lunes, diciembre 27, 2010

Fiesta de Navidad en el FMI.

Los españoles estamos gastando menos estas Navidades. Un 7,4% menos, con lo que la reducción del consumo de las economías familiares es del 24% desde que la crisis se puso verdaderamente seria, hace tres años, y hasta los más optimistas—no necesariamente en el Gobierno, como suele creerse—tuvieron que dejar de hablar de ‘desaceleración’.

En este contexto, la institución que más austeridad reclama, el Fondo Monetario Internacional (FMI) celebró el 11 de diciembre su tradicional fiesta de Navidad. Una fiesta de Navidad para la que la austeridad no existía. Calculo que éramos fácilmente 2.000 personas los que asistimos al evento, que ocupaba las tres plantas de los dos edificios del Fondo en la calle 19 de Washington, a doscientos metros de la Casa Blanca.

En el edificio nuevo (inaugurado hace apenas 5 años, y que se quedó tan grande al FMI que tuvo que alquilar su última plnata al Banco Mundial porque no sabía qué hacer con ella) estaba, además del guardarropa, la orquesta de salsa JCJ Band tocando en la misma sala en la que se celebran las ruedas de prensa en las que el director gerente del organismo, Dominique Strauss-Kahn (DSK) y su economista jefe, Olivier Blanchard, advierten de los peligros pavorosos del gasto público desaforado. A Blanchard no lo vi, pero sí a DSK. Al igual que al número dos de la institución, John Lipsky.

La banda era buena, y había lugar para todo tipo de interpretaciones de salsa, aunque en mi opinión los más cualificados eran los camareros, todos con evidentes rasgos indígenas sudamericanos, que, en cuanto sus obligaciones se lo permitían, se lanzaban a dar unos tímidos pasos de baile que superaban con creces las habilidades de cualquier economista curtido en los cursos de salsa de Bossa o de Havana Club, por citar dos de los locales favoritos de los fondomonetaristas y los bancomundialistas.

Pero la JCJ Band era sólo una ínfima parte de la fiesta de la institución que clama por la austeridad… de los demás. Hay que tener en cuenta que había, entre otras áreas, una discoteca árabe-tecno, con banda incluida y DJ; un karaoke, acaso como un signo de sensibilidad hacia el creciente poder de Asia en el mundo; una orquesta ‘Big Band’ tipo años treinta; la Image Band, que es una banda caribeña (ésa me le perdí; al fin y al cabo sólo estuve cuatro horas en la fiesta y no daba tiempo a verlo todo); y al menos dos discotecas: una con sonidos más retro (se supone para los que ya pasan de la cuarentena) y otras más techno.

No se vayan todavía. Yo conté, al menos, los siguientes restaurantes de tipo buffett: turco; internacional; francés; latinoamericano; italiano; y no uno, sino dos asiáticos (exquisito, por cierto, pero yo ahí no soy imparcial). A ellos se sumaban más barras, algunas especializadas en postres y cafés; otras, en cervezas y vinos; muchas, en cocktails. Así lo especificaba el programa del evento, con detalles como “Especialidad: Mistletoe Martini (Ron de Coco y Licor de Melón)”, o “Especialidad: Pear Sunset (Madarin & Pear Vodka)”.

En un mundo en el que el FMI está imponiendo (lleva, de hecho, seis décadas imponiendo) medidas de austeridad a los países, esa fiesta era un tremendo error: era ostentosa incluso para los parámetros de Washington, una ciudad que, en su calidad de capital del imperio, está acostumbrada a que ciertas e instituciones tiren la casa por la ventana. Pero yo no he visto nada tan espectacular en ningún ambiente político o de lobby en esta ciudad en los ocho años largos que llevo viviendo aquí, No sólo eso: se produce en un momento en el que el FMI acaba de recibir enormes cantidades de dinero de los Gobiernos para combatir la crisis mundial.

Algunos de los funcionarios que acudieron estaban de acuerdo en esa percepción. “Cuando esto acabe, vamos a llamar a los irlandeses a que lo limpien”, comentaba con hiriente sarcasmo uno de ellos. Otros recordaban la austeridad extrema de Jean-Claude Trichet en el BCE, que ha cortado al los gastos de representación. Y algunos finalmente hablaban del ejemplo del Banco Mundial, que este año no ha celebrado ninguna fiesta, cuando la tradición de esa institución que proclama en su cuartel general—justo al otro lado de la calle 19, frente al del Fondo—que “nuestro sueño es un mundo libre de pobreza” solía celebrar más de 10 fiestas de Navidad (una por cada unidad).

Eso sí: quienes decían eso se olvidaban de recordar que el Banco Mundial este año ha descubierto las virtudes de la austeridad porque se ha quedado, dicen sus propios funcionarios, sin dinero para fiestas, de tantos créditos que ha concedido.

Así que, cuando planee la cena de Nochevieja, no piense en el FMI. Su presión sanguínea se lo agradecerá.
Pablo Pardo.

sábado, diciembre 18, 2010

Los caciques del siglo XXI.

Los caciques no han desaparecido en el digitalizado siglo XXI. Su espíritu sigue habitando entre nosotros y ahora está en ese fantasmagórico concepto llamado mercados. Lo que está pasando hoy es una analogía de aquella caciquil y dramática España franquista rural, que retrató magistralmente Delibes en Los santos inocentes. El cacique, dueño del destino de todos, es un ser egoísta, cruel, indiferente al sufrimiento de sus siervos a los que humilla. Va siempre a lo suyo y todos están a su servicio: Paco el bajo, la Régula, el retrasado Azarías…

Iván, el cacique de Delibes, sólo se topa con su castigo después de matar por capricho a la milana bonita, la única amiga de Azarías: el santo inocente venga a su querido pájaro y ahorca a Iván.
Caciques financieros, ivanes, son hoy los que mandan en los mercados internacionales, los que dicen que nuestras pensiones son excesivas, que nuestras casas son basura, que los derechos laborales son superfluos y que hay que recortarlos o acabar con ellos… Aquí manda el capital, los nuevos caciques, no las cartas de derechos fundamentales de los ciudadanos. El pastel es suyo y se lo reparten.

Pero la paciencia ha empezado a colmarse. Mal asunto. Hemos visto en el mismo día huelga general en Portugal y protestas masivas en Reino Unido e Italia. Los santos inocentes que se manifestaban saben que la avaricia implacable de los mercados provocó la crisis pero que la factura la pagamos nosotros.

Zapatero pide hoy a 39 grandes empresarios que inviertan aquí y que creen empleo. Seguro que habrá buenas palabras. Pero los empresarios, la mayoría de los cuales tienen grandes intereses en el exterior, advierten que ellos se deben a sus accionistas y a intentar obtener la mayor rentabilidad porque así funciona el capital, incluso con los pequeños ahorros. ¿Cuántos de nosotros si podemos elegir entre depósitos a plazo de distintos bancos optamos por el que ofrece el menor tipo de interés?

Así que los empresarios buscan maximizar el beneficio mientras el Gobierno está componiendo un nuevo mantra de moderación simultánea de beneficios empresariales y salarios para conseguir mayor competitividad. La primera parte no se va a cumplir, porque cualquier empresa que reduzca beneficios se verá penalizada en bolsa y a la hora de obtener financiación. Y ninguno se quiere suicidar financieramente.

La segunda parte de la salmodia, el ajuste salarial, dadla por hecha. De eso vamos a oír hablar mucho. Aunque nuestro problema es más de baja productividad que de altos costes laborales. El modelo de crecimiento económico en España se ha basado en sectores poco productivos, con empleos de baja cualificación, escaso sueldo y mucha temporalidad. El salario medio español es la mitad que el inglés, el holandés o el alemán, y un 20% inferior a la media de la UE. Este dato es comprobable en el informe del IESE sobre la evolución del salario en 14 países europeos entre 2003 y 2008.

