miércoles, octubre 31, 2012

Te has ido.

Te siento a mi lado en medio de esta habitación oscura. Giro la cabeza, pero estoy solo. Aunque de nuevo me golpee con fuerza esa sensación de que aún sigues ahí, junto a mí, besándonos y acariciándonos como hace unos meses



Pero la realidad es bien distinta a esta sensación. La realidad es que te has ido. Ya no estás. No sé de ti e imagino que andas por esos lugares que ambos recorrimos no hace tanto tiempo posiblemente pensando en cualquier cosa que no sea mi persona.

Y aunque no debiera, no puedo evitar que las lagrimas caigan y rueden por mis mejillas sin freno. Tú eras el único freno compatible, y ahora no estás, no volverás. Te siento a mi lado, pero no estás, ¿por que te has ido? ¿Te volveré a ver algún día? Puede que sí, quizás pase mucho tiempo antes de que eso ocurra o,quizás nunca regreses; pero ocurra lo que ocurra debes saber que aunque quieras, aunque te empeñes y luches con todas tus fuerzas para desterrar de tu vida un cariño como el nuestro, jamás se olvida un amor como el tuyo y el mío por mucho que quieras y desees hacerlo, pues son esos tipos de amores que dejan marcado para siempre unos sentimientos, unas sensaciones que nadie ni nada pueden borrar ni quitar mientras existas, mientras respires, ni de tu corazón ni de tu mente.



Trato de olvidarte, pero el simple hecho de reclinar mi cabeza hacia atrás me hace pensar en ti, sentirte,  añorarte cada día más, pues recuerdo que cuando no ha mucho echaba mi cabeza hacia atrás, allí estabas tú. Tú eras ese cojín, ese respaldo, ese apoyo, ese lugar donde descansar, mientras disfrutábamos el uno del otro de  las caricias, del roce de nuestros labios uniéndose en un beso apasionado, mientras nuestras  manos, ansiosas y ávidas de nuevas sensaciones recorrían cada lugar de nuestros cuerpos haciéndonos  participes del mayor de los placeres. 



Pero ahora, en estos momentos, de nuevo la soledad me inunda, aquí me encuentro solo en un mundo de dos, en una partida múltiple. Me imagino como te reirás  de mí si pudieras verme en está situación tan  patética, lamentando y mirando el suelo de esta habitación como si en él pudiera descubrir tus huellas, tu imagen, tu presencia ..  Pero no estás, y sinceramente creo que ya  nunca estarás. Me siento tan vacío, es tan grande la soledad que me embarga  que tan solo se puede comparar con esa hermosa parte de mi vida que  te has llevado. Esa parte de mí que aún estando en la distancia me pertenece tanto como a ti y que no sé si algún día podré recuperar; aunque lo voy a intentar con todas mis fuerzas.


-Te quiero...-Susurro en la oscuridad.

Me levanto del sofá donde estoy tendido, apuro mi último trago y me seco las lagrimas. Implanto una sonrisa en mi cara y calmo mi respiración, abro la puerta... y así, sin que nadie lo note...
"De vuelta a una vida que es como una película. ”

Juan Lucas.




sábado, octubre 27, 2012

De purísima y oro.

De nuevo quieren manchar mi tierra con sangre obrera los que hablan de libertad y tienen las manos negras. Quieren ocultar la infamia que legaron desde siglos, pero el color de asesinos no borrarán de su cara. No me asusta la amenaza, patrones de la miseria, la estrella de la esperanza continuará siendo nuestra. Vientos del pueblo me llaman, vientos del pueblo me llevan, me esparcen el corazón y me aventan la garganta.

jueves, octubre 25, 2012

No mires atrás.

