sábado, octubre 25, 2008

He llorado demasiado.

Es tarde,
y ya no sé encontrar
palabras que definan
el tiempo que se acaba...

pero las rosas blancas
insisten en el parque...

¡su olor
y su estallido!

Es todo un decorado
dispuesto para el paso
seguro de los días.





Juan Lucas.

viernes, octubre 03, 2008

Recordando unos versos.



NO ME DIGÁIS, OH JUECES,

QUE EL AMOR ES MENTIRA;

QUE UN BESO MUCHAS VECES DESNIVELA

LA BALANZA IDEAL DE LA JUSTICIA.


Y aunque debería seguir con el cuento que comencé ya no recuerdo cuando, quiero dejar aquí hoy, estos versos que me vinieron a la mente esta tarde, después de mantener una charla en un tranquilo y viejo café, con una hermosa y maravillosa mujer que me habló de lo importante que es para ella el estar enamorada y sentirse a la vez amada.

Brindo pues por el AMOR IMPERATOR.




Juan Lucas.

domingo, septiembre 21, 2008

Sueño imposible.

Muchos de mis cuentos, muchas de mis historias y leyendas de amor están inconclusas. Soy un poco anárquico... y no solo a la hora de escribir sino también en todas o casi todas las facetas de mi vida. Y aunque no es el momento de hacer ahora una biografía de este que a ustedes se dirige, si quiero dejar plasmado acá una disculpas por dejar esas historias sin acabar.
Hoy empiezo otra de esas historias o leyendas que no voy a prometer que acabe pero si, que voy a intentar que tenga un final.
Sueño Imposible I
Cuenta los indigenas que habitán en la selva amazónica que en lo más profundo y denso de ella hay un árbol altísimo, tan alto como el mayor de los árboles de cemento que crear haya podido el hombre de piel blanca. Cuentan también que es tan sabio como el más sabio de los mortales que habitar puedan en el mundo. Dicen que su tronco, antaño liso y suave como piel de un bebé se ha convertido con el paso de los mil años que ha poco ha cumplido, en un tronco rugoso donde pueden contemplarse si con detenimiento lo miras todas las tristes historias de amor que en este tiempo han ocurrido en el mundo, dicen también, que sus ramas antaño fuertes, vigorosas y rectas, están ahora retorcidas como sarmientos y que sus hojas, que durante mil años sirvieron como lecho para todo enamorado ahora son asperas, con espinas y que dan frío como en las mas duras y frías noches de invierno a todo ser que a refugiarse viene bajo el a ponerse el sol o que queman como queman los terribles y calurosos rayos de sol en los mediodíass de los veranos.
Este árbol, triste por lo que ve y ha visto, cuenta historias tristes al viento, el único que aún se atreve a mecerse en sus ramas y que comprende el porque de su aspereza y su amargura, y este, el viento, que recorre sin descanso todos los confines de la tierra, va contando dichas historias en las noches de verano a todos aquellos que en vez de dormir, pasan las horas contemplando ese inmesa boveda llamada cielo que se llena nada más irse el astro rey de mil y una luciérnaga que en el habitan.
Comienza esta historia en un hermoso y bello lugar de la amazonía y ocurrió hace mucho, mucho tiempo, tanto que dicen que cuando ocurrió aún el agua era clara y limpia y que la brisa traía los mil y unos perfumenes de las cientos de flores que este lugar cobija. Fue en ese lejano tiempo cuando llegó a este lugar una hermosa y bella doncella , tan bonita como la más bonitas de la sonrisas e igual de pobre que un guijarro de los caminos.
Durante varias lunas anduvo sola por estos lugares, alimentándose solo de lo que, con generosidad la selva le brindaba. Al llegar la noche, siempre se quedaba bajo el mismo árbol, un jovencísimo árbol que la acurracaba y las protegías de los enemigos de la noche con sus ramas, mientras que cubría aquel hermoso cuerpo con sus hojas. Así pasaban los días, uno tras otro, pensando ella en que no había más mundo ni ser humano en la selva que ella y el árbol, aguardando con impaciencia volviera a caer la noche para tenerla entre sus ramas.