No sé cómo acabará esto. En el libro de Delibes, Azarías vengó a la milana bonita y a todos los santos inocentes. Claro que se trataba de literatura. De la buena.



viernes, diciembre 10, 2010

Aire.

Hoy, mientras almorzaba con mis amigos, uno de ellos, docente nos dejó leer una nota que le habían dejado en su mesa, esta nota decía así.
Querido Profesor:
Aunque le parezca algo raro y sorprendente mi actitud de hoy, quiero comunicarle que no estudie. Y no quiero engañarle o buscar excusas como que no pude hacerlo porque tuviese a algún familiar enfermo o porque me sintiera mal, no, nada de eso ocurrió. Fue algo mas simple: tan solo que de pronto sentí ganas de pensar, de mirar el cielo, de reir, de llorar... y creo que fue algo más que un deseo, porque no me fui a pasear, ni me puse a ver la televisión... no, nada de eso, querido profesor, es más, incluso mas de una vez, intenté concentrarme en el tema y estudiar, pero todo fue inutil. Mi mente, mi espiritu, estaban en otra cosa. Mi pensamiento volaba, olvidando todas las cosas por un rato. Quiero creer, que alguna vez, quizás cuando usted era joven le habrá ocurrido esto que, a mi me suele pasar últimamente muy a menudo.
¿Entiende lo que le trato de decir? No creo, pero a lo mejor me comprende. De todas formas, gracias por oírme.

Ya sé que me va a llamar para que le explique, y yo trataré de explicarle que intenté estudiar pero que no pude. Que no pude hacerlo porque me escapé por la terraza y me fui con una bandada de palomas y que fue entonces cuando mi felicidad se sacó la mejor nota.
A propósito, ayer el cielo estaba celeste y brillaba un sol hermoso. Se lo digo por si usted, corrigiendo las pruebas, se olvidó de mirarlo.
Juan Lucas.

lunes, noviembre 15, 2010

Un homenaje a Andalucía.

En este anuncio se recoge la idiosincrasia andaluza sin caer en los tópicos de siempre: sol, playa, farolillos, flamenco… ojala le lleguen al señor Joan Puigcercós, que con sus declaraciones sobre los andaluces y Andalucía solo viene a demostrar que sigue "totalmente sumergido en la ignorancia" y en la "mentira gratuita".

Juan Lucas.


viernes, noviembre 05, 2010

Carta de Santiago Sierra.

Hoy, quiero dejaros la carta enviada por el artista Santiago Sierra a la ministra de cultura de España Sra González-Sinde. Me parece que demuestra con este escrito lo que de verdad está ocurriendo en este mundo totalmente globalizado: la falta de respeto y la sin razón que nos gobierna, desde aquí quiero manifestarle la gran satisfacción que me produce su actitud que viene a demostrar que es un hombre de principios, de los pocos que aún no se han vendido.
Felicitaciones pues Sr. Santiago Sierra por su leal y valiente actitud.

Juan Lucas.
Madrid, Brumaire 2010


Estimada señora González-Sinde,


Agradezco mucho a los profesionales del arte que me recordasen y evaluasen en el modo en que lo han hecho. No obstante, y según mi opinión, los premios se conceden a quien ha realizado un servicio, como por ejemplo a un empleado del mes.

Es mi deseo manifestar en este momento que el arte me ha otorgado una libertad a la que no estoy dispuesto a renunciar. Consecuentemente, mi sentido común me obliga a rechazar este premio. Este premio instrumentaliza en beneficio del estado el prestigio del premiado. Un estado que pide a gritos legitimación ante un desacato sobre el mandato de trabajar por el bien común sin importar qué partido ocupe el puesto. Un estado que participa en guerras dementes alineado con un imperio criminal. Un estado que dona alegremente el dinero común a la banca. Un estado empeñado en el desmontaje del estado de bienestar en beneficio de una minoría internacional y local.

El estado no somos todos. El estado son ustedes y sus amigos. Por lo tanto, no me cuenten entre ellos, pues yo soy un artista serio. No señores, No, Global Tour.


¡Salud y libertad!


Santiago Sierra

lunes, noviembre 01, 2010

Cerrado por defunción.

¡Hola!
Me llamo... a lo mejor tengo tu mismo nombre y tu misma edad, por eso voy a hacerte un relato de mi vida, luego de que la leas, si encuentras algún parecido a tu existencia con la mía, solo te propongo que reflexiones un poco.
Empezemos por aquella fecha en la que tan solo tenía un año y medio de edad, aunque no sabía aún que significa eso de la edad. Lo que sabía es que sentía como si algo terrible ocurriera en mi corta existencia, cada vez que se me caía el sonajero, o, cuando entre las sábanas se me perdía mi osito de peluche. Era tal mi desesperación que lloraba y gritaba fuerte, muy fuerte para que mis padres me oyeran y acudieran en mi auxilio. ¡Qué angustia! Esos sí son problemas delicados.

¡Hola!
Soy el mismo de antes, tengo siete años, me gusta jugar fútbol. El mes pasado saqué un 10 en matemáticas y adivinen que me compraron: una pelota profesional. Yo por aquel entonces era el niño más feliz del mundo. Todo era felicidad hasta hoy, porque mi pelota se rompió y mi madre me dijo que no va a volver a comprarme otra porque no sé cuidarlas.
¡Qué angustia! Esos sí son problemas complicados.

Hola !Qué tal ! Ya cumplí 14 años... alguna vez se han puesto a pensar ¿quien eres tu? ¿porqué nací aquí? ¿qué será de mi futuro? ¿Porqué soy yo y no tú?. En realidad me doy cuenta que con tantas cosas en qué pensar, la vida se va haciendo más difícil y de que francamente es imposible descifrar los enigmas de la vida. ¡
Qué angustia!. Estos si son problemas complicados.

¡Hola! ¿Cómo estás? Voy cumplir la gloriosa edad... 18 años. ¡Ya soy mayor de edad!
Suspendí cuatro asignaturas y creo que estoy perdido. Soy un fracaso, no sirvo para nada. No quiero pensar en esa mirada de mi padre al ver mis calificaciones. Sus ojos van a parecer los de un león furioso. Y eso no es todo: creo que lo que me tiene peor, es esa chica que conocí hace un tiempo. Creo que estoy enamorado de ella, pero ni me mira. No sé que hacer, no sé que decir, no sé como actuar. Esta vida no vale nada ¡cómo me gustaría ser niño otra vez, volver a tener esa edad en que uno no tiene problemas!
¡Qué angustia! esos sí son problemas complicados.

Buenas tardes, soy el doctor... el lugar donde trabajo no me paga lo que en realidad me merezco. He estudiado toda una vida ¿Y esto es loque recibo? ¡No es posible! Con esta crisis que nos ahoga a todos y con este gobierno corrupto que tenemos, me estoy hundiendo en la desesperanza. Ya no soy tan feliz como cuando era adolescente; entonces no tenía preocupaciones, no tenía responsabilidades. ¿Qué problemas podía tener? Tenía casa, comida, ropa, todo resuelto. Mi única obligación era estudiar, les diré una cosa: prepárense para el futuro porque está lleno de problemas complicados. ¡Qué angustia!

