jueves, diciembre 31, 2009

Un año nuevo.

Dicen que cuando se acerca fin de año los ángeles curiosos se sientan al borde de las nubes a escuchar los pedidos que llegan desde la tierra.

- ¿Qué hay de nuevo? -pregunta un ángel pelirrojo, recién llegado.
Lo de siempre: amor, paz, salud, felicidad...- contesta el ángel más viejo.

Y bueno, todas esas son cosas muy importantes.

Lo que pasa es que hace siglos que estoy escuchando los mismos pedidos y aunque el tiempo pasa los hombres no parecen comprender que esas cosas nunca van a llegar desde el cielo, como un regalo.

¿Y qué podríamos hacer para ayudarlos? - Dice el más joven y entusiasta de los ángeles.
¿Te animarías a bajar con un mensaje y susurrarlo al oído de los que quieran escucharlo? - pregunta el anciano.

Tras una larga conversación se pusieron de acuerdo y el ángel pelirrojo se deslizó a la tierra convertido en susurro y trabajó duramente mañana, tarde y noche, hasta diez últimos minutos del último día del año.

Ya casi se escuchaban las doce campanadas y el ángel viejo esperaba ansioso la llegada de una plegaria renovada. Entonces, luminosa y clara, pudo oír la palabra de un hombre que decía:


"Un nuevo año comienza. Entonces, en este mismo instante, empecemos a recrear un mundo distinto, un mundo mejor:
sin violencia, sin armas, sin fronteras, con amor, con dignidad; con menos policías y más maestros, con menos cárceles y más escuelas, con menos ricos y menos pobres.
Unamos nuestras manos y formemos una cadena humana de niños, jóvenes y viejos, hasta sentir que un calor va pasando de un cuerpo a otro, el calor del amor, el calor que tanta falta nos hace. Si queremos, podemos conseguirlo, y si no lo hacemos estamos perdidos, porque nadie más que nosotros podrá construir nuestra propia felicidad".

Desde el borde de una nube, allá en el cielo, dos ángeles cómplices sonreían satisfechos.

Del libro: "Cuentos para Niños de 8 a 108 II" - Pancho Aquino.

La riqueza de un humano se mide por la cantidad y calidad de los amigos que tiene. Gracias a todos por ser parte de mi fortuna.

Feliz Año 2010

Juan Lucas.



viernes, diciembre 25, 2009

Expediente de regulación de empleo (ERE) en el Belén‏

(ERE = Expediente de Regulación de Empleo)


Mañana quiero empezar a poner el belén en mi casa, y, como estoy en crisis, las decisiones que voy a tomar son las siguientes:
Pastores. Para nadie es un secreto que en todos los belenes hay más pastores que ovejas, parece absurdo, pero siempre ha sido así. Por supuesto me veo obligado a deshacerme de todos, menos uno. Instalaremos pastores eléctricos (cercas electrificadas) con el fin de controlar a las ovejas, y, una vez instalado, se plantea la posibilidad de sustituir, en breve, al pastor por un perro con experiencia.

Personajes gremiales. Es sorprendente la cantidad de artesanos que puede haber en un belén: el herrero, el panadero, el de la leña, el carpintero (haciendo una desleal competencia a San José que se ha cogido baja paternal), el tendero,... y sin embargo es, también, sorprendente ver los pocos clientes que hay. La decisión que hemos tomado es despedir a todos los artesanos, es duro, pero no ha quedado otro remedio. En su lugar hemos contratado a un chino, que en un pequeño comercio fabricará y venderá todos los objetos que vendían los artesanos. (Si el chino decide subcontratar 15 menores para sacar el trabajo es un tema en el que no nos debemos meter).

Posadero. El chino se hará cargo también de la posada. Además, últimamente habían llegado quejas de atención al cliente por parte de José y María. La posada podría funcionar con el sistema de cama caliente.

Lavanderas. Que manía tienen en los belenes con lavar la ropa, con lo fría que debe estar el agua, con tanta nieve. Se suprimen los trabajos de lavanderas, que además eran ocupados siempre por mujeres. Cada uno se lavará su ropa en los ratos libres, potenciando así la equiparación de sexos en cuestión de tareas domésticas.

Ángel anunciador. Suprimidos casi todos los pastores, no tiene sentido la figura de un ángel anunciador. Se sustituye por un anuncio luminoso, en donde además podremos anunciar las ofertas del chino.

Castillo de Herodes. A Herodes le mantengo en su puesto, no es que haga mucho, pero manda, y no es cuestión de ponerse a despedir directivos. Soldados, me quedo con dos por razones de seguridad, (que bastante calentita está la zona) pero los externalizo. Los contrataré por medio de Prosegur Castillos, para que me presten servicio como guardas de seguridad. Ahorro en costes fijos y gano en flexibilidad.

Paseantes varios. Es sorprendente ver la cantidad de personajes que abundan en un belén sin hacer nada, absolutamente nada. Todos despedidos. Esto lo teníamos que haber hecho hace tiempo.

Paseantes con obsequios. He observado que otro grupo de paseantes, algo menos ociosos, pero no mucho más productivos, se dirige hacia el portal con la más variada cantidad de objetos. Uno con una gallina, otro con una oveja, otro con una cesta, otro con un hatillo (¿qué llevará el misterioso personaje del hatillo?),...

Puesto que todos tienen el mismo destino, organizaremos un servicio de logística, para rentabilizar el proceso. Despediremos a todos los paseantes, uno de ellos se quedará con nosotros por medio de ett, y con ayuda de un animal de carga recogerá las viandas cada tres días y las acercará al portal.

Reyes Magos. Por supuesto con un solo rey es más que suficiente, para llevar el oro, el incienso y la mirra. Eliminamos dos reyes, dos camellos y los pajes. Posiblemente nos quedemos con el rey negro para no ser acusados de racistas, además es posible que quiera trabajar sin que le demos de alta. Tengo que estudiar, también, la posibilidad de dejar tan solo el incienso y vender el oro y la mirra a otra compañía, ya que debemos de reducir al máximo la inversión en regalos de empresa.

Mula y Buey. La única función de estos animales es dar calor. Esta función será desempeñada por una hoguera, que gasta menos combustible. Realizaremos un assessment center con los dos animales, y el que lo superé trabajará como animal de carga en el servicio de logística antes citado.

San José y la Virgen María. Está más que demostrado que el trabajo que hacen ambos en el portal puede ser desempeñado por una sola persona, y evitamos dos bajas de maternidad/paternidad. Por razones de paridad nos quedamos con la Virgen María y, lamentablemente, tenemos que despedir a San José (con lo que había tragado el hombre en esta empresa).

El niño Jesús. A pesar de su juventud tiene mucho potencial, y además parece ser que su padre es un pez gordo. Le mantenemos como becario con un sueldo de mierda, hasta que demuestre su valía.

El Belén queda pues de la siguiente forma:

. un pastor, con ovejas en un cercado
. un chino con un comercio/posada de 24 horas
. Herodes y dos guardas subcontratados
. un paseante, por ett, con la mula (o el buey) haciendo repartos
. el rey negro (ilegal)
. la virgen y el niño

Va a ser mas soso que otros años, pero me he ahorrado una pasta…!
Juan Lucas.

sábado, diciembre 19, 2009

NO ME DIGAS MAS FELIZ NAVIDAD....

¡Señorito por Dios, que tengo hambre!

-Esto he oído decir esta mañana
desde un mísero portal de pobre casa,
a una chiquilla que lo decía,
que más muerta que viva parecía.

¡Señorito por dios, que tengo hambre¡
-clamaba dolorida.

Y era verdad: su rostro era de cera
y muy turbio el mirar de sus pupilas.
Yo busqué una lismona en mi bolsillo
y, mientras, escuché que me decía:

-Pronto, pronto por dios, que está ahí mi padre
y no quiere que pida.

Adiviné al momento
la hiel de la tragedia misteriosa
que inundaba el ambiente irrespirable
de aquella pobre choza.
un nido de miseria
oculto entre las sombras,
un suspiro de muerte que brotaba
de unas entrañas rotas
y una pobre familia que moria
resignados antes que suplicar una lismona.