Juan Lucas

martes, septiembre 09, 2008

Recurrir una multa

Me ha llegado por la red un texto sobre como recurrir una multa por exceso de velocidad y he pensado que sea como fuere, ya sea una broma o que alguien en realidad haya tenido el valor de presentarlo a las autoridades que son competentes en esta materia, sea como fuere digo, la verdad es que en los tiempos que andamos, nunca esta de más esbozar una sonrisa.

Reproducción integra de un texto recibido hoy a traves de la red y al cual han titulado:


ASÍ SE RECURRE UNA MULTA


Estimado Sr. Juez:


He sido denunciado por circular a 250 km/h en la Nacional 530 cuando iba camino de mi pueblo para hacer la matanza.


Según me dijeron los Guardias Civiles que me pararon, el radar me detectó a la velocidad antes indicada en un tramo limitado a 70km/h.


Yo, por mi parte, puedo decir que he visto perfectamente esa señal con el número 70 en negro, dentro del círculo rojo con el fondo blanco. Sin embargo, por más que me he fijado, no he visto ninguna unidad de medida junto al numerito 70.


Como Vd. sabrá mejor que yo, que para eso ha estudiado derecho, la Ley 54/1893 establece que en el Estado Español (que Dios guarde muchos años) se establece que el Sistema Métrico Internacional será el obligatorio en el país, y dentro de las reglas propiamente dichas del citado Sistema Métrico Internacional, se establece que la unidad de longitud será el metro, y la unidad de tiempo será el segundo.




No se si cuando Vd. terminó derecho le dio tiempo a hacer algo de matemáticas, pero por si acaso voy a informarle de que la velocidad se mide dividiendo la distancia recorrida entre el tiempo empleado para recorrerla, por lo que cogiendo la unidad de medida de la distancia (metro) y la unidad de medida del tiempo (segundo), obtendremos la unidad de medida de la velocidad: METROS POR SEGUNDO, que, tal y como nos dice la Ley anteriormente citada, SERÁ LA UNIDAD DE MEDIDA OBLIGATORIA PARA LA VELOCIDAD.


Yo no le voy a negar que fuese a 250 km/h, que de hecho los iba, pero es que la señal que yo vi sólo ponía 70, y en virtud del
imperio de la ley que todos debemos respetar y del que Vd. es el máximo exponente, no he dudado en considerar que el 70 se refería a
la unidad internacional de la velocidad, el metro por segundo; si Vd. hace la conversión, observará que 70 m/s equivalen a 252km/h, con lo cual yo circulaba a 2 km/h por debajo de lo permitido.

Por todo lo expuesto, ruego a Vd. que me devuelva el carné de conducir, los 600 Euros y los 8 puntos que me han quitado, que no están las cosas para bromas, dejando este asunto en un lamentable malentendido por el que no voy a denunciar a los pobres Agentes, que bastante tienen con su arriesgado trabajo y estoy seguro que no lo hicieron con mala intención.



Atentamente

sábado, agosto 30, 2008

Dios y mi canto...

Hace ya algún tiempo que el destino hizo posible que supiesemos el uno del otro aunque fuera de forma virtual, hace ya algún tiempo que tus palabras: dulces, amables, tiernas, cálidas, eróticas, sensuales... me hicieron imaginarte tal y como eres en realidad, hace tiempo que fuiste calma que roba mi calma...

Hace ya algún tiempo que tenía ganas de dedicarte unas palabras, que tenía ganas de rendirte un pequeño homenaje, sí digo bien, homenaje, pues tu buen hacer en el mundo de los blogs (el cual has dejado por ahora) como dije antes... robaron mi Calma... esto, junto a haberme permitido entrar en ese círculo que jamás creo que hayas cerrado ni cerrarás: el de tus amistades hizo entre otras cosas el que pensará en poner "mis manos en tu cintura" (canción de Adamo, para no ser acusado de nada.. je, je...)

Tenía ganas y, durante mucho tiempo he ido postergando este deseo (ya sabes de que soy un personaje algo indeciso, ni tan siquiera sé si me llamo Juan Lucas). Tenías ganas y es por esto por lo que creo que hoy es el mejor de los momentos para dedicarte dichas palabras, y aunque no sea a lo mejor ni la hora, ni el día más adecuado para ti (terminan las vacaciones), si será el mejor de los regalos que pueda hacerte y es por eso, sin dudarlo un instante aquí te dejo este poema que encontré y que me parecé que el poeta, aún sin conocerte, escribió para ti.