Mucho gusto, soy el doctor especialista en neurocirugía del hospital...
Soy padre de familia. No es fácil serlo, aunque de mis hijos no me puedo quejar. A la que no soporto es a mi esposa. No es la misma que conocí hace 18 años. ¡Bendita edad! Se construyen castillos en el aire, se sueña con ser millonario, famoso, o con triunfar en una carrera profesional. Ahora todo es diferente; la vida es más dura de lo que parece en realidad y estoy sintiendo una gran angustia al no poder hacer nada por cambiarla. Definitivamente, estos sí son problemas complicados.
Buenas noches...
¡Ya soy abuelo! Mi nieto se llama... , como yo. Gracias a Dios nació saludable. ¡Qué suerte tendría si pudiera disfrutarlo con salud! Si yo la tuviera, sería el hombre más feliz del mundo, haría tantas cosas que no puedo hacer... Caminaría por el parque de la mano de esa bendita mujer que tengo hace más de 40 años, jugaría con mi nieto a la pelota, viajaría de vez en cuando con el dinero que logré reunir y que ahora se me va en medicinas. ¡Qué lástima que la vida sea tan angustiosa y yo esté lleno de problemas!
¿Qué pasa?... No sé donde estoy.... Sólo veo una luz, el resto es obscuridad. Hace un tiempo dejé de vivir, pero sigo existiendo. Tarde me di cuenta de que la vida es más sencilla de lo que parece, de que en realidad estuve muerto en vida, quejándome de todo, sintiendo que la vida era sufrimiento. No entiendo porque me preocupaba por un sonajero o por una pelota rota. ¡Qué importaba que suspendiera tres o cuatro asignaturas o todas! ¿Por qué le tenía miedo a esa chica que llegó a ser mi esposa y que sólo de viejo supe valorar? ¿A quién diablos le importa el costo de la vida o el gobierno? ¿Por qué me preocupaba tanto por mi salud cuando en realidad podía haber disfrutado de muchas cosas de todos modos?
Lo más importante era que estaba vivo, tenía sueños y esperanzas. Yo mismo me impuse el peor castigo: No vivir la vida. Tarde me di cuenta de que en realidad no existen los problemas complicados; tarde me di cuenta de que el secreto de una vida plena es vivir intensamente cada momento; tarde me di cuenta de que el secreto es aprovechar cada día y ser feliz con lo que se tiene.

Juan Lucas.


jueves, octubre 21, 2010

El repique de campanas.

Corría una de esas noches en que las estrellas parecen presagiar algo y se niegan a mirar lo que acontece en la tierra. Por ello, las más quedan ocultas.
Llevaba lloviznando toda la noche, el agua ´me calaba la ropa y el frío agarrotaba mis huesos, pero no por ello dejé de seguir caminando. En la acera y en el asfalto mojado se iban formando pequeños charcos de los que saltaba agua cada vez que pisaba una losa mal pegada o pasaba un auto a toda velocidad aumentando aún más la humedad que se pegaba a mi piel. Tan solo de vez en cuando, una luna valiente y redonda se abría paso entre las nubes negras constituyéndose en la única fuente de luz de aquella sombría noche. A lo lejos, unas luces amarillentas me anunciaban que ya estaba cerca del lugar que buscaba.
Cuando al fin llegué a casa, me quité la ropa sucia y empapada que cubría mi cuerpo, y me dirigí al baño. Tomé una ducha caliente que me hizo volver a la vida. Luego, dirigiéndome a la cocina, preparé un café y me senté en aquella cómoda silla traída por un amigo mío anticuario desde Shangai y, que según él, consiguio tras una ardua y dura transación con otro anticuario de aquella lejana ciudad . No recuerdo el tiempo que transcurrió, desde el momento en que cerré los ojos hasta que volví a abrirlos. Si sé que la luz que vi a través de la ventana cuyos sucios y rayados cristales hacían que pudieras sumergirte en una imaginaria historia, no era la luz del día. Acercándome a ella pude distinguir una oscura figura, figura que siempre aparecía como luego pude comprobar a la misma hora del anochecer, cuando la sombra de la torre de la catedral caía sobre aquel viejo caserón donde vivía, más aquella noche, tan solo pensé era imaginación de mi mente cansada y no di mayor importancia a dicha visión.

Juan Lucas.

lunes, septiembre 27, 2010

Tú no sabes amar.

¿Sabes tú lo que es Amar? ¿Sabes tú lo que es sufrir?
Amar, es sentir fuego en el alma y no poderlo apagar. Es ser constante, es delirar, luchar contra un imposible , es la pena más horrible, a eso se llama amar.

¿Sabes tú lo que es Amar? Es tener el alma angustiada por entre nubes perdidas, dar acaso hasta la vida por una sola mirada. Morir para descansar y luego resucitar y de ahí volver a morir. A eso se llama...Amar.



Juan Lucas.


miércoles, septiembre 22, 2010

Ámela.

Hace ya algún tiempo, en un país muy pero que muy lejano rodeado de mar y montañas, cubierto de selvas y sierras, vivía una pareja que hasta el día de hoy habían sido felices. Más por circunstancia de la vida, el amor se acabó entre ellos. Él, no queriendo herir a la mujer que durante tantos años había sido su compañera y de la cual ya no se sentía enamorado, decidió emprender un largo viaje para visitar a un sabio consejero que habitaba en una remota ciudad, de aquel remoto país, para que le ayudara a romper con su esposa sin causarle mayor daño.
Después de varios años de viaje llegó hasta el lugar donde se encontraba dicho sabio y sentándose frente a él le dijo:
- Maestro, ya no quiero a mi esposa y pienso separme de ella.
El sabio, lo miró a los ojos y solamente le dijo una palabra:
- "ÁMELA".
Luego de decir esto guardó silencio.
Ante tal respuesta, el marido todo confuso volvió a dirigirse de nuevo al sabio diciéndole:
- Pero maestro, es que ya no siento nada por ella, somos dos extraños que conviven juntos, nada de lo que ella haga o diga logra despertar en mí el más mínimo de interés.
De nuevo, el sabio, mirándole a los ojos respondió:
- "ÁMELA".
El esposo, mucho más confundido que a su llegada y pensando que había malgastado su dinero y su tiempo en visitar a este hombre al cual no entendía, se levantó y se dirigió hacia la salida; antes de cerrarla, volvió a mirar al que todos llamaban hombre sabio y que para él, no era más que un farsante. Fuen entonces, cuando el hombre sabio se levantó y le dijo:
- "Amar es una decisión, no un sentimiento; amar es dedicación y entrega, amar es un verbo y el fruto de esa acción es el amor, el amor es un ejercicio de jardinería; arranque lo que hace mal, prepare el terreno, siembre, sea paciente, riegue y cuide. Este preparado porque habra plagas, sequias o excesos de lluvia, más no por eso abandone su jardín. Ame a su pareja, es decir, acéptela, valórela, respétela, dele afecto y ternura, admírela y compréndala. Eso es todo.
"ÁMELA".
Dicen los que conocen a este hombre, que desde hace algún tiempo ha cambiado y se le ve feliz, pues aunque no saben como, todos ven que ama a su mujer.
Juan Lucas.


lunes, septiembre 06, 2010

Todos somos gente.

GENTE

Hay gente que con solo decir una palabra
enciende la ilusión y los rosales
que con solo sonreír entre los ojos
nos invita a viajar por otras zonas,
nos hace recorrer toda la magia.
Hay gente que con solo dar la mano
rompe la soledad, pone la mesa,
sirve el puchero, pone guirnaldas;
que con solo empuñar una guitarra
hace una sinfonía de entre casa.
Hay gente que con solo abrir la boca
llega hasta todos los límites del alma. ...
alimenta una flor, inventa sueños,
y se queda después como si nada.
Y uno se va de novio con la vida
desterrando una muerte solitaria
pues sabe que a la vuelta de la esquina
hay gente que es así, TAN NECESARIA.


H.L.Quintana
Juan Lucas.

martes, agosto 17, 2010

SIEMPRE LLEGAS.

De vez en cuando llegas, llegas con tu capa negrísima a tardes como ésta en la que la ausencia y el hastio me empujan a refugiarme en lo que escribo. Llegas sin importarte el calor de Agosto o la lluvia y el frío de Diciembre. Llegas y te acomodas en el cuarto, entre libros y unas flores donde espero con ansias llegue hasta mi la inspiración de las musas.

