de la misma forma que lo hacían cuando aún me amabas.
 
     No sé que nos deparará el futuro. No sé si algún día lograremos estar de nuevo  juntos compartiendo este gran amor que nació sin que tú ni yo pudiéramos evitarlo. Lo único que sé con toda certeza es que ahora estás muy lejos de mí, separados, pero quiero que sepas que esa enorme distancia no me impide ni me impedirá borrar lo que por ti siento y lo que deseo con toda mi alma:

     "Estar con una persona: Tú"-
 
     Juan Lucas.

domingo, septiembre 22, 2013

Vuelvo a sentir.

          De nuevo hoy, al igual que ayer, cuando el sol se retira por el poniente para seguir su camino allá por donde tú te encuentras, cierro mis ojos intentando no pensar en ti, intentando olvidar tu rostro y tus gestos, intentando no recordarte, pero no lo consigo. Cada mañana, cuando retorna de nuevo el astro rey después de haberse paseado por las calles y caminos que has recorrido mientras yo te pienso mirando el oscuro cielo nocturno,  miro la bóveda que me envuelve que ha pasado del oscuro a la mas intensa claridad,  tratando de ocultar mis sentimientos en ese azul intenso y enorme que me rodea, envuelve y embriaga, pero ni esto logra evitar ocultar el desencanto que me embarga por no tenerte.

     Sé que tengo que aceptar mis errores, se que debo levantar mi estado de ánimo, salir, caminar y olvidar que estás lejos de mí, que son muchos los hechos, actos, palabras y kilómetros que nos separan, pero... me cuesta tanto no pensar en el brillo de tus ojos cuando me mirabas, en tu risa contagiosa que me elevaba a lo más alto del universo, en la ausencia de tu amor, que ahora no tengo y que me envenena y atormenta a igual que una saeta que atravesara mi corazón, que no puedo evitar que la tristeza y la pena me hagan sentirme tan lánguido y abatido que por no gritar "te amo", callo el inmenso cariño que por ti siento.

     Pero no creo que tú estés mucho mejor que yo, aunque trates por todo los medios de ocultarlo. Aunque ocultes tu romanticismo bajo una coraza de hierro que sé de antemano, pues te conozco y muy bien,  que derrite al igual que lo hace el hielo con el calor de un beso o una caricia. Y aunque no seas capaz de manifestar ese cariño, ese amor que esta en tu corazón, aunque lo niegues encerrándolo en el más profundo y oscuro de los calabazos, sin tu quererlo, sin que puedas evitarlo se que susurras mi nombre a tu almohada cada noche pensando en lo que entre tú y yo hay y habrá siempre. 

     Quisiera decirte para ir terminando, que aprendí y tanto en estos años que  me cuesta reconocerme. He aprendido y espero que a ti te ocurra igual que la vida se nos vas en un momento, que debo aprovechar este momento, y el próximo y el otro para afrontar las patadas, malas palabras y mil cosas mas que gente sin alma, sin espíritu no paran de maquinar y pensar para ponerte de rodillas. He aprendido que solo"viviendo se aprende a vivir". Termino diciéndote que todo pozo por muy profundo que sea siempre tiene un fondo, y que si luchas por lo que amas, por lo que quieres, por lo que deseas, solo tienes que subir y subir y subir hasta llegar al lugar donde nos quedamos, donde pensamos que todo acabo y así empezar una nueva vida aprendido igual que las águilas, que si luchas, si no te rindes de nuevo serás la reina de las aves en el alto e inmenso cielo.

     Juan Lucas.

    

sábado, septiembre 21, 2013

El renacer de la vida.

     Hace algún tiempo que escuché decir que escribir es un acto reflejo a hablar y,  que en estos tiempos en los cuales nos toca vivir, son tiempos de silencio. Cuando oí esta frase no llegué a entenderla muy bien, quizás porque me sobraban palabras tanto para hablar como para escribir. Es ahora, cuando quiero empezar a escribirte de nuevo y no encuentro las palabras adecuadas cuando realmente comprendo totalmente el sentido de la frase con que comenzaba este escrito.

