viernes, noviembre 30, 2012

Ausencia.

    Debo rendirme ante las evidencias. Estás distante, fría, apática. No eres la mujer de hace unos días. Tus palabras, tus gestos, tus miradas todo me hace suponer que de mi lado para siempre te has alejado.

    Odiarás mi nombre, no me cabe la menor duda. Mil veces imagino que te han dicho que no debes quererme, que no soy el hombre que tú te mereces, que soy mujeriego, bebedor, trasnochador y... quien sabe, quien sabe que mas epítetos me han sido colocados al igual que san benitos colocaban a herejes.

    No, tranquila, no pienses que el hecho de escribir ahora lo que escribo es con la intención de volver a tu lado. Lo hecho, hecho está y lo que se termina,  mejor es olvidarlo para que la herida cicatrice lo antes posible y deje de sangrar. Pero para que la herida cicatrice y no vuelva a abrirse debo confesarte lo que a continuación leerás, y que solo espero que sirva para que entiendas que no fue fácil el dejar de amarte, que en garitos y copas he ahogado los suspiros que nacían ante el dolor causado y que en el aire enterraba los besos que se me morían en mis labios porque tú pensaste y creíste que no era el hombre que te merecías.

     No, no ha sido tan fácil como puedes comprobar. En cada encuentro que volvíamos a tener me quedaba pensando y esperando me dijeras algo que me hiciera llorar para de esta manera abrazarte fuertemente y confesarte que aunque todo este acabado, aunque odies mi nombre, yo aún sigo teniendo en mi vida tu imagen clavada. Y que si parece estar apagada la candela que me produce el verte, que aunque ceniza parezca por fuera... me está quemando por dentro.

    Termino esta misiva recordándote;  y deseándote  que todo vuelva a ser como lo fue en el principio cuando te conocí, al menos para ti. Que desaparezcan para siempre de tu vida los espinos que fueron sembrando en el rosal de tu querer. Que se borren para siempre esas ojeras, esa palidez de tu cara de rosa. Que dejes de sufrir a igual que si fueras una dolorosa. Vuelve pues a tus flores, olvida tu desatino y se feliz con el camino elegido, ya que yo, aunque me odies, no quiero verte nunca llorar.

Un beso.

Juan Lucas.


sábado, noviembre 17, 2012

Sólo para ti.

Querida mía:

    Esta noche comienzo a escribirte esta carta que ni siquiera estoy seguro de que vaya a enviarte por el motivo de no querer seguir causándote más dolor del que ya hayas sufrido a causa de, digamos el ser como soy. Te preguntarás entonces el porqué de empezar tal misiva sino la vas a recibir. La respuestas bien la sabes, la escribo porque  es mi forma, la mejor y única manera de la que dispongo para expresar lo que siento, lo que bien sabes que deseo hacer y decir y que por razones que también conoces debo ocultar por ahora ante el resto del mundo. Hace algún tiempo, al principio de empezar a amarnos, te dije que me gustaría saber de ti de vez en cuando, que nunca desaparecieras de mi vida. Pienso y creo que yo tampoco quiero desaparecer de la tuya a pesar de que en muchas ocasiones decidí hacerlo. Pero ya ves, aquí me tienes de nuevo intentando decirte algo que te explique como estoy, como me encuentro, aunque no sea esta la mejor forma de hacerlo o decirlo.

Es de suponer por las letras que de mi van surgiendo que pensarás que no sé muy bien lo que tengo que hacer a pesar de que esté bien claro los pasos a seguir, el camino o la ruta que mis pasos deben andar y, seguro que tienes razón al pensar eso, pero lo que si sé es que te echo de menos y mucho, que a pesar del tiempo pasado sigo buscando en mí tus recuerdos del paso por mi vida. Hoy, en esta noche otoñal,  esos recuerdos llegan hasta mi de forma tan clara y con tal fuerza como el viento que golpea las ventanas y la rodea, llegan hasta mi trayéndome el negro de tu pelo, el dulce de tus besos y los detalles de la vida que bulle de ti como fluye el agua fresca del manantial en verano. Esta noche todo me sabe a ti con más fuerza que antaño: 
"Así, el vuelo de los pájaros que van buscando cobijo entre las ramas ante la llegada de la larga noche de frío que se avecina, me recuerda el pasado invierno del sur, cuando tú, en noches parecidas a estas donde ahora me encuentro también buscabas mis brazos; el agitar de las hierbas cuando son mecidas por el viento, traen a mi mente tu agitación cuando te mecías en mis brazos al compás de unas letras de canción. Quisiera en estos momentos poder compartir todo contigo desde este rincón del mundo en el que me refugio de la verdad que me rodea cada vez con más y más fuerza; esa verdad que solo tú y yo sabemos y que no es otra que no puedo olvidarte, que no quiero olvidarte porque eso ya no es posible.

Seguirán pasando los días, recorrerá el sol el mismo cielo que nos cobija y nos une aún en la enorme distancia en las que nos encontramos. Yo, seguiré contando el tiempo pasado desde que estuvimos por última vez juntos, seguiré pensando en las horas, días, semanas... en que no estoy junto a ti. Y cada mañana, al salir de casa camino del trabajo miraré en cada recodo de mi camino por si te encuentro, estaré expectante a cada destello de belleza que el mundo y la vida me muestre por si en él estás tú, hasta que llegue el momento de volver a tenerte a mi lado y disfrutar juntos de esa belleza, de  ese destello. Así es, así vivo y seguiré viviendo hasta que logré construir una vida que no sé si es la mía, pero que quiero vivirla contigo siempre en mi corazón.

Un beso.

Juan Lucas.

sábado, noviembre 10, 2012

Nunca te olvidaré.

     Amada mía: 

     No sé por donde empezar a decirte las muchísimas cosas que tengo que contarte, las muchísimas preguntas que tengo que hacerte. No imaginas como me encantaría que me resolvieses todas esas dudas que  asaltan mi mente y que no sé si algún día seré capaz de hacerte.

    Y, después de todo ¿para qué? Nada me debes ya, en su tiempo me ofreciste, me diste todo el cariño, toda la ternura, todo el amor que podías ofrecerme e incluso mas y en cambio yo... Qué contar o decir de mí, te he amado tanto, que bien sabes que si me hubieras pedido que te bajara la luna, la tendrías en tus manos, pues muchas veces he viajado tan cerca de ella para estar a tu lado que sólo faltó el que tú me dijeras que la deseabas para que yo la bajara del cielo con la única finalidad de hacerte feliz, tan solo para que me dedicaras una de esas sonrisas que solo tú sabes dedicarme y una dulce mirada de esos ojos que bien sabes como me encandilaron desde que los vi por primera vez. Pero ahora, ahora ya todo terminó.

En tan solo unas semanas todo aquello que habíamos construido, toda aquella confianza que tanto nos costó a ambos el tener se perdió. Puede que lo más fácil sea culparme yo, puede que lo más fácil sea que tu me digas que fui yo quien echó a perder todo aquello que entre los dos fuimos forjando; más ambos sabíamos que ni tú ni yo somos culpables, ambos sabíamos que lo nuestro acabaría antes o después, los dos sabíamos también que este final dolería. ¿Por qué, y ahora me atrevo a plantearte algunas de esas dudas que te comentaba al principio, también te dolió, verdad? ¿Me echas de menos en todo este tiempo que llevamos alejados el uno del otro? Pues déjame decirte que yo a ti te extraño muchísimo, que me cuesta seguir adelante, que no sé como afrontar mi vida. Cuando estábamos juntos, cuando cada noche te sentía junto a mí, me embargaba una sensación de seguridad, de no tener miedo a nada, que ahora que ya no estás a mi lado, siento miedo, mucho miedo. Miedo a no poder olvidarte nunca, miedo a no encontrar a alguien tan especial como tú, miedo a vivir siempre bajo esta tortura de pensar en ti, de no saber donde puedes estar y que cada día me hace más y más daño.