Permaneces entonces inmóvil, agazapada, al acecho y de nada sirve que abandone la casa, de nada sirve busque refugio en el calor o el frío, de nada sirve que me esconda, que deje que el corazón no me gobierne, pues bien conoces mis costumbres y aguardarás mi regreso; y una vez que de nuevo vuelvo al lugar donde paciente me esperas, te haces omnipresente para exigirme pactos llenos de indignidad, vasallaje y renuncias.

Eres la clara conciencia del vacio, mas hondo incluso que el dolor, que al menos ennoblece, has estado siempre conmigo: cuando niño en la casa de mis padres, de joven cuando trate de volar como hacen las aves, ahora que tan solo busco la paz en un amor nuevo... exiges que te entregue diezmos y primicias, que renuncie a este amor que me da vida. Y de nada sirve nada cuando vienes con tu capa negrísima, aunque algunos tipos duros me hayan susurrado y gritado que solo los capaces de mirarte a los ojos, se merecen estar vivos, más yo, por mucho que lo intento, no logro hacerlo pues tú eres "EL MIEDO".

Juan Lucas.


domingo, agosto 15, 2010

PEPIÑO BLANCO Y SU DEMAGOGIA.

El señor José Blanco, ministro de Fomento en el gobierno que preside su "amiguísimo" José Luis Rodriguez Zapatero, nos ha dejado hoy, 15 de Agosto de 2010, otro de sus brillantes pensamientos o reflexiones:

"Los impuestos españoles son 'muy bajos' y plantea 'homologarlos' con la UE."

Señor Ministro de fomento, señor D. José Blanco, su ascención a ministro sí que puede afirmarse sin miedo a equivocarse que ha sido por "gracia y obra de su amigo el Señor Zapatero y no por su brillante "curriculum vitae", creo que tan solo terminó el bachiller y que el resto de su tiempo lo dedicó a vivir de la política gracias a su demagogia. Ya sabemos que usted, es la avanzadilla del Ilustre Presidente Zapatero, y que a ambos se les puede aplicar aquello de tanto monta, monta tanto...

¿Qué más quiere Usted de los asalariados, jovenes mileuristas y pensionistas, hacerlos aún más pobre de lo que son? Mire Señor Blanco, si de verdad quiere mejorar las infracturas de este país, empiecen usted y sus complices de gobierno a predicar con el ejemplo y reducirse el salario en un 50%-70%; conviertanse en asalariados o mileuristas…a ver cuanto aguantan… Déjemnos ya en paz, por favor, no necesitamos más demagogia, basta ya de engaños y mentiras... son ustedes los que han despilfarrado y siguen haciéndolo: Embajadas de Cataluña, traducciones en el senado, subvenciones al cine, etc, etc... ¿A quién quieren engañar? No necesitamos ni más demagogia, ni más salvadores de la patria, lo que realmente necesita este país, lo que de verdad necesita España y urgentemente es un buen gestor, y me da igual el partido al que pertenezca si es bueno, porque lo que todo el mundo conoce, lo que todos sabemos, es que el actual, el que tenemos ahora mismo es un incapaz

Antes de homologar nada, me gustaría decirle a usted y a todos los del partido del que forma parte y que nos gobiernan, a ustedes que han vivido y viven a cuenta de los españolitos, que arrimen el hombro y empiecen a hacer algo por la nación, pues hasta ahora tan solo han hecho todo lo contrario. No nos pidan más esfuerzos, porque ya no nos quedan fuerzas, no recurran al patriotismo ni a la demagogia de que todos tenemos que contribuir para ayudar a aquellos que se quedaron sin nada, fueron ustedes los que decían que no había crisis cuando todo se iba a la mierda, cuando el país se hundía, eran ustedes los que tachaban a la inmesa mayoría de españoles a la que ahora recurren, de antisolidarios y antipatriotas...

Señor Ministro de Fomento y demás chupópteros que viven a costa del trabajo de los demás, explíquen como vamos a salir de la recepción si en un país como España, en el que una nómina puede sufrir una retención mensual de un 20% a 40% que luego está por ver si hacienda te devuelve al final de cada ejercicio, le aumentan aún más la retenciones; le recuerdo que en este país donde vivo y que se llama España, nada es gratis. Todo lo pagamos a conciencia. Absolutamente todo. Desde las medicinas que tomamos, hasta las que posiblemente nunca necesitemos tomar.
Siendo esto así, ministro Blanco, ¿cuáles son esos “servicios gratis” que según su sapiencia dejarán de serlo? Salga usted y su amigo presidente a la vida real, bajen hasta donde viven la gente que ustedes expolian, vayan a un hospital público, pero vayan como cualquier consumidor de a pie, no lleguen con sus batas blancas y sus guantes asepticos y verán pasillos llenos de enfermos a los cuales se les dice que faltan camas para su enfermedad, pasé usted por una carretera de este país, pero no una de esas carretera que usted con toda pompa y boato bendice, sino esas que son transitadas por cientos de trabajadores y trabajadoras y observe los badenes y baches que ponen en peligro la vida de las personas que no tienen mas remedio que transistar por ella. Esta claro, que lo que usted y los depredadores que forman este gobierno pretenden, no es más que un nuevo atraco a nuestras nóminas, no es otra cosa que un incremento de retenciones a los mismos de siempre, le vuelvo a recordar: asalariados, mileuristas y pensionistas... lo único que quieren, lo que verdaderamente desean y no se atraven a decirlo, hasta para eso les falta coraje y valentía, es recaudar definitivamente impuestos europeos y dar servicios y sueldos de un país africano. Desean que cada vez seamos más pobres:
pero déjeme terminar con un dicho que le viene como anillo al dedo a usted y a ese gabinete que tan brillantemente han acabado con las esperanzas y los sueños de toda una generación, de esa generación que ya llaman "generación Perdida", de esa generación que no encontraran empleo porque ustedes lo han destruido y siguen destruyendo; señor Pepiño Blanco y compañía, recuerden que:

"A TODO CERDO LE LLEGA SU SAN MARTIN"

Juan Lucas.




domingo, agosto 08, 2010

Indifencia.

Cae una fría y ligera lluvia que va empapando la ventanilla del "carro" que me lleva hacia el aeropuerto. Dentro de él, mis ojos también derraman una sutil llovizna; la música que voy escuchando, la que sale del equipo de música que lleva incorporado el auto, alimenta ese sentimiento que provoca sollozar calladamente, mientras el conductor que para su coche al lado del que yo me encuentro, me mira de reojo, quizá imaginándose que acabo de recibir una mala noticia, o tal vez pensando que me acaban de despedir, puede ser que piense que me han abandonado, o tal vez ni siquiera le importe que la persona a la que mira y que se encuentra a unos metros de él, lleve los ojos enrojecidos y las mejillas mojadas.

Igual ocurre a veces, a los cientos de visitantes que caminan por la calles de la ciudad que dejo y ven, y vemos, a una mujer embarazada, cargando a un niño pequeño pidiendo dinero, a veces, paso, pasamos, rápidamente sin ni siquiera hacer el esfuerzo de buscar una moneda, otras en cambio se la doy, se la damos, tratando de aliviar conciencias y sentirnos unas buenas personas, pero en ningún momento, me detengo, nos detenemos, a pensar en todo lo que ella puede estar sintiendo mientras estira la mano pediendo por favor le ayude. le ayudemos para comer ese día.

Lo mismo me ha ocurrido, nos ocurre, cuando el frío de Julio (me refiero al hemisferio Sur) me ha quitado, nos ha quitado, durante muchos días, las ganas de levantarme, de levantarnos, y, al salir a la calle, he visto, hemos visto, a los niños vestidos de payaso hacer piruetas en medio de las calles y luego caminar entre los autos tiritando de frío y, pienso, pensamos: pobrecitos, pero sólo eso, no pasa de ahí, de compadecerlos mentalmente y luego olvidarlos cuando el semáforo cambia de color.