Pobre,atormentado,
viviendo en la miseria,
pensando que te humillas
piéndome el sustento.
No pienses nunca en eso,
pues tienes el derecho de pedírmelo
y yo tengo el deber de concedértelo.


domingo, diciembre 13, 2009

Y acaso tengas razón...

Lo peor del amor cuando termina
son las habitaciones ventiladas,
el solo de pijamas con sordina,
la adrenalina en camas separadas.

Lo malo del después son los despojos
que embalsaman los pájaros del sueño,
los móviles que insultan con los ojos,
el sistole sin diástole ni dueño.

Lo atroz es no querer saber quién eres,
agua pasada, tierra quemada,
que de igual esperarte o que me esperes,
que no seas tú entre todas las mujeres,
que la cuenta está saldada.

Las canciones de amor que no quisiste
andan rodando ya por las aceras,
las tocan las orquestas de los tristes
pa que baile don nadie con cualquiera.

Las maletas que llegan sin tu ropa
giran perdidas por los aeropuertos,
la pasión cuando pasa es una coopa
de sangre desangrada en el mar muerto.

Remendar las virtudes veniales,
condenar a galeras los archivos,
cuando al punto final de los finales
no le siguen dos puntos suspensivos.

Peor es no saber quién quién eres,
agua pasada, tierra quemada,
que de igual esperarte o que me esperes,
que no seas tú entre todas las mujeres,
que la cuenta está saldada.

Título: Agua pasadaAño: 2009
Letra: Joaquín Sabina y Benjamín Prado
Música: Joaquín Sabina, Pancho Varona y Antonio García de Diego

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lunes, noviembre 30, 2009

A la atención del señor Diego F.

Señor Diego F. me permito dirigirme a usted para con toda humildad sacarle del craso error que ha cometido y que sin quererlo, estoy seguro de ello, ha llevado a hacer pensar a los seguidores que el post publicado en su blog "mundo perverso" con fecha 2 de noviembre y que título:

"NOS HICIERON CREER...." es obra del archiconocido y super famoso John Lennon y no, desde aquí quiero hacerle saber que el autor no es John Lennon, que seguro estoy que escribió maravillas, porque esos pensamientos que con permiso de sus autores puse en este lugar hace ya algo así como un año tiene padre y madre, y no son ni John ni Yoko sino que son: "Virginia Gawel & Eduardo Sosa".

Hay que dar al "Cesar lo que es del Cesar y a Lennon lo que sea de él; y aunque las últimas frases del escrito, esas que dicen:

"Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor aunque la violencia se practica a plena luz del día."

si son de él, todo lo demás es obra de los señores mencionados anteriormente. Y como resulta, que al final de la reflexión que como dije anteriormente con permiso de sus autores colgué en mi página, aparece un video, "Imagine" y este pensamiento de John, puede haya sido esto lo que le ha llevado a usted, a darle la titularidad de estos pensamientos al ya desaparecido y admirado ex-beatles.

Creo pues debe rectificar para de este modo, sacar del error en que seguro siguen esos lectores que sin dudar han creído en que el autor es Lennon, puesto que es su nombre el que usted puso al final del escrito como firmante y dueño de tales ideas en el post que aparece en su blog, y escribir claramente quienes son los verdaderos autores de esos pensamientos y reflexiones que son verdades como puños.

Le deseo tenga un feliz día

Atte.

Juan Lucas.

lunes, octubre 26, 2009

“Obama, premio nobel de la paz"

Los Premios Nobel se conceden cada año a personas, entidades u organismos por sus aportaciones extraordinarias realizadas durante el año anterior en los campos de la Física, Química, Fisiología y Medicina, Literatura, Paz y Economía. Otorgados por primera vez el 10 de diciembre de 1901, los premios están financiados por los intereses devengados de un fondo en fideicomiso contemplado en el testamento del químico, inventor y filántropo sueco Alfred Bernhard Nobel. El Nobel de Literatura, es entregado por la Academia de Estocolmo. Además de una retribución en metálico, el ganador del Premio Nobel recibe también una medalla de oro y un diploma con su nombre y el campo en que ha logrado tal distinción. Los jueces pueden dividir cada premio entre dos o tres personas, aunque no está permitido repartirlo entre más de tres. Si se considerara que más de tres personas merecen el premio, se concedería de forma conjunta. El fondo está controlado por un comité de la Fundación Nobel, compuesto por seis miembros en cada mandato de dos años: cinco elegidos por los administradores de los organismos contemplados en el testamento, y el sexto nombrado por el Gobierno sueco. Los seis miembros serán ciudadanos suecos o noruegos.




lunes, agosto 10, 2009

Parte VI (algo por lo que luchar)

Garuaba y por el aspecto que tenía el oscuro cielo no parecía que fuese a parar aquella suave llovizna que iba cubriendo, pintando con colores húmedos las calles de Lima y, que lograba de forma casi mágica que todo fuese tomando un aspecto acerado. Garuaba y actuaban aquellas livianas gotas sobre la memoria de Juan igual que pinceles de pintor abstracto, trazando sobre su mente con trazos gruesos y oscuro todos los recuerdos vividos en este espacio de tiempo y que que tantos cambios habían producido en su vida. Garuaba aquel domingo de Julio, y la garúa dejaba en Juan un sabor meláncolico, nostálgico, de colores tristes y siniestros, presagio de lo que sería el final de toda aquella historia de entrega y amor que como mariposa de un día terminaría dentro de pocas horas sin saberlo él, al igual que no sabe dicha mariposa de lo efímero y levedad de su vida y, el amor, a veces es tan breve y pasajero como la vida de esa mariposa, demasiado efímero, al menos este que se narra en esta historia.

Aún así, a pesar de este gusto a remargo que le provocaba la llovizna, sus recuerdos y la ausencia de ella, su estado anímico era agradable, puesto que mientras esperaba a la amiga de Diana, la que iba a ser su acompañante durante todo el día y tomaba otro café saboreándolo de la misma forma que saborea un condenado a muerte su último cigarrillo, dejaba transcurrir lentamente el tiempo, permitiendo que los recuerdos le invadieran, notando como por sus labios resbalaban suavemente las pequeñas gotas del café de la misma forma que resbalaban sobre los cristales de las ventanas las gotas de llovizna que en esos momentos mojaban las calles de Lima, gotas de café que después de resbalar de sus labios, se deslizaban dentro de su boca entreabierta donde morían, creándose de esta forma una extraña simbiosis entre ese gusto que le dejaba el sabor amargo de este brevaje y la triste y sombría mañana del exterior, simbiosis que le permitía penetrar en el interior de la niebla que en esos momentos lo envolvia todo, y así, de esta forma y sin saber como, ahora era él, el que hacía llover y sus ojos eran el cielo por donde la alegria, la nostalgia... miles de sentimientos pasaban de la misma forma que pasa el agua que lleva un rio, de la misma forma que se marchita una flor al poco tiempo de ser cortada, y esta extraña sensación que en estos momentos sentía, hacía que su corazón palpitara de la misma forma que palpitó cuando se sumergió en los besos, en las caricias, en los brazos de aquella mujer, y transportaba su cuerpo, su espíritu, su alma, sus deseos , sus ganas hasta un lugar lejano de la ciudad, a aquel lugar donde ahora se debía encontrar ella, para permanecer de esta forma juntos de la misma forma que lo estuvieron la noche pasada, fundidos en aquellos abrazos, en aquellos besos, igual que el cielo y el mar se fusionan allá en el horizonte, hasta tal punto que nadie puede diferenciar quién es quién, cual es cual.

El sonido de las puertas del bar donde se encontraba al abrirse le rescataron de los recuerdos y de esta agradable sensación en la que se encontraba desde no sabía cuanto tiempo. Sintió frío, debía de haber hecho caso a su intuición y coger el abrigo, pero ya era tarde para rectificar, y la verdad se dijo, quizás para darse ánimos, el frío no era tanto. De manera instintiva míró hacia la puerta y no pudo evitar dar un salto que le hizo levantarse como un resorte de la silla donde permanecía sentado, su sorpresa fue mayúscula, pues por esas puertas que se abrieron, no entró la amiga de Diana, sino que era ella la que entraba, estaba nerviosa, ilusionada y alegre a un tiempo, tal vez se debía a la noticia que el destino había decidido que él nunca llegara a saber. Llegó hasta donde él se encontraba, le besó dulcemente y al sentir dicho beso, Juan, notó como un escalofrío le recorría la espalda.