Yo sé que las personas cambian y los sentimientos cambian a la vez, sé que poco a poco vamos cambiando de forma de ser, de pensar, de sentir, pero ¿qué provocó esos cambios en ti? Yo también cambié, pero nunca dejé de quererte.

Hay miradas que valen más que mil palabras y un millón de te quieros y por eso sé que sabes que aún te quiero y que no te he olvidado. Cada vez que hablamos de un recuerdo de los dos, un escalofrío recorre mi cuerpo porque me alegra saber que te gusta revivir las cosas que has vivido conmigo y cuando tras hablarlo te quedas pensativa mirando al suelo el corazón me da un vuelco, porque pienso que tú tampoco me has olvidado.

Una de las cosas que más miedo me dan es creer que todo será tan bonito como antes y que tú volverás conmigo y volveremos a ser tan felices como lo éramos juntos.

Lo que más echo de menos de estar contigo son tus abrazos. Un abrazo te reconforta en los mejores y peores momentos porque sientes el calor de la otra persona en tu propio cuerpo, sientes que no te quiere dejar sola.

Aunque todo haya acabado más o menos bien y seamos amigos, no me arrepiento de haber sido, lo que fui para ti, tu amante, tu novio... porque contigo he pasado la mejor etapa de mi vida. Y aunque te haya dicho alguna vez que esos recuerdos no me hacían feliz porque me hacían daño, no quería decirlo con esa intención. Cómo voy a querer decir éso si tú me has enseñado muchas cosas, me has enseñado a valorarme, me has hecho aprender a confiar en las personas. Y ahora pienso que si nunca te hubiera conocido no habría aprendido de la misma forma, ni con una persona tan especial como tú.

Una vez me preguntaste que por qué tenía tanto miedo a perderte y en aquel momento me costó mucho encontrar la respuesta, realmente no sabía porqué tenía tanto miedo y ahora, después de todo lo que ha pasado me he dado cuanta de porqué lo tenía y simplemente era porque te he querido como jamás he querido a nadie

¿Cuántas cosas hemos vivido en tres años verdad? Si te soy sincero, todo lo que he vivido contigo ha sido genial, ha sido algo mágico, algo demasiado bonito para pensar que algo no pudiera romperlo y lo bonito que era todo se vio truncado por la triste realidad de la vida. 

¿Cómo iba a salir bien un amor entre dos seres tan diferente?

Desde que comenzamos a salir juntos, me estuve intentando hacer a la idea de que aquello algún día iba a acabar. Al principio era fácil, simplemente te había cogido cariño, pero a medida que iban pasando los meses me costaba más pensar que un día de éstos ocurriría algo y la magia del corazón se apagaría.

Ese día no se hizo esperar y llegó arrasando todo lo bueno que había nacido en mi corazón. Me duele que sólo se apagara ese fuego en tu corazón porque el mío se revelaba contra la idea de olvidarte, no se conformaba con aceptar una derrota tan rápido.

Cada día sigo soñando contigo, con tus abrazos y tus besos, con tu risa porque ya no hay esa complicidad entre nosotros, ya no existe ese momento en que tras una broma yo te abrazaba y nos quedábamos así durante largo rato.

Bueno, siento que estamos llegando al final y sólo me queda decirte una cosa, quiero que sepas que podrás contar conmigo.

Nunca te olvidaré.

domingo, noviembre 04, 2012

Te encontré en mi cuarto.


Anoche quise escribirte, pero ya era tarde. Pasaba de la medianoche y yo me debatía si debía mandarte un mensaje o no. Me reí por las noches en las que no lo pensé y simplemente lo hice. 


Pero las cosas cambiaron. 

¿Cambiaron, verdad? 

Al final me dije que te escribiera, que no habría problema porque ya sabes lo terriblemente espontáneo que soy, pero pensé -incluso con el mensaje escrito- que ya no tenía ese derecho, que ya no podía escribirte a mitad de la noche sólo para decirte que te quiero, que ya no era lel dueño de tus sueños para irrumpir en ellos, que no debía quitarte horas de descanso sólo por un antojo de mi corazón. 

De mi caprichoso corazón. Anoche quise escribirte, dibujarte una sonrisa en los labios y -quizás, sólo quizás- alegrar tu día, pero entre el jurado, protagonizado por la razón, y el juez que resultó ser mi conciencia, me han negado tan atrevida petición. Para resistir mis impulsos y satisfacer mis caprichos: hurgué en mis recuerdos. Me paré de la cama y encendí la luz, recogí esa caja de madera que guardo en el closet y tomé un viaje en el tiempo; habían fotos, tantas que se me hizo imposible contarlas, notitas de mis amigas, regalos de amores pasados y tú. Si, tú estabas en una pequeña caja en mi armario. 

Estaban tus sonrisas regadas en todos lados, un botón de tu camisa que había encontrado entre mi cabello alguna vez, estaba esa foto que te tomé mientras creías que jugaba con mi teléfono. Luego miré alrededor y me levanté exaltado: no sólo estabas en mi cápsula del tiempo, estabas dispersa en toda mi habitación. Encontré tus miradas acostadas en mi cama, tus cosquillas en el suelo -junto a mí-, tus sueños en mi almohada, tus palabras rebotando en las paredes, los atisbos de tus risas guindados en mi espejo y tus besos aún persiguiéndome en el armario. 

La cinta que ataste a mi muñeca, esa que aun no sé de donde sacaste, el día que nos conocimos estaba colgada en el borde de mi cama, recordándome que los sueños se pueden hacer realidad y que la ficción puede llegar a ser real. 

El pasaje de tren de esa vez que pensaste que la primera cita en un viaje de cuatro horas a una ciudad que ninguno de los dos conocía no podía ser más que perfecta, estaba pegado en mi cartelera, en esa zona reservada para los lugares que amo y a los que me encantaría volver.

Todas las notas que me pasabas cuando estábamos rodeados de gente -y cuando estábamos solos- estaban apiladas en un compartimiento especial de la caja, recordándome que alguna vez me dijiste que me dabas escritos porque tus palabras eran demasiado reales y sinceras como para decirlas en voz alta y que jamás las recordara, que de esta forma siempre que lo quisiera estarían allí para mí. 

Guardé el reloj roto que me diste cuando me dijiste que junto a mi no pasaba el tiempo y que por eso siempre seríamos eternos. También estaba la hoja de verano que reposaba en tu cabello la primera vez que nos besamos y el anillo de goma que me diste cuando entre risas y bromas me aseguraste que nos casaríamos. 

Encontré los secretos que nunca te conté, la grapa que me diste cuando te dije que mi corazón estaba roto y las baterías que me lanzaste cuando te dije que no podía más. Amontoné en un rincón tus abrazos en las noches y tus besos de buenos días, tus melodías y tus risas, tus rabietas y caricias. 

También estaban los dobles ejemplares de muchas novelas, esos que comprabas para leer junto a mí o para recitar juntos los diálogos. Por último hallé el mapa que me diste para que eligiera a donde quería ir y el boomerang que venía con el como una promesa de siempre volver a ti. 

Mi cuarto se plagó con palabras no dichas, pero entendidas. Con sentimientos no expresados, pero sentidos. Con abrazos no al cuerpo, sino al alma. Y con un extraño sentimiento que vagamente se parecía a la felicidad y a la aceptación. 

Si, anoche quise escribirte, pero no dejaba de sonreír y de pensar lo ilógico que es que haya guardado tanto de ti y tú no estés aquí; así que con una sonrisa tonta en los labios, albergada allí por tantos recuerdos, y un desastre extravagante en mi cuarto me fui con un Morfeo sospechosamente parecido a ti a la tierra donde todavía gozo de tus abrazos y te robo besos, a la tierra donde siempre seremos eternos.



miércoles, octubre 31, 2012

Te has ido.