Suena tu nombre a trino de laúd,
a cadencia de trova medieval.
¿Cómo no floreció tu juventud
cabe los muros del señor feudad?


Eres rubia; al igual que las princesas
enamoradas de los trovadores,
las que vieron su trono hecho pavesas
en el fuego voraz de sus amores.

Blanco tu rostro, cual los que a la ojiva
se asomaban ansiosos con la aurora
a ver tornar por el repecho arriba
la tremolante enseña triunfadora;
cual los que, reclinados amorosos
sobre el pecho ciclópeo del guerrero,
escuchaban relatos asombrosos
de hazañas mil en que brilló su acero.


Transparantes tus manos, blanco y fino
el dedo, que es de estirpe marfilena,
¿cómo no hilan el nevado lino
mientras rezan ascuas y la dueña?


Cuando este nombre silabeo,
la añoranza me hiere a golpe rudo;
con caracteres góticos lo veo
grabado como lema en un escudo.


Y es tal la magia de tu excelso nombre,
que, al hilar estos versos mal rimados,
sintiéndome juglar, aunque te asombre,
busco mi bandolín por todos lados.


Más ¿acaso es extraña mi locura
cuando tienes un cuerpo moldeado
en ta severa y clásica moldura
que parece de un tríptico arrancado?


No lo dudes; tu nombre es la poesía
del siglo trovador, monje y guerrero.
Apuesto a que "Tati" se llamaría
la musa colosal del Romancero!





¿Bailamos?

"DIOS Y MI CANTO SABEN A QUIEN YO... NOMBRO TANTO".
Serrat.

Juan Lucas.

jueves, agosto 07, 2008

A quien corresponda.

Hombres de piedra que solo envidiar sabéis
conciencias ciegas que solo lo malo veis,
lenguas que sólo sabéis negar,
es tal la sombra que el alma os llena,
tal es la duda que os envenena,
que mas que dar pena
tan solo llorar hacéis
al alma que apenar queréis.
Labios oscuros que todo negaís
y en vuestros escritos, ¡torpes!, buscáis
la ley que que al mundo deba regir
son tan ilusos vuestros empeños,
vosotros mismos sois tan pequeños,
que con vuestros hechos
mas que dar pena
reir hacéis.
Y llegará el día en que vuestras almas
postradas ante un confensor, contemplar puedan
que vuestros pecados son perdonados.
Y gritaran ya sin remedio al comprobar
que de vuestras culpas habéis sido librados:
"¡Que grande es Dios!"
Pues nos escuchó antes de ser juzgados
al contrario que hicimos nos,
que de por vida condenamos
a aquel hombre a quien nunca hablamos
y a quien ni tan siquiera escuchamos.
Juan Lucas.

martes, julio 29, 2008

Al César lo que es del César.

Nunca perseguí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción ...


Y al cabo, nada os debo;
me debéis cuanto escribo
a mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho donde yago.
Antonio Machado.

Recurro a estos versos de Machado para responder a este comentario "anónimo":



Creo que debes darle a Miguel Gallardo su autoria ...
Creo que debes darle a Miguel Gallardo su autoria en las frases mas intensas de tu escrito.


Adjunto canción completa:
AMIGO MIO Miguel Gallardo
Amigo mío, contigo he compartido toda mi niñez
Amigo mío, crecimos y luchamos a la misma vez (a la misma vez) Amigo mío, si algo era tuyo era de los dos Amigo mío, mi vida la conoces casi como yo (casi como yo) Siempre te encontré en los momentos duros, siempre te encontré Y en la soledad sentí tu compañía ayudándome, ayudándome Fuiste para mí tan fiel como un hermano en la adversidad Siempre te encontré sin nada en cambio amigo, siempre te encontré Siempre te encontré... Amigo mío, te da vergüenza hablarme de tu intimidad Amigo mío, y temes que al saberla pierdas mi amistad (pierdas mi amistad) Amigo mío, ya sé que disimulas hasta enloquecer Para disfrazar delante de la gente tu amor hacia él (tu amor hacia él) Yo te escucharé, no temas que al oírte me vaya a reír Yo te encontraré aunque tenga un camino diferente a tí (diferente a ti) Tienes mi amistad, no sientas miedo amigo, nada va a cambiar Te respetaré, tu vida es sólo tuya y de nadie más, te respetaré Te respetaré... Amigo mío, amigo mío, amigo mío. AMIGO MÍO (Letra: J.M. Gallardo) Miguel Gallardo