Ya no mires atrás, todo pasó como estaba destinado. Olvida el pasado y cruza el puente que te reencontrará con la seguridad con la calma y la dicha. Ya no despertarás con enemigos siempre inquietando y dañando. El buitre ha desaparecido y la hermosa mañana te promete borrar los malos recuerdos, olvida y vuelve a olvidar. El ogro era la nada misma, ya no tiene el poder que tuvo, ya no malogra tus sueños no rompe tu débil corazón. Ya no mires atrás, la pesadilla terminó, sé que amaste sin fronteras, y que te masacraron sin piedad, pero es la hora de matar a los fantasmas, de eliminar todo residuo tóxico. Es verano, hay un cielo muy azul, ya no estás en el laberinto, estás en la playa como siempre anhelaste, la arena, el viento acarician tu cuerpo, volviste a ser tú sin miedo y sin vergüenza. La paloma se ha liberado y vuelve a volar, la verdad se impuso sobre la mentira, y el amor buscó un mejor lugar. Ya no mires atrás, la amargura, el maltrato no son menú del día, ahora navegas en aguas calmas, otro amor llegó a tu vera, late tu corazón y tu alma se desborda, un lecho de flores y un brindis al anochecer, la pasión se desata y seduce a la luna, nunca dejes de amar; porque para ese hemos nacido, mas no equivoques el rumbo, haz una buena elección.


lunes, octubre 22, 2012

Me voy.

Hola M.

"Me es difícil empezar este mensaje, he sentido la necesidad de..."

Así comienza la carta que me has enviado hoy. Y yo,  lo único que yo voy a contestarte es: "Me voy".

"Me voy" de tu lado tal y como llegué hace algún tiempo; en silencio, sin hacer ruido, despacito, como se duerme a los niños;  para de estar forma no notes el vacío o la ausencia de mi presencia. Para que pienses que lo único que has perdido ha sido algo tan pequeño e insignificante como esas pequeñas criaturas  que andan entre gigantes, indefensas y siempre con miedo a ser aplastadas por un pisotón de alguien que ni siquiera sabía de su existencia.

Y me marcho de tu vida porque como has podido comprobar las cosas no han ido como ambos esperábamos, porque siempre has sentado entre tu persona y a la mía, a esa otra  que te ha impedido, al igual que ocurre con los árboles del bosque, ver mas allá de ellos. Sé que piensas que para mí es fácil escribir lo que ahora escribo, sé que piensas que soy feliz, muy feliz porque ya saliste de mi vida y puedo al fin con toda tranquilidad comprar los billetes, cargar mi equipaje e ir allá donde te han dicho que me iré.

Creo que lo mejor que puedo hacer ahora es cerrar los ojos y pensar tan solo en que nada de lo ocurrido ha existido, que todo fue un sueño y que, aunque resulte duro reconocerlo, ya llego el nuevo día y con él, la vuelta a la realidad. Esa realidad cotidiana,  ese día a día del  cual por muy cruel que sea ya no quiero volver a escapar; porque en él, en esa realidad, aún no siendo nadie no volveré a sentir, ni tú tampoco, el inmenso y terrible vacio, la constante sensación de depresión que la falta de confianza ha causado a nuestro alrededor.

Me voy, y me gustaría poder dejarte una sonrisa. Sí, una sonrisa que como sabes y has podido comprobar es tan solo un movimiento de labios que dan alegría al rostro, que logran en nuestra cara un nuevo tono a esa expresión sería que al parecer nos ha acompañado durante los días que hemos compartido y que condena de la forma más sutil y a la vez más atroz a todas esas personas que han hecho y hacen del temor y el miedo su forma de vida. Me voy y quiero pintar en tu cara esa sonrisa para de esta forma poder imaginar que no somos nosotros los destinados a sufrir dolor y destierro, sino ellos, esos que cuando te vean sonreir no entenderán como no lograron robártela a pesar de que lo intentaron con con ahínco y maldad, sabiendo que si lo lograban serias como ellos, que jamás han podido sentirla, ni la sentirán....