      Sin embargo, aunque me cueste y mucho volver a escribirte, voy a hacerlo aún a costa de hacer un esfuerzo casi sobrehumano para vencer este actual estado de ánimo que me persigue allá donde vaya y que me hace incluso difícil el respirar.  Aunque estos sean tiempos de silencio, tiempos en que nadie comprende ni sabe adónde va, en que todos gritan, insultan y nadie habla, yo,  como dije antes buscaré esas palabras que sean como las notas de una canción en un pentagrama, palabras que puedan ayudarte a evadirte de la realidad que soportas, de los momentos de dolor junto a la persona que has elegido para compartir tu vida, para que de esta forma no pierdas nunca la esperanza en que regresarán nuevos tiempos, nuevas ilusiones que podrás compartir con tus seres amados, y te sirvan como un bálsamo para esa tu alma herida. No voy a cambiar el mundo ni voy a lograr reparar con ello el malestar que haya podido causarte el que ambos nos hayamos distanciado para siempre, de que hayas elegido, espero que bien, a esa persona que según parece es lo que siempre anduviste esperando.

     No, no voy a cambiar nada ni lo pretendo, más si estas letras pueden hacer que tu día a día sea algo menos desagradable que la realidad de despertar cada mañana con el remargo gusto de no saber el porqué tomaste la decisión que ahora te ata a esa persona que tan diferente de ti es, a esa persona de gustos y maneras tan distintas a las tuyas, si mis palabras  te producen dulces sueños en vez de amargas pesadillas, armonías en lugar de disgustos y llantos, color a tu ciudad en vez de esas tonalidades grises que hace que las personas se consuman lentamente  bajo un cielo oscuro y tenebroso. Si es así, por favor, dame tiempo para regalarte algo menos doloroso y mas bello con lo que despertar cada día, con algo que te haga volver a sentirte de nuevo como en los tiempos en que si me salían las palabras que ahora no encuentro... dame tiempo para que vuelvan esas letras que un día no muy lejano llegaron a lo mas profundo de tu ser y con ellas pueda lograr hacerte un poquito mas feliz de lo que eres actualmente.
 
     Juan Lucas.
 
    
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viernes, septiembre 13, 2013

Paisaje.

      Y por primera vez en toda mi vida, en ese lugar donde  durante casi dos meses mas que vivido he muerto, en ese distrito, barrio o como quieran llamarlo donde la gente sobreviven con y como pueden, donde el suelo se llena de barro con la humedad que reina en el ambiente debido a la ausencia de sol y donde la vida vale menos que nada; en este lugar que he descrito antes,  rodeado de personas desconocidas y de miserias, he llorado tu perdida... he llorado la pérdida de tu persona, de mi mitad, de mi complemento. Y he llorado de forma egoísta, porque sabía que no volvería a verte nunca más, que vivirías solamente ya y para siempre solo en mis sueños, en mi mente.
 
     Y perdona, perdóname por favor, por no haberme presentado, por censurar incluso tu nombre en este momento en que se que te has ido para siempre de mi lado. Pero si no menciono tu nombre es tan solo para que no se rompa el hechizo que durante tanto tiempo nos ha mantenido unidos, para que siga existiendo, al menos en mi mente esa relación que tanto bien me hizo y te hizo y que debido a mis muchos errores no acabó como a ambos nos hubiese gustado. Todavía sigo creyendo que bastaría con pronunciar cada fonema de tu nombre al viento para que este las llevará hasta tu persona y de esta manera volvieras a mí; para que yo despertara de esta pesadilla y que tú olvidaras por completo todo lo que entre nosotros pasó y que acabo destruyendo nuestra hermosa relación. Espero que comprendas mi temor por no pronunciar tu nombre y que no me guardes rencor cuando digo que si no lo nombro es porque quiero seguir viéndote aunque solo sea en sueños.
 
     En fin... ángel mío, esta carta, cuento o relato te lo dedico a ti; porque tú, aunque no lo creas me lo has susurrado al oído en cada uno de los hermosos momentos que me diste, que me entregaste durante el tiempo que permanecimos juntos, me lo has dictado tú, que lograste darle la vuelta a todo y a todos para que no nos separáramos, me lo has entregado tú, que tocaste mi corazón más de lo que imaginarás nunca... es algo tan simple como un cuento, como tú, simplemente tú, grandiosamente tú, que al igual que llegaste un día a mi vida casi de puntillas, has salido de ella de igual forma, sin que nada ni nadie notase tu angustia, tu tristeza, tu dolor... pero, ángel mío, estoy seguro que como cada noche, volverás a mi lado; y que aunque no pueda verte, ni tocarte... ni conozca ya nunca tu paradero, ni donde pueda encontrarte, se que allá donde estés seguirás velando por mi seguridad y felicidad.

