sábado, agosto 30, 2008

Dios y mi canto...

Hace ya algún tiempo que el destino hizo posible que supiesemos el uno del otro aunque fuera de forma virtual, hace ya algún tiempo que tus palabras: dulces, amables, tiernas, cálidas, eróticas, sensuales... me hicieron imaginarte tal y como eres en realidad, hace tiempo que fuiste calma que roba mi calma...

Hace ya algún tiempo que tenía ganas de dedicarte unas palabras, que tenía ganas de rendirte un pequeño homenaje, sí digo bien, homenaje, pues tu buen hacer en el mundo de los blogs (el cual has dejado por ahora) como dije antes... robaron mi Calma... esto, junto a haberme permitido entrar en ese círculo que jamás creo que hayas cerrado ni cerrarás: el de tus amistades hizo entre otras cosas el que pensará en poner "mis manos en tu cintura" (canción de Adamo, para no ser acusado de nada.. je, je...)

Tenía ganas y, durante mucho tiempo he ido postergando este deseo (ya sabes de que soy un personaje algo indeciso, ni tan siquiera sé si me llamo Juan Lucas). Tenías ganas y es por esto por lo que creo que hoy es el mejor de los momentos para dedicarte dichas palabras, y aunque no sea a lo mejor ni la hora, ni el día más adecuado para ti (terminan las vacaciones), si será el mejor de los regalos que pueda hacerte y es por eso, sin dudarlo un instante aquí te dejo este poema que encontré y que me parecé que el poeta, aún sin conocerte, escribió para ti.


Suena tu nombre a trino de laúd,
a cadencia de trova medieval.
¿Cómo no floreció tu juventud
cabe los muros del señor feudad?


Eres rubia; al igual que las princesas
enamoradas de los trovadores,
las que vieron su trono hecho pavesas
en el fuego voraz de sus amores.

Blanco tu rostro, cual los que a la ojiva
se asomaban ansiosos con la aurora
a ver tornar por el repecho arriba
la tremolante enseña triunfadora;
cual los que, reclinados amorosos
sobre el pecho ciclópeo del guerrero,
escuchaban relatos asombrosos
de hazañas mil en que brilló su acero.


Transparantes tus manos, blanco y fino
el dedo, que es de estirpe marfilena,
¿cómo no hilan el nevado lino
mientras rezan ascuas y la dueña?


Cuando este nombre silabeo,
la añoranza me hiere a golpe rudo;
con caracteres góticos lo veo
grabado como lema en un escudo.


Y es tal la magia de tu excelso nombre,
que, al hilar estos versos mal rimados,
sintiéndome juglar, aunque te asombre,
busco mi bandolín por todos lados.


Más ¿acaso es extraña mi locura
cuando tienes un cuerpo moldeado
en ta severa y clásica moldura
que parece de un tríptico arrancado?


No lo dudes; tu nombre es la poesía
del siglo trovador, monje y guerrero.
Apuesto a que "Tati" se llamaría
la musa colosal del Romancero!





¿Bailamos?

"DIOS Y MI CANTO SABEN A QUIEN YO... NOMBRO TANTO".
Serrat.

Juan Lucas.

jueves, agosto 07, 2008

A quien corresponda.

Hombres de piedra que solo envidiar sabéis
conciencias ciegas que solo lo malo veis,
lenguas que sólo sabéis negar,
es tal la sombra que el alma os llena,
tal es la duda que os envenena,
que mas que dar pena
tan solo llorar hacéis
al alma que apenar queréis.
Labios oscuros que todo negaís
y en vuestros escritos, ¡torpes!, buscáis
la ley que que al mundo deba regir
son tan ilusos vuestros empeños,
vosotros mismos sois tan pequeños,
que con vuestros hechos
mas que dar pena
reir hacéis.
Y llegará el día en que vuestras almas
postradas ante un confensor, contemplar puedan
que vuestros pecados son perdonados.
Y gritaran ya sin remedio al comprobar
que de vuestras culpas habéis sido librados:
"¡Que grande es Dios!"
Pues nos escuchó antes de ser juzgados
al contrario que hicimos nos,
que de por vida condenamos
a aquel hombre a quien nunca hablamos
y a quien ni tan siquiera escuchamos.
Juan Lucas.