Me confienso, confieso mis pecados, no puedo negar que vivo en un país rico al que cada vez llegan más y más gente de otros países buscando una mejor calidad de vida (ilegales le llaman algunos) y lo único que encuentran es la indeferencia de los que como yo, ciudadanos del llamado primer mundo, vivimos por vivir, actuamos mecánicamente, sonreímos por educación, bebemos café con sabor social, y damos monedas para lavar de esta manera nuestra mala conciencia. Y todos los buenos pensamientos y sentimientos se quedan en intentos, en compadecer y compadecernos, y pensar que así es la vida, y que hay que vivir como nos marca el rumbo.
Juan Lucas.



miércoles, junio 16, 2010

NOS QUEDA LA PALABRA.


Hoy, en este mundo que tan difícil no están poniendo; hoy, que de nuevo el gobierno de España en particular (aprueba la reforma laboral=despido libre)
y que el resto de naciones en general han dado otra vuelta de tuerca a las mujeres y hombres para hacerles mas pobres y dependientes, hoy que el capitalismo se quita su mascara de "amabilidad y bondad" mostrandonos su verdadero rostro: duro, cruel, despiadado... hoy tan solo os quiero proponer que escribamos, pronunciemos, la palabra más musical, más placentera y sanadora que creamos existe.

Yo diré la mía al acabar este post.

En esa palabra deberá entrar la prueba de que - a pesar de declararme agnóstico - existe y nos rodea, "el que por amor murió en la cruz".

En esa palabra deberá quedar la prueba de que estamos viendo, sintiendo, notando en el momento de pronunciarla, a la persona o personas que más amamos, las que nos tranquilizan con su voz, con sus caricias, con su cariño y, a la que a veces no logramos entender.

Esta palabra deberá remontarnos a aquellos momentos en que felices nadábamos en el húmedo y cálido líquido amniotico del vientre materno donde en vez de las palabras teníamos el bombear del corazón de la mujer que con su sangre nos daba la vida. Quisiera que al pronunciar esta palabra, nos hermanaramos con aquel hombre que aún inocente caminaba por este planeta y que con su ambición por dejar un recuerdo de su breve paso por tan hermoso lugar, inventó el más antiguo de los ideogramas escríbiendolos sobre las rocas:

"La huella de su mano, impregnada de distintos colores".

Intentemos que esa palabra sea el punto de contacto entre lo visible y lo invisible, entre lo humano y lo espiritual, entre lo impalpable y lo palpable.

Luego, vamos a juntarlas todas, todas esas palabras que hemos pensado y escrito y con la mayor de las ternuras, las vamos a pronunciar delante de nuestros niños, de esos pequeños que al oírlas, seguramente van a olvidar otras como:

"Guerra, odio, envidia, xenofobia, celos, mentiras...."

Y, ¿por qué no? Porqué no formar con todas ellas una gran muralla y de esta manera a fuerza de tanto pronunciarlas hacer desaparecer de nuestro planeta las anteriormente mencionadas; y también, ¿por qué no? tal vez nunca lo sabremos sino lo intentamos, en esas palabras estén encerradas el secreto de la felicidad, esa que todos perseguimos y que no sabemos donde se halla.

Quisiera pedir, para terminar a mis amigos que antes de su almuerzo, o de su cena, dependiendo del lugar del mundo donde se encuentren, pronuncien con dulzura, con delicadeza esa palabra.

Y pido a mis enemigos digan en forma de conjuro, la palabra que yo voy a escribir:

LAPISLÁZULI.
(lapislázuli: mineral de color azul)

Ahora os invito a que agarrados de las manos digamos:
"lapislázuli.... y todas las que vamos a escribir, para así intentar ¿por qué no? VIVIR EN PAZ.

Juan Lucas.

martes, mayo 18, 2010

La leyenda del tiempo.

Hoy tan solo dejo la música. Mañana quizás encuentré el texto que de seguro se debió quedar cerca de donde canta Camarón.



Juan Lucas.

viernes, mayo 07, 2010

Amor es dolor (Final)

Y le di toda mi vida, fui suyo al igual que ella era mía. Y fuimos felices, pero vana y fugaz es la felicidad para los mortales, tan fugaz como fue la vida de la mujer que tanto amaba.

Al poco tiempo de nuesro regreso a Madrid después de un viaje que nos llevó a lugares tan maravillosos como únicos,ella, empezó a sentirse mal. Ardía de fiebre y languidecía por momentos en aquel lecho que tantas y tantas veces nos habiamos amado. A igual que un loco poseso busque a los mejores médicos del reino... Todos dijeron los mismo, no había salvación posible padecía una "Fluxión de pecho", y para esta enfermedad, como bien saben no hay remedios. Durante los días que duró su agonía, veía como se iba apagando poco a poco aquella hermosa mujer que tanto y tanto amaba y, el asombro y el espanto me impedían comprender bien y reflexionar el porque de esta situación... ocho días más tarde, expiraba.
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Y fue cuando estuvo muerta, que una desesperación brutal me dejó tan atudirdo que no tenía ni tan siquiera pensamiento. Lloraba. Durante todas las horribles fases del entierro, mi dolor agudo y furioso seguía siendo un amor de loco, una especie de dolor sensual, físico. Luego, cuando hubo partido, cuando estuvo enterrada, mi espíritu se aclaró de pronto y pasé toda una serie de sufrimientos morales tan espantosos que hasta el amor mismo que ella me había dado resultaba caro a tal precio. Entonces me obsesionó esta idea fija: “Nunca más volveré a verla.”

Cuando se piensa en esto durante todo un día, se apodera de uno la demencia.

¡Piensen! ¡Un ser que te adora, un ser único, porque en toda la extensión de la tierra no existe otro que se le parezca! Ese ser se ha entregado a vosotros, crea con vosotros esa unión misteriosa que se llama el Amor. Sus ojos os parecen más vastos que el espacio, más fascinantes que el mundo, esos ojos claros donde sonríe la ternura. Ese ser os ama. Cuando os habla, su voz derrama una oleada de felicidad. ¡Y de golpe desaparece! ¡Piensen! Desaparece no solo para ustedes, sino para siempre. Está muerto. ¿Comprenden esta palabra? Nunca, nunca, nunca, en ninguna parte volverá a existir ese ser. Nunca esos ojos mirarán ya nada; nunca esa voz, nunca una voz semejante, entre todas las voces humanas, pronunciará de la misma forma una siquiera de las palabras que pronunciaba la suya. Nunca ningún rostro volverá a nacer semejante al suyo.

¡Jamás, jamás! Se guardan los moldes de las estatuas; se conservan las marcas que permiten reconstruir los objetos con los mismos contornos y los mismos colores. Pero ese cuerpo y esa cara nunca volverán a reaparecer sobre la tierra. Y sin embargo nacerán millares de criaturas, millones, miles de millones, y mucho más aún, y entre todas las mujeres futuras ésa no volverá a renacer.
¿Es posible? Pensando en ello, uno se vuelve loco.

Ha vivido veinte años, no más, y ha desaparecido para siempre, para siempre, para siempre. Ella pensaba, sonreía, me amaba. Nada más. Las moscas que mueren en otoño son tantas como nosotros en la creación. Nada más. Y yo pensaba que su cuerpo, su cuerpo fresco, cálido, tan dulce, tan blanco, tan hermoso, iba a pudrirse en el fondo de un ataúd bajo tierra. Y su alma, su pensamiento, su amor, adónde? ¡No volver a verla! ¡No volver a verla! Me atormentaba la idea de ese cuerpo descompuesto que, sin embargo, acaso yo pudiera reconocer. ¡Y quise contemplarlo una vez más!

