domingo, abril 24, 2011

La ruiseñora II

Triste y cansado el río no dejaba de pensar en su amada ruiseñora. Y aquella noche de hermosa luna plateada, aquella noche en que el pobre enamorado no dejaba de lamentarse y gemir, notó como entre sus aguas nadaba un hermoso pececillo de escamas doradas y aletas brillantes, el cual, sacando su pequeña cabecita de forma descarada se dirigió a él sin ningún reparo ni temor:

- Buenas noches señor río, muy pronto has llegado hoy.

- Estoy aqui desde hace mucho rato esperando a mi amada ruiseñora, por casualidad no la habrás visto?

- ¿Ruiseñora, qué es eso de que me hablas? Preguntó el pececillo intrigado y pensando que debido a su mala costumbre de andar siempre de arriba para abajo buscando comida, se había perdido conocer a algún nuevo vecino que habitaba en aquella parte del lago.

- Es una pequeña y bella avecita de un canto maravilloso.

- ¡¡¡Ahhh, un pájaro!!! Aquí hay varios y la verdad señor río que todos entonan melodiosos trinos, si me dice el nombre igual puedo ayudarle.

- Se llama Ruiseñora, y tiene además de un hermoso canto, el mas bello y largo de los plumajes.

-¡¡¡ Oh!!! Lamento decirselo, pero creo que no se ha enterado de lo ocurrido, eso debe ser porque últimamente y debido a su debilidad de la cual hablan todos los habitantes del lugar, no ha podido acudir hasta el lugar de los álamos.

- Si, tienes razón, hace bastante tiempo que perdí fuerzas... y por eso no puedo llegar hasta allí, pero dime qué ha ocurrido?

- Verá, según dicen la ruiseñora se enamoró de alguien que no debía, se ve que era un amor imposible, entonces la gente comenzó a mofarse de ella y poco a poco la fueron entristeciendo.

El río se paralizó al oír aquella noticia que el pececillo le acababa de comunicar. Sus aguas dejaron de caminar hacia la desembocadura del lago y decidió no continuar y morir allí mismo.
Con voz totalmente apagada le dijo al pequeño pez:

- Sigue por favor pues quiero y necesito saber que fue de esa ruiseñora que tanto y tanto quiero y amo.

El pez dudo, al notar en sus escamas como las aguas del río al oír aquella noticia que él le daba se volvían cada más mas frías y pesadas. Pensó en volver a sumergirse en lo más profundo y de esta manera evitar la muerte de aquel que le daba la vida pero, aún a riesgo de morir con el río decidió seguir contándole lo que sabía.

- Según tengo entendido ese alguien del cual se enamoró su ruiseñora, era un elegante y bello animal procedente de un país muy lejano, de un pelaje tan blanco y brillante que jamás antes se hubiera visto por estos lugares y de un hablar tan hermoso que hechizaba a todos aquellos que se paraban a mirarlo y a escucharlo. Y ya sabe usted que un amor entre dos seres tan distintos a la vista de los demás es casi imposible. Así, que entre las risas de todos, el mucho amor que la ruiseñora le tenía a este bello animal, yo creo que platónico, y a que este desaparació sin decir adiós, la ruiseñora cayo muy enferma.

El rió, al oír aquella historia que el pececillo le contaba no pudo evitar que le embargará un terrible dolor y tomándolo con furia terrible entre sus poderosas aunque moribundas manos gritó:

- Por Dios! Dime que ha ocurrido con ella.
Juan Lucas.

La Ruiseñora.


Hace algún tiempo empecé un cuento sobre un ruiseñor aquellos que hayan seguido mis escritos podrán comprobar que esta inacabado. Y no lo acabé porque lo que todos seguro ignoran es que aquel ruiseñor que quedó atrapado, preso con las claras de la aurora entre las caricias de una hermosa flor de la Alhambra granadina, aquel ruiseñor, tenía una hermosa ruiseñora que esperaba en el nido, con la ilusión y la esperanza que dan el amor, su vuelta.

Ignoran amigos míos el inmenso dolor que recorría el corazón de la ruiseñora al comprobar como iba muriendo la tarde y que su amado ruiseñor no retornaba a aquel nido que con tanto cariño y amor habían construido entre ambos. Y cuando la noche se hizo dueña del bosque, cuando tan solo la fría y plateada luz de la luna pintaba sombras en los senderos y caminos del cerrado y tupido bosque, sin poder resistir más la ausencia de su amado, desesperada, salió de aquel nido y se puso a cantarle, medio loca de amor una canción al río que así decía:

¿Dónde estará mi vida?
¿Porque no viene?
¿Que rosita encendía me lo entretiene?
Agua clara que caminas
entre juncos y mimbrales
dile que tienen espinas
las rosas de los rosales,
dile que no hay colores que yo no tenga
que me muero de amor
¡dile que venga!.....