- ¿Que te pasó? preguntó Juan al verla tan inquieta.

- Nada respondió ella. Tan sólo que te extrañaba, contestó, dejando escapar una pequeña sonrisa.

Juan, se acercó hasta ella, bajó el tono de su voz que se convirtió en un leve susurro y acercando su cabeza a la de ella le dijo:

- Nunca vi a una chica tan bonita como tú.

La tarde tomó un nuevo color, él la cogió de la mano, ella la tomó con fuerza como presintiendo que si le soltaba le perdería para siempre, y sin temor al frío, a la garúa que en esos momentos caía, disfrutando de esta mutua compañia que ambos se brindaban sus labios volvierón a unirse de nuevo de forma desesperada, besándose de la misma forma como quien tiene sed y debe saciar dicha necesidad sino quiere morir. Sus manos, la de Juan, volvieron a acariciar nuevamente su suave cuerpo, su cintura; mientras que ella enredaba sus dedos en el pelo de él mientras besaba aquellos labios que tanto placer le causaba. Sus cuerpos no podían evitar el aproximarse el uno al otro, el acercarse cada vez más. Y sin saber como, de nuevo se tenían el uno al otro derrochando dulzura y besos... parecía un sueño, sueño del que ambos no tendrían mas remedio que despertar.

Juan Lucas.


miércoles, agosto 05, 2009

Parte V (Algo por lo que luchar)

Era temprano, la niebla de la ciudad de Lima seguía sin dejar entrar la luz y la claridad del sol a la que Juan estaba acostubrando presagiando un día triste y gris, apagado, sin colores... Durante un largo rato estuvo contemplando desde el ventanal de la habitación donde se hospedaba todo lo que acontecía a su alrededor como queriendo impregnarse de todo aquello que durante días iba a ser lo que viera y lo que viviera. Parecía cansado, tal vez fuera porque llevaba ya algunas horas despierto y había olvidado comer. Pero sus ojos, los ojos de Juan, irradiaban una gran serenidad, una gran paz interior, serenidad y paz que conseguía recordando el perfil de aquella mujer por el cual parecían deslizarse un sinfín de estrellas que le daban un hermoso color plateado a su rostro, y aquellos destellos que desprendía sus bellos cabellos negros que ahora caían sobre la almohada y que le hechizaban, consiguiendo así en él, esa sensación de bienestar y sociego que le llegaba hasta el corazón logrando calmar, de esta forma, cualquier otro pensamiento o inquietud que tratara en esos momentos de turbar su espíritu.

Se apartó del ventanal en la que se encontraba y se acercó hasta aquel mueble que, hacía a la vez de mesa de noche, tocador y un sin fín de menesteres más y donde había dejado su reloj la noche anterior, reloj, que aún marcaba la hora local del lugar de donde no hacía aún ni un día completo había llegado. Hizo pues un pequeño cálculo mental y dedujo que aquí, donde se encontraba ahora no debían ser mas de las seis y media de la mañana, ¿que hacer? -se preguntó- No deseaba entrar en la cama para descansar, no deseaba dormir, su cuerpo y su mente estaban demasiado excitado para hacerlo y, sabía que si entraba de nuevo a aquel lecho sería para volver a hacer el amor a aquella esplendida mujer que allí descansaba ahora. Algo en su interior le decía que no debía hacerlo, que debía por ahora dejarla dormir, descansar, que aunque la deseaba como nunca había deseado a nadie, lo mas conveniente era dejar que pasaran las horas para comprobar que no había sido tan solo una atracción física, un deseo incontenible e irrefrenable entre dos seres dominados en esos instantes en que ocurrió todo, por un mismo sentimiento de tristeza y soledad, debía pues dejar ahora ese deseo de hacerle el amor de nuevo, para así poder comprobar si lo que creía sentir en esos momentos hacia ella era lo que pensaba y deseba que fuera.

A pesar de todos estos pensamientos que bullían en su mente igual que un remolino, no pudo evitar acercase hasta ella despació, sin formar el más mínimo ruído y, sentarse a su lado, atraido por su belleza igual que un imán atrae el hierro. Sus dedos, al igual que si estuvieran gobernados por una fuerza superior, no pudieron dejar de dirigirse hacia sus pezones, pezones que al sentir tal roce endurecieron como diamantes, y sus labios, los labios de Juan, de la misma manera que antes hicieran sus dedos, de forma instintiva y automática, se posaron sobre aquellos labios rojos que se entreabrían igual que fruto maduro y que tan poderosamente seguían llamando su atención. Quiso darle un beso profundo, como los de la noche anterior, pero la placidez con la que descansaba, la paz y la felicidad que irradiaba su sueño, le hizo reprimir aquel agudo deseo que latía en su interior de volver a hacerlo; decidió pues no pertubar aquel momento en que, imaginó el alma de ella se impregnaba de los mejores momentos de la noche pasada y, con la misma lentitud que anteriormente se acercó hasta ella, se levantó y se dirigió hacia el baño dispuesto a tomar una ducha caliente, vestirse y bajar al comedor del hotel a tomar su desayuno, eso sí, claro, si el comedor estaba abierto a tan temprana horas. Venciendo pues el deseo de volver a hacerla suya, tomó su ducha diaría. Escogió la ropa que iba a llevar aquel día, algo que no fuera muy llamativo aunque si elegante, ya que quería conocer aquellos lugares, aquellas rutas, al que no entran nunca los clásicos turistas, por considerarlas poco seguras y peligrosas. Eligió pues, una camisa color crema de mangas largas, jeans de color casi blanco debido a los muchos lavados que había recibido y unos mocasines de color crema que hacian juego con su camisa.

Ya preparado, abrió la puerta del baño y al dirigir la vista hacia el lugar donde se encontraba la cama, vio ya despierta a Diana y como esta, estiraba su cuerpo en aquel lugar donde se habían amado.
- Hummmm. Buenos días. -Dijo Diana con voz cálida y sensual.

- Buenos días - respondió- Juan. Sin poder dejar de mirarla con ojos de deseo.

Ella, que había despertado no hacía mucho de su plácido descanso, casi seguro que en esos diez minutos que Juan empleó en su aseo diario, (esa afición Juan lo descubriría días más tarde) se había quedado echada tranquilamente escuchando la televisíon, puesto que no la miraba, sus ojos le miraban a él, y le miraban como solo saben hacerlo las mujeres enamoradas y en su cara, en sus gestos se reflejaban el bienestar, el extasis, sentido algunas horas antes cuando los brazos de Juan la rodearon, de cuando sus labios le besaron hasta hacerla tocar el cielo con los dedos. Dudaba, incluso, de que alguien hubiera podido o pudiera sentir tanta paz y felicidad como en ese momento sentía ella.

- ¿Me acompañarás al restaurante a desayunar?
- No, debo irme, me ducharé rápido y me iré, tengo que hacer - respondió ella - .Pero vendrá mi amiga y te enseñará los lugares mas típicos de la ciudad.

Aquellas palabras sorprendieron a Juan, le dejaron perplejo, sin habla. No cabía en su cabeza que ella se fuera, que le dejara sin más solo en aquella ciudad de la cual desconocía todo, pensaba que después de la noche pasada nada en el mundo haría que se alejase de él. Bajó su cabeza y sin mediar palabra bajó al restaurante, mientras pensaba en lo ilógico, en lo poco inusual de la decisión de Diana. En el bar, nada desayuno, solo tomo un café y esperó que bajará. Cuando pasado unos veinte minutos se presentó ante él, Juan, pudo comprobar que su rostro había cambiado, volvía a ser la chica de semblante serio y triste, la chica que lo guardaba todo en su interior... Le acompañó hasta la cabina telefónica más cercana para que realizara aquella llamada, se apartó de ella mientras lo hacía y esto, le impidió ver como una sonrisa iluminó fuzgamente su cara al mirarlo, mientras que unas lágrimas resbalaban por sus mejillas. Cuando terminó su conversación, se dirigió hasta donde estaba Juan, lo abrazó con fuerza y sin más entró en un taxí mientra maldecía al tiempo que con tanta rapidez pasaba. Juan, tan solo esbozó una sonrisa fingida mientras la veía marcharse no sabía donde.

