domingo, abril 20, 2008

A veces amiga mía...

Mi querida y dulce amiga:

He leído hoy tu mensaje, ese que hace bastantes días me mandaste y que debido a mi dejadez no he abierto hasta hoy, es por esto que quiero pedirte disculpas por mi fallo, por no haber estado en ese momento en el que quizás tú necesitabas hablarme, contarme, desahogarte... de algo que en ese momento a lo mejor turbaba tu alma. Te pido perdón por ello y quiero dejarte una pequeña reflexión, un pequeño pensamiento que ha venido a mi mente al leer esa carta tuya donde hablas de soledad, de infelicidad y de dolor por un cariño que crees que has perdido por indecisiones, por no actuar como él esperaba que lo hicieras.

Es pues esta reflexión un deseo, un anhelo de bienestar, de alegría y de esperanza para ti, para que no olvides nunca, dulce amiga que :

"Tú no puedes volver atrás porque la vida ya te empuja como un aullido interminable... como bien decía "José Agustín Goytisolo" en sus palabras para Julia.



Un abrazo dulce amiga.

"Querida niña, hoy pensando en ti, en tu ternura, en tu forma de ser y creyendo que quizás sufras por algo que puede que dentro de nada ni tan siquiera recuerdes me di cuenta de la poca importancia que le damos a la vida cuando ésta sin querer nos quita cosas. Y equivocadamente, cuando esto nos ocurre pensamos entonces que es injusta y olvidamos que sin ella no seríamos quienes somos. Por esto que me gustaría poder hacerte comprender desde aquí y con la experiencia que me dan los años vividos, que todos estamos llenos de momentos felices y que nos sentimos morir cuando algo se termina, pero nunca olvides que la felicidad al igual que sin pedir permiso se aleja de nosotros, también, sin pedir ese permiso llega en cualquier otro momento sin que la estemos esperando, que todo en el mundo se termina, hasta lo más hermoso, hasta lo más molesto y doloroso.

A veces amiga mía, pensamos que estar solos es el fin de la vida y no nos damos cuenta que a veces la soledad nos ayuda a encontrar respuestas que no estaban… En otras ocasiones, el amor, ese que tiene un millón de vueltas y de formas nos sorprende y nos da felicidad, otras muchas veces se transforma en lo peor que hay causandonos dolor y desesperación, haciendonos creer que nunca lo alcanzaremos y convirtiéndonos en los seres mas pobres, infelices y tristes del mundo.

Más si te paras a pensar, si te sientas un día en ese banco del parque, de ese parque por donde pasas cada día en tu camino hacia tu casa, hacia tu trabajo y en el cual nunca te has sentado debido a las prisas de la vida que llevas, verás que todo esto te hará crecer un poquito mas, aprenderás a sonreír y a ver la realidad tal cual como es, pero por sobre todo podrás darte cuenta que no sirve el ORGULLO cuando existe la AMISTAD, que no sirve LLORAR cuando un amor se va, que no vale la pena aprender a CALLAR y que no existen FRONTERAS cuando nos sentimos vivos.

Un abrazo mi querida y amada amiga.


Juan Lucas.