domingo, septiembre 23, 2012

Y a mi me ha dicho la luna.


"Y A MÍ ME HA DICHO LA LUNA

QUE SE DESPIERTA LLORANDO

ENTRE LAS DOCE Y LA UNA,
Y YO, NO ESTOY A SU LADO

PARA MECERLE LA CUNA".



Me animo a escribirte por que la distancia es muy grande y no se cuando podré verte otra vez. Yo estoy bien de salud pero un poco triste por que los días pasan muy lentamente y las ganas de estar a tu lado son enormes. Quiero escuchar de nuevo tus sonrisas, tus llantinas y como no volverte a tener en mis brazos.  Solo me conformo escuchando nuestra canción favorita ¿te acuerdas? Si, esa que nos acompañó durante esos meses pasados a tu lado, y que yo te cantaba cuando tú, acuciada por el hambre y la falta de tu mamá llorabas y solo esa canción podía calmarte un poquito, casi convencido estoy que lo seguirá haciéndo por siempre. Sabes mi amor, en estos días es cuando más necesito de tus risas, tus balbuceos y tu presencia... te extraño.


Te cuento esto por que espero y deseo que en algún momento lo sabrás mi niña de ojitos traviesos, pero mientras llega ese momento, en estas poquitas líneas quiero decirte cuanto te amo

Recuerdo el día que te vi por primera vez, tan pequeñita y tan linda... con esos ojos que mas que ojos eran dos luceros encendidos que me miraban sin, quizás entender aún quien era aquel extraño que te sacaba de tu cuna y te cogía en sus brazos. Me saltaba el corazón de alegría y emoción, allí estabas tú, algo tan pequeño, tan indefenso y tan bonito que hasta miedo tenía de tenerte entre mis manos, no fuese a ser que pudiera, con mi rudeza dañarte. Y al tenerte junto a mí, sentí como deben sentir los árboles, una enorme felicidad de saber que eras parte de mí, la extensión de mi raíz que se hacia más grande, más profunda en la tierra para así dar vida.


Mi niña, ojitos traviesos con risa de luna llena; en estas poquitas líneas quiero decirte cuanto te amo. Quería en aquellos momentos, en aquel primer día que te vi decirte mil cosas, mil consejos...  Pero sé que no me hubieras entendido,  ni aún me entenderás, porque todavía tu lenguaje es el de los ángeles en la tierra. 

Eres tan pequeña, tan frágil...  Sin embargo, al escribirte esto, pienso que podrás saber lo que pensé y lo que sentí en aquel momento, y por eso lo escribo en estas líneas que deseo veas cuando aprendas a leer:

    Aprende a desplegar como haría el más audaz de los pintores el abanico de colores que formaran uno a uno los momentos de tu vida: bondad, humildad, sabiduría, esperanza, amor, perseverancia y paciencia en los momentos más difíciles; sonrisa, mucha alegría por vivir y ser feliz.

Y aunque ahora no estés cerca de mí, te escribo está carta con el amor más profundo que brota desde el interior de mi corazón y con la emoción, aunque yo no pueda disfrutarlo, de saber como creces día a día y te  vas convirtiendo primero en una hermosa niñita y luego,  en esa mujercita que ha logrado volver a hacer sonreir mi corazón.

Juan Lucas.

sábado, septiembre 22, 2012

Tú que la ves.


Tú, que la ves "to" los días
dile... que todavía la quiero,
que la quiero todavía
que por tenerla me muero,
que aunque ya no sea mía
dile... que yo le deseo
"to" lo mejor de la "vida".

Y a ti te pido perdón,
 por regalarte una tarde
que me engañó el corazón,
¡ay! amigo no llores ni ladres 
porque ella tenga otro amor.

Y amigo vuelve con ella,
solito coge la acera
y al llegar el atardecer,
vuelve llorando a mi puerta
porque le has visto con él.

Era mis pies y mis manos
era... mi primavera florida,
mi florida primavera
desde niños nos hablamos
de mi arroyo el agua fresca, era...
cigüeña en mi campanario
y la llama de mi candela.

Y tu mi amigo del alma
lo único que has quedado
de aquella historia de amor
puede irte si quieres a su lado
que no te guardo rencor.

Tú que la ves "to" los dias,
dile.. que yo no puedo  olvidarla,
que olvidarla  yo no puedo,
que las caricias vividas
aun las tengo en el recuerdo,
y dile que la añoro "to" los dias
que vuelva que yo.. la quiero.

Y tú que te ves con él
dile... que le envidio su suerte
y que la sepa querer
dile tú que en los brazos que duerme
mil veces me desperte.

Si acaso, se ve perdía, 
dile que... cuando quiera me llame
que me llame cualquier dia,
que no me dejó siquiera alguna  fotografia
y dile que sino puedo tenerla
que al menos sea mi amiga.

Amigo que te contó,
si me extraña de tarde en tarde
dime ya si me olvidó
¡ay! amigo no llores ni ladres
porque ella tenga otro amor...

Y amigo vuelve con ella
solito coge la acera
y al llegar el atardecer
vuelve llorando a mi puerta
porque le has visto con él.