Juan Lucas.

miércoles, julio 29, 2009

Algo por lo que luchar IV

Quizás fue aquel mágico momento del amanecer, quizás el deseo que ardía en el interior de ambos desde la primera vez que se vieron... no lo sé, ni creo, la verdad, que nadie pueda explicar como los labios de él fueron a posarse sobre los labios de ella, que al igual que clavel que se abre en jueves santo en las calles y plazas de Andalucía para perfumar las mágicas noches de Semana Santa, se abrieron para dejar en la boca de Juan el más maravilloso de los gustos, el mejor y mas exquisitos de los placeres que jamás hubiese desgustado.

No hicieron faltas palabras, el roce de sus cuerpos fue el mejor de los idiomas. Cogió su mano y juntos caminaron hacia el hotel donde se encontraba la habitación donde Juan se hospedería durante el tiempo que habría de permanecer en Lima... ella se dejó llevar. Una vez allí, volvió a besar aquellos labios rojos con pasión desenfrenda, y mientras sus manos recorrían aquella hermosa y suave piel palmo a palmo notó como su cuerpo temblaba de excitación, mientras que al suyo, aquel roce de piel contra piel, le hacía estremecer. La turgencia de aquellos pequeños pechos que recorrían sus manos y su lengua le hacían enloquecer, la humedad empapaba sus cuerpos y les llevaba al delirio en un ritmo acompaginado y frenético. Todo era perfecto: su pelo negro y brillante, aquel rostro suave y arteciopelado, el brillo de su piel, su tez morena, la mirada de placer que Juan advertía en ella mientras la poseía, esa forma pausada de hacerle el amor que hacia que sus cuerpos se acoplaran sin dejar ningún resquicio entre ellos como si el destino los hubiera forjado para aquella perfecta unión que ahora se realizaba, le convertían en la mujer más actrativa que nunca hubiera visto. La temperatura de aquel lugar contrastaba con la atmósfera fría que reinaba fuera de ella, sentía cada vez con más intensidad el calor de aquel cuerpo rodeando el suyo. Con fuerza pero con ternura la giró y, con los labios entreabiertos busco su lengua, lengua, que minutos mas tarde recorrería todos los rincones de su cuerpo, mientras que los dientes de ella mordían sin cesar su cara, sus hombros... arráncandole gemidos de dolor y de placer. Una descarga, un orgasmo como hasta entonces no habían sentido, les hizo temblar a ambos, el cuerpo de ella se unió al suyo iniciando un leve balanceo que hacia que unas veces se acercara más y otras se alejará, mientras sus piernas rodeaban su cintura, para que sus cuerpos latieran al unísono en una desconocida locura, a la vez que su boca susurraba:

- No quiero salgas de mí.

Pasado unas horas, Juan que no dormía, salió de la cama y se quedó mirándola fijamente. Ella aún estaba dormida y sonreía... se frotó los ojos, quería estar seguro de que aquello no había sido un sueño, tocó su pelo, acarició sus manos y comprobó que no, que no había sido un sueño, allí estaba ella, allí estaba aquella preciosa mujer, no era su imaginación, era totalmente real y tangible. Se acercó a ella, y la besó con delicadeza para no turbar su sueño mientras le susurraba al oído:

- ¡Dios, QUE BONITA ERES!

Apartándose por un momento de ella, se dirigió hacia el ventanal que daba a la calle donde ya un hervidero de coches reclamaban a los clientes con sus ruidos atronadores y la claridad del día hacía que la noche se retirara vencida. Juan, no pudo dejar de pensar en que:

El destino pues, les había preparado sin ellos saberlo aquella noche mágica, única e inolvidable.
Juan Lucas.




martes, julio 28, 2009

Algo por lo que luchar III

Y fue en este preciso momento en que la dicha y la felicidad embargaban a Juan y que le hacía parecer estar en otro mundo, en este momento en el que el ruído de los automóviles que rugían al pasar al lado de ambos y que no hacían mas que soltar estridentes pitidos sin dejarles ni tan siquiera poder hablar, en este momento en que la atmósfera de la tarde-noche de Lima y el bullicio de las gentes que corrían sin ir a ninguna parte parecían envolverlo, cuando creyó ver por primera vez como una sonrisa iluminaba la cara de Diana al ver esta (Diana), su desconcierto ante tanto alboroto y bullicio y que le hacia parecer un títere que solo se movía si ella le cogía de la mano. Fue entonces, al notar que aquella situación de desasosiego e inquietud que experimentaba le hacía sonreir, que le hizo pensar era el momento idoneo romper el hielo, para ir conociendo un poco a aquella mujer preciosa, maravillosa y hermosa que sin dudar se ocultaba bajo aquel halo de tristeza y melancolía, bajo aquella dura e impermeable coraza que no dejaban ver a nadie, al igual que ocurre con las nubes que no dejan ver la hermosura del firmamento, la belleza que habitaba en su interior.

- Entremos aquí, - le dijo Diana- seguro que es un buen lugar para cenar.

El restaurante elegido, aún no sé si fue el azar o el olor de que de allí salía el que les llevó hasta él, era un lugar de los muchos que se pueden encontrar por la populosa y transitada avenida principal de Lima, la que da a la famosa plaza de armas. Avenida llena de tiendas, vendedores ambulantes, cambistas y un sin fin de seres variopintos que pululan por dicha calle tanto a la caza del turista ingenuo como a la del limeño que, también ingenuamente, cree encontrar una ganga allá donde no la hay. Este, era un local de los cientos y cientos que se pueden encontrar en la populosa Lima, lugar o local, donde no hay lujos, pero si comida - no sé si de buena o mala calidad- pero que te llena el estómago y te sacia el hambre durante unas horas, lugar donde la música suena sin parar y la gente entra y sale tan pronto llenan sus hambrientas tripas... lugar no apto para entablar una conversación, pero sí, para poder observar desde tu mesa la constante ida y venida de gente de distintas formas y carácteres, lugar en definitiva para poder entrar en el corazón y en el espíritu de tu acompañante sin que este se de cuenta de que así lo haces.

Y así fue, que Juan la fue observando mientras ella comía y él no probaba bocado, debido más que nada a su aún descontrol horario, como era la vida y la gente de aquella ciudad a la cual había llegado no hacia ni tan siquiera un par de horas. Fueron pasando las horas sin apenas darse cuenta y sin esperarlo, la noche se fue cerrando de la misma forma que se iban cerrando los ojos de los transeuntes y comensales que momentos antes transitaban y llenaban dicha avenida, y, como era hombre que conocía los recodos del alma humana y sabía de la alegría y el gozo, de la alegría y la desesperanza, aún sin preguntar nada, la observaba atentamente sin que ella se diera la menor cuenta, a aquella entrañable y maravillosa criatura que le acompañaba mientras que en su mente, no dejaba de preguntarse que podía haber acontecido en la vida de aquella joven mujer para que los mismos ojos que miraba aquella noche y que ahora irradiaban alegría, hubiesen estando durante largo tiempo tristes y semicerrados...
¿ fue quizás que sus mejores amigas la habían dejado sola cuando más la necesitaba? ¿o, quizás aquellos ojos se ponían triste cada vez que se cruzaban con aquellos otros que pertenecían a quien en otros tiempo dijo ser el hombre que le amaba?

Aquellas preguntas martilleaban en su mente cuando ya de amanecida salieron del restaurante donde había pasado las horas observando el rostro de aquella mujer que tanto y tanto llamaba su atención y a pesar de que había intentando hacer un esquema en su mente de lo que le podía haber ocurrido, de intentar descubrir el porqué de la tristeza que embargaba aquella noble y hermosa alma, no pudo más que desistir hasta otro momento para descubrir tan alto secreto que a igual que el mayor de los tesoros, guardaba en su alma su bella acompañante.

