jueves, mayo 03, 2012

Misterios del destino.

Camino despacio cuando se va poniendo el sol haciendo memoria.Cierro los ojos intentando sentir algo, pero no siento nada, porque ahora mismo para mi todo es...  solamente melancolía. Cuando amanece, miro el cielo buscando mis propios sentimientos, pero el desengaño me embriaga y trago un amargo sorbo de melancolía como quien toma una medicina para el dolor de pensamientos.

     Sé que hay que aceptar los errores, levantar la cabeza, respirar hondo y... aunque el pensarte me duela todavía,  empezar a volar aunque como al ave presa ya no tengas alas. Sí, quisiera olvidarte, pero ¿por qúe me cuesta tanto? Quizás porque sigo pensando, de forma bastante ilusa, que todo sigue entre nosotros, que esto tan solo sea un paréntesis en el relato de nuestras vidas, al menos eso quiere creer mi autoestima para no recordarme a cada momento del brillo de tus ojos, de la ausencia de tu amor y de esta forma no envenar mi alma y no castigarme con la ausencia y la lejanía de tu persona.

     La ciudad empieza a oler a yerba recien cortada, a flores recien abiertas, a azahar...  y es que ya es primavera. Y mientras voy recorriendo con la vista esas flores que alegran los jardines no puedo dejar de preguntarme: ¿qué habrá sido de aquel romántico que bebía los vientos por un amor y que ahora, y que ahora solo bebe melancolía? ¿Dónde quedaron las pequeñas cosas que nos hacían a ambos grandes personas? ¿ y dónde las lágrimas, que las busco en mi interior y no las encuentro?

     Y a pesar de todo sé que todo esto que hago no es más que un mecanismo de defensa porque nunca podré borrarte de mis pensamientos, ya que al igual que la semilla que brota con fuerzas para dejar la oscuridad de la tierra donde fue enterrada para crecer, tú floreciste y echaste raíces que arraigaron para siempre en lo más profundo de mi corazón.
 
     Y ahora, en este preciso instante de mi vida en que la soledad extrema, esa que más duele es mi compañera y no me deja aunque esté rodeado de gente, de seres queridos, no hago otra cosa que caminar como  un ser sin sombra, escaso y sin sentido sintiendo dentro de mi un martilleo incensante que no puedo controlar, que no para de golpear llenáno de dolor el alma.

     Sé que estoy aquí porque necesito pensar en mí. No,  no estoy resentido, aunque te lo pueda parecer, sólo es que mi dolor tiene memoria y a veces le ruego al cielo que

     He de confesar que no soy tan buena gente como pudieras pensar, por eso solo deseo "amor" para la que un día me hizo la persona más feliz de este mundo. ¡Y vivir! Tienes que vivir porque has de saber que la vida es así, como sólo ella es, y porque el pozo siempre tiene un fondo por muy profundo que este sea y solo tenemos que subir, subir hasta llegar de nuevo donde nos quedamos.

   Desde que no estás entre otras cosas sufro repentinos ataques de sinceridad.  Y es por esto que no puedo negar que estaba pensando en ti mientras escribía esto que ahora termino mientras observaba sin ninguna prisa el caminar cansino y lento de las horas. Me duele pensarte,  or suerte y aunque estamos en primavera, empezó a hacer frío, y eso alberga en mi la esperanza de que bajen las temperaturas y se me congele tu recuerdo al menos por unos instantes.
Juan Lucas.