miércoles, junio 16, 2010

NOS QUEDA LA PALABRA.


Hoy, en este mundo que tan difícil no están poniendo; hoy, que de nuevo el gobierno de España en particular (aprueba la reforma laboral=despido libre)
y que el resto de naciones en general han dado otra vuelta de tuerca a las mujeres y hombres para hacerles mas pobres y dependientes, hoy que el capitalismo se quita su mascara de "amabilidad y bondad" mostrandonos su verdadero rostro: duro, cruel, despiadado... hoy tan solo os quiero proponer que escribamos, pronunciemos, la palabra más musical, más placentera y sanadora que creamos existe.

Yo diré la mía al acabar este post.

En esa palabra deberá entrar la prueba de que - a pesar de declararme agnóstico - existe y nos rodea, "el que por amor murió en la cruz".

En esa palabra deberá quedar la prueba de que estamos viendo, sintiendo, notando en el momento de pronunciarla, a la persona o personas que más amamos, las que nos tranquilizan con su voz, con sus caricias, con su cariño y, a la que a veces no logramos entender.

Esta palabra deberá remontarnos a aquellos momentos en que felices nadábamos en el húmedo y cálido líquido amniotico del vientre materno donde en vez de las palabras teníamos el bombear del corazón de la mujer que con su sangre nos daba la vida. Quisiera que al pronunciar esta palabra, nos hermanaramos con aquel hombre que aún inocente caminaba por este planeta y que con su ambición por dejar un recuerdo de su breve paso por tan hermoso lugar, inventó el más antiguo de los ideogramas escríbiendolos sobre las rocas:

"La huella de su mano, impregnada de distintos colores".

Intentemos que esa palabra sea el punto de contacto entre lo visible y lo invisible, entre lo humano y lo espiritual, entre lo impalpable y lo palpable.

Luego, vamos a juntarlas todas, todas esas palabras que hemos pensado y escrito y con la mayor de las ternuras, las vamos a pronunciar delante de nuestros niños, de esos pequeños que al oírlas, seguramente van a olvidar otras como:

"Guerra, odio, envidia, xenofobia, celos, mentiras...."

Y, ¿por qué no? Porqué no formar con todas ellas una gran muralla y de esta manera a fuerza de tanto pronunciarlas hacer desaparecer de nuestro planeta las anteriormente mencionadas; y también, ¿por qué no? tal vez nunca lo sabremos sino lo intentamos, en esas palabras estén encerradas el secreto de la felicidad, esa que todos perseguimos y que no sabemos donde se halla.

Quisiera pedir, para terminar a mis amigos que antes de su almuerzo, o de su cena, dependiendo del lugar del mundo donde se encuentren, pronuncien con dulzura, con delicadeza esa palabra.

Y pido a mis enemigos digan en forma de conjuro, la palabra que yo voy a escribir:

LAPISLÁZULI.
(lapislázuli: mineral de color azul)

Ahora os invito a que agarrados de las manos digamos:
"lapislázuli.... y todas las que vamos a escribir, para así intentar ¿por qué no? VIVIR EN PAZ.

Juan Lucas.