Salieron de aquel lugar ya de amanecida... sus ojos vieron a lo lejos, donde la línea del horizonte se confunde con el confín del mundo, como algunos rayos de sol querían entrar por entre la espesa persiana de niebla que a aquellas altas horas de la madrugada cubren la ciudad limeña. Habían estado juntos casi toda la noche, y ella, aquella chiquilla de pelo negro y ojos como tizones encendidos, le miraba como nunca antes le había mirado ninguna otra mujer, como nunca hasta ese momento él se diera cuenta lo había hecho nadie, y él, Juan, hombre seguro de si mismo hasta ese preciso momento, tan solo fue capaz de mirar a un lado y a otro, pues no podía creerse lo que le estaba sucediendo y fue entonces, cuando al notar como la mano de aquella chiquilla tomaba la suya, cuando sintió que un rio de sangre bañaba su cuerpo agitando sus entrañas con la fuerza del mil huracanes y la suavidad de los pétalos de miles de rosas.
Juan Lucas.

jueves, julio 23, 2009

Algo por lo que luchar II

El aire de Lima era fresco a estas horas, el taxista que a ambos llevaba hacia el centro de la ciudad trataba de ser amable y explicaba al "viajero" el motivo de la tardanza en llegar:
- "Es el momento de mayor transito" decía.

Juan, que así se llama el viajero, no decía nada. Todo para él era nuevo, desconocido, y, más aún después de casí un día complento de estar en aeropuertos y aviones. Su desconcierto, su desasosiego, su inquietud... era grande, tan grande, que de lo que único que se daba cuenta era de aquella hermosa música que sonaba en la radio del taxista y que días más tarde oiría en casí todos los vehículos que tomaba para su desplazamiento, y que la gente de aquel lugar llaman valses. Canción cuya letra quedó en su mente y que dice así:

Te estoy buscando, porque mis labios extrañan
tus besos de fuego.
Te estoy llamando, y en mis palabras
tan tristes mi voz es un ruego.
Te necesito, porque mi vida sin verte
no tiene sentido y van
y van por el mundo mis pasos perdidos,
buscando el camino de tu comprensión.
Apiádate de mi, si tienes corazón,
escucha en sus latidos la voz de mi dolor.

//Pero regresa, para llenar el vacío
que dejaste al irte, regresa, regresa
aunque sea para despedirte,
no dejes que muera sin decirte adios//

te estoy buscando..

Con esta letra, con esta música, llegarón al lugar donde Juan habría de pasar unos días. El taxista ayudó a descargar el equipaje y Diana, guió hasta la recepción del hotel a Juan.
- Espero en el hall - dijo Diana- mientras Juan subía a la habitación. Una vez allí, volvió a mirar aquella ciudad que tan extraña le parecía, se sentó en el borde de la cama y apoyando sus manos en sus rodillas murmuró:
- Esto es una locura. No debería haber venido.

Sobreponiendose a este pensamiento, y pensando en que aquella chica le esperaba en el hall, se aseó rápidamente, se cambio de ropa y bajó hasta el lugar donde se encontraba Diana.

- Buenas noches. Las ocho ya. Creo que es hora de cenar - dijo Juan. Ella, Diana, tan solo asintió y colocándose al lado de Juan le guió por aquellas calles que ella también conocía y que para él eran igual que un laberinto. Y mientras caminaba junto a aquella chiquilla, por aquellos lugares, Juan observó ya con claridad y nitidez que las historias que había imaginado quedaron atrás, ahora las vivía realmente, en su propia carne. Veía a las gente tal y como eran, oía la música, sentía el olor que de las casas de comida invadían todos los rincones, y sin que ninguno de los dos se diera cuenta, entre ambos, se fue creando una burbuja que hacía que nada alrededor de ellos existiera ni importara... Juan incluso dudaba, de que alguien hubiera podido o pudiera nunca sentir tanta paz y felicidad como sentía en estos momentos mientras caminaba al lado de su "amiga".

Juan Lucas.






martes, julio 21, 2009

Algo por lo que luchar.

Para Diana.

.... Amor, dulce palabra; parace que fue hecha
para entrar, como el éter, doquier se abre una brecha.
"Amor", dicen los astros; "Amor" responde el cielo.
En los aires los buscan las aves con su vuelo,
en los mares lo esconden las conchas nacaradas;
en la tierra, los hombres; en los cuentos de hada.
"Amor", dice la sombra; "Amor", dice la luz;
y "Amor" gritan abriéndose los brazos de la cruz...


I

"Lo trágico de la vida de los hombres estriba, frecuentemente, en no saber esperar".
Friedrich W. Nietzche.

Amanecía, era el mes de Julio. Aunque en Lima en este mes no suele aparecer mucho el sol, pues la niebla persistente le impide hacerlo, aquella mañana los rayos de sol consiguieron hacer un pequeño agujerito por el que entrar y acariciar el cabello de Diana.

Diana, no es una chica común, el marrón de sus ojos hipnotiza a cualquiera que los miré y su piel tan suave, no parece humana. Su pelo, negro azabache, y su eterna sonrisa la hacen ser una chica especial. A menudo se sienta sola, a escuchar música, otras, creo, observa la vida a traves de las ventanas de sus ojos mientras sueña despierta y no reacciona cuando se le habla. Siempre o casi siempre está en silencio y con expresión expectante, como anhelando que cualquier cosa maravillosa ocurra. No obstante, su vida en casa de su madre es divertida, gracias entre otras cosas a sus dos hermosos perritos. Ellos, creo, en mas de una ocasión le hacen curvar los labios en una franca sonrisa, por otra parte, pienso que estos dos animalitos la quieren mas que a ninguna otra persona que conozcan.

Pues si amigos, aquella mañana del mes de Julio, Diana, al igual que en días anteriores casi de madrugada salió de casa para realizar sus tareas, parecía iba a ser un día mas, otro día gris y monótono... pero lo que no sabía Dianita, es que nunca un día se repite, al igual que nunca se repite un verano, jamás, nunca, se repite lo que ya hemos vivido... porque cada día, cada momento, tiene algo que lo diferencia del otro y ese algo en muchas ocasiones se llama "Amor". Locura llaman algunos a este sentimiento; conversaciones, caricias, besos, abrazos... le llaman otros. Yo me quedo con lo de locura, porque no hay locuras más hermosas que las que hacemos por un amor, aunque este sea efímero y este condenando a acabarse, aunque sean amores con fecha de caducidad... más, no hay amor más intenso que aquel que nace y muere sin haber conocido el hastio, el aburrimiento, la rutina...

Y es por esto que dije antes, que ocurrió esta historia que ahora narró, y empezó en el bus, mientras Diana, escuchaba sus canciones y su mente volaba fuera de allí como en otras muchas ocasiones pensando en como sería el "viajero" que iba a recoger con su amiga dentro de unas horas en el aeropuerto y que venía de un país lejano, muy lejano. Debía ser como muchos otros "extraños" que tan solo venían a su país en busca de aventuras exoticas.
Las dudas desaparecieron al cabo de unas horas, ya noche cuando por la puerta de salida de pasajeros vio de soslayo a ese "viajero" . De un vistazo, comprobó que era alto, y que su cara, aunque hermosa, resumaba cierta tristeza, aire de señor le pareció, acostumbrado al mando y a ocupar alto puesto. Con todo, aún sin decidirse a levantar los ojos y mirarle, de soslayo, se fijó en como era. Diana se sintió encogida y llena de confusión, y aunque el "viajero" se mostraba agradecido y le decía cosas halagüeñas, que por el hechizo de su voz lo parecían más; ella, turbada, no sabía que hacer ni decir, así que se dio prisa en buscar un taxi y buscar al viajero una habitación donde se recogiese a pasar aquella noche...

Juan Lucas.

viernes, junio 26, 2009

Si se callase el ruido.


