domingo, septiembre 21, 2008

Sueño imposible.

Muchos de mis cuentos, muchas de mis historias y leyendas de amor están inconclusas. Soy un poco anárquico... y no solo a la hora de escribir sino también en todas o casi todas las facetas de mi vida. Y aunque no es el momento de hacer ahora una biografía de este que a ustedes se dirige, si quiero dejar plasmado acá una disculpas por dejar esas historias sin acabar.
Hoy empiezo otra de esas historias o leyendas que no voy a prometer que acabe pero si, que voy a intentar que tenga un final.
Sueño Imposible I
Cuenta los indigenas que habitán en la selva amazónica que en lo más profundo y denso de ella hay un árbol altísimo, tan alto como el mayor de los árboles de cemento que crear haya podido el hombre de piel blanca. Cuentan también que es tan sabio como el más sabio de los mortales que habitar puedan en el mundo. Dicen que su tronco, antaño liso y suave como piel de un bebé se ha convertido con el paso de los mil años que ha poco ha cumplido, en un tronco rugoso donde pueden contemplarse si con detenimiento lo miras todas las tristes historias de amor que en este tiempo han ocurrido en el mundo, dicen también, que sus ramas antaño fuertes, vigorosas y rectas, están ahora retorcidas como sarmientos y que sus hojas, que durante mil años sirvieron como lecho para todo enamorado ahora son asperas, con espinas y que dan frío como en las mas duras y frías noches de invierno a todo ser que a refugiarse viene bajo el a ponerse el sol o que queman como queman los terribles y calurosos rayos de sol en los mediodíass de los veranos.
Este árbol, triste por lo que ve y ha visto, cuenta historias tristes al viento, el único que aún se atreve a mecerse en sus ramas y que comprende el porque de su aspereza y su amargura, y este, el viento, que recorre sin descanso todos los confines de la tierra, va contando dichas historias en las noches de verano a todos aquellos que en vez de dormir, pasan las horas contemplando ese inmesa boveda llamada cielo que se llena nada más irse el astro rey de mil y una luciérnaga que en el habitan.
Comienza esta historia en un hermoso y bello lugar de la amazonía y ocurrió hace mucho, mucho tiempo, tanto que dicen que cuando ocurrió aún el agua era clara y limpia y que la brisa traía los mil y unos perfumenes de las cientos de flores que este lugar cobija. Fue en ese lejano tiempo cuando llegó a este lugar una hermosa y bella doncella , tan bonita como la más bonitas de la sonrisas e igual de pobre que un guijarro de los caminos.
Durante varias lunas anduvo sola por estos lugares, alimentándose solo de lo que, con generosidad la selva le brindaba. Al llegar la noche, siempre se quedaba bajo el mismo árbol, un jovencísimo árbol que la acurracaba y las protegías de los enemigos de la noche con sus ramas, mientras que cubría aquel hermoso cuerpo con sus hojas. Así pasaban los días, uno tras otro, pensando ella en que no había más mundo ni ser humano en la selva que ella y el árbol, aguardando con impaciencia volviera a caer la noche para tenerla entre sus ramas.

Juan Lucas

martes, septiembre 09, 2008

Recurrir una multa

Me ha llegado por la red un texto sobre como recurrir una multa por exceso de velocidad y he pensado que sea como fuere, ya sea una broma o que alguien en realidad haya tenido el valor de presentarlo a las autoridades que son competentes en esta materia, sea como fuere digo, la verdad es que en los tiempos que andamos, nunca esta de más esbozar una sonrisa.

Reproducción integra de un texto recibido hoy a traves de la red y al cual han titulado:


ASÍ SE RECURRE UNA MULTA


Estimado Sr. Juez:


He sido denunciado por circular a 250 km/h en la Nacional 530 cuando iba camino de mi pueblo para hacer la matanza.


Según me dijeron los Guardias Civiles que me pararon, el radar me detectó a la velocidad antes indicada en un tramo limitado a 70km/h.


Yo, por mi parte, puedo decir que he visto perfectamente esa señal con el número 70 en negro, dentro del círculo rojo con el fondo blanco. Sin embargo, por más que me he fijado, no he visto ninguna unidad de medida junto al numerito 70.


Como Vd. sabrá mejor que yo, que para eso ha estudiado derecho, la Ley 54/1893 establece que en el Estado Español (que Dios guarde muchos años) se establece que el Sistema Métrico Internacional será el obligatorio en el país, y dentro de las reglas propiamente dichas del citado Sistema Métrico Internacional, se establece que la unidad de longitud será el metro, y la unidad de tiempo será el segundo.




No se si cuando Vd. terminó derecho le dio tiempo a hacer algo de matemáticas, pero por si acaso voy a informarle de que la velocidad se mide dividiendo la distancia recorrida entre el tiempo empleado para recorrerla, por lo que cogiendo la unidad de medida de la distancia (metro) y la unidad de medida del tiempo (segundo), obtendremos la unidad de medida de la velocidad: METROS POR SEGUNDO, que, tal y como nos dice la Ley anteriormente citada, SERÁ LA UNIDAD DE MEDIDA OBLIGATORIA PARA LA VELOCIDAD.


Yo no le voy a negar que fuese a 250 km/h, que de hecho los iba, pero es que la señal que yo vi sólo ponía 70, y en virtud del
imperio de la ley que todos debemos respetar y del que Vd. es el máximo exponente, no he dudado en considerar que el 70 se refería a
la unidad internacional de la velocidad, el metro por segundo; si Vd. hace la conversión, observará que 70 m/s equivalen a 252km/h, con lo cual yo circulaba a 2 km/h por debajo de lo permitido.

Por todo lo expuesto, ruego a Vd. que me devuelva el carné de conducir, los 600 Euros y los 8 puntos que me han quitado, que no están las cosas para bromas, dejando este asunto en un lamentable malentendido por el que no voy a denunciar a los pobres Agentes, que bastante tienen con su arriesgado trabajo y estoy seguro que no lo hicieron con mala intención.



Atentamente