Sonrie pues a pesar de que puede ser que durante un tiempo desees estar a solas contigo misma pensando en como reandar lo ya andando, pensando en que esa herida que ahora sangra solo sanará si te encierras en tu habitación, cierras la persianas y te escondes debajo de las sábanas y llorar. Pero eso es lo que no debes hacer ni ahora ni nunca, piensa que "Mañana será otro día"; que la vida debe continuar aunque la senda este cubierta de niebla, aunque la oscuridad  no nos permita ver el camino a seguir. Yo como te dije antes "me voy", ahora eres tú la que debes ayudarte a hacer que el camino elegido sea el que verdaderamente te lleve a ser feliz. Así pues sonríe porque solo causarías placer a aquellos que vieran rodar una lágrima por tus mejillas. Sonríe y habrás vencido, habrás ganado y te sentirás libre para seguir adelante y de esta forma seguir adelante viendo como a pesar de que ese cielo gris y plomizo que cubre el cielo, el sol puede volver a salir cada vez que quiera y desee hacerlo.

Me gustaría terminar esta carta que ahora escribo con unos versos que dicen así:

     Y lo entiendo, quiero que sepas que lo entiendo...

Juan Lucas.


sábado, octubre 20, 2012

No, no dejes de soñar.

«El mundo está en manos de aquellos que tienen el coraje de soñar y de correr el riesgo de vivir sus sueños» P. Cohelho

 Hubo un momento en el que creías que la tristeza sería eterna; pero volviste a sorprenderte a ti mismo riendo sin parar.
 Hubo un momento en el que dejaste de creer en el amor; y luego apareció esa persona y no pudiste dejar de amarla cada día más. 
 Hubo un momento en el que la amistad parecía no existir; y conociste a ese amigo que te hizo reír y llorar, en los mejores y en los peores momentos. 
 Hubo un momento en el que estabas seguro que la comunicación con alguien se había perdido; y fue luego cuando el cartero visitó el buzón de tu casa. 
 Hubo un momento en el que una pelea prometía ser eterna; y sin dejarte ni siquiera entristecerte terminó en un abrazo. 
 Hubo un momento en que un examen parecía imposible de pasar; y hoy es un examen más que aprobaste en tu carrera. 
 Hubo un momento en el que dudaste de encontrar un buen trabajo; y hoy puedes darte el lujo de ahorrar para el futuro. 
Hubo un momento en el que sentiste que no podrías hacer algo: y hoy te sorprendes a ti mismo haciéndolo. 
 Hubo un momento en el que creíste que nadie podía comprenderte; y te quedaste boquiabierto mientras alguien parecía leer tu corazón. 
 Así como hubo momentos en que la vida cambió en un instante, nunca olvides que aún habrá momentos en que lo imposible se tornará un sueño hecho realidad. 
 Nunca dejes de soñar, porque soñar es el principio de un
sueño hecho realidad

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jueves, octubre 18, 2012

Hoy, precisamente hoy.

Hoy, precisamente hoy quiero escribir lo que desde mi corazón nace y de esta manera expresar lo que siento. Quiero escribir de sueños, de anhelos, de esperanzas. De lo que tanta falta, pienso, hace cada vez más en este mundo y,  que a veces  por correr  tras un falso "dorado" olvidamos y de esta manera acabamos perdiendo. Deseo escribir sobre lo que más quiero y deseo en esta vida... que es algo bien simple, fácil y que no me hace falta otra cosa más que mirar a mi alrededor para encontrarlo; hablo de la dulzura que se encuentra detrás de la más bella de las sonrisas: la tuya, tu sonrisa.

Hoy, precisamente hoy, voy a escribir de ti. Del amor que me has regalado, que me has dado a pesar de saber de mis muchos errores y,  que ha cambiado mi vida como jamás pensé que nadie ni nada pudiera cambiarla. Hoy, quiero decirles a todos que lo más hermoso que he tenido y tendré, es algo a los que muy pocos dan importancia, tan solo quizás den importancia a lo que me refiero  esos o esas, a los que como a mí me está sucediendo desde hace algún tiempo,  saben de lo difícil de estar separado del ser amado. Y puede ser que sea debido a este motivo, al encontrarse lejos de lo que quieren, que logren adivinar antes de terminar esta lectura a lo que me estoy refiriendo; puesto que al igual que a mí, les estará ocurriendo lo que en estas letras trato de expresar o decir que nos falta a cada hora de estos largos e interminables días en el que estamos separados de ese ser o esos seres amados.