F
Suena un trueno infernal, mas espantoso que el terrible fragor de la tormenta:
una espada titánica y sangrienta
hiende el orbe de un tajo vigoroso.

Vampiro gitantesco y tenebroso,
el dolor en la herida se alimenta,
en tanto que sus llamas apacienta
Lucifer sobre el cuerpo del coloso.

Cabalgando en un frágil esqueleto,
escoltada en su marcha con respeto
por lucida cohorte de panteras,

victoriosa paséase la muerte
y, a su paso, a los tímpanos advierte
un fúnebre crujir de calaveras.


"El miedo elimina las mínimas razones que le otorga valor a lo sensible"

Juan Lucas.

viernes, junio 05, 2009

Señores presidentes.

Ninguna palabra nunca
ningún discurso
- ni Freud, ni Martí-
sirvió para detener la mano
la máquina
del torturador.
Pero cuando una palabra escrita
en el margen, en la pagína, en la pared
sirve para aliviar el dolor de un torturado,
entonces, solo entonces, lo que se escribe,
la literatura tiene sentido
.

Cristina P.R.

domingo, mayo 10, 2009

Sympathy



Nací en una gruta de África.

Utilicé palo, hacha y una antorcha.
Tuve una cabra, una mujer y un jergón.

Alimenté con ramas y follajes de antiguos árboles el fuego en la profunda y densa noche de la Prehistoria.

Unas veces morí de hambre,
otras, me devoró la fiera, o desaparecí queriendo alcanzar la orilla opuesta de un violento y caudaloso río.

Maté a mi enemigo. Baile alrededor del fuego. Me inicié en los secretos de la vida y la muerte.

Pinté búfalos y bisontes en las paredes y en los techos de las cuevas.

Conocí los misterios del placer y los secretos de la fecundidad.

Fui alfarero, agricultor, pastor... En el viento de las estepas aprendí las primeras notas con mi flauta de cáñamo.

Descubrí el metal, corrí al encuentro de otros hombres blandiendo mi espada.

Quedé tendido en la hierba hasta que mi cuerpo tuvo el color de una hoja de otoño.


Veinte siglos después mirando hacia la vieja noche
escribo:

"LA VIDA ES SOLO UN DULCE OFICIO DE MATAR Y DE SOBREVIVIR."

J.P.O.

Juan Lucas.

domingo, abril 05, 2009

La rosa roja II

Y aquella noche, cuando la Alhambra se iba vistiendo de luna y el viento fresco de la Sierra bajaba hasta el Generalife atraido por la hermosura de sus flores, aquella noche clara de verano en que nuestro pequeño ruiseñor se entretenía oyendo los cientos de surtidores que al saltar y brincar sobre el agua parecían ser sones de arpas y violines, aquella noche, donde la vida brotaba por doquier entre rosas, jazmines y madreselvas, apareció la mas hermosa, la más bonita... Única, blanca, hermosa; tanto que la luna, la fuente, la nieve de la Sierra Nevada al verla envidiaban su belleza, su blancura, su textura, su aroma... Bella y liviana, más aún que los vapores de los baños termales que subían hasta los techos decorados por mil y un estuco para hacerlos aún más bellos con sus dulces caricias, tan vaporosa que los cortesanos que paseaban aquella noche por los jardines ataviados con sus trajes repletos de ricos bordados en oro sentían celos de tan hermoso y simple traje que la cubría rodeando con asombro a aquella celestial criatura, solícitos y atentos tan solo, para poder contemplar la delicadeza y belleza que aquel ser emanaba.

Pero lo que nadie sabía, lo que ninguno de aquellos cortesanos podía sospechar, era que aquella deslumbrate y hermosa flor que sin avisar apareció aquella noche en los jardines, tenía ya dueño, sí, era suya, solo suya... era de nuestro pequeño ruiseñor, pues nació de aquel arbusto de hojas verdes del cual el pequeño pajarillo se había enamorado, y este, aquel arbusto en el que antes nadie había reparado, aquel arbusto que mustio y triste moría día a día, noche a noche en la orilla del pequeño arroyo olvidado para corresponder a dicho amor había obsequiado al pequeño pajarito con lo mejor y más bello que podía darle, un fruto blanco y único, un fruto nacido del amor puro y limpio:

La mas hermosa rosa blanca que jamás en el universo se viera.

Y cantó, cantó nuestra avecilla aquella noche como nunca antes lo había hecho, fue un canto maravilloso pues justo en aquel momento en que contemplaba tal belleza, supo que se había realizado su sueño, sueño por el que había esperado lo que para él era todo una vida, sueño por el que había soportado fríos e intensos inviernos, cálidas tardes de veranos donde hasta el cantar era todo un tormento e incluso, las burlas de otros congéneres que revoloteaban a su alredor gritándole que inutilmente perdía su tiempo, que nada se podía esperar de un arbusto mustio y seco... más aquel fruto, aquella maravilla, era su rencompensa a su fe, a su confianza en que algún día de aquel amor surgiera lo que aquella noche de luna, de verano, había nacido para de este modo dejar ver toda la hermosura que en aquel tronco que parecía seco y sin vida había guardado, fruto que era una muestra de lo bello que en su interior había. Y él, solo él, era su dueño, para nadie más se habia abierto aquella hermosa flor. Pensó en aquel momento, mientras que de su garganta brotaban lo más bellos gorgeos y trinos, mientras pensaba que nada ni nadie podría nublar ya su felicidad. Pero todo aquel encanto, todo aquel hechizo que envolvía aquella mágica noche quedó roto cuando el ruiseñor observó como el joven enamorado se dejaba caer sobre la alfombra verde del jardín mientras se cubría la cara con sus manos y lloraba.


Juan Lucas.

miércoles, abril 01, 2009

La rosa roja I

En cualquier lugar del mundo todos los atardeceres son bellos, pero, dicen aquellos que han visto una puesta de sol desde la Alhambra que no hay atardeceres como estos que aquí ocurren, que la tonalidad del cielo granadino visto desde la torre de la Vela o desde cualquier otro lugar de este palacio, es incomparable e inigualable... y aquí, en Granada, en la Alhambra, en unos de estos atardaceres únicos y maravillosos es donde empieza la historia que voy a narrarles y que ocurrió allá por el siglo XV, poco antes de que el último reino árabe de la península tocara a su fin.

La rosa roja I

Sentado en el Generalife, mirando como se ponía el sol allá por el oeste y acurrucado por el murmullo del agua fresca y cristalina que desde la Sierra Nevada baja hasta la Alhambra un joven de pelo negro y tez bronceada lloraba sin consuelo mientras se maldecía y golpeaba su pecho repitiendo sin cesar:

- Si encontrara una sola rosa roja sé que me entregaría su amor, prometió que así sería, dijo que si conseguía llevarle una rosa de ese color sería para siempre mía. Pero no hay ni una sola en todo el universo que tengan ese tonalidad.

¡¡Ohhh sabio Profeta!! ¿Por qué ha de depender mi felicidad de algo tan insignificante como una flor?

He leído cuanto han escrito los sabios de todo el imperio sobre como crear nuevas y vistosas flores; poseo todos los secretos de la filosofía, tengo en mi jardín rosas de mil colores y encuentro que mi vida esta destrozada por carecer de una rosa roja... flor que jamás podrá florecer en jardín alguno -gritaba el joven- mientras sus bellos ojos se llenaban de lágrimas.

Mientras así se quejaba el joven enamorado, un pequeño y alegre ruiseñor que como todas las noches cantaba bellas historias de amor a las estrellas y a un arbusto de bellas hojas verdes que se elevaba cerca de unos de los arroyos de aquel bello y frondoso jardín y, del cual sin saber por que, se había sentido atraido, sintió una pena inmensa al contemplar como aquel bello joven de cabellera oscura como la flor del jacinto y de labios rojos como la rosa que deseaba, se tornaba pálido como el marfil y el dolor se iba marcando en su frente.