Y así, cada noche, la ruiseñora, acudía hasta la orilla del río para repetir aquella triste y hermosa canción de amor que esperaba oyerá su ruiseñor. Y ocurrió lo que ustedes ya imaginaron, que el río, casi sin darse cuenta se fue enamorando de aquel pajarito que a pesar de su pequeñez, era tan hermoso como lo pudiera ser cualquier otro ser que habitaba en sus orillas. Amor imposible, de ello se dió cuenta el río, comprendió que aquel pequeño pajarito nunca se daría cuenta de lo mucho que le amaba... decidió entonces quererle en silencio.

Fue pasando el tiempo, y el dolor y la angustia le hicieron tomar una dura y terrible decisión:

Dejaría de acercarse a su amada para de este modo dejar de sufrir.

Y así hizo, lentamente, poco a poco, se fue secando hasta convertirse en un pequeño hilo de agua al que ya no acudía animal alguno a saciar su sed y donde nadie quería ya vivir. Pero aún así, sin fuerzas apenas ya, cada noche iba a escuchar el canto de su amada y sin que esta se diera cuenta, al oirla, eran tales las lágrimas que desprendía que estas, sus lágrimas, volvían a convertirle en aquel hermoso y azulado río que en un tiempo atrás era fuente de amor y vida. Y así ocurría cada noche, hasta aquella de la cual les estoy contando, en que extrañado vio como su amada no llegaba hasta el junco donde solía cantar. Pensó entonces que estaría enferma y que volvería al día siguiente y siguió yendo al lago noche tras noche, día tras día con el único deseo y esperanza de volver a ver a aquella que tanto amaba...

Juan Lucas.

sábado, abril 23, 2011

La legión y el cristo de la buena muerte.

El homenaje de la legión al Cristo de la Buena Muerte en Málaga cada jueves Santo se ha convertido, por su enorme dramatismo, en una de las imágenes más tradicionales de la Semana Santa española. Una unión cautivadora de lo religioso y lo militar que fascina a miles de personas, que capta cada año la atención de cientos de medios de comunicación de dentro y de fuera de España.


martes, abril 19, 2011

Mar y Cielo.

Querida amiga:

Aquí me tiene esta noche, muy cerca de una ventana abierta a las estrellas, alumbrado por un tímido candil, con mi pluma y tintero, dejando para más tarde las tareas a realizar y de este modo sacar tiempo para escribir para vos y hablaros del AMOR.

Sé ahora, según me has confesado, que tienes un ferviente "admirador" y que parece ser que este se aprovecha del mucho amor que le profesa causándole cierto dolor y celos. Le confieso que no me molesta el que tengáis ese admirador, que os respeto y que os deseo que lo que ahora es al parecer tan solo admiración termine en amor. Pero si me ha sorprendido sobremanera ese alejamiento suyo hacia mi persona; sí me ha sorprendido y preocupado, porque no quiero que entre vos y yo haya nunca angustia o desidia. Por eso no puedo dejar de pensar en lo que al parecer le alejo de mi persona y no dejo de repetirme a cada momento lo siguiente:

" Si me equivoqué porque elegí la amistad y la verdad antes que la mentira y el engaño, si me equivoqué, porque fui y soy un hombre que antepone la confianza y el respeto hacia los demás antes que mi felicidad, si por eso me ha relegado al olvido y al más profundo de los desprecio, no me arrepiento de haber hecho lo que hice, sin con ello demostré que antes que mi persona estaba la suya".

Quiero deciros mi hermosa y admirada amiga que este hombre que le escribe y, que quizás juzgue como pobre y estúpido, solo espera y desea que el amor sea su alimento, que sea ese sentimiento quien le guie y le enseñe. Hermosa amiga, aunque posiblemente ahora no entienda ni comprenda lo que deseo comunicaros con esta misiva, quiero pedirle por aquel cariño que en un día me tuvo permita a dicho sentimiento (el amor) entrar en sus sueños, le deje volar y cantarle melodias que perfumen sus oídos que le hagan temblar sin tocarle, permítale pues hermosa amiga, que le acaricie sin manos, que escriba poemas sobre su piel y que por encima de todo, contruya para vos y para su "admirador" un tiempo en que ya por siempre descansen el uno sobre el pecho del otro. Y si todo sale como yo espero (que saldrá) llegue ese día en que sus manos (la de él y la suya) trabajen juntas, en que sus ojos se liben bajo el mismo cielo azul, siempre azul; en que les abrace la misma brisa y... que amanezca y perezca el sol mientras ustedes se siguen amando.

Permítame terminar, respetada amiga, diciéndole que aunque para vos yo ya sea algo más que pasado, que estaré siempre aquí para recordaros que si, que el AMOR existe y que no es un sentimiento vano o vacio, que en realidad es por lo que vivimos y lo que todos esperamos alcanzar y lograr en esta vida que nos ha sido concedida. Termino pues diciéndole que vos AMAÍS EL AMOR, y que aunque yo ni tan siquiera sea recuerdo para vuestra persona, vos sois y seréis siempre hasta el final de los tiempo mi más preciada amiga.

