jueves, febrero 26, 2009

Una carta para Olga.

Hoy, jueves 26 de febrero del presente, he recibido una carta tuya (permítime la llamé así). En ella, te despides de mí argumentado ciertas razones que aunque no comparta si que voy a respetar y a aceptar; más que nada porque en este corto tiempo en que te he conocido he aprendido a respetarte, a quererte y a valorarte más de lo que tú creas o puedas imaginar.
Lo nuestro empezó... como empieza todo en esta vida, como un juego. Empezó, con unas cartas (de nuevo las llamo cartas aunque no fueron tal), cartas, que lograron despertar en ambos a esos niños que todos llevamos dentro y que los adultos, para acomodarnos, adormilamos para siempre en lo mas hondo y profundo de nuestra alma . Y ambos, sí, ambos mi querida Olga al igual que si fueran cartas que se les envia a los Reyes Magos en las cuales se les pide todo lo que deseas fuimos poniendo en ellas todo lo que esperabamos el uno del otro, aunque al final, al igual que le ocurre a ese niño que rellena su carta de Reyes, estos no pudieron traernos todo lo que le pediamos, quizá porque no dieron con el pueblo donde viviamos. Pero desearía mi querida Olga, que a pesar de todo lo sucedido, hagas igual que ese niño que no recibe sus regalos para la noche de Navidad, deseo con todas mis ganas, sigas pensando que será para la próxima, que no pierdas ni un ápice de esperanzas y vuelvas a coger lápiz y papel, que vuelvas a rellenar con ilusión, con ganas inusitadas esa hoja en blanco que es y será por siempre tu vida, que sigas siendo aquella niña que si bien nunca derramó una lágrima al ver su ventana vacia sin los juguetes pedidos, si que lloró, aunque fuera a escondidas, cuando alguien le dijo que los Reyes eran los padres, y a los padres, como todos sabemos, no se les puede pedir ese fantástico mundo de juguetes que aparece en los escaparates de los pueblos...
Así pues, mi querida Olga, si es que en alguna ocasión te pones triste, si en algún momento derramas unas lágrimas, que sea no por lo que no has conseguido, sino por lo que puedes conseguir aún y que por estar más pendiente de otras cosas, que de esos nuestros deseos, renunciamos, sin mas a ello. Es por esto que te ruego que no renuncies nunca a:
"Las estrellas, al viento, al rio, al tiempo que nos ha sido dado y que olvidamos vivir... no permitas pues que tus sueños duerman para siempre en una de esas cajas con remite: "DE VUELTA A ORIENTE" , porque debes saber que, que hay infacias que saben esconderse entre los bultos que sobran, entre los sueños y juguetes sin dueños y, no hay quien logre, por muchos años que se tengan, encontrarlas.
Quiero ir terminando esta carta Olga, pidiéndote, no pierdas nunca la esperanza de hallar lo perdido, lo arrancado sin que apenas nos dieramos cuenta:
"Las voces de los amigos que se fueron cualquier tarde entre dobles y rezos, las noches frías (cálidas para ti) de la familia unida y reunida, que una vez, con todos dentro y cerrada la puerta de la casa, era como cerrar la mano y así, de este modo, todo lo hermoso y deseado quedaba dentro; los días de sueño, las ideas, las luces del día, la lluvia, la tierra, la noche, los ojos, la voz del recuerdo, el silencio, la paz, la concordia, las viejas palabras gastadas de alguien que aún conservaba la orilla de una esperanza".
Y si como sé perfectamente que esa niña de la que hablo sigue viviendo en ti, deseo mires por la ventana y pidas a esa estrella que marca el camino hacia el Este, hacia Oriente, que se lleven lo que tanto daño te causa:
"La edad, si es que te supone una traba, el triste saber del camino andado, los años de camino que llaman valor de la edad: posición, holgura, reconocimiento social, el mentiroso éxito de lo diario, de lo que no podrá ser eterno nunca, esas hojas falsas de este árbol de plástico en que tarde o temprano nos convertimos todos".
Recuerda pues siempre mi querida Olga nuestro efímero encuentro, no como una noche fría y triste de Reyes sin regalos, sino todo lo contrario, recuerda este encuentro como cualquier días de aquellos de tu infancia en los que tenías un tiempo siempre ancho, en los que la inocencia, la fe y la ilusión renacían con mas fuerza cada nuevo amanecer que empezaba y en los que con las fuerzas de tus manos y el empuje de tus piernas buscabas con ansias encontrarte con tu más y querido amigo.
Sigue pues buscando entre esos bulto con remite:"DE VUELTA A ORIENTE" hasta encontrar lo que tanto y tanto deseas; porque estoy convencido Olga querida, que escondidos entre ese amasijo de juguetes abandonados, de letras y canciones olvidadas por el paso del tiempo, están esperándote una ilusión, una esperanza, unas cartas de torpe trazo pero tiernas y amorosas, y la fe de aquella chiquilla que creyó en todo una vez. Incluso, y a pesar de todo, también en el amor.
Juan Lucas.

NUNCA, NUNCA, NUNCA... PIERDAS LA ESPERANZA, NO APAGUES LA LLAMA QUE LLEVAS CONTIGO...


martes, febrero 24, 2009

La flor del romero llora.

Mucho me hablaron de este pueblo, dicen que es posible mirar el sol fijamente, envejecer de golpe detrás de unos gladiolos y morir escuchando las risas de los niños que danzan alrededor de una fogata mientras escuchan una voz que con suavidad les narra historias de otros tiempo.


A este pueblo le llaman ANDALUCÍA.


La flor del romero llora.
La flor del romero a solas
llora cuando ve que cortan
margaritas y amapolas.
La flor del romero llora.


También llora la ribera
cuando el río arrastra flores
al llegar la primavera.
También llora la ribera.


Yo también lloré de pena
aquel día que con otro
caminabas por la arena.
También yo sufrí de pena.


Dios quiso crear el vuelo
Dios quiso crear el vuelo
y por eso le dio alas
a los pájaros del cielo.
Dios quiso crear el vuelo.


También hizo el firmamento
repartiendo por el mundo
la semilla de los vientos.
También hizo el firmamento.


Y es por eso que la gente
lucha contra las cadenas
con espíritu valiente.
¡Pues libre nació la gente!


(Manuel Pareja Obregón)





Juan Lucas.