La pequeña avecilla, tratando de mitigar el dolor que aquel joven transpiraba y, dejando por un momento a su amado arbusto se acerco lo mas posible hasta él, abrió el pico y trinó alegremente para cantar de alegría. Pues todo ruiseñor, no importa que esté hambriento o cansado, es un maestro en el arte de la música. Su canto maravilloso y único; aquellos trinos que de su garganta brotaban tan bellos, tan melodiosos, hacian que hasta el mismo viento que bajaba de la sierra, se detuvira en los jardines de la Alhambra durante un tiempo para así quedar impregnado de tan bella melodía, más ni aquel maravilloso canto lograba apagar la pena que al parecer invadía el corazón del joven que mirando al pequeño ruiseñor le decía:

-Mi corazón está vacío y no sirve para nada. ¿Para que quiere vivir si no es deseado por esa bellla mujer que me tiene cautivado?

El califa da un gran baile mañana por la noche, y mi amada asistirá a la fiesta. Si consiguiera para entonces esa rosa roja, la tendré entre mis brazos, reclinará su cabeza sobre mi hombro y su mano estrechará la mía. Pero no hay rosas rojas en mi jardín. Por lo tanto, tendré que estar solo y no me hará ningún caso. No se fijará en mí para nada y se destrozará mi corazón.

Juan Lucas.


lunes, marzo 30, 2009

¿Existen los Fantasmas?


Algunos investigadores del tema han manifestado que los fantasmas son producto del subconsciente y que sólo los ven con la imaginación ciertas personas. Pero, si esto fuera cierto, ¿qué explicación podría darse a tantos casos de aparicones y fenómenos extraños que suelen ocurrir a cada momento a nuestro alrededor?

Juan Lucas.

"Juzguen ustedes mismo tras observar esta fotografía tomada en el castillo de Tantallon en North Berwick (Escocia) cuando el ojo de la cámara apuntó hacia una de las ruinosas ventanas del castillo y capturó la silueta de un hombre que les observaba".
Noticia y foto publicada por el periódico "El mundo"/España en su editorial del sábado.


¿Será como dice la canción de Gloria Trevi, que desde que ella no está, él no descansa en paz...?

sábado, marzo 21, 2009

Siéntate sin falda...

Cierra la puerta, cierra la puerta al día y siéntate.

Siéntate sin falda, sin blusa, sobre el borde de la cama, siéntate sobre las penas que no te dejan ser tú y con ellas haremos una funda de plumas que sirva para aliviar los hondos pesares que apenas te dejan respirar.

Siéntate y deja que mis manos, que mi boca, que mis besos te ayuden a olvidar el olor a tristeza, a granza, a cebada amarga... permíteme que me detenga en cada uno de tus pliegues mulatos para negar con caricias las huellas que en ellos dejar pudieron las esquirlas, la corazas de los caballeros y las quimeras de piedra de la vida.

Siéntate sin falda, sin blusa sobre el borde de la cama y te prometo ahuyentar la voz del pájaro del pasado que te reclama con su canto desde la zarzamora, el murmullo de la lluvia mansa y honda que cabalgando sobre las alas de las libélulas te puedan llevar a aquellos lugares que tratas de olvidar, la nostalgia del aroma de los árboles caídos, de los hongos, del poder del otoño.

Siéntate sin falda, sin blusa sobre el borde de la cama y observa un instante las hileras de versos que para ti ha ido dejando la vida. Siéntate y observa las tapias bajas y coloniales de la casa que con cariño y dulzura fuiste construyendo y en las que, pintadas de carmín, siempre flotará un cielo verde de primavera.

Siéntate sin falda, sin blusa sobre la cama y abrázame con esa corta caricia que acepta una esfera de tristeza transparante por almahoda, rodéame con tus brazos mientras recorro tus piernas hasta el pavimento de las calles por si hacerte puedo olvidar alguna que otra traición y la añorazonza, rota, de las primeras nieves de invierno que a tu mente se asoman.

Siéntate sin falda, sin blusa sobre la cama, acompáñame esta noche para ser aún más leve que el halcón horadando el satén y la seda, para sentir el perfume temporal que surje de tu cuerpo deseado... mientras mis palabras de amor en tus oídos, van transformando las estaciones en el breve instante de una despedida.

¿Bailamos?

Juan Lucas.



domingo, marzo 15, 2009

Que falta de respeto...

Hoy, con el permiso del autor (espero tenerlo, aunque no llegué a hablar con él) dejaré un fragmento de "La escuela del mundo al revés". Con esto solo pretendo o intento tan solo compartir lo que creo, al menos para mi, encierran las palabras maquilladas que los distintos gobiernos y políticos pronuncian cada vez que les interesa captar nuestros votos. Y todo ello, siempre hablo bajo mi punto de vista con la unica intención de hacernos creer en que todo lo que está ocurriendo actualmente en este planeta que habitamos no es mas que una pesadilla que nosotros, la gente de la calle, hemos causado. Sin más paso a dejar dicho fragmento.
Juan Lucas.
No mencionar los pantalones en presencia de una señorita
(Eduardo Galeano, en Patas arriba- "La escuela del mundo al revés")
En la época victoriana, no se podían mencionar los pantalones en presencia de una señorita.

Hoy por hoy, no queda bien decir ciertas cosas en presencia de la opinión pública.

El capitalismo luce el nombre artístico de economía de mercado.

El imperialismo se llama globalización.

Las víctimas del imperialismo se llaman países en vías de desarrollo, que es como llamar niños a los enanos.

El oportunismo se llama pragmatismo.

La traición se llama realismo.

Los pobres se llaman carentes o carenciados o personas de escasos recursos.

La expulsión de los niños pobres por el sistema educativo se conoce bajo el nombre de deserción escolar.

El derecho del patrón a despedir al obrero sin indemnización ni explicación se llama flexibilización del mercado laboral.

El lenguaje oficial reconoce los derechos de las mujeres, entre los derechos de las minorías, como si la mitad masculina de la humanidad fuera la mayoría.

En lugar de dictadura militar, se dice proceso.

Las torturas se llaman apremios ilegales o también presiones físicas y psicológicas.

Cuando los ladrones son de buenas familias, no son ladrones sino cleptómanos.

El saqueo de los fondos públicos por los políticos corruptos responde al nombre de enriquecimiento ilícito.

Se llaman accidentes los crímenes que cometen los automóviles.

Para decir ciegos, se dice no videntes.

Un negro es un hombre de color.

Donde se dice larga y penosa enfermedad, debe leerse cáncer o sida.

Repentina dolencia significa infarto.

Nunca se dice muerte sino desaparición física.

Tampoco son muertos los seres humanos aniquilados en las operaciones militares: los muertos en batalla son bajas y los civiles que se la ligan sin comerla ni beberla, son daños colaterales.

En 1995, cuando las explosiones nucleares de Francia en el Pacífico Sur, el embajador francés en Nueva Zelanda declaró: "No me gusta esa palabra bomba. No son bombas: son artefactos que explotan".

Se llaman Convivir algunas bandas que asesinan gente en Colombia, a la sombra de la protección militar.

Dignidad era el nombre de uno de los campos de concentración de la dictadura chilena y Libertad la mayor cárcel de la dictadura uruguaya.

Se llama Paz y Justicia el grupo paramilitar que, en 1997, acribilló por la espalda a cuarenta y cinco campesinos, casi todos mujeres y niños, mientras rezaban en una iglesia del pueblo de Acteal, en Chiapas, México.


sábado, marzo 14, 2009

Que dios me perdone I

TÚ FUISTE EN MI VIDA TODO Y NADA,
AMOR Y DESAMOR AL MISMO TIEMPO,
UN VOLCÁN DE PASIÓN QUE ME QUEMABA
Y FUNDÍA TU CUERPO CON MI CUERPO.

POCO BRILLÓ LA ESTRELLA DE MI SUERTE
PORQUE EN TU NIEBLA SE QUEDÓ PERDIDA
CUANDO YA ESTABA LOCO DE QUERERTE
HASTA EL ÚLTIMO ALIENTO DE MI VIDA.