Te siento a mi lado en medio de esta habitación oscura. Giro la cabeza, pero estoy solo. Aunque de nuevo me golpee con fuerza esa sensación de que aún sigues ahí, junto a mí, besándonos y acariciándonos como hace unos meses



Pero la realidad es bien distinta a esta sensación. La realidad es que te has ido. Ya no estás. No sé de ti e imagino que andas por esos lugares que ambos recorrimos no hace tanto tiempo posiblemente pensando en cualquier cosa que no sea mi persona.

Y aunque no debiera, no puedo evitar que las lagrimas caigan y rueden por mis mejillas sin freno. Tú eras el único freno compatible, y ahora no estás, no volverás. Te siento a mi lado, pero no estás, ¿por que te has ido? ¿Te volveré a ver algún día? Puede que sí, quizás pase mucho tiempo antes de que eso ocurra o,quizás nunca regreses; pero ocurra lo que ocurra debes saber que aunque quieras, aunque te empeñes y luches con todas tus fuerzas para desterrar de tu vida un cariño como el nuestro, jamás se olvida un amor como el tuyo y el mío por mucho que quieras y desees hacerlo, pues son esos tipos de amores que dejan marcado para siempre unos sentimientos, unas sensaciones que nadie ni nada pueden borrar ni quitar mientras existas, mientras respires, ni de tu corazón ni de tu mente.



Trato de olvidarte, pero el simple hecho de reclinar mi cabeza hacia atrás me hace pensar en ti, sentirte,  añorarte cada día más, pues recuerdo que cuando no ha mucho echaba mi cabeza hacia atrás, allí estabas tú. Tú eras ese cojín, ese respaldo, ese apoyo, ese lugar donde descansar, mientras disfrutábamos el uno del otro de  las caricias, del roce de nuestros labios uniéndose en un beso apasionado, mientras nuestras  manos, ansiosas y ávidas de nuevas sensaciones recorrían cada lugar de nuestros cuerpos haciéndonos  participes del mayor de los placeres. 



Pero ahora, en estos momentos, de nuevo la soledad me inunda, aquí me encuentro solo en un mundo de dos, en una partida múltiple. Me imagino como te reirás  de mí si pudieras verme en está situación tan  patética, lamentando y mirando el suelo de esta habitación como si en él pudiera descubrir tus huellas, tu imagen, tu presencia ..  Pero no estás, y sinceramente creo que ya  nunca estarás. Me siento tan vacío, es tan grande la soledad que me embarga  que tan solo se puede comparar con esa hermosa parte de mi vida que  te has llevado. Esa parte de mí que aún estando en la distancia me pertenece tanto como a ti y que no sé si algún día podré recuperar; aunque lo voy a intentar con todas mis fuerzas.


-Te quiero...-Susurro en la oscuridad.

Me levanto del sofá donde estoy tendido, apuro mi último trago y me seco las lagrimas. Implanto una sonrisa en mi cara y calmo mi respiración, abro la puerta... y así, sin que nadie lo note...
"De vuelta a una vida que es como una película. ”

Juan Lucas.




sábado, octubre 27, 2012

De purísima y oro.

De nuevo quieren manchar mi tierra con sangre obrera los que hablan de libertad y tienen las manos negras. Quieren ocultar la infamia que legaron desde siglos, pero el color de asesinos no borrarán de su cara. No me asusta la amenaza, patrones de la miseria, la estrella de la esperanza continuará siendo nuestra. Vientos del pueblo me llaman, vientos del pueblo me llevan, me esparcen el corazón y me aventan la garganta.

jueves, octubre 25, 2012

No mires atrás.

Ya no mires atrás, todo pasó como estaba destinado. Olvida el pasado y cruza el puente que te reencontrará con la seguridad con la calma y la dicha. Ya no despertarás con enemigos siempre inquietando y dañando. El buitre ha desaparecido y la hermosa mañana te promete borrar los malos recuerdos, olvida y vuelve a olvidar. El ogro era la nada misma, ya no tiene el poder que tuvo, ya no malogra tus sueños no rompe tu débil corazón. Ya no mires atrás, la pesadilla terminó, sé que amaste sin fronteras, y que te masacraron sin piedad, pero es la hora de matar a los fantasmas, de eliminar todo residuo tóxico. Es verano, hay un cielo muy azul, ya no estás en el laberinto, estás en la playa como siempre anhelaste, la arena, el viento acarician tu cuerpo, volviste a ser tú sin miedo y sin vergüenza. La paloma se ha liberado y vuelve a volar, la verdad se impuso sobre la mentira, y el amor buscó un mejor lugar. Ya no mires atrás, la amargura, el maltrato no son menú del día, ahora navegas en aguas calmas, otro amor llegó a tu vera, late tu corazón y tu alma se desborda, un lecho de flores y un brindis al anochecer, la pasión se desata y seduce a la luna, nunca dejes de amar; porque para ese hemos nacido, mas no equivoques el rumbo, haz una buena elección.


lunes, octubre 22, 2012

Me voy.

Hola M.

"Me es difícil empezar este mensaje, he sentido la necesidad de..."

Así comienza la carta que me has enviado hoy. Y yo,  lo único que yo voy a contestarte es: "Me voy".

"Me voy" de tu lado tal y como llegué hace algún tiempo; en silencio, sin hacer ruido, despacito, como se duerme a los niños;  para de estar forma no notes el vacío o la ausencia de mi presencia. Para que pienses que lo único que has perdido ha sido algo tan pequeño e insignificante como esas pequeñas criaturas  que andan entre gigantes, indefensas y siempre con miedo a ser aplastadas por un pisotón de alguien que ni siquiera sabía de su existencia.

Y me marcho de tu vida porque como has podido comprobar las cosas no han ido como ambos esperábamos, porque siempre has sentado entre tu persona y a la mía, a esa otra  que te ha impedido, al igual que ocurre con los árboles del bosque, ver mas allá de ellos. Sé que piensas que para mí es fácil escribir lo que ahora escribo, sé que piensas que soy feliz, muy feliz porque ya saliste de mi vida y puedo al fin con toda tranquilidad comprar los billetes, cargar mi equipaje e ir allá donde te han dicho que me iré.

Creo que lo mejor que puedo hacer ahora es cerrar los ojos y pensar tan solo en que nada de lo ocurrido ha existido, que todo fue un sueño y que, aunque resulte duro reconocerlo, ya llego el nuevo día y con él, la vuelta a la realidad. Esa realidad cotidiana,  ese día a día del  cual por muy cruel que sea ya no quiero volver a escapar; porque en él, en esa realidad, aún no siendo nadie no volveré a sentir, ni tú tampoco, el inmenso y terrible vacio, la constante sensación de depresión que la falta de confianza ha causado a nuestro alrededor.

Me voy, y me gustaría poder dejarte una sonrisa. Sí, una sonrisa que como sabes y has podido comprobar es tan solo un movimiento de labios que dan alegría al rostro, que logran en nuestra cara un nuevo tono a esa expresión sería que al parecer nos ha acompañado durante los días que hemos compartido y que condena de la forma más sutil y a la vez más atroz a todas esas personas que han hecho y hacen del temor y el miedo su forma de vida. Me voy y quiero pintar en tu cara esa sonrisa para de esta forma poder imaginar que no somos nosotros los destinados a sufrir dolor y destierro, sino ellos, esos que cuando te vean sonreir no entenderán como no lograron robártela a pesar de que lo intentaron con con ahínco y maldad, sabiendo que si lo lograban serias como ellos, que jamás han podido sentirla, ni la sentirán....