Creo que no hay mejor respuesta que la que estos versos de Machado encierran para contestar a lo escrito por este "anónimo" y aunque a veces responder a tales comentarios puede conllevar el entrar en una espiral absurda e ilógica que no conduce a nada, quiero decirle a este señor o señora, con todo respeto, que en lo que humildemente he ido dejando escrito aquí, habrá quizás mucho de Gallardo y de otros autores, en todos o en casi todos, donde aparecen alguna frases de ellos, he puesto sus nombres, puede que haya otros como a este al que se refiere, en que haya olvidado nombrar al autor, no por afán de gloria o notoriedad, sino simplemente porque olvidé citarlos. También quiero recordarle con toda humildad, que algo mío hay, no a lo mejor tan intenso ni vibrante que sirva para despertar el ansia por seguir leyendo, pero si, y eso lo afirmo, recubierto de mucho amor y cariño.

Mire usted, nada pretendo ni económicamente ni personalmente al expresar ideas, sentimientos o cualquier otra cosa en "mehadicholaluna" tan solo el sentirme bien conmigo mismo al golpear el teclado de mi máquina y de paso, si hay gente que como usted vuelve a recordar a Gallardo o a cualquier otro al leer como dice mi escrito, pues doble bienestar, pues al menos puedo comprobar que no falla la memoría histórica y se recuerda a gente que tanto y tanto han hecho por la cultura de este pueblo y que la mayoría de las veces se les suele meter en el saco del olvido.

Termino con esta polémica que a nada lleva, recordándole las palabras de Machado con la que comencé esta replica:

Y al cabo, nada os debo; me debéis cuanto escribo a mi trabajo acudo, con mi dinero pago...

Y añadó que seguiré escribiendo, peor o mejor, con fallos o sin fallos, con olvidos o sin ellos... cada vez que tenga ganas y me apetezca, sin prentender otra cosa claro está, que sentirme bien conmigo mismo, pues de ilusos sería (al menos eso pienso yo) intentar otra cosa en este mundo de los blogs, si no eres claro está, un escritor o periodista consagrado, yo no soy ni una cosa ni la otra, je, je...

Buenas noches y buena suerte (esto lo dijo Zp en uno de los debates televisados a Rajoy aunque tampoco, como bien sabrá, era suyo. Como puede comprobar, hasta los presidentes de gobierno, a veces, olvidan a los autores de tan famosas frases.)