Siempre tuyo.

Juan Lucas.

sábado, junio 01, 2013

La leyenda de la caleta.

I                                     
 
Y cuando me doy cuenta de cómo vamos a pasar por este mundo sin dejar huella después de haber llevado unas vidas estúpidas, comprendo con rabia que en la vida lo único que queda es el amor.

Orhan Pamuk: Nieve.

Podía haber empezado este nuevo relato de la forma clásica: Hace mucho tiempo en un país lejano... O también de forma no tan clásica, menos tradicional como por ejemplo esta:

     Ocurrió una preciosa mañana, con un sol totalmente veraniego aunque fuera el mes de enero. La brisa marina de la noche aún mantenía mojada los hermosos jardines verdes y las mil flores que llenaban todo de un sin fin de tonalidades: rojos, amarillos, violetas... Pero resulta bien raro los que les narro... ¿no creen? ¿Sol veraniego, jardines verdes, flores multicolores en pleno mes de enero?
 
     Pues si, es que con esto de las prisas se me olvidó decirles que, esto que ahora empiezo a narrar,  ocurrió en una pequeña caleta de pescadores en un lugar cercano al Pacífico, por debajo de la línea ecuatorial. Cuando el verano en ese lugar llena las playas y vacía la ciudades. Sí, así fue y asi ocurrió en un país del hemisferio sur, de cuyo nombre no quiero acordarme (igual que Cervantes en su Quijote). Pues bien,  una vez sabido esto prosigamos.
 
    Sí, todo era como dije antes, bello y maravilloso.  Pero faltaba algo. No era normal que en un lugar tan lleno de vida todo estuviera en silencio, que la multitud de aves marinas que pululan por estos lugares hubieran desaparecido sin dejar el mas mínimo rastro de su estancia en este lugar, no se oía ni sus cantos, ni sus gritos, ni tan siquiera sus quejidos por la falta del polluelo que durante la noche había desaparecido del nido sin saber como. Ni tan siquiera el viento se dejaba oír, tan solo un silencio de cementerio reinaba en aquel lugar. De pronto, sonó algo.. un pitido seguido de una canción. Sí, el pitido y la posterior canción que sonaba era la alarma de una radio despertador. El pitido, el sonido procedía de una de las casas de este lugar donde como dije antes, en pleno enero, brillaba y calentaba el sol y también reinaba como pueden comprobar, si leyeron mas arriba,  la más triste de las tristezas. Al sonido de esta alarma de la radio despertador, las luces de la ventanas mas baja de dicha casa empezaron a encenderse como movidas por un resorte que rompía aquella fingida calma, aquella fingida tranquilidad que sin poder evitarlo trataban de mantener todos los que pasaban sus días de vacaciones en este lugar.
 


   La música quizás debido al enorme silencio que reinaba se podía escuchar no solo en aquel lugar, en aquella casa, sino mucho mas allá del radio que abarcaba dicha vivienda y la letra, aunque ensordecida eso si por el rumor de las olas al romper contra la playa decía algo parecido a esto:
   "Atiéndeme, quiero decirte algo, que quizás no esperes doloroso tal vez.
Escúchame, aunque me duela el alma... Nosotros, que desde que nos vimos amándonos estamos...."
 
    Aquella canción que sonaba no sé si para despertar o hacer llorar, hizo que ella, la mujer que oía la radio se levantara de la cama y se asomara a la ventana, a través de ella vio a lo lejos, fundido con el horizonte una figura masculina que sin saber porque le trajo a la mente a aquella otra que debido a un arrebato de celos y rabia había abandonado hacía ahora algunos meses sin saber aún los motivos por los que había tomado tal decisión...
 
Juan Lucas.
     

sábado, mayo 11, 2013

Anónimo.

A veces, alguna que otra vez, algunas gente dejan sus pensamientos en algún lugar de este maraña llamada Internet pensando que... entre tantas y tantas la suya pasará desapercibida. Hoy, me he encontrado en un lugar cuyo nombre no voy a mencionar por respeto a la persona que la ha enviado, un pensamiento, reflexión o queja, que aunque dura y con un vocabulario bastante fuerte me parece acertado aparezca como una entrada más de este lugar que no es más que otro lugar perdido de esa inmensa telaraña llamada "la red".

     Ese comentario, escrito o queja comenzaba así:

     "Creo que al copiar esto, estamos hablando de la misma persona..."

