martes, abril 19, 2011

Mar y Cielo.

Querida amiga:

Aquí me tiene esta noche, muy cerca de una ventana abierta a las estrellas, alumbrado por un tímido candil, con mi pluma y tintero, dejando para más tarde las tareas a realizar y de este modo sacar tiempo para escribir para vos y hablaros del AMOR.

Sé ahora, según me has confesado, que tienes un ferviente "admirador" y que parece ser que este se aprovecha del mucho amor que le profesa causándole cierto dolor y celos. Le confieso que no me molesta el que tengáis ese admirador, que os respeto y que os deseo que lo que ahora es al parecer tan solo admiración termine en amor. Pero si me ha sorprendido sobremanera ese alejamiento suyo hacia mi persona; sí me ha sorprendido y preocupado, porque no quiero que entre vos y yo haya nunca angustia o desidia. Por eso no puedo dejar de pensar en lo que al parecer le alejo de mi persona y no dejo de repetirme a cada momento lo siguiente:

" Si me equivoqué porque elegí la amistad y la verdad antes que la mentira y el engaño, si me equivoqué, porque fui y soy un hombre que antepone la confianza y el respeto hacia los demás antes que mi felicidad, si por eso me ha relegado al olvido y al más profundo de los desprecio, no me arrepiento de haber hecho lo que hice, sin con ello demostré que antes que mi persona estaba la suya".

Quiero deciros mi hermosa y admirada amiga que este hombre que le escribe y, que quizás juzgue como pobre y estúpido, solo espera y desea que el amor sea su alimento, que sea ese sentimiento quien le guie y le enseñe. Hermosa amiga, aunque posiblemente ahora no entienda ni comprenda lo que deseo comunicaros con esta misiva, quiero pedirle por aquel cariño que en un día me tuvo permita a dicho sentimiento (el amor) entrar en sus sueños, le deje volar y cantarle melodias que perfumen sus oídos que le hagan temblar sin tocarle, permítale pues hermosa amiga, que le acaricie sin manos, que escriba poemas sobre su piel y que por encima de todo, contruya para vos y para su "admirador" un tiempo en que ya por siempre descansen el uno sobre el pecho del otro. Y si todo sale como yo espero (que saldrá) llegue ese día en que sus manos (la de él y la suya) trabajen juntas, en que sus ojos se liben bajo el mismo cielo azul, siempre azul; en que les abrace la misma brisa y... que amanezca y perezca el sol mientras ustedes se siguen amando.

Permítame terminar, respetada amiga, diciéndole que aunque para vos yo ya sea algo más que pasado, que estaré siempre aquí para recordaros que si, que el AMOR existe y que no es un sentimiento vano o vacio, que en realidad es por lo que vivimos y lo que todos esperamos alcanzar y lograr en esta vida que nos ha sido concedida. Termino pues diciéndole que vos AMAÍS EL AMOR, y que aunque yo ni tan siquiera sea recuerdo para vuestra persona, vos sois y seréis siempre hasta el final de los tiempo mi más preciada amiga.

Suyo siempre.

Juan Lucas.


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