Atentamente le saluda

Juan Lucas

miércoles, julio 16, 2008

Historia de una amor II

Lo hablaron durante largo tiempo, era un paso duro y difícil, más ya no les bastaba con aquellos encuentros esporádicos en los que él iba hasta el lugar donde ella estaba para vivir con suma intensidad el amor que los consumía, no les saciaban ya esos encuentros de algunos días, de algunas semanas a lo largo del año... decidieron pues acabar con la distancia que les separaba.
Ella se fue a vivir a la ciudad de él, por fin juntos, sin distancias que los separara, ahora todo sería tal y como habían hablado, tal y como habían planeado, nada podría pertubar ya pues aquel inmenso e intenso amor que ambos se tenían. Pero ocurrió todo lo contario de lo que ellos soñaran, lo que en principio fue maravilloso se fue estropeando al cabo de algunos meses, todo o casi todo les empezó a ir mal... faltaba comunicación entre ambos; ella no comprendía lo que pasaba pues intentaba adaptarse a una nueva vida, a nuevas costumbres, a aquel lugar, a aquella ciudad que era un mundo diferente al que hasta entonces ella había vivido. El se sentía dejado de lado, se sentía cansado de escucharla decir continuamente que ya no la amaba como antes, que la había engañado...
Fue entonces cuando algo terrible sucedió, Elisa enfermó del alma, algo que cualquiera que conociese su pernonalidad habría podido diagnosticar, y con la misma intensidad, con la misma impulsividad que la caracterizaba unido a la falta de amor que creía sentir por parte de Miguel hicieron que aquel orgullo que tenía, aquel orgullo que tantos y tantos problemas había ocasionado en su vida sentimental volviera a imponerse nuevamente sobre el resto de sus sentimientos, así pues, llena de rabia y rebosante de orgullo dijo a Miguel:
- Hemos terminado, ya no te quiero, no deseo vuelvas a llamarme ni a buscarme.
Miguel miró fijamente a Elisa mientras ella decía esto. No dijo nada, solo pensaba que no era un problema de sentimientos, sino mas bien era la inestabilidad emocional de Irene, aquella inestabilidad que él tantas veces había notado y a la que creyó poder vencer con paciencia, ternura, amor... la que habían empujado a su amada Elisa a acabar con aquel cariño.
Más no dijo nada, salió de la vida de Elisa como así ella lo deseaba , ni volvió a llamarla, ni volvió a buscarla, pues sabía que era tal el orgullo de esta que de haberlo hecho tan solo hubiese logrado aumentar el odio y la inestabilidad de Elisa.
El tiempo pasó, meses pasaron desde aquella escena que a ambos separó, él intentó rehacer su vida, barras de bares, mujeres... ella trataba de recuperarse de aquella enfermedad del alma, un año, dos... tiempo, mucho tiempo necesitó Elisa para estar bien de nuevo.
Era un lunes de invierno, hacía frío y una ligera agua-nieve caía sin cesar. Fue un encuentro que ninguno de los dos esperaba, pero al doblar aquella esquina, Elisa y Miguel se toparon frente a frente después de tanto tiempo. Ambos habían cambiado, él más que ella, pues Elisa tenía un don especial, el tiempo parecía no pasar por ella, seguía teniendo aquella cara de niña que a Miguel había cautivado, aquellos mismos cabellos negros como azabache, aquella misma sonrisa cautivadora... Ambos quedaron mirándose aunque de sus labios no salían palabras. Después de estar algunos minutos con los ojos clavados el uno sobre el otro, y sin saber que hacer, sin cruzar ni tan siquiera un saludo, ambos siguieron su camino cual si dos extraño se trataran.
Pero un click había saltado en la mente de Elisa con aquel encuentro, algo que creía muerto y enterrado; notó que le amaba, que nunca había dejado de quererle y decidió volver a conquistarlo, ella sabría como hacerlo, se dijo, le conocía, sí que le conocía, sabía de su debilidad hacia ella, Miguel volvería a ser suyo. Aún tenía su número de teléfono, lo llamaría y le pediría salir a comer juntos, de sobra sabía que él no se lo negaría.
Así lo hizo unos días mas tarde, dijo a Miguel que necesitaba hablarle. Mientras cenaban ella le fue desgranando lo ocurrido en aquellos años en su vida, lo mal que había estado y como se había dando cuenta al verlo del gran error cometido, que la perdonase y volviera a comenzar de nuevo una vida en común junto a ella. Lamentablemente Elisa no sabía lo que Miguel había sufrido, lo mal que se había sentido, nada sabía del daño que aquel maldito orgullo había causado en su vida, fue por esto por lo que él rechazó aquella propuesta diciéndole algo que ella nunca espero escuchar de sus labios, pues hasta entonces, hasta aquel preciso momento Miguel nunca le había dicho no.
- Ya no te amo -dijo Miguel- y no existe ninguna posibilidad de que volvamos a estar juntos.
Quedó paralizada, nada dijo durante lo que quedaba de cena ni en el camino hasta su apartamento. Al llegar a este, la rabia volvió a apoderarse de ella, lloró, lloró durante muchos días, no podía aceptar que el hombre de su vida ya no la amara:
- ¿Que iba a hacer con tanto amor dentro de ella? ¿Cómo iba a poder seguir viviendo si la persona que más amaba en el mundo ya no la quería?