Sonrie pues a pesar de que puede ser que durante un tiempo desees estar a solas contigo misma pensando en como reandar lo ya andando, pensando en que esa herida que ahora sangra solo sanará si te encierras en tu habitación, cierras la persianas y te escondes debajo de las sábanas y llorar. Pero eso es lo que no debes hacer ni ahora ni nunca, piensa que "Mañana será otro día"; que la vida debe continuar aunque la senda este cubierta de niebla, aunque la oscuridad  no nos permita ver el camino a seguir. Yo como te dije antes "me voy", ahora eres tú la que debes ayudarte a hacer que el camino elegido sea el que verdaderamente te lleve a ser feliz. Así pues sonríe porque solo causarías placer a aquellos que vieran rodar una lágrima por tus mejillas. Sonríe y habrás vencido, habrás ganado y te sentirás libre para seguir adelante y de esta forma seguir adelante viendo como a pesar de que ese cielo gris y plomizo que cubre el cielo, el sol puede volver a salir cada vez que quiera y desee hacerlo.

Me gustaría terminar esta carta que ahora escribo con unos versos que dicen así:

     Y lo entiendo, quiero que sepas que lo entiendo...

Juan Lucas.


sábado, octubre 20, 2012

No, no dejes de soñar.

«El mundo está en manos de aquellos que tienen el coraje de soñar y de correr el riesgo de vivir sus sueños» P. Cohelho

 Hubo un momento en el que creías que la tristeza sería eterna; pero volviste a sorprenderte a ti mismo riendo sin parar.
 Hubo un momento en el que dejaste de creer en el amor; y luego apareció esa persona y no pudiste dejar de amarla cada día más. 
 Hubo un momento en el que la amistad parecía no existir; y conociste a ese amigo que te hizo reír y llorar, en los mejores y en los peores momentos. 
 Hubo un momento en el que estabas seguro que la comunicación con alguien se había perdido; y fue luego cuando el cartero visitó el buzón de tu casa. 
 Hubo un momento en el que una pelea prometía ser eterna; y sin dejarte ni siquiera entristecerte terminó en un abrazo. 
 Hubo un momento en que un examen parecía imposible de pasar; y hoy es un examen más que aprobaste en tu carrera. 
 Hubo un momento en el que dudaste de encontrar un buen trabajo; y hoy puedes darte el lujo de ahorrar para el futuro. 
Hubo un momento en el que sentiste que no podrías hacer algo: y hoy te sorprendes a ti mismo haciéndolo. 
 Hubo un momento en el que creíste que nadie podía comprenderte; y te quedaste boquiabierto mientras alguien parecía leer tu corazón. 
 Así como hubo momentos en que la vida cambió en un instante, nunca olvides que aún habrá momentos en que lo imposible se tornará un sueño hecho realidad. 
 Nunca dejes de soñar, porque soñar es el principio de un
sueño hecho realidad

.

jueves, octubre 18, 2012

Hoy, precisamente hoy.

Hoy, precisamente hoy quiero escribir lo que desde mi corazón nace y de esta manera expresar lo que siento. Quiero escribir de sueños, de anhelos, de esperanzas. De lo que tanta falta, pienso, hace cada vez más en este mundo y,  que a veces  por correr  tras un falso "dorado" olvidamos y de esta manera acabamos perdiendo. Deseo escribir sobre lo que más quiero y deseo en esta vida... que es algo bien simple, fácil y que no me hace falta otra cosa más que mirar a mi alrededor para encontrarlo; hablo de la dulzura que se encuentra detrás de la más bella de las sonrisas: la tuya, tu sonrisa.

Hoy, precisamente hoy, voy a escribir de ti. Del amor que me has regalado, que me has dado a pesar de saber de mis muchos errores y,  que ha cambiado mi vida como jamás pensé que nadie ni nada pudiera cambiarla. Hoy, quiero decirles a todos que lo más hermoso que he tenido y tendré, es algo a los que muy pocos dan importancia, tan solo quizás den importancia a lo que me refiero  esos o esas, a los que como a mí me está sucediendo desde hace algún tiempo,  saben de lo difícil de estar separado del ser amado. Y puede ser que sea debido a este motivo, al encontrarse lejos de lo que quieren, que logren adivinar antes de terminar esta lectura a lo que me estoy refiriendo; puesto que al igual que a mí, les estará ocurriendo lo que en estas letras trato de expresar o decir que nos falta a cada hora de estos largos e interminables días en el que estamos separados de ese ser o esos seres amados.

Sí, adivinaron;  es algo sencillo, simple,  fácil, tierno... es algo a lo que llaman "abrazo". Sí, como lo leen, algo tan común entre los seres humanos como un abrazo.  Pero no hablo de un abrazo cualquiera, sino de tu abrazo, de ese abrazo que cuando lo siento cada vez que vuelvo a verte hace que el mundo deje de girar.  Ese abrazo que sin que tú te des cuenta (sabes que no me gusta o sepas que me ocurre para de esa manera no te entristezca y como tal disimulo ante ti mis sentimientos) hace que en mi interior nazcan a la vez la risa y el llanto, porque, amada mía, cada vez que me rodean tus brazos, sin que tú lo sepas es tu corazón el que abraza mi corazón, son nuestros corazones los que se acarician y los que comparten por un, no sé si largo o corto tiempo, los fuertes latidos de la felicidad.

Hoy, precisamente hoy, voy a escribir de un amor, de tu amor que siento en todas partes. De ese amor que percibo a través de mis manos cuando van acompañadas de las tuyas y que añoro con todas las fuerzas con que puedo extrañar y añorar cuando como en estos momentos estoy lejos de ti...  De ese amor que durante este tiempo que llevamos compartiendo, y no hace tanto de ello, ha logrado ir  difuminando, al igual que hace el buen pintor con sus lienzos,  el paso de los días, de los meses, de los años; haciendo posible de esta manera que cuanto más tiempo comparto contigo más dulce, más hermosa, más mujer te ven mis ojos; devolviéndome  de esta forma aquella época no tan lejana en los que, bien lo sabes, quería alcanzar el cielo y con él en mi poder cubrir con las estrellas que forman su firmamento tus pies.


Hoy, precisamente hoy, me gustaría como no hace mucho me encontraba, estar a tu lado y susurrarte como hacía cada mañana que te amo. Que te amo más que nunca, que te amo con un amor que va mucho mas allá de los besos, de las caricias y de los deseos. Que te amo con ese amor que no dudaría ni por un instante en alejarse de ti si de esta forma consigo verte feliz y contemplar,  aunque fuera tan solo por unos segundos, tu dulce sonrisa que, como dijo el poeta:

"soledades mi quita, cárcel me arranca".

Hoy, precisamente hoy, cuando la tristeza, la duda y la desesperanza son el cultivo que brotan de mi alma dolorida, tan solo me gustaría decirte que eres la razón de mi vida, la película de color que hace desaparecer mis pesadillas en blanco y negro; la alegría que hace revivir mi alma, porque mirando en el interior de ella, de   esa alma, he descubierto que eres tú a la mujer que más quiero.

Juan Lucas.


sábado, octubre 13, 2012

Cartas de amor por encargo.

Me gustaría, al igual que en aquellos lejanos tiempos, en los cuales los hombres eran obligados a salir de sus pueblos, de sus casas y dejar sus remotas tierras para  pasar largo tiempo en los campos de batallas, escribir cartas de amor por encargo. 

Me gustaría escribir cartas de amor para ti que me lees al otro lado del mundo, o para ti que puedes que estés muy cerca de mí y que nunca encuentras como decir cuanto le quieres, cuanto la quieres.  

Cartas de amor, para ti mujer que hace poco dejaste de ser niña y que no hace mucho que estás empezando  a descubrir ese sentimiento que te agita, que te roba el sueño, la paz y tranquilidad que hace apenas unos meses tenías y que ahora, sin saber que es, notas, sientes como hace latir y bombear tu corazón con la fuerza de un manantial que se abre paso entre las rocas hasta brotar con fuerza en la superficie de tu corazón. Ese algo tan bonito que como todavía no sabes que es, no encuentras palabras para expresarlo y escribirlo.