Suyo siempre.

Juan Lucas.


domingo, abril 17, 2011

Me levanto.

Hermosa dama:

Me gustaría poder escribirle una hermosa carta, al igual que lograba escribirlas antaño, pero cada letra al igual que todo en la vida debe nacer en su tiempo.

Hoy, tengo pocas cosas que contaros, es por eso, que pensando en usted, en su rostro, en esa risa que me regaláis y en la mucha distancia que nos separa tan solo se me ocurrió dejarle este video que sigue a continuacíón de este breve y misero escrito.

Como despedida, debo pedirle que prohíba a los volcanes la erupción de esa lava salada. Las lágrimas, en ocasiones tan inoportunas, no deben tener cabida en su vida, como podrá comprobar a continuación de esta lectura,su risa, es una emoción de regocijo de la cual no debe privar a todos aquellos que la rodean.

Juan Lucas.


sábado, abril 16, 2011

Hacienda somos todos.

Hacienda, que somos todos pero sólo da por culo a los pobrecitos que nos gastamos al menos un tercio del sueldo en alquiler, otro quinto en trasporte, y otro poco en vivir, y no a los putos gerifaltes y buscavidas que viven del cuento y del robo —políticos, constructores, banqueros, futbolistas, telebasureros...


domingo, abril 03, 2011

Aprenderás.

Después de algún tiempo aprenderás la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma, y aprenderás que amar no significa apoyarse, y que compañía no siempre significa seguridad. Comenzarás a aprender que los besos no son contratos, ni los regalos son promesas...

Aprenderás que con la misma severidad conque juzgas, también serás juzgado y en algún momento condenado.

Aprenderás que no importa en cuantos pedazos tu corazón se partió, el mundo no se detiene para que lo arregles. Aprenderás que es uno mismo quien debe cultivar su propio jardín y decorar su alma, en vez de esperar que alguien le traiga flores.

Comenzarás a aceptar tus derrotas con la cabeza alta y la mirada al frente, con la gracia de una mujer y no con la tristeza de un niño y aprenderás a construir hoy todos tus caminos, porque el terreno de mañana es incierto para los proyectos, y el futuro tiene la costumbre de caer en el vacío.

Después de un tiempo aprenderás que el sol quema si te expones demasiado. Aceptarás incluso que las personas buenas podrían herirte alguna vez y necesitarás perdonarlas.

Aprenderás que hablar puede aliviar los dolores del alma. Descubrirás que lleva años construir confianza y apenas unos segundos destruirla y que tu también podrás hacer cosas de las que te arrepentirás el resto de la vida.

Aprenderás que las nuevas amistades continúan creciendo a pesar de las distancias y que no importa que es lo que tienes, sino a quien tienes en la vida y que los buenos amigos son la familia que nos permitimos elegir.

Aprenderás que no tenemos que cambiar de amigos, si estamos dispuestos a aceptar que los amigos cambian.

Descubrirás que muchas veces tomas a la ligera a las personas que más te importan y por eso siempre debemos decir a esas personas que las amamos porque nunca estaremos seguros de cuando será la última vez que las veamos.

Aprenderás que las circunstancias y el ambiente que nos rodea tienen influencia sobre nosotros, pero nosotros somos los únicos responsables de lo que hacemos. Comenzarás a aprender que no nos debemos comparar con los demás, salvo cuando queramos imitarlos para mejorar.

Descubrirás qué se lleva mucho tiempo para llegar a ser la persona que quieres ser, y que el tiempo es corto. Aprenderás que no importa a donde llegaste, sino a donde te diriges. Aprenderás que si no controlas tus actos ellos te controlaran y que ser flexible no significa ser débil o no tener personalidad, porque no importa cuan delicada y frágil sea una situación: siempre existen dos lados. Aprenderás que héroes son las personas que hicieron lo que era necesario enfrentando las consecuencias. .. Aprenderás que la paciencia requiere mucha práctica.

Descubrirás que algunas veces, la persona que esperas que te patee cuando te caes, tal vez sea una de las pocas que te ayuden a levantarte. Madurar tiene más que ver con lo que has aprendido de las experiencias, que con los años vividos.

Aprenderás que hay mucho más de tus padres en ti de lo que supones. Aprenderás que nunca se debe decir a un niño que sus sueños son tonterías, porque pocas cosas son tan humillantes y seria una tragedia si lo creyese, porque le estarás quitando la esperanza. Aprenderás que cuando sientes rabia, tienes derecho a tenerla, pero eso no te da el derecho de ser cruel.

Descubrirás que sólo porque alguien no te ama de la forma que quieres, no significa que no te ame con todo lo que puede, porque hay personas que nos aman, pero que no saben como demostrarlo. .. No siempre es suficiente ser perdonado por alguien, algunas veces tendrás que aprender a perdonarte a ti mismo.

Si algo he aprendido en la vida, es que la mentira se pone en contra de quien la inventa.