RECUERDOS, RECUERDOS
QUE YO CONSERVO EN MI ALMA
PARA MI MAYOR TORMENTO.
RECUERDOS, RECUERDOS
IGUAL QUE SANGRANTE ESPINA
CLAVADA EN EL PENSAMIENTO.
RECUERDOS, RECUERDOS
DE LO QUE FUIMOS LOS DOS...
Y QUE DEJAMOS DE SERLO.
RECUERDOS, SÓLO RECUERDOS,
ESO ES LO QUE ME QUEDÓ:
RECUERDOS, SÓLO RECUERDOS.


LLENASTE DE ILUSIÓN MI VIDA ENTERA,
DESPUÉS ME DISTE AMARGO DESENGAÑO,
CUANDO YO MÁS FELIZ CREÍ QUE ERA
MÁS SENTÍ LAS ESPINAS DE TU DAÑO.

SÓLO POR TI LLEGUÉ A REÍR UN DÍA
PARA LLORAR DESPUÉS CON DESCONSUELO,
TÚ ME DISTE LA PENA Y LA ALEGRÍA
PORQUE FUISTE A LA VEZ INFIERNO Y CIELO

(F. M. MONCADA-J. SOLANO)

jueves, febrero 26, 2009

Una carta para Olga.

Hoy, jueves 26 de febrero del presente, he recibido una carta tuya (permítime la llamé así). En ella, te despides de mí argumentado ciertas razones que aunque no comparta si que voy a respetar y a aceptar; más que nada porque en este corto tiempo en que te he conocido he aprendido a respetarte, a quererte y a valorarte más de lo que tú creas o puedas imaginar.
Lo nuestro empezó... como empieza todo en esta vida, como un juego. Empezó, con unas cartas (de nuevo las llamo cartas aunque no fueron tal), cartas, que lograron despertar en ambos a esos niños que todos llevamos dentro y que los adultos, para acomodarnos, adormilamos para siempre en lo mas hondo y profundo de nuestra alma . Y ambos, sí, ambos mi querida Olga al igual que si fueran cartas que se les envia a los Reyes Magos en las cuales se les pide todo lo que deseas fuimos poniendo en ellas todo lo que esperabamos el uno del otro, aunque al final, al igual que le ocurre a ese niño que rellena su carta de Reyes, estos no pudieron traernos todo lo que le pediamos, quizá porque no dieron con el pueblo donde viviamos. Pero desearía mi querida Olga, que a pesar de todo lo sucedido, hagas igual que ese niño que no recibe sus regalos para la noche de Navidad, deseo con todas mis ganas, sigas pensando que será para la próxima, que no pierdas ni un ápice de esperanzas y vuelvas a coger lápiz y papel, que vuelvas a rellenar con ilusión, con ganas inusitadas esa hoja en blanco que es y será por siempre tu vida, que sigas siendo aquella niña que si bien nunca derramó una lágrima al ver su ventana vacia sin los juguetes pedidos, si que lloró, aunque fuera a escondidas, cuando alguien le dijo que los Reyes eran los padres, y a los padres, como todos sabemos, no se les puede pedir ese fantástico mundo de juguetes que aparece en los escaparates de los pueblos...
Así pues, mi querida Olga, si es que en alguna ocasión te pones triste, si en algún momento derramas unas lágrimas, que sea no por lo que no has conseguido, sino por lo que puedes conseguir aún y que por estar más pendiente de otras cosas, que de esos nuestros deseos, renunciamos, sin mas a ello. Es por esto que te ruego que no renuncies nunca a:
"Las estrellas, al viento, al rio, al tiempo que nos ha sido dado y que olvidamos vivir... no permitas pues que tus sueños duerman para siempre en una de esas cajas con remite: "DE VUELTA A ORIENTE" , porque debes saber que, que hay infacias que saben esconderse entre los bultos que sobran, entre los sueños y juguetes sin dueños y, no hay quien logre, por muchos años que se tengan, encontrarlas.
Quiero ir terminando esta carta Olga, pidiéndote, no pierdas nunca la esperanza de hallar lo perdido, lo arrancado sin que apenas nos dieramos cuenta:
"Las voces de los amigos que se fueron cualquier tarde entre dobles y rezos, las noches frías (cálidas para ti) de la familia unida y reunida, que una vez, con todos dentro y cerrada la puerta de la casa, era como cerrar la mano y así, de este modo, todo lo hermoso y deseado quedaba dentro; los días de sueño, las ideas, las luces del día, la lluvia, la tierra, la noche, los ojos, la voz del recuerdo, el silencio, la paz, la concordia, las viejas palabras gastadas de alguien que aún conservaba la orilla de una esperanza".
Y si como sé perfectamente que esa niña de la que hablo sigue viviendo en ti, deseo mires por la ventana y pidas a esa estrella que marca el camino hacia el Este, hacia Oriente, que se lleven lo que tanto daño te causa:
"La edad, si es que te supone una traba, el triste saber del camino andado, los años de camino que llaman valor de la edad: posición, holgura, reconocimiento social, el mentiroso éxito de lo diario, de lo que no podrá ser eterno nunca, esas hojas falsas de este árbol de plástico en que tarde o temprano nos convertimos todos".
Recuerda pues siempre mi querida Olga nuestro efímero encuentro, no como una noche fría y triste de Reyes sin regalos, sino todo lo contrario, recuerda este encuentro como cualquier días de aquellos de tu infancia en los que tenías un tiempo siempre ancho, en los que la inocencia, la fe y la ilusión renacían con mas fuerza cada nuevo amanecer que empezaba y en los que con las fuerzas de tus manos y el empuje de tus piernas buscabas con ansias encontrarte con tu más y querido amigo.
Sigue pues buscando entre esos bulto con remite:"DE VUELTA A ORIENTE" hasta encontrar lo que tanto y tanto deseas; porque estoy convencido Olga querida, que escondidos entre ese amasijo de juguetes abandonados, de letras y canciones olvidadas por el paso del tiempo, están esperándote una ilusión, una esperanza, unas cartas de torpe trazo pero tiernas y amorosas, y la fe de aquella chiquilla que creyó en todo una vez. Incluso, y a pesar de todo, también en el amor.
Juan Lucas.

NUNCA, NUNCA, NUNCA... PIERDAS LA ESPERANZA, NO APAGUES LA LLAMA QUE LLEVAS CONTIGO...


martes, febrero 24, 2009

La flor del romero llora.

Mucho me hablaron de este pueblo, dicen que es posible mirar el sol fijamente, envejecer de golpe detrás de unos gladiolos y morir escuchando las risas de los niños que danzan alrededor de una fogata mientras escuchan una voz que con suavidad les narra historias de otros tiempo.


A este pueblo le llaman ANDALUCÍA.


La flor del romero llora.
La flor del romero a solas
llora cuando ve que cortan
margaritas y amapolas.
La flor del romero llora.


También llora la ribera
cuando el río arrastra flores
al llegar la primavera.
También llora la ribera.


Yo también lloré de pena
aquel día que con otro
caminabas por la arena.
También yo sufrí de pena.


Dios quiso crear el vuelo
Dios quiso crear el vuelo
y por eso le dio alas
a los pájaros del cielo.
Dios quiso crear el vuelo.


También hizo el firmamento
repartiendo por el mundo
la semilla de los vientos.
También hizo el firmamento.


Y es por eso que la gente
lucha contra las cadenas
con espíritu valiente.
¡Pues libre nació la gente!


(Manuel Pareja Obregón)





Juan Lucas.


viernes, enero 23, 2009

El día que te fuiste.

Este momento sería genial.
¡Puede y debe ser genial! Aunque en mi interior me siga preguntado porque debe olvidarse el amor para que exista.

Me he levantado. He salido de esas calles tristes, meadas, muertas... Ahora, tan solo tengo que seguir caminando en esta dirección. Deshacer el camino andado y abandonar las lágrimas en ese rellano oscuro de la escalera. Hacer que un corazón de napalm crezca entre mis dientes. Cambiar, dando un giro completo a mi vida, en todos los aspectos.

El primer paso: "EMPEZAR DE NUEVO" será el más duro, una vez que lo consiga; dará igual si llueve o hace sol; lo importante es que yo vea la luz dentro de mi...

Nacimos para morir,
y sin embargo....

Juan Lucas.