También para ti, que debido a la rutina, al trabajo, a que ya crees apagada esa llama que hace algún tiempo  brotó en ti con la fuerza de un huracán y que sin saber ni como ni porque te has olvidado ya  de la palabra "amor", pero la sigues sintiendo en tu interior cada día, cuando la miras a los ojos, cuando la acaricias al pasar, cuando le coges sus manos o cuando oyes como un suspiro se le escapa sin querer como un lamento que proviene de los más profundo de su ser.

Me gustaría escribir cartas de amor sencillas o inmensas, con el color de la primavera y la melodía de un corazón que siempre cantara "Te amo" como única letra de su canción, para de este modo poder yo también, ser manantial y sacar de mi pecho todo el amor que te tengo, y que ya no me cabe en estas líneas, en las cartas que te escribo, que ya no puede seguir encerrado como pobre pajarillo en su jaula y necesita que le oigas y le ames como el te ama. Y de esta forma al irlo escribiendo en esas cartas de amor por encargo,  evitar que pierda su maravilloso color, su maravillosa frescura, no permitir que se marchite y que se convierta en lo que siempre ha sido y será: sonrisas, anhelos, desvelos, ilusión, ternura... Pues en cada una de esas cartas de amor por encargo iría un trocito de mi alma, un trocito de mi cielo azul, de la luz de tu mirada, una luz que me hace tocar el séptimo cielo, el alma de los dioses cada mañana cuando me susurras al alba: Te quiero.

Serían ciento de miles de cartas de amor por encargo para decirte a cada momento del día que te amo, que te quiero... y de este modo decirle al mundo entero, en todas las  miles de lenguas, en todas las miles de formas preciosas que existen en este planeta de expresar ese sentimiento que nos acompaña desde que nacemos,  que te amo como nunca he amado, que te quiero como nunca he querido, pues al escribir cartas de amor por encargo, en todas y cada una de ellas, tú, amor, estarías presente, pues aunque no apareciera tu nombre, bien sabes, que sería a ti a quien las escribiría.

Juan Lucas.

sábado, octubre 06, 2012

En alguna parte, mi amor.



     Hola... ¿Cómo estás? 


      Es algo ya muy común en mí el escribirte cartas que sé que nunca vas a leer... A veces me pregunto por que tanto esfuerzo en hacerlo, en intentar,  en unas pocas palabras,  parecerte agradable. Tratar de explicarte que sí.  Que la vida a ninguno de los dos nos dio buenas cartas para esta partida que nos ha tocado jugar, pero que a pesar de eso, yo siempre he intentado y seguiré intentando ganar esta partida a la que el destino me ha retado. Sé que piensas que soy superficial, (yo sé bien que no lo soy), me acusas o criticas de muchas   cosas:
 "ausencia, lejanía, frialdad" y mil cosas más. Pero aún a pesar de tan feroces críticas me encanta, al igual que hacía cuando estaba contigo, el preguntarte como te ves hoy, si ya saliste a la calle, o aún sigues en tu casa usando el pijama o ese camisón que sabes cuanto me gusta. Si te sientes contenta o triste, si saliste a la calle con esa camisa que tan bien y ajustada te sienta o si; simplemente tuviste unos minutos para pensar en mí. 
  
     Me encantaría en estos momentos saber que haces. Igual tomas café, aunque recuerdo bastante bien como te enfadabas e incluso me reñías cuando yo (sabes bien mi vicio por ese brebaje negro) tomaba tres o cuatro al día, diciéndome que eso entre otras cosas me haría mal y me dañaría mi ya delicado o "eticoso" estómago, como dices tú. Igual, estás a igual que yo escuchando música, aunque sabiendo también de tus gustos, no tengo que ser un gran adivinador para saber  que la que oyes tú es bien distinta a la que ahora mismo resuena en esta habitación desde donde te escribo, puede ser incluso que estés escribiendo algo más lo dudo, conozco tu adversión por la escritura e incluso por la lectura, de ahí el comienzo de esta carta. Quizás estés en la oficina, en un supermercado o paseando por algunas de esas calles de la ciudad donde habitas.

     Y, suena tonto... bien lo sé. Suena tonto, pedante e incluso fuera de lugar en los tiempos que nos ha tocado vivir; pero no por eso voy a dejar de decírtelo:  me muero por ver tus ojos, tu sonrisa, por tenerte entre mis brazos y caminar a tu lado dejándome, como hago siempre, llevar allá a donde tú me quieres llevar. 

     Perdóname si soy demasiado directo, pero estoy seguro de que hay en ti, valores más valioso de lo que hasta ahora he podido ver o conocer que me hace esperarte, desearte, amarte... Sí, es algo diferente a tus gustos profesionales, personales... es algo que aunque quiero, no tengo palabras para describir. Sé que vives a muchos kilómetros de distancia del lugar donde me encuentro, que tengo que cruzar, océanos, selvas y montañas para encontrarte pero que bueno y reconfortante son esos viajes, si al termino de ellos,  te encuentras en los brazos que tanto quieres, si besas los labios que tanto anhelaste y sientes las caricias de la persona que tanto amas y quieres.

    Me has dicho que no soy bueno queriendo a la gente, yo no creo eso, aunque hasta ahora no haya podido demostrártelo. El tiempo que hemos estado juntos ha sido bien corto y parte de él, lo pasamos discutiendo y reclamándonos el uno al otro.  Solo te diré, para tu conocimiento, si es que aún no lo has logrado ver;  que sé amar, que la vida me ha enseñado que para querer a otra persona, primero debes quererte a ti mismo y yo, esa premisa la cumplo. Así que para la próxima, si es que has leído esta carta, sabrás como te voy a amar.
     

     Me dijeron algunas gente que soy complicado, tú también me lo has dicho en más de una ocasión, pero ¿quién en esta vida no lo es? Puede que superé a muchos en ese sentido, puede que te haya dado muchos dolores de cabeza, puede que más de una vez con mis rarezas te haya incluso lastimado o molestado; de cualquier forma para mi bien, siempre lo has soportado, porque, entre otras razones,  te conozco y sé que tu amor es más fuerte que mis excentricidades, o bien,  porque yo, y bien lo sabes, sé pedir perdón y reconocer que me equivoqué tragándome mi orgullo y mi vanidad logrando de esta forma volver a comenzar una vez más este inmenso cariño que nos tenemos el uno al otro.

     No todo es negativo en mí, lo sabes. Sabes que soy divertido, ocurrente, que soy amigo de mis amigos, y  también de los tuyos, que mi gran sensibilidad me hace llorar con cualquier cosa, aunque tú no tengas en eso (lo de llorar) nada de culpa; tan solo que me emociono con las pequeñas cosas, con los pequeños detalles que nos da la vida cada día como por ejemplo:



     "El saber que existes, el escribirte esta carta, el pensar en que aún en la distancia te acuerdas de mí... o tan solo el pensar que estás en estos momentos en que te escribo haciendo algo que te hace tan feliz que te hace olvidar los malos momentos, los malos tragos que  la vida te ha hecho y te hace pasar".


     Te digo hasta en otra ocasión, pensando en que soy un pobre idiota por escribirte esta carta que de antemano se que no vas a querer leer. No obstante, deseo que sepas que la escribí pensando en ti y que espero tan solo, que el tiempo pase rápido para volver a encontrarte y de forma lenta, muy lenta el día que de nuevo estemos juntos para de esta forma puedas comprobar lo mucho que te extraño y te amo.

Tuyo siempre.

Juan Lucas.



viernes, octubre 05, 2012

Gracias.

Ya solo me queda pedirte perdón, perdón por todas las veces que te he hecho sufrir, perdón por mis enfados tontos que han sido muchos, perdón por comportarme tantas veces como un crío, perdón por darme cuenta de todo tarde, perdón por dejar que esto acabara… y darte las gracias, gracias por hacer que esto empezara, gracias por haber estado ahí siempre, gracias por haberme querido, gracias por haber sido tan buena conmigo, gracias por habérmelo dado todo… 

domingo, septiembre 23, 2012

Y a mi me ha dicho la luna.