Así pues, el día de autos, salí con una azada, una linterna y un martillo. Salté la tapia del cementerio. Encontré el agujero de su tumba; aún no lo habían tapado por completo. Descubrí el féretro. Y levanté una tabla. Un olor abominable, el aliento infame de las putrefacciones subió hasta mi cara. ¡Abrí sin embargo el ataúd, y hundí dentro mi linterna encendida, y la vi. Vi como su piel pálida reflejaba a la perfección ese brillo branquiazul de la Luna . Sus ojos oscuros como la noche misma me miraban desde el más allá, y la amaba, la amaba como una madre amá a su hijo, como un amante a su compañero, como el fuego a las llamas. Pero la muerte la mantenía prisionera condenandola a su luz fría y plateada, alejándola de mí y de la luz del sol, la que oprimía su corazón para que no palpitara... la que había devorado sus ojos convirtiendo en esferas vacias lo que una vez habían sido sus hermosos ojos... pero la amaba porque aunque no pudiera verla porque la muerte me la había arrebatado, aunque ya no podia rozar su perfecta piel, mi alma y mi vida estaban atado a ella, al igual que el día está atado a la noche...

Toda la noche la cobijé y guardé entre mis brazos, como se guarda el perfume de una mujer tras una intensa noche de amor, como se guarda un abrzo amoroso, aunque ya tan solo fuera aroma inmundo de aquella podedoumbre, era y será siempre el aroma de mi amada... fue justo cuando la abrazaba cuando me detuvieron... solo me queda decirles para terminar antes de que me condenen, que la amaba... y que siempre estará a mi lado.

Juán Lucas.




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domingo, abril 11, 2010

AMOR ES DOLOR II

Sin alterarse, lentamente, con voz algo velada, baja al principio y que poco a poco fue subiendo de tono, este joven, alto, moreno, de cara franca, rasgos enérgicos y mirada audaz, se dirigió al público que llenaba la sala que no dejaba de gritarle e insultarle. Él, sin inmutarse, sin mostrar en su rostro la más mínima mueca de odio o cualquier otro sentimiento que pudiera manifestar como se encontraba animicamente, con voz cada vez más grave y casi, porque no decirlo, sensual, dirigiendo su vista hacia el lugar donde se sentaban los hombres y mujeres que habrían de juzgarlo dijo:

—Señor presidente, »Señores jurados:


Tengo muy poco que decir. La mujer cuya tumba violé había sido mi amante. La amaba. La amaba no con un amor sensual, no con una simple ternura de alma y corazón, sino con un amor absoluto, completo, con pasión desesperada. Escúchenme pues y, luego condenen mi pecado si así lo creen justo.

Cuando la conocí, cuando mis ojos la vieron por primera vez, sentí una sensación extraña. No, no fue sorpresa ni admiración, no fue lo que se llama un flechazo, sino un sentimiento de bienestar delicioso, como si me hubieran metido en un baño de agua tibia después de que mi cuerpo hubiese sufrido de congelación. Sus gestos me seducían, su voz me fascinaba, al mirarla toda su persona provocaba en mí un placer infinito. Me parecía además que la conocía hacía mucho, que ya la había visto. Llevaba en ella un no sé qué de mi propio espíritu. Me parecía una especie de respuesta a un llamamiento lanzado por mi alma, a ese llamada vaga y continuada que lanzamos a la Esperanza durante todo el curso de nuestra vida. Y ocurrió, si ocurrió, cada vez quería verla con más y más asiduedad, ya no podía pasar ni un solo día sin contemplarla, sin mirarla y el solo pensamiento de volver a verla, de poder hablarle y disfrutar de su voz y de su sonrisa, me turbaba de un modo exquisito y profundo. Su sola presencia, el solo contemplarla
derramaba en mis ojos una alegría frenética, me daba deseos de correr, de bailar, de rodar por el suelo.

Y que decir cuando sentía el contacto de su piel sobre la mía, esto me suponía tal delicia, que antes nunca lo hubiera imaginado, sentirla era el placer mas excitante y desinhibido que jamása hubiera sentido, era una entrega total, sin reservas ni condiciones

Así pues se convirtió en mi amante. Fue más que eso, fue mi vida misma. Y no esperaba nada más en la tierra, no deseaba nada, nada más. No anhelaba nada más que estar con ella hasta el resto de mis días...

Juan Lucas.



domingo, abril 04, 2010

AMOR ES DOLOR.

El día ha muerto!
¡Que silencio tan doloroso es el que hacen los muertos!


AMOR ES DOLOR


En aquella madrugada del 17 de Julio de 1.893, Julian, el guarda de uno de los Campos santos de Madrid, descansaba como hacía cada noche en el pequeño pabellón acondicionado para él. Dicho pabellón se hallaba situado en el extremo Norte de quel cementerio de San Miguel alejado de donde se encontraban los lujosos mausoleos donde ocurría lo que le sacó de lo que hasta ese momento era una noche tranquila y sin sobresaltos.


Serían aproximadamente las 2 de la madrugada cuando fue despertado de su duermevelas por los ladridos de su perro que se encontraba en la entrada de aquel pequeño habitáculo. Con sigilo y porque no decirlo con algo de miedo, se encontraba en el campo de los muertos, observó como el animal olfateaba por debajo de la puerta y ladraba con furia; como si algún ladrón, algún animal o cualquier otro ser estuviese merodeando alrededor de donde él se encontraba.

Julian, sin dudarlo se dirigió hacía el armario donde guardaba su escopeta, la cogió, miró que estuviese cargada y con precaución abrió la puerta y salió al exterior. No le dió tiempo a coger a su perro, este, nada mas vio que la puerta se entreabría, salio corriendo en dirección al panteón situado en el solar llamado del General, llamado así, por encontrarse en este lugar los restos de un famoso militar victorioso de mil batallas. El animal no paró hasta llegar al mausoleo de la señora Paula. Avanzando entonces con precaución, Julian, vislumbró enseguida una lucecita que brillaba en este lugar que antes he mencionado. Como si en una batalla se encontrará, agachado y sin formar el más mínimo ruído se deslizó entre las tumbas hasta quedar lo más cerca posible de aquella luz que brillaba en la inmesa oscuridad de la noche. Lo que vio le lleno de estupor, de algo que le hizo temblar y no por miedo, sino por lo horrible acto de profanación que veían sus ojos:

Un hombre había desenterrado el cadaver de una mujer joven sepultada en vísperas y la sacaba en esos precisos momentos de la tumba. La luz que tanto asustó y llamó la atención de Julián, era una pequeña linterna sorda, colocada sobre un montón de tierra, que alumbraba aquella escena repugnante. Julian no lo dudo, se lanzó sobre aquel miserable, lo derribó, le ató las manos y lo condujo al puesto de policía.


El detenido se llamaba Wilmeir, joven abogado de la ciudad, rico, bien considerado y de buena familia. El sargento Bernardo fue el encargado de tomarle declaración y ponerlo en manos del ministerio fiscal que, no dudo ni por un momento en juzgar los actos monstruosos que habían conmocionado a una ciudad que como todas las ciudades había ido creando una leyenda sobre el profanador del cementerio de San Miguel.

Durante su traslado al tribunal, escalofrios de indignación recorrían la multitud. Al entrar en el juzgado, mientras se sentaba el magistrado, estallaron gritos de:


«¡A muerte! ¡A muerte!» Al presidente del tribunal le costó gran esfuerzo que se restableciera el silencio. Luego dijo en tono grave:


—Acusado, ¿qué tiene usted que decir en su defensa? Wilmeir, que no había querido abogado, se puso entonces de pie...
Juan Lucas.


lunes, marzo 22, 2010

Cuéntame un cuento.

Dedicado a los que aman sin excusas, sin reservas, sin rencor...