     A continuación aparecía el siguiente texto:
 
     "Hoy es uno de esos días. Días en los que sólo quieres estar a sola y llorar. Sólo quieres recordar a esa persona, a ese hijo de puta que se ganó tu corazón, que se metió en tu cabeza y que consiguió lo que quería: Tenerte detrás, como a tantas otras para que cuando le apetezca estén ahí, para él. Y te preguntas, ¿cómo consigue ser necesario en tu vida, día a día? Y en ese momento le odias, y le seguirás odiando hasta que le vuelvas a ver luciéndote su amable sonrisa, con sus preciosos ojos mirándote brillantes, como si realmente se alegrase de verte, como sino fueses una más, sino la única, la especial. Y tú, alimentada por ese traicionero pensamiento volverás a hablarle, a necesitarle, en definitiva, a quererle.

Anónimo.

Al menos, eso firmaba quien lo escribió.

Juan Lucas.


viernes, abril 19, 2013

Qué sientes tú?

Qué dolor el morir, llegar a ti, besarte
 desesperadamente
 y sentir que el espejo
 no refleja rostro
 ni sientes tú,
 a quien tanto he amado
 mi ahelante impresencia.


jueves, marzo 28, 2013

Escucha bien amor.

Escucha bien amor lo que te digo
pues creo que no habrá otra ocasión
para decirte que no me arrepiento
de haberte conocido.

martes, febrero 26, 2013

Merece la pena

II    
 
Nunca antes habían coincidido, pero aquella terrible experiencia, aquel tremendo susto de verse perseguidos y solos les unió y acercándose mucho el uno al otro mientras se miraban los ojos decidieron desde ese preciso instante hacerse amigos y ayudarse de manera mutua en aquella terrible jungla de cristal que era la ciudad. Dice el proverbio que no hay mejor cosa en la vida para unir a dos seres, que las desgracias compartidas, y dicho y hecho, sus vidas desde entonces iban a caminar juntas , así pues que lo primero que decidieron una vez tranquilizados sus corazones por la experiencia vivida con aquel monstruo de escoba en mano, fue recorrer todos los callejones que ambos conocían en busca de comida, puesto que apremieba y mucho el comer.
 
     - ¡Malditos cubos de basura! ¿por qué los humanos habrían de hacerlos tan altos? Y no solo lo hacían enormentes altos, sino que además unas enormes tapas lo cubrían para que nadie pudiera coger lo que había en su interior.
 
    Después de muchos callejones recorridos y cubos examinados,  cuando ya ambos exhaustos estaban decididos a dejar la busqueda por un rato, alla al fondo descubrieron uno cuya tapa estaba entreabierta, asi que Lucía, de un salto felino, se encaramó hasta el y... ¡erureka! había comida y además en abundancia, comió y comió hasta casi reventar mientras Tim, la miraba desde abajo a punto de desfallacer, ya que no pudo como hizo Lucía acceder hasta la comida, no tenía la agilidad de su amiga, era torpe, jamás en su vida había realizado ningún tipo de ejercicio y sus músculos estaban flacidos como los de un bebé recien nacido; todo lo más que podía hacer era apoyarse en tus patas traseras y con las delanteras intentar subir hasta donde se encontraba Lucía. Desfallecía por el hambre, por las ganas de comer, por el buen olor que desprendía aquella comida...
 
      - ¡Qué suerte tiene Lucía que se estaba dando el mejor y mayor festín del mundo!  pensó.

     En estos duros momentos de ansiedad, desesperado, ofuscado y terriblemente enfadado, empezó a golpear con sus patas el contenedor con la intención de derribarlo hasta el suelo y así poder tomar los alimentos que se guardaban en su interior, pero nada logró, solo asustar y molestar a Lucía. Esta, le miró con cierta complacencia y sin mediar palabra entre ambos, tomó con su pequeña boca varios trozos de pizzas, carne y otras sobras y se las fue arrojando desde el cubo hasta el lugar donde se encontraba Tim.

     Así, de esta manera, ambos calmaron el hambre que hasta entonces les corroía sus estómagos. Luego de esto, después de haber comido, ambos caminaron despacio buscando un lugar donde pasar la noche que ya se les venía encima. No tardaron mucho en dar con él; puesto que cerca de donde encontraron la comida había una casa en ruinas, así que sin más entraron en ella por un agujero que había justo a ras de suelo, buscaron un rincón donde pudieran estar protegidos de monstruos con escobas y se prepararon el uno junto al otro a pasar su primera noches juntos.