"Y A MÍ ME HA DICHO LA LUNA

QUE SE DESPIERTA LLORANDO

ENTRE LAS DOCE Y LA UNA,
Y YO, NO ESTOY A SU LADO

PARA MECERLE LA CUNA".



Me animo a escribirte por que la distancia es muy grande y no se cuando podré verte otra vez. Yo estoy bien de salud pero un poco triste por que los días pasan muy lentamente y las ganas de estar a tu lado son enormes. Quiero escuchar de nuevo tus sonrisas, tus llantinas y como no volverte a tener en mis brazos.  Solo me conformo escuchando nuestra canción favorita ¿te acuerdas? Si, esa que nos acompañó durante esos meses pasados a tu lado, y que yo te cantaba cuando tú, acuciada por el hambre y la falta de tu mamá llorabas y solo esa canción podía calmarte un poquito, casi convencido estoy que lo seguirá haciéndo por siempre. Sabes mi amor, en estos días es cuando más necesito de tus risas, tus balbuceos y tu presencia... te extraño.


Te cuento esto por que espero y deseo que en algún momento lo sabrás mi niña de ojitos traviesos, pero mientras llega ese momento, en estas poquitas líneas quiero decirte cuanto te amo

Recuerdo el día que te vi por primera vez, tan pequeñita y tan linda... con esos ojos que mas que ojos eran dos luceros encendidos que me miraban sin, quizás entender aún quien era aquel extraño que te sacaba de tu cuna y te cogía en sus brazos. Me saltaba el corazón de alegría y emoción, allí estabas tú, algo tan pequeño, tan indefenso y tan bonito que hasta miedo tenía de tenerte entre mis manos, no fuese a ser que pudiera, con mi rudeza dañarte. Y al tenerte junto a mí, sentí como deben sentir los árboles, una enorme felicidad de saber que eras parte de mí, la extensión de mi raíz que se hacia más grande, más profunda en la tierra para así dar vida.


Mi niña, ojitos traviesos con risa de luna llena; en estas poquitas líneas quiero decirte cuanto te amo. Quería en aquellos momentos, en aquel primer día que te vi decirte mil cosas, mil consejos...  Pero sé que no me hubieras entendido,  ni aún me entenderás, porque todavía tu lenguaje es el de los ángeles en la tierra. 

Eres tan pequeña, tan frágil...  Sin embargo, al escribirte esto, pienso que podrás saber lo que pensé y lo que sentí en aquel momento, y por eso lo escribo en estas líneas que deseo veas cuando aprendas a leer:

    Aprende a desplegar como haría el más audaz de los pintores el abanico de colores que formaran uno a uno los momentos de tu vida: bondad, humildad, sabiduría, esperanza, amor, perseverancia y paciencia en los momentos más difíciles; sonrisa, mucha alegría por vivir y ser feliz.

Y aunque ahora no estés cerca de mí, te escribo está carta con el amor más profundo que brota desde el interior de mi corazón y con la emoción, aunque yo no pueda disfrutarlo, de saber como creces día a día y te  vas convirtiendo primero en una hermosa niñita y luego,  en esa mujercita que ha logrado volver a hacer sonreir mi corazón.

Juan Lucas.

sábado, septiembre 22, 2012

Tú que la ves.


Tú, que la ves "to" los días
dile... que todavía la quiero,
que la quiero todavía
que por tenerla me muero,
que aunque ya no sea mía
dile... que yo le deseo
"to" lo mejor de la "vida".

Y a ti te pido perdón,
 por regalarte una tarde
que me engañó el corazón,
¡ay! amigo no llores ni ladres 
porque ella tenga otro amor.

Y amigo vuelve con ella,
solito coge la acera
y al llegar el atardecer,
vuelve llorando a mi puerta
porque le has visto con él.

Era mis pies y mis manos
era... mi primavera florida,
mi florida primavera
desde niños nos hablamos
de mi arroyo el agua fresca, era...
cigüeña en mi campanario
y la llama de mi candela.

Y tu mi amigo del alma
lo único que has quedado
de aquella historia de amor
puede irte si quieres a su lado
que no te guardo rencor.

Tú que la ves "to" los dias,
dile.. que yo no puedo  olvidarla,
que olvidarla  yo no puedo,
que las caricias vividas
aun las tengo en el recuerdo,
y dile que la añoro "to" los dias
que vuelva que yo.. la quiero.

Y tú que te ves con él
dile... que le envidio su suerte
y que la sepa querer
dile tú que en los brazos que duerme
mil veces me desperte.

Si acaso, se ve perdía, 
dile que... cuando quiera me llame
que me llame cualquier dia,
que no me dejó siquiera alguna  fotografia
y dile que sino puedo tenerla
que al menos sea mi amiga.

Amigo que te contó,
si me extraña de tarde en tarde
dime ya si me olvidó
¡ay! amigo no llores ni ladres
porque ella tenga otro amor...

Y amigo vuelve con ella
solito coge la acera
y al llegar el atardecer
vuelve llorando a mi puerta
porque le has visto con él.


domingo, julio 08, 2012

Los puentes de Madison.

—No quiero necesitarte.
—¿Por qué?
—¿Por qué? Porque no puedo tenerte.

Creo que los lugares en que he estado y las fotos que he hecho durante mi vida me han estado conduciendo hacia ti.

Por un momento no supe dónde estaba. Y por un instante pensé que él no me quería. Que le era fácil dejarme.

sábado, julio 07, 2012

Yo soy español, español y pobre...

¡YO SOY ESPAÑOL, ESPAÑOL y pobre...

El colmo de un Presidente de derechas: que te salve la 'Roja'

yo soy español
Lo siento, hoy no vamos a hablar de economía (ohh…). Porque aunque somos «El Jueves», el azote del gobierno, la mosca detrás de la oreja de la clase política, el archienemigo que le da pellizquitos muy maliciosos y muy jodidos a los orondos testículos del poder, hoy es un día para celebrar. España ha ganado susegunda Eurocopa consecutiva. Y para festejarlo hemos decido ofreceros una crónica futbolística pura. Sin crisis, sin primas de riesgo, y lo más importante, sin tener ni zorra de fútbol. Bueno, más o menos:
Gran velada futbolística la presenciada ayer en Ucrania, uno de los pocos países del continente europeo que todavía no ha sido rescatado. Del Bosque volvió a apostar por Cesc como “nueve mentiroso”, aunque no tan mentiroso como Rajoy, quien antes de las elecciones negó que fuera a subir el IVA, a bajar las pensiones, a implantar el copago sanitario, aEL PARTIDO se presagiaba como un duelo igualado. Nada más lejos, pues en el minuto 14, David Silva aparecía para mandar el balón al fondo de la red y rescatar a España. Me refiero a rescatar España POR SEGUNDA VEZ, ya que todos recordaréis que, aunque Rajoy dijo que el país no necesitaba un rescate, Merkel nos lo coló ‘a lo Panenka’.
Apretó Italia, igual que nosotros nos apretamos el cinturón para que el Gobierno pudiera utilizar nuestro dinero para salvar a los malditos banqueros-sin-alma-hijos-de-Satán-almuerza-bebés-hijosdepAGUANTÓ BIEN España. Busquets y Xabi Alonso hicieron la del President Camps: robaron todo lo que pudieron. Por atrás, Piqué y Ramos sacaban balones peligrosos, contundentes, como si fueran dos antidisturbios echando a los desahuciados de La Catedral de la Almudena. Y por fin, en el minuto 41, llegó el 2-0. El gol fue obra de Jordi Alba, quien durante todo el encuentro corrió por la banda a tal velocidad que, por momentos, se asemejó al míticoRodrigo Rato huyendo de Bankia. La goleada la completarían el ‘Niño’ Torres y Mata, que nos recordaron el drama vivido por tantos jóvenes españoles, sanos, fuertes y en edad de trabajar, que se han visto obligados a emigrar para encontrar un empleo. Mención especial para Xavi eIniesta, quienes llevaron la batuta del equipo al contrario que Rajoy lleva la de su país. Es decir, BIEN.
En resumen, noche mágica para la historia. La 'Roja' (la selección, no Pilar Bardem) nos brinda un respiro que permite olvidar por momentos el mal estado del césped de nuestra economía. Y es que, como dijo en su día Gary Lineker, «el fútbol es un deporte en el que juegan 11 contra 11 y siempre te rescatan los alemanes».