Sí, adivinaron;  es algo sencillo, simple,  fácil, tierno... es algo a lo que llaman "abrazo". Sí, como lo leen, algo tan común entre los seres humanos como un abrazo.  Pero no hablo de un abrazo cualquiera, sino de tu abrazo, de ese abrazo que cuando lo siento cada vez que vuelvo a verte hace que el mundo deje de girar.  Ese abrazo que sin que tú te des cuenta (sabes que no me gusta o sepas que me ocurre para de esa manera no te entristezca y como tal disimulo ante ti mis sentimientos) hace que en mi interior nazcan a la vez la risa y el llanto, porque, amada mía, cada vez que me rodean tus brazos, sin que tú lo sepas es tu corazón el que abraza mi corazón, son nuestros corazones los que se acarician y los que comparten por un, no sé si largo o corto tiempo, los fuertes latidos de la felicidad.

Hoy, precisamente hoy, voy a escribir de un amor, de tu amor que siento en todas partes. De ese amor que percibo a través de mis manos cuando van acompañadas de las tuyas y que añoro con todas las fuerzas con que puedo extrañar y añorar cuando como en estos momentos estoy lejos de ti...  De ese amor que durante este tiempo que llevamos compartiendo, y no hace tanto de ello, ha logrado ir  difuminando, al igual que hace el buen pintor con sus lienzos,  el paso de los días, de los meses, de los años; haciendo posible de esta manera que cuanto más tiempo comparto contigo más dulce, más hermosa, más mujer te ven mis ojos; devolviéndome  de esta forma aquella época no tan lejana en los que, bien lo sabes, quería alcanzar el cielo y con él en mi poder cubrir con las estrellas que forman su firmamento tus pies.


Hoy, precisamente hoy, me gustaría como no hace mucho me encontraba, estar a tu lado y susurrarte como hacía cada mañana que te amo. Que te amo más que nunca, que te amo con un amor que va mucho mas allá de los besos, de las caricias y de los deseos. Que te amo con ese amor que no dudaría ni por un instante en alejarse de ti si de esta forma consigo verte feliz y contemplar,  aunque fuera tan solo por unos segundos, tu dulce sonrisa que, como dijo el poeta:

"soledades mi quita, cárcel me arranca".

Hoy, precisamente hoy, cuando la tristeza, la duda y la desesperanza son el cultivo que brotan de mi alma dolorida, tan solo me gustaría decirte que eres la razón de mi vida, la película de color que hace desaparecer mis pesadillas en blanco y negro; la alegría que hace revivir mi alma, porque mirando en el interior de ella, de   esa alma, he descubierto que eres tú a la mujer que más quiero.

Juan Lucas.


sábado, octubre 13, 2012

Cartas de amor por encargo.

Me gustaría, al igual que en aquellos lejanos tiempos, en los cuales los hombres eran obligados a salir de sus pueblos, de sus casas y dejar sus remotas tierras para  pasar largo tiempo en los campos de batallas, escribir cartas de amor por encargo. 

Me gustaría escribir cartas de amor para ti que me lees al otro lado del mundo, o para ti que puedes que estés muy cerca de mí y que nunca encuentras como decir cuanto le quieres, cuanto la quieres.  

Cartas de amor, para ti mujer que hace poco dejaste de ser niña y que no hace mucho que estás empezando  a descubrir ese sentimiento que te agita, que te roba el sueño, la paz y tranquilidad que hace apenas unos meses tenías y que ahora, sin saber que es, notas, sientes como hace latir y bombear tu corazón con la fuerza de un manantial que se abre paso entre las rocas hasta brotar con fuerza en la superficie de tu corazón. Ese algo tan bonito que como todavía no sabes que es, no encuentras palabras para expresarlo y escribirlo.