Juan Lucas.

jueves, julio 10, 2008

Historia de un amor I

Hoy ha llegado hasta mí esta narración que quiero sin dudar compartir con todos ustedes, es una narración, historia de amor o cuento que como casi todos conviene empezar con...
Había una vez en un país lejano...
Pero la diferencia entre esta historia que me han contando y otras que antes aquí he dejado es que la que ahora comienza, a pesar de tener casi el mismo argumento que todos los cuentos o historias de amor, la que ahora comienzo, es real. Es una historia narrada en primera persona y cimentada en la experencia de dos seres que... mejor no alargarme en este comienzo, mejor ir directo a la historia de hoy que como todas suelen comenzar así:

Hubo un día, no hace mucho tiempo aún, en que dos personas se conocieron y sin saber como surgió entre ellos, casi desde el mismo instante en que se vieron, en primer lugar una intensa y sincera amistad. Amistad, que a medida que iba transcurriendo el tiempo se convirtió en amor, en un amor intenso, en un amor que luchaba contra la distancia que a ambos les separaba, que luchaba contra el dinero, la familia, y otras muchas cosas que trataban de impedir que dicho amor llegara a buen puerto.
Tanto y tan grande debía ser su amor, según podrán ir comprobando a medida que se vayan metiendo en dicha historia mis queridos amigos, que nada de los mencionado anteriormente separarlos podía.
Nada fue fácil para ambos, duros fueron los comienzos, muchos conflictos referidos principalmente a la personalidad de cada uno le distanciaron un par de veces.
El primer problema, me contaba Miguel, creo recordar que así se llama el protagonista, fue debido a un ex- de ella, pues ella, que es una persona bastante especial, con demasiados conflictos personales, lo cual le hace actuar de manera impulsiva y le trae otros problemas a nivel interpersonal, nunca creyó que Miguel llegase a amarla con la fuerza e intensidad con que llegó a amarla, a adorarla... la quería sí, la quiso desde el primer día que la vió, ¿díficil de entender? Sí, que lo parece, también lo fue para Miguel en sus comienzos, ya que no podía comprender como Elisa, había conseguido penetrar de forma tan profunda en su alma, en su mente.
Es por eso, que a pesar de esta dificultad ocurrida en la alborada de este amor, él siempre fue paciente y comprendía y la aceptaba de vuelta, porque él la amaba tanto como ella a él, y aunque le costase reconocerlo, aunque no quisiera aceptarlo sabía que Elisa era muy inestable, parece perogrullada, más no lo es, en aquellos tiempo siempre ganaba el amor, era el más fuerte.
Y de este modo pasaron casi dos años, en los cuales se amaron, discutieron, gozaron de la vida, hicieron locuras de amor, se prometieron cosas, se ilusionaron con un futuro y sacaban recursos de la nada sólo para estar juntos. No sólo eran pareja, sino que también se convirtieron en los mejores amigos, existía una confianza plena entre ellos, se apoyaban, era amor verdadero.
Es importante destacar en esta increíble historia, que era la segunda vez que él se enamoraba de una persona, al igual que para ella, quizás ése era uno de los motivos por los que no sabía manejar bien la relación, tenía mucho temor a ser herida.
Juan Lucas.


martes, julio 01, 2008

Hasta que te conocí (Final)

Y así de esta forma iba pasando el tiempo.

Ya era el segundo mes en que Irene iba y venía a su trabajo cada día sin la ayuda de Frank y eso le hacía sentirse segura, a la vez que aumentaba su autoestima y confiaza en ella misma, en su capacidad para poder enfrentarse a un mundo oscuro, a un mundo del que pensó en un principio que no podría salir y que le arrastraría para siempre a la soledad y a la compasión.

Cada mañana se despedía de Frank, llegaba hasta el ascensor, salía y recorría el camino que le llevaba a la parada y una vez oía el ruído característico de su autobús, subía y daba los buenos días al conductor.

Aquel viernes por la mañana, Irene tomó como de costumbre su transporte. Al pagar el billete, el conductor le dijo:
- De veras que la envidio.

Irene, extrañada por este comentario no supo en un principio saber si le estaba hablando a ella o a otra Irene. Debía ser a otra Irene, seguro, porque pensándolo bien ¿quién iba a tener envidia de una ciega? Quizás lo dijera se dijo en voz baja para alabar el coraje mostrado durante este tiempo, a su coraje por hacer un largo trayecto sola y en autobús.