Aristóteles definió al ser humano como un ser racional. Y aunque es una blasfemia poner en duda dicha definición, aunque se me tache de vanal, vacio y pueril, aunque me digan loco, insesanto o cualquier otro adjetivo que ocurrirseles pueda, diré que "NO. Diré que el hombre no es un ser racional y me parece excelente que no lo sea. ¿Que estoy desvariando? Pues, dejenme desvariar y unirme a eso grupo de irracionales gracias a los cuales existe todo lo bello del mundo. Digo bien: lo bello, lo que nos hace vibrar cuando lo vemos y lo sentimos, lo que al final de nuestros días valoramos de verdad, por lo que en definitiva luchamos y vivimos.

Y sí. Debo reconocer que gracias a la razón, están las matemáticas, la ciencia, el mercado, el dinero: euros, dolares, pesos, dinares... Más gracias a la no razón tenemos la poesía, la religión, el amor, el canto, la danza... Por esto, por esto último que he dicho me quiero unir a ese grupo de irracionales, y quiero gritar: No está bien que el ser humano sea un ser racional. Es irracional.

El ser humano al que yo me refiero, a ese irracional creador de poemas, danzas y otras, es un animal generador de cuentos. Es un creador de mitos, y todos los mitos son cuentos, puranas. Crea religiones, mitos,historias sobre la existencia. Desde el inicio mismo de la humanidad, ha creado bellas mitologías. Ha creado a Dios. Ha creado a un Dios que ha creado el mundo. Este ser humano al que me refiero, al irracional, teje, y continuamente está tejiendo nuevos mitos. Es un animal que crea mitos; y sin mitos, la vida resultaría absolutamente aburrida.

En la época actual que vivimos e incluso en otras anteriores a esta, los racionales, los que rigen nuestros destinos, aunque nosotros nos queramos, han eliminado todos los mitos antiguos. Necios racionalistas insistieron en refutarlos. Los mitos han sido eliminados porque son indefensibles. No se saben defender. Un mito es algo muy vulnerable, muy delicado, y si se refuta se destruye; y con él se destruye algo muy bello en el corazón humano. No es el mito en sí mismo, que es algo simbólico. Al matar el mito, se mata el corazón.

Los seres humanos le dan sentido a la existencia; de eso se trata el mito. El ser humano es un animal generador de cuentos: pequeños chismes, sobre el barrio y la esposa del vecino… y grandes chismes cósmicos, sobre Dios. Y la gente los disfruta. Hay un cuento que me encanta, y que debo haber contado muchas veces: Es el cuento sobre la vida.

Así es: la vida es un chisme, un chisme momentáneo en medio del eterno silencio de la existencia, y el ser humano es un animal generador de chismes. A menos que te conviertas en racional, te encantarán los chismes. Te encantarán los cuentos de Rama y Sita, de Adán y Eva, de Mahabharata; te encantarán los cuentos griegos, romanos y chinos. Existen millones de ellos, y todos son preciosos.Si no les metes lógica, te abrirán puertas interiores, te descubrirán misterios. Si les metes lógica, se te cerrarán las puertas de ese templo. Ama los cuentos, pues cuando los amas te revelan sus misterios. Mucho se esconde en ellos: todo lo que ha descubierto la humanidad se oculta en esas parábolas. Por eso, Jesús sigue hablando en parábolas y Buda sigue hablando en cuentos. A la gente siempre le han encantado los chismes.


Posiblemente, prosiga otro día, ahora, simplemente, voy a escuchar un cuento.

Juan Lucas.


martes, marzo 16, 2010

ESTO TAMBIÉN PASARÁ.

Hubo una vez un rey que dijo a los sabios de la corte:
-Me estoy fabricando un precioso anillo. He conseguido uno de los mejores diamantes posibles. Quiero guardar oculto dentro del anillo algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total, y que ayude a mis herederos, y a los herederos de mis herederos, para siempre. Tiene que ser un mensaje pequeño, de manera que quepa debajo del diamante del anillo.
Todos quienes escucharon eran sabios, grandes eruditos; podrían haber escrito grandes tratados, pero darle un mensaje de no más de dos o tres palabras que le pudieran ayudar en momentos de desesperación total... Pensaron, buscaron en sus libros, pero no podían encontrar nada.

El rey tenía un anciano sirviente que también había sido sirviente de su padre. La madre del rey murió pronto y este sirviente cuidó de él, por tanto, lo trataba como si fuera de la familia. El rey sentía un inmenso respeto por el anciano, de modo que también le consultó. Y éste le dijo:

-No soy sabio, erudito, ni académico, pero conozco la solución. Durante mi larga vida en palacio, me he encontrado con todo tipo de gente. En una ocasión encontré a un Sacerdote. Era invitado de tu padre y yo estuve a su servicio. Cuando se iba, como gesto de agradecimiento, me dio este mensaje.
El anciano lo escribió en un diminuto papel, lo dobló y se lo dio al rey.

-Pero no lo leas, -le dijo- mantenlo escondido en el anillo. Ábrelo sólo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no encuentres salida a la situación.

Ese momento no tardó en llegar. El país fue invadido y el rey perdió el reino. Estaba huyendo en su caballo para salvar la vida y sus enemigos lo perseguían. Estaba solo y los perseguidores eran numerosos.

Llegó a un lugar donde el camino se acababa, no había salida: enfrente había un precipicio y un profundo valle; caer por él sería el fin. Y no podía volver porque el enemigo le cerraba el camino. Ya podía escuchar el trotar de los caballos. No podía seguir hacia delante y no había ningún otro camino...

De repente, se acordó del anillo. Lo abrió, sacó el papel y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso: Simplemente decía ESTO TAMBIÉN PASARÁ.

Mientras leía ESTO TAMBIÉN PASARÁ sintió que se cernía sobre él un gran silencio. Los enemigos que le perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino, pero lo cierto es que poco a poco dejó de escuchar el trote de los caballos. El rey se sentía profundamente agradecido al sirviente y al místico desconocido. Aquellas palabras habían resultado milagrosas.

Dobló el papel, volvió a ponerlo en el anillo, reunió a sus ejércitos y reconquistó el reino. Y el día que entraba de nuevo victorioso en la capital hubo una gran celebración con música, bailes... y él se sentía muy orgulloso de sí mismo.

El anciano estaba a su lado en el carro y le dijo:

- Este momento también es adecuado: vuelve a mirar el mensaje.

-¿Qué quieres decir? preguntó el rey. Ahora estoy victorioso, la gente celebra mi vuelta, no estoy desesperado, no me encuentro en una situación sin salida.
-Escucha, -dijo el anciano- este mensaje no es sólo para situaciones desesperadas; también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando estás derrotado; también es para cuando te sientes victorioso. No es sólo para cuando eres el último; también es para cuando eres el primero.
El rey abrió el anillo y leyó el mensaje: ESTO TAMBIÉN PASARÁ, y nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba, pero el orgullo, el ego, había desaparecido. El rey pudo terminar de comprender el mensaje. Se había iluminado. Entonces el anciano le dijo:

- Recuerda que todo pasa. Ninguna cosa, ni ninguna emoción son permanentes. Como el día y la noche, hay momentos de alegría y momentos de tristeza. Acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza porque son la naturaleza misma de las cosas.

Hoy, mientras hablaba contigo, ya casi a última hora me has enviado el video que abajo dejo. Video que me hizo pensar en este cuento que leí hace mucho, no se donde y no se de que autor y que espero poder relatartelo cada día en que al igual que le pasa al rey pueda invadirte la ansiedad o embargarte la euforia.

Juan Lucas.

viernes, marzo 12, 2010

Las simples cosas...