Olvidar.

  1. Olvidar tus palabras, olvidar aquellos ojos y aquella sonrisa, olvidar tus labios rozándose con los míos...
    Dejar de verme posando tus manos con las mías, mientras una lágrima cristalina se desliza por el rostro...

viernes, junio 22, 2012

Los "mercados" necesitan carne.

El jabalí tiene más alta la cabeza que el culo. El cerdo doméstico, por el contrario, levanta más los cuartos traseros que los delanteros. Al fin y al cabo la evolución de este último ha venido impuesta por el precio que toma cada una de sus partes, todas aprovechables, en los mercados. El jabalí es un animal sociable, no entiende de fronteras, aprovecha la noche para desplazarse y siempre lo hace en grupos en los que la hembra de mayor edad y tamaño marca la pauta. A su primo suido, el cerdo doméstico, se le ha ido arrinconando en espacios cada vez más reducidos donde pelea por un centímetro cuadrado con decenas de hermanos, tiene la comida asegurada, pero aun así, es capaz de atacar al resto por ser el primero en llegar a la tolva.
Ambos son tan parecidos que comparten nombre científico, "sus scrofa", aunque los distintos tipos de vida hayan marcado distancias tan sustanciales. Los primeros tienen capacidad para sobrevivir en distintos hábitats, han compensado su mala vista desarrollando una sobresaliente capacidad olfativa que les permite localizar los alimentos necesarios y un notable oído que les sirve a la vez como radar y alarma. Son apacibles pero no dudan en dar la cara si tienen que hacer frente a un peligro.
Los segundos esperan que se lo den todo hecho, no se preguntan de dónde sale el alimento que comen, ni qué méritos han realizado para merecerlos. Acostumbrados al pienso gratuito perdieron las habilidades para sobrevivir en libertad. Gruñen pero no atacan, salvo que tengan claro que su rival es lo suficientemente débil para abatirlo, aunque este rival sea uno de los suyos. Cuando el matarife se dirige a buscar a uno de ellos para darle muerte, el cerdo se esconde en medio de la piara, tratando de pasar inadvertido con la esperanza de que sea otro el elegido, sin saber que tarde o temprano le llegará su San Martín. El mercado necesita su carne.
Pensaba escribir sobre un país que se creyó rico pero me he quedado sin espacio.
Artículo de Joaquín Robledo en "El Norte de Castilla"

sábado, junio 16, 2012

Todo tiene su fin.


Hola, mi querida ..., tanto tiempo... ¿cómo estás? 
Quisiera poder llamarte así, simplemente, y que charláramos como dos viejos amigos que se reencuentran después de un largo viaje en soledad. 
Hace tanto de mi vida que no sé nada de tu vida, que creí que te tenía olvidada. Pero hoy, sin pensarte, sin nombrarte, sin darme cuenta de nada, desperté de una larga siesta con el recuerdo de tu rostro, de tu risa, de tus manos...  cubriendo, al igual que una espesa manta de niebla, la misma que durante los meses de julio y agosto  tapan el cielo de tu ciudad y que hacen que el paisaje parezca mas triste, más desierto, cubriendo digo mi cuerpo, mis sentidos y exaltando sin que pueda remediarlo mis sentidos hasta dejarme sin sentido.
Sé que tal vez no te acuerdes ni tan siquiera del timbre de mi voz. Que si te llamo, dudarás antes de darme un nombre, para no herir al fantasma que se levanta y te clama un espacio en tu memoria. Sé que reirás burlona, jugueteando con la incertidumbre de no poder reconocer a quien soñó y deseó ir colgado de tu brazo por los prohibidos jardines del placer hasta caer agotado en el sueño y seguir en el sueño paseando colgado de tu brazo por los prohibidos jardines del placer, hasta sentirse morir de amor, y volver a vivir sólo para verte. Para verte y poder amarte nuevamente.
Yo sé que el tiempo correrá, que aplastará todo lamento. Sé que terminarás instalándote en otras caricias y otros ojos, que otras miradas harán todo el resto. Lo que ahora me mueva no será el rencor, tu presencia terminará siendo un recuerdo inasociable, una constancia leve de lo que un día fue. Estas palabras frágiles serán zarandeadas por el viento, arrancadas de ese tálamo cálido, donde pudimos querernos tantas noches, cuando burlábamos la tiranía de todos los relojes, con esa vocación perpetua que depositamos en las caricias y los besos cuando nos enamoramos. No quisiera asociar el tiempo, con esa falacia triste que termina devorándolo todo. Quisiera ser feliz y que tú seas feliz, si es que los días que restan pueden llegar con esa ilusión eterna que nos llena los ojos. Ahora agarro la esperanza y brindo mi ofrenda y mi futuro a la creencia de que toda experiencia dolorosa nos hace crecer. No habrá intención de quedarme instalado en ese rencor que se nos agarra a las orillas del pantalón y trepa hasta secarnos los ojos. Quisiera que permaneciéramos inmunes a las espinas del tiempo, que no se enquistara la llaga que me quemó las manos, éstas mismas que soñaron y desearon caminar sobre tu vientre, casi imaginando la vida en sus adentros.
 Este "cariño" no nacerá. Se quedará esperando, en un lugar y un tiempo indefinidos. Mi simiente deambulará callada, perdida y torpe, temerosa de volver a errar, cobarde y desconfiada de toda experiencia venidera. Es el precio que nos dejan los pequeños fracasos. Quisiera no tener nada más que decir, pero cómo acallar las palabras que nacen de adentro y se precipitan hacia los labios, esos mismos que todavía hoy, te buscan desesperadamente en medio de la noche, con la pátina húmeda que nos deja la costumbre y el jergón tibio que nunca ha de volver. Es precisamente esa constancia la que golpea a veces; cómo esquivar el proyectil que rompe en medio de la frente. Ninguno de los dos hemos de volver ahora a ese instante en el que andamos ya naciendo en forma de recuerdo. Es precisamente el recuerdo lo que nos hace ascender al punto álgido donde la tristeza encuentra fórmulas que invitan al insomnio: entonces se callan las palabras. Me sumerjo en el centro de la oscuridad, me pierdo y hago tabula rasa al dolor, vuelvo a morir y a despertar y de nuevo muero y saco la cabeza en medio del dolor, porque el dolor renace cada vez que el recuerdo se empeña en negar toda razón. Es necesario, al fin y al cabo que sepas que el dolor penetra en mi cuerpo, me debes ese reconocimiento, mi sufrimiento es la tímida venganza que ahora te confieso, por encima de todo raciocinio.
Me voy y conmigo se va esa parte de mi que solo te corresponde a ti, esa parte de mí que es completamente tuya, esa parte de mí que se hizo tan grande que necesito lanzarla al mar a ver si se ahoga…es triste pesar que el amor es triste, pero es más aún sentirlo así, sentirlo desgastado antes de empezar, sentir cómo se encoge apesadumbrado ante la inseguridad, observar como se intenta apagar porque tiene demasiado miedo a producir una fogata, miedo a dar la cara y a ser escuchado; porque tu y yo nos escondemos tras máscaras forjadas por nosotros mismo y por nuestros propio, duro y consciente trabajo…¡Qué triste!
Sabes que has dejado tus pasos marcados en mí, solo espero que se conviertan en huellas en la arena y que algún día no muy lejano suba tanto la marea que no quede rastro ni sospecha de hoy, de anoche y de los últimos momentos contigo.
Adiós, me despido yo (quién sino)
P.D:
Brindemos por la eternidad, último lugar donde nos encontraremos, me despido pidiéndote perdón por seguir aferrado al recuerdo cuando todo ya está muerto



sábado, junio 09, 2012

"Queremos que se les juzgue y verles en la cárcel"

La crisis española no es tanto económica, sino de “decencia”, ya que “ha habido mucho sinvergüenza, lo sigue habiendo y no hay nadie en la cárcel” Sigue sorprendiéndome que en la mayor estafa perpretada jamás, nadie haya ido a la cárcel.

jueves, mayo 03, 2012

Misterios del destino.