Intrigada por este comentario preguntó al conductor:

- Se refería usted a mí.
- Sí, respondió el conductor.
- Y por qué dice usted que me envidia?
- ¿Sabe? respondió el conductor. Todas las mañanas durante hace un mes, un caballero de muy buen ver, con uniforme militar, se para en la esquina de enfrente y la obserba mientras usted baja del autobús. Se asegura que cruce bien la calle y la vigila hasta que entra en su edificio de oficinas. Luego le tira un beso, le hace un pequeño gesto de saludo y se va.
Usted es una mujer afortunada.

Lágrimas de felicidad rodaron por las mejillas de Irene. Porque aunque ella no podía verlo fisícamente siempre había sentido la presencia de Frank. Era afortunada, muy afortunada, pues él le había hecho un regalo más poderoso que la vista, un regalo que ella no necesitaba ver para creer en su existencia...

"El regalo del amor que puede llevar luz donde ha habido oscuridad".

Juan Lucas.

domingo, junio 29, 2008

Hasta que te conocí III

Y así exactamente lo hizo.
Durante dos semanas completas, Frank se levantaba cada mañana y se metía dentro de su uniforme militar, ayudaba a Irene a arreglar su maletín y la acompañaba tanto en su viaje de ida como en el de vuelta al trabajo de esta. Le fue enseñando durante este tiempo, como había de apoyarse en sus otros sentidos, sentidos que habrían de sustituir al que había perdido, le hizo hincapié especial en que oyera todos los ruídos que escuchaba desde la casa hasta la parada del autobús, para determinar de este modo donde se encontraba y como adaptarse a este nuevo entorno que tan hostil era para ella en estos comienzos.

Sabiendo de que Irene, en estos comienzos, no haría amistad con los conductores de los autobuses, él la ayudo a trabar esa amistad, imponiendo su buen caracter, sus buenas formas y su siempre campechana y amplia sonrisa. Hizo que estos hombres viesen en Irene a una pasajera más y no a la pobre ciega que no podía valerse por si misma y a la que habría que cuidar y mimar. Durante este tiempo en que fue su Lazarillo, la hizo reir en aquellos primeros días en que tropezaba con los asientos o en los que a punto estaba de caer al subir o bajar del autobús, incluso le hizo sentirse bien cuando más de una vez, al tropezar cruzando el pasillo, su maletín, que ya preparaba a diarío ella, se abría e inundaba el pasillo de los mil y un papeles que dentro guardaba.

Y así, durante todas las mañanas y tardes de esos quinces días, hizo el mismo recorrido junto a ella, unas veces le hablaba, otras callaba para permitir escuchar sonidos desconocidos y desaparcibidos hasta entonces por Irene, otras, le hacia reconocer sabores y olores que aunque siempre habían estado allí, habían pasado totalmente ocultos para ellos.

Y llegó la hora de la verdad, llego el momento tan temido por Frank. Aquella mañana acababa el plazo que se había dado a el mismo, para que Irene volviera a ser la mujer que era antes de que perdiera la vista, la mujer que no le temía a ningún desafio y que jamás se rendía.

Creía en ella, creía en la Irene que no le temía a ningún desafio y que jamás se rendía. Y aunque el miedo le atenazaba, no podía mostrarlo delante de ella, así que le abrazo, le dio un beso y le dijo:
- Ya está, ya estás lista para que el próximo lunes hagas tu viaje al trabajo sola, yo iré al mío y nos veremos pasadas unas horas cuando regresemos ambos a casa.

Y llegó, como todo en la vida, la mañana del lunes en que Irene haría el viaje a su trabajo sin ir de la mano de Frank y, antes de salir de casa le dió un fuerte abrazo, un fuerte abrazo, a su compañero de viajes en el autobús, a su esposo, y a su mejor amigo. Sus ojos, aquellos bellos ojos de Irene se llenaron de lágrimas, pero no debido al miedo o a cualquier otro sentimiento que parecerle pudiera, se llenaron de lágrimas de gratitud hacia Frank, gratitud por su paciencia, su amor, su lealtad... se despedieron y por primera vez, después de tanto tiempo, cada uno tomó un camino distinto...

Y pasó el lunes, el martes, el miércoles... y a Irene le iba muy bien, jamás se sintió mejor. ¡Lo estaba haciendo! Estaba yendo a trabajar por su cuenta, sin depender de nadie ni de nada. Habría aprendido a recorrer las calles, a montar en el temido autobús, a buscar el asiento que cada mañana dejaban para