No te guardo rencor por rendirte y darle al pasado la victoria. Ni por echar culpas al aire, envueltas en suspiros. Ni siquiera te guardo rencor por los arañazos que tus palabras han dejado sobre mi voluntad. Me duelo, sí. Pero sólo porque antes me han dolido. Y me asusto, y me rindo, y me encojo, y me escondo, y me escapo, y me lloro, y me araño, y me hiero, y me abandono, y me maltrato… Pero sólo para no dolerme cuando vuelvas a hacerme daño. No, no me lo digas. No quiero saberlo. No quiero volver a engañarme. No quiero otra vez palabras que con el tiempo se vuelven puñales. Se está bien aquí en el suelo. No quiero que me levantes. Devuélveme las sombras, esas que no mienten, esas que no cambian de forma, que no se esconden porque nada tienen que ocultar. Devuélveme la soledad, esa que prometió quedarse y lo ha cumplido, esa que no pide favores, ni esfuerzos, ni explicaciones. La que lame heridas y pone vendas a los miedos. En el fondo, todos somos soledades. Brazos que buscan abrazar, labios que buscan besar, cuerpos que buscan huecos que rellenar. Sobre todo eso: huecos...

Estoy cansado de palabras vanas, de días grises y noches negras, de lunas que siempre menguan, de sueños que siempre son pesadillas. Pasará, me repito. Me miro al espejo y al reflejo le digo: pasará. Recojo el alma del suelo y le susurro con ternura: pasará. Pasará, escribo en las paredes de la soledad. Y miro cara a cara a la tristeza y le digo: Pasarás. Y ella, mirándome de soslayo, se lleva a rastras el retal de mi cordura. Y se queda inmóvil, apretando entre sus manos mi confianza. Y se ríe de mis lágrimas y yo me borro de un suspiro. Porque hoy, como siempre solamente pienso en ti.

Juan Lucas.


domingo, marzo 07, 2010

Cómo curar una herida.

Los días van pasando, caen las hojas del calendario a igual que caen las hojas en otoño sin que le demos importancia, pensando que pronto llegará de nuevo la primavera y que de esta manera, a igual que esas ramas vacias, muertas de los árboles en invierno, no llenaremos de brotes nuevos con los primeros rayos del sol de marzo, pero ocurre que no es así. Ocurre que te despiertas en la madrugada entre el calor de las sábanas y el frio del alba, y no hay nadie. Que a tu alrededor no se oye ni un murmullo. Las calles, vacias, persiguen sueños perdidos que ya nunca podremos recobrar... el corazón se queda callado, mientras recuerdas mirando una foto lo bella que eras y por un momento la satisfacción regresa a tu mente.


Sales al balcón y saludas a la Luna y le das las gracias por hacerte compañia en esta larga noche. Retrocedes en el tiempo (bendida o maldita capacidad humana) y sobre esa superficie pulida y plateada ves tus triunfos, tus fracasos, tus amores y tus desengaños, y, así , logras crear una barrera contra tus propios miedos, pasando de la tristeza a la ira, del amor al odio; y en tu cuerpo, parece no quedar cabida para más sentimientos ni dolor.

Regresas, regresas a ese lugar donde fingias descansar y te das cuenta, ahora, en estos precisos momentos que con el paso de los años de todos esos recuerdos tan solo queda la nostalgia, noltalgia de todo y nada, nostalgia de lo que perdimos, de lo que abandonamos... sentimientos vacios para un ser vacio... y todo esto te ocurre porque cuando más cerca de alguien quieres estar, este alguien se aleja más y más de ti, ocurre porque las personas a las que queremos son como la arena de la playa que cogemos entre nuestras manos con fuerza para que no se escape, pero, por mucha fuerza que hagamos, la arena vuelve a la playa escapando de nuestros dedos. Por eso, en esta plomiza y triste noche quiero recordarte a ti y a todos que somos victimas del tiempo, que aunque no queramos ver, ni darnos cuenta, este, el tiempo, pasa de forma inexorable, sin pausa, que en nuestra ceguera de pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor, desaprovechamos oportunidades que van brotando a nuestro alrededor. De que no hace falta apretar los puños para que la arena queda entre nuestras dedos, sino con solo extenderla de forma suave sobre las palmas de nuestra manos, esta queda allá, al igual que queda la caricia, el beso, del que ama y te ama y que te entregas y aceptas de forma voluntaria y con ansias. De que no podemos perder el poco tiempo que nos ha sido concendido en dudas y temores acerca de lo que tienes o no tienes. De que no hace falta buscar la felicidad muy lejos, pues esta camina por tu misma acera, cerca de ti. De que nunca alcanzaremos mayores logros, si esperamos a estar siempre cubiertos y protegidos, me parece que nadie logró nunca el exito esperando que todas las condiciones les fueran "favorables".

Quiero terminar, este escrito que empezó siendo triste con un grito de esperanza (será que tú llegaste a mí, justo en el momento de mi vida en que perdía dicha esperanza), y quiero terminarlo con una frase que creo está en algún pasaje de la Biblia y que dice así:

"El que el viento observa, no sembrará; y el que mira a las nubes, no segará"

No pierdas pues el tiempo con dudas y temores acerca de lo que tienes o tuviste, simplemente, aprovechalo al máximo porque no tendremos ninguna otra oportunidad de poder volver a vivirlo.

Juan Lucas.

lunes, marzo 01, 2010

Canto a Andalucía.

Las armas las tejieron a su modo,
las musas la adornaron, ¿quién lo ignora?
Es el turbante de la España mora,
deshilachado por el hierro cristiano.

Blanca unas veces, como tu pecho;
verde otras veces, como tus ojos;
ora engarzando de trecho en trecho
verdiblanca,
es tu mantilla,
dulce chiquilla,
tu gentileza,
¡el más digno realce de tu belleza!

Bello es mirar sobre el peñón gigante
una de nubes colosal melena
y es grato ver sobre la blanda arena
hervir la espuma por el sol brillante;
pero es más bello, más sorprendente,
ver cómo luce, ver cómo brilla
cayendo en bucles sobre la frente
el blondo de encaje de la mantilla,
rica aureola
de la andaluza
que en su cabeza
¡es la imagen más brava de la belleza!

Juan Lucas.



viernes, enero 29, 2010

29 de Enero: Día de la paz.

... Y vendrá un día en que acabarán las guerras. La tierra, ahíta de cadáveres, se tornará más fértil y producirá árboles y plantas con toda la prodigalidad de sus entrañas maternales.
Se repoblarán los bosques y floreceran los prados. Volverán los arroyos a ser de cristal y los ríos dejarán de arrastar fatídicos despojos.
¡Bendito ese día en que la paz besará a la tierra!
Porque no tendrá el navegante más enemigos que el escollo y la tempestad.
Porque se desvanecerá el humo de la pólvora, que es muerte, y se alzará el del carbón, que es vida: callará el cañón y hablará la fábrica.
Se reedificarán las ciudades destruídas y de nuevo escalarán las nubes las catredales humilladas.
Como el joven al anciano caído, levantará el arte moderno al gótico; y otra vez el ensueño tomará ser en la piedra.
¡Bendito sea ese día en que los hombres se llamarán hermanos y en que mieses y vides borrarán las huellas de la muerte!
Se amarán los mortales los unos a los otros y, a la sombra de la oliva simbólica, olvidarán su nacionalidad los corazones enamorados.
Entonces, la humanidad, terriblemente disminuida, escuchará como una bendición aquella voz bíblica que dijo:
"Creced y multiplicaos".
... Y una mañana de sol, al levantarse sobre los montes, llegará a dudar si existió la guerra...
¡Sólo vuestro quejido, pobres madres, no se apagará!, ¡sólo vuestros corazón quedará vacio!
Vestiréis de luto aunque todo florezca y sollozaréis cuando todo ría.
Maldeciréis a la guerra que os robó vuestros hijos y a la tierra muda que no os dice dónde los guarda.
Cuando el beso de la paz lo cicatrize todo, vuestras heridas seguirán sangrando.
¡Porque el recuerdo renovará diariamente el fuego del sacrificio en el altar de vuestro dolor!


Juan Lucas.