También para ti, que debido a la rutina, al trabajo, a que ya crees apagada esa llama que hace algún tiempo  brotó en ti con la fuerza de un huracán y que sin saber ni como ni porque te has olvidado ya  de la palabra "amor", pero la sigues sintiendo en tu interior cada día, cuando la miras a los ojos, cuando la acaricias al pasar, cuando le coges sus manos o cuando oyes como un suspiro se le escapa sin querer como un lamento que proviene de los más profundo de su ser.

Me gustaría escribir cartas de amor sencillas o inmensas, con el color de la primavera y la melodía de un corazón que siempre cantara "Te amo" como única letra de su canción, para de este modo poder yo también, ser manantial y sacar de mi pecho todo el amor que te tengo, y que ya no me cabe en estas líneas, en las cartas que te escribo, que ya no puede seguir encerrado como pobre pajarillo en su jaula y necesita que le oigas y le ames como el te ama. Y de esta forma al irlo escribiendo en esas cartas de amor por encargo,  evitar que pierda su maravilloso color, su maravillosa frescura, no permitir que se marchite y que se convierta en lo que siempre ha sido y será: sonrisas, anhelos, desvelos, ilusión, ternura... Pues en cada una de esas cartas de amor por encargo iría un trocito de mi alma, un trocito de mi cielo azul, de la luz de tu mirada, una luz que me hace tocar el séptimo cielo, el alma de los dioses cada mañana cuando me susurras al alba: Te quiero.

Serían ciento de miles de cartas de amor por encargo para decirte a cada momento del día que te amo, que te quiero... y de este modo decirle al mundo entero, en todas las  miles de lenguas, en todas las miles de formas preciosas que existen en este planeta de expresar ese sentimiento que nos acompaña desde que nacemos,  que te amo como nunca he amado, que te quiero como nunca he querido, pues al escribir cartas de amor por encargo, en todas y cada una de ellas, tú, amor, estarías presente, pues aunque no apareciera tu nombre, bien sabes, que sería a ti a quien las escribiría.

Juan Lucas.

sábado, octubre 06, 2012

En alguna parte, mi amor.



     Hola... ¿Cómo estás? 


      Es algo ya muy común en mí el escribirte cartas que sé que nunca vas a leer... A veces me pregunto por que tanto esfuerzo en hacerlo, en intentar,  en unas pocas palabras,  parecerte agradable. Tratar de explicarte que sí.  Que la vida a ninguno de los dos nos dio buenas cartas para esta partida que nos ha tocado jugar, pero que a pesar de eso, yo siempre he intentado y seguiré intentando ganar esta partida a la que el destino me ha retado. Sé que piensas que soy superficial, (yo sé bien que no lo soy), me acusas o criticas de muchas   cosas:
 "ausencia, lejanía, frialdad" y mil cosas más. Pero aún a pesar de tan feroces críticas me encanta, al igual que hacía cuando estaba contigo, el preguntarte como te ves hoy, si ya saliste a la calle, o aún sigues en tu casa usando el pijama o ese camisón que sabes cuanto me gusta. Si te sientes contenta o triste, si saliste a la calle con esa camisa que tan bien y ajustada te sienta o si; simplemente tuviste unos minutos para pensar en mí. 
  
     Me encantaría en estos momentos saber que haces. Igual tomas café, aunque recuerdo bastante bien como te enfadabas e incluso me reñías cuando yo (sabes bien mi vicio por ese brebaje negro) tomaba tres o cuatro al día, diciéndome que eso entre otras cosas me haría mal y me dañaría mi ya delicado o "eticoso" estómago, como dices tú. Igual, estás a igual que yo escuchando música, aunque sabiendo también de tus gustos, no tengo que ser un gran adivinador para saber  que la que oyes tú es bien distinta a la que ahora mismo resuena en esta habitación desde donde te escribo, puede ser incluso que estés escribiendo algo más lo dudo, conozco tu adversión por la escritura e incluso por la lectura, de ahí el comienzo de esta carta. Quizás estés en la oficina, en un supermercado o paseando por algunas de esas calles de la ciudad donde habitas.