Camino despacio cuando se va poniendo el sol haciendo memoria.Cierro los ojos intentando sentir algo, pero no siento nada, porque ahora mismo para mi todo es...  solamente melancolía. Cuando amanece, miro el cielo buscando mis propios sentimientos, pero el desengaño me embriaga y trago un amargo sorbo de melancolía como quien toma una medicina para el dolor de pensamientos.

     Sé que hay que aceptar los errores, levantar la cabeza, respirar hondo y... aunque el pensarte me duela todavía,  empezar a volar aunque como al ave presa ya no tengas alas. Sí, quisiera olvidarte, pero ¿por qúe me cuesta tanto? Quizás porque sigo pensando, de forma bastante ilusa, que todo sigue entre nosotros, que esto tan solo sea un paréntesis en el relato de nuestras vidas, al menos eso quiere creer mi autoestima para no recordarme a cada momento del brillo de tus ojos, de la ausencia de tu amor y de esta forma no envenar mi alma y no castigarme con la ausencia y la lejanía de tu persona.

     La ciudad empieza a oler a yerba recien cortada, a flores recien abiertas, a azahar...  y es que ya es primavera. Y mientras voy recorriendo con la vista esas flores que alegran los jardines no puedo dejar de preguntarme: ¿qué habrá sido de aquel romántico que bebía los vientos por un amor y que ahora, y que ahora solo bebe melancolía? ¿Dónde quedaron las pequeñas cosas que nos hacían a ambos grandes personas? ¿ y dónde las lágrimas, que las busco en mi interior y no las encuentro?

     Y a pesar de todo sé que todo esto que hago no es más que un mecanismo de defensa porque nunca podré borrarte de mis pensamientos, ya que al igual que la semilla que brota con fuerzas para dejar la oscuridad de la tierra donde fue enterrada para crecer, tú floreciste y echaste raíces que arraigaron para siempre en lo más profundo de mi corazón.
 
     Y ahora, en este preciso instante de mi vida en que la soledad extrema, esa que más duele es mi compañera y no me deja aunque esté rodeado de gente, de seres queridos, no hago otra cosa que caminar como  un ser sin sombra, escaso y sin sentido sintiendo dentro de mi un martilleo incensante que no puedo controlar, que no para de golpear llenáno de dolor el alma.

     Sé que estoy aquí porque necesito pensar en mí. No,  no estoy resentido, aunque te lo pueda parecer, sólo es que mi dolor tiene memoria y a veces le ruego al cielo que

     He de confesar que no soy tan buena gente como pudieras pensar, por eso solo deseo "amor" para la que un día me hizo la persona más feliz de este mundo. ¡Y vivir! Tienes que vivir porque has de saber que la vida es así, como sólo ella es, y porque el pozo siempre tiene un fondo por muy profundo que este sea y solo tenemos que subir, subir hasta llegar de nuevo donde nos quedamos.

   Desde que no estás entre otras cosas sufro repentinos ataques de sinceridad.  Y es por esto que no puedo negar que estaba pensando en ti mientras escribía esto que ahora termino mientras observaba sin ninguna prisa el caminar cansino y lento de las horas. Me duele pensarte,  or suerte y aunque estamos en primavera, empezó a hacer frío, y eso alberga en mi la esperanza de que bajen las temperaturas y se me congele tu recuerdo al menos por unos instantes.
Juan Lucas.


lunes, abril 30, 2012

El largo camino.

El largo camino (Final)

- ¿Dónde está mi esposa? Preguntó.
La mujer giró y Manrique sintió su corazón casi salírsele del pecho. Era la mas hermosa mujer que había visto jamás. Alta, de tez blanca, ojos claros, largos cabellos rubios y un rostro sensual y tierno a la vez. El caballero pensó que se habría enamorado de aquella mujer en otras circunstancias.
- ¿Dónde está mi esposa? repitió, ahora un poco mas enérgico.
La mujer se acercó un poco y en un susurro le dijo:
- Tu esposa, querido Manrique, soy yo.
- No me engañas, yo se con quien me casé - dijo Manrique -   y no se parece a ti ni en lo mas mínimo.
- Has sido tan amable conmigo, querido Manrique, has sido cuidadoso y gentil conmigo aun cuando sentías que aborrecías mi aspecto, me has defendido y respetado tanto como nadie lo hizo nunca, que te creo merecedor de esta sorpresa... La mitad del tiempo que estemos juntos tendré este aspecto que ves y la otra mitad del tiempo, el aspecto con el que conociste... la mujer hizo una pausa y cruzó su mirada con la de Manrique.
     -. Y como eres mi esposo, mi amado y maravilloso esposo, tu privilegio es tomar esta decisión: ¿Qué prefieres, esposo mío? ¿Quieres que sea ésta de día y la otra de noche o la otra de día y esta de noche?
Dentro del caballero el tiempo se detuvo. Este regalo del cielo era más de lo que nunca había soñado. Él se había resignado a su destino por amor a su amigo Jaime  y allí estaba ahora pudiendo elegir su futura vida. ¿Debía pedirle a su esposa que fuera la hermosa de día para pasearse ufanamente por el pueblo siendo la envidia de todos y padecer en silencio y soledad la angustia de sus noches con la bruja? ¿O mas bien debía tolerar las burlas y desprecios de todos los que lo vieran del brazo con la bruja y consolarse sabiendo que cuando anocheciera tendría para el solo el placer celestial de la compañía de esta hermosa mujer de la cual ya se había enamorado?. Manrique, el noble Manrique, pensó y pensó y pensó, hasta que levantó la cabeza y hablo:

- Ya que eres mi esposa, mi amada y elegida esposa, te pido que seas... lo que tu quieras ser en cada momento del día de nuestra vida juntos...

Cuenta la leyenda que cuando ella escuchó estoy y se dio cuenta de que podía elegir por si misma ser quien ella quisiera, decidió ser todo el tiempo la mas hermosa de las mujeres.

Cuentan que desde entonces, cada vez que nos encontramos con alguien que, con el corazón entre las manos, nos autoriza a ser quienes somos, invariablemente nos transformamos.

Abandonamos para siempre las horribles brujas y los malditos ogros que anidan en nuestra sombra para que, al desaparecer, dejen lugar a los mas bellos, amorosos y fascinantes caballeros y princesas que yacen, a veces, dormidos dentro de nosotros. Hermosos seres que al principio aparecen para ofrecerlos a la persona amada, pero que terminan infaliblemente adueñándose de nuestra vida, y habitándonos permanentemente.

Este es el aprendizaje cosechado a lo largo del camino del encuentro.

"El verdadero amor no es otra cosa que el deseo inevitable de ayudar a otro para que sea quien es."

Mucho mas allá de que sea autenticidad sea o no de mi conveniencia.

Mucho mas allá de que, siendo quien SOS, me elijas o no a mi, para continuar juntos el camino.

    Y aquí, mi querida amiga termina "el largo camino". Ahora, solo espero que seas tan feliz como dices que eres y desearte que, sigas caminando por la vida encontrándote a cada momento con la felicidad que desde lo más hondo de mi alma te deseo encuentres a la vuelta de cada esquina. Y ... aunque tu no lo creas, fue bonito y un gran honor el haber tenido la dicha de... simplemente poder pasear a tu lado.

Juan Lucas.