viernes, junio 24, 2011

La novia II

Mientras leía la carta gruesas lágrimas caían sobre el papel y al terminarla la estrujó contra su pecho y se quedó mirando el horizonte.

Doña Eduarda, la madre de Leopoldina salió a buscarla en el jardincito y la encontró melancólica y silenciosa. Ya Candé le había contado de la carta, razón por la cual ya sabía de ella.

– ¡Buena razón para ponerse triste sobre todo cuando ese Maximiliano pudo ya haberse casado contigo antes de ir al Chaco, como lo hizo su amigo Néstor! Tres años hace que visita esta casa ¡Tres años! y ahora Dios sólo sabe cuánto va a durar esta guerra y cuánto él estará en el frente de batalla!
– Pero, mamá...
– ¡No lo defiendas! No, ante mí. Yo peino canas y conozco a los hombres.
– ¿Pero cómo vas a conocer a los hombres, si sólo conociste a papá a los catorce años y ¡te casaste a los quince!
– Sí, y enviudé a los treinta. Pero con uno me bastó. Además – agregó – ¡todos los hombres son iguales!
– Te equivocas mamá, Maximiliano es diferente.
– Veremos, veremos, hija, dijo el ciego que nunca vio.

A Doña Eduarda no le gustaba Maximiliano. Era una intuición por lo que se cuidaba de decir frases o comentarios que la conduzcan a situaciones verbales que no podía ni explicarse ella misma. Leopoldina, en cambio, profundamente enamorada de él, no le veía más que virtudes.

Maximiliano era un joven de veintidós años, estudiante de derecho. Antes de enrolarse trabajaba con su padre, dueño de un pequeño comercio, y estudiaba. Como muchos jóvenes acudió al llamado de la patria en peligro y se enroló al ejército. Lo mismo lo hicieron sus amigos Néstor y Mario. Estaba enamorado de Leopoldina, y sinceramente pensaba que se casaría con ella una vez que terminase su carrera de derecho y se graduase de abogado. Pero la guerra, fatídica mujer, se interpuso entre los amantes.

Leopoldina también escribía cartas y respondía a todas las de Maximiliano. A través de ella iba siguiendo el itinerario bélico de su novio.

La guerra del Chaco movilizó a todo el país. Los jóvenes se sintieron llamados al fragor de la batalla, y las mujeres jóvenes deseosas de ayudar se alistaron como enfermeras. Muchas fueron al Chaco, muchas otras se quedaron en la capital. Leopoldina fue a prestar sus servicios como enfermera en el improvisado hospital del Colegio María Auxiliadora.
Juan Lucas.

jueves, junio 23, 2011

LA NOVIA.

A menudo se repite que el primer amor vuelve siempre, es mentira: lo que sucede es que no se va nunca.
(Antonio Gala)
LA NOVIA.

– ¡Carta! – gritó Candelaria subiendo rápidamente las escaleras de la entrada.
– ¡Carta del Chaco para la señorita Leopoldina!

Leopoldina fue casi corriendo al encuentro de la criada, y ésta le entregó la carta que se la arrebató de las manos. Emocionada se sentó en el banco de hierro pintado de blanco que se hallaba en el centro del jardincito de rosas y culantrillos en el frente de la casa.

Mi dulce y querida Leopoldina:

Al escribirte esta carta un cielo lleno de estrellas me cobija. Las miro y pienso lo bello que sería si las mirásemos juntos, pero como eso aún no puede ser pienso que las estrellas son tus ojos, que ellos me miran, me protegen, me quieren.

No podría pensar ni un solo momento qué sería de mí si no supiese que tú me esperas, y todas las dificultades se facilitan en la esperanza de reencontrarte.

Desde que salimos del puerto Asunción hasta nuestra llegada aquí en el borde del Chaco sobre la ribera del ríorío, una gran camaradería se apoderó de todos nosotros. Lo mejor de todo es que Mario y Néstor están conmigo y yo con ellos.

Las prácticas son pesadas y mañana nos internamos dentro del Chaco. No sé si de allá podré escribirte, pero cada vez que pueda lo haré. Dicen que ninguna guerra es justa, pero esta sé que es para defender a mi patria, y la patria la sintetizo y la materializo en ti, mi querida Leopoldina, razón por la cual defiendo lo que es tuyo, lo que es mío, lo que será nuestro. Te quiero, te extraño, tuyo siempre.

Maximiliano.

Isla Poí, 2 de agosto de 1932.

Juan Lucas.

domingo, junio 19, 2011

Mujer y amiga.

Hola mi "querida amiga":

Antes que todo, quiero darte las gracias por este correo y los anteriores. Correos que no he respondido más que nada para no turbar tu paz y felicidad. Paz y felicidad que me dijiste el último día que hablamos que habías encontrado con ese "amor", con ese hombre que tanto quieres y amas.

Y puede posiblemente que te preguntes: ¿gracias por qué? Pues gracias por todo, por existir, por darme la posibilidad de haber disfrutado aunque solo fuera por unas horas de tu belleza, de tu amistad; amistad que quizás con mi torpeza, con mi falta de tacto, haya alejado de mi para siempre. Gracias por dejarme conocer y saborear de esa sonrisa tan resplandeciente, de esa mirada que se ha quedado grabada en mi mente, gracias por devolverme aunque no lo creas, la esperanza y la fe en el ser humano. Como puedes comprobar, infinitas son las razones para decirte “gracias" puesto que tu amistad y cariño son los tesoros más preciados y valiosos que alguien pueda tener y tú, me entregaste ambas cosas desinteresadamente.

Quisiera poder bajar la más bella estrella y prenderla en tu negro y hermoso cabello, cortar la rosa más hermosa del jardín para que estuviera siempre a tu lado y que de esta manera, al mirar a ambas, recordaras lo importante y lo que importas a la gente que te "queremos". Y si ayer cometí un "craso error", si te dañé sin quererlo ni pretenderlo, hoy te digo que cuentes todas las estrellas del cielo, la arena de los océanos, todas las sonrisas, cada flor y cuando termines tendrás una pequeña noción de cuan importante eres para este que te escribe.

Me gustaría terminar esta carta diciéndote que esa "amistad y cariño" que me has brindado me ha servido para descubrir, querida amiga, no a una reina, ni a una diosa, me ha servido para descubrir a una mujer, pero no a una mujer como las otras, sino a una mujer sonriente, divertida, con mucha energia, optimista, comprensiva... Y me gustaría responder a esos hermosos regalos que me distes, además de con "gracias" con mi mas sincera amistad diciéndote y no son palabras vacias ni vanas la que ahora te escribo:

"Si alguna vez tienes frío déjame ser tu abrigo, permíteme ser tu consejero en los momentos que me necesites, tu mas fiel amigo. Ese amigo que cuíde de tus sueños, quien se encargue de hacerte sonreir cuanto te sientas triste, quiero ser para ti, lo mismo que tú fuiste y eres para mi: "todo"

Ahora me despido pero lo hago con mucha alegría porque sé que mañana despertaré sabiendo que el mundo entero envidiará nuestra enorme y eterna amistad.

Un besote "amiga".
Juan Lucas.

lunes, junio 13, 2011

Para la libertad.

"Somos los indignados, los anónimos, los sinvoz. Estábamos en silencio pero a la escucha, observando. No para mirar hacia arriba, donde están los que llevan las riendas del mundo, sino a los lados, donde estamos todas y todos, buscando el momento de unirnos". Así comienza el llamamiento del movimiento 15-M para "tomar las calles", durante una movilización global, el proximo 19 de junio.