     Y, suena tonto... bien lo sé. Suena tonto, pedante e incluso fuera de lugar en los tiempos que nos ha tocado vivir; pero no por eso voy a dejar de decírtelo:  me muero por ver tus ojos, tu sonrisa, por tenerte entre mis brazos y caminar a tu lado dejándome, como hago siempre, llevar allá a donde tú me quieres llevar. 

     Perdóname si soy demasiado directo, pero estoy seguro de que hay en ti, valores más valioso de lo que hasta ahora he podido ver o conocer que me hace esperarte, desearte, amarte... Sí, es algo diferente a tus gustos profesionales, personales... es algo que aunque quiero, no tengo palabras para describir. Sé que vives a muchos kilómetros de distancia del lugar donde me encuentro, que tengo que cruzar, océanos, selvas y montañas para encontrarte pero que bueno y reconfortante son esos viajes, si al termino de ellos,  te encuentras en los brazos que tanto quieres, si besas los labios que tanto anhelaste y sientes las caricias de la persona que tanto amas y quieres.

    Me has dicho que no soy bueno queriendo a la gente, yo no creo eso, aunque hasta ahora no haya podido demostrártelo. El tiempo que hemos estado juntos ha sido bien corto y parte de él, lo pasamos discutiendo y reclamándonos el uno al otro.  Solo te diré, para tu conocimiento, si es que aún no lo has logrado ver;  que sé amar, que la vida me ha enseñado que para querer a otra persona, primero debes quererte a ti mismo y yo, esa premisa la cumplo. Así que para la próxima, si es que has leído esta carta, sabrás como te voy a amar.
     

     Me dijeron algunas gente que soy complicado, tú también me lo has dicho en más de una ocasión, pero ¿quién en esta vida no lo es? Puede que superé a muchos en ese sentido, puede que te haya dado muchos dolores de cabeza, puede que más de una vez con mis rarezas te haya incluso lastimado o molestado; de cualquier forma para mi bien, siempre lo has soportado, porque, entre otras razones,  te conozco y sé que tu amor es más fuerte que mis excentricidades, o bien,  porque yo, y bien lo sabes, sé pedir perdón y reconocer que me equivoqué tragándome mi orgullo y mi vanidad logrando de esta forma volver a comenzar una vez más este inmenso cariño que nos tenemos el uno al otro.

     No todo es negativo en mí, lo sabes. Sabes que soy divertido, ocurrente, que soy amigo de mis amigos, y  también de los tuyos, que mi gran sensibilidad me hace llorar con cualquier cosa, aunque tú no tengas en eso (lo de llorar) nada de culpa; tan solo que me emociono con las pequeñas cosas, con los pequeños detalles que nos da la vida cada día como por ejemplo:



     "El saber que existes, el escribirte esta carta, el pensar en que aún en la distancia te acuerdas de mí... o tan solo el pensar que estás en estos momentos en que te escribo haciendo algo que te hace tan feliz que te hace olvidar los malos momentos, los malos tragos que  la vida te ha hecho y te hace pasar".


     Te digo hasta en otra ocasión, pensando en que soy un pobre idiota por escribirte esta carta que de antemano se que no vas a querer leer. No obstante, deseo que sepas que la escribí pensando en ti y que espero tan solo, que el tiempo pase rápido para volver a encontrarte y de forma lenta, muy lenta el día que de nuevo estemos juntos para de esta forma puedas comprobar lo mucho que te extraño y te amo.

Tuyo siempre.

Juan Lucas.



viernes, octubre 05, 2012

Gracias.

Ya solo me queda pedirte perdón, perdón por todas las veces que te he hecho sufrir, perdón por mis enfados tontos que han sido muchos, perdón por comportarme tantas veces como un crío, perdón por darme cuenta de todo tarde, perdón por dejar que esto acabara… y darte las gracias, gracias por hacer que esto empezara, gracias por haber estado ahí siempre, gracias por haberme querido, gracias por haber sido tan buena conmigo, gracias por habérmelo dado todo…