                                                                    Juan Lucas.

lunes, febrero 25, 2013

Merece la pena.

     Me dijiste ayer:
 
       -  Me dijeron que tú escribes cuentos. ¿Por qué no me escribes uno para mí?
 
     Y, después de mucho tiempo sin haberlo hecho, sin apenas escribir, sin coger para nada la "pluma" debido a esa pregunta que me hiciste, me he propuesto empezar este y terminarlo. Espero de verdad que te emocione tanto como el que ayer te hizo derramar algunas lagrimas mientras te narraba uno de los  que en otros tiempos brotaron con la sola idea de soñar con ver la cara de esos lectores, mientras estos leen mis fantasias. Con mirar en sus ojos lo que les hace sentir mis palabras, cómo adaptan los argumentos, los dialogos a sus propias experiencias, fantasías, anhelos.... Al fin y al cabo somos el resultado de nuestros deseos, realizados o no, de los caprichos con que la vida nos regala o castiga, de las decidiones que hemos tomado aun cuando hayamos errado en la respueta tomada. Es por eso, que sin más paso a esta historia que acaeció hace algún tiempo en un lugar no muy lejano a donde me encuentro ahora.
 
    Ambos se encontraron. Vagaban por los suburbios de la ciudad, perdidos, desorientados, hambrientos... sin comprender, sin entender que mal habían hecho para que le hubiesen expulsados de sus anteriores vidas, de las comodidades y hermosas vidas de la que no ha mucho habían gozado.
 
     Lucía, era más libre, mas despegada, menos dependiente y es por esto que siempre había tenido muy claro la idea de que cuando su dueño muriera, ninguno de sus hijos o hijas iba a cargar con algo que, según ellos, solo trabajo y molestias habrían de darles. Quizás fuera por esto por lo que llevaba la situación actual mucho mejor que el compañero con que se había encontrado no hacía mucho. Lo importante era seguir viva. Comprender que en la vida todo pasa, había vivido cómodamente y llena de mimos y caricias durante algunos años. Cada día tenía sin pedirlo su desayuno y su tazón de leche que tanto le gustaba. Había tenido una tierna cama donde descansar y hasta juguetes para no aburrirse en las largas y solitarias noches de inviernos. De todos ellos, de todos esos juguetes, el que mejores recuerdos le traía era el ratón, pues al jugar con el imaginaba que era de verdad. Recuerdos de un  pasado aun no lejano, y que ella se había hecho el proposito de olvidar, ya que lo único que conseguía con dichos pensamientos era añoranza, sufrimiento, dolor... Buscó pues después de la muerte de su dueña un lugar seguro y resguardado del aire y el frío,  dispuesta a comenzar una nueva vida y,  aunque había días que no comía y se dormía con la tripa vacia, soñaba que cuando se despertara se pondría manos a la obra y practicando junto a su instinto felino volvería a llenar su estómago y no moriría de hambre.
 
    Tim, el compañero al que había conocido hacia como dije antes pocos días antes, era diferente. Había sido adoptado siendo muy, muy pequeñito. Había vivido con una familia numerosa: los papás y tres hijos. Nunca pudo imaginar que sería abondanado y este era el motivo por el cual no se resignaba a verse en aquellos suburbios rebuscando entre botes de basura y complemetamente solo y perdido. Erá mucho más débil que Lucía y necesitaba protección, comida, mimos... ahora que no tenía nada de eso andaba totalmente desorientado, inmerso en ese mundo de recuerdos, con sus ojos tristes y las lágrimas aflorando a cada instante a sus ojos pensando en que estaba solo y abandonado.
 
     Ambos se encontraron unas semanas antes desambulando por las calles de la enorme ciudad sin orden ni control que les cobijaba. Se conocieron buscando comida junto a un "restaurante" que para ellos desprendía el mejor de los perfumenes y pensando que si esperaban un rato, algo, aunque fuera por descuido les caería. Pero no fue así, lo único que les cayó fue una bestia, un monstruo que escoba en mano y sin miramiento les empezó a golpear y que si no hubiesen andado con rapidez para emprender la huída les hubiese roto el espinazo a golpes. Así que ambos salieron a estampida y se refugiaron debajo de unos autos que estaban aparcados cerca del lugar donde esperaban haber podido comer aquella mañana.
 
        Juan Lucas. 

miércoles, febrero 13, 2013

La fábula de la rana y de Rajoy.


Nuestro presidente Mariano, que como es un gran estadista solo le concede entrevistas a los periodistas norteamericanos, le ha dicho a Michael Reid, editor de The Economist, una frase que lo resume como hombre, como político y como escorpión: “He incumplido mis promesas, pero al menos creo que he cumplido con mi deber”.

Lo de escorpión no lo digo por mal, que Mariano es paisano mío, sino porque sus palabras me han recordado a la fábula del escorpión y la rana. No sé si os acordáis, mis atolondrados lectores. Érase una vez una subida de un río tras fuertes lluvias primaverales, y encontráronse aislados en un islote un escorpión y una rana. El islote iba estrechándose a medida que el cauce crecía. Y así se convirtió en islita. Cual Perejil. Y a punto estaba el pequeño trozo de tierra de anegarse completamente y ser ya solo lecho de la crecida, que arrastraría a ambos con su torrente indomable, cuando…

-¡Rana! ¡Rana! -sollozó el escorpión.

-¿Qué quieres, escorpión? -preguntó la rana con su voz batracia.

-Eres mi única esperanza, ¡oh, rana!

-¿A qué te refieres, ponzoñoso individuo? -ahora el tono de la rana devino anuro.

-Moriré sin remedio, rana, si no me ayudas -calculó el escorpión su programa electoral-. Déjame subir a tu lomo y crúzame el río. ¡Ten un poco de ranalidad!

-¡Ja, ja, ja! ¿Qué dices, ultrafascista arácnido? Si yo te subo a mi lomo, me morderás y moriremos los dos.

-¡Pero cuán tonta eres, rana! -protestó el escorpión con voz de candidato como dios manda-. ¡Si yo te mordiere, falleceríamos ambos! ¿Me crees acaso adornado de tal cortedad intelectual?

-Pues sí. Y además ceceas. Y no entiendes la letra de tus venenos -replicó el informado batracio.

-Si me ayudas, te prometo que escolarizaré gratis a tus ranúnculos…

-Se dice renacuajos. Los ranúnculos son otra cosa. ¿Ves?

-Vale… Te juro que protegeré tus charcas. Te garantizó que te rodearé de princesas que te besarán hasta que te conviertan en príncipe.

-Yo no quiero ser príncipe -se puso batracio, otra vez, el batracio-. Estoy bien de rana.

-Bueno, vale. Lo que quieras, rana. Lo que quieras.

La rana ya se disponía a saltar y cruzar sola el río cuando observó lagrimones en los ojos del escorpión. Las ranas, como son medio acuáticas, padecen excesos sensibleros cuando ven agua manar de cualquier fuente, aunque sea esta de ojos ponzoñosos.

-¿Me lo juras, escorpión? ¿No me morderás? -se dulcificó el batracio.

-Mi palabra vale, rana. Soy un escorpión como dios manda. Te juro que no te morderé.

-Venga, sube.

El escorpión subió a lomos de la rana y la rana saltó al río. La crecida era tan violenta que a la rana le costaba mantenerse a flote y, aunque las ranas saben bucear, no se sumergió, para evitar la muerte del escorpión por asfixia, y siguió braceando, o como lo digan las ranas, contracorriente y contra sentido común. Hasta que, en medio del río, sintió un pinchazo en la médula que la abrió de piernas y de manos irremisiblemente, pues en esa postura es en la que mueren las ranas.

-¡Noooooo! -gritó la rana ahora con voz humana-. Estás loco, escorpión. ¿Cómo has hecho esto? -el río ya se los llevaba cauce abajo-. ¡Ahora moriremos los dos!

Antes de exhalar su último croar, escuchó la rana las últimas palabras del escorpión.

-Lo siento, rana. Es mi naturaleza.

“He incumplido mis promesas, pero al menos creo que he cumplido con mi deber”, ha dicho Rajoy al periodista americano. Y podría haber añadido. “He cumplido mi deber con los bancos, con los usureros, con los especuladores, con los arribistas, con los asesinos de niños en países remotos y aquí, con Luis Bárcenas, con los curas malolientes a niño sometido a abusos, con los abortistas de pago, con los evasores de impuestos, con mis patrones, o sea… Pero lo siento, españoles, es mi naturaleza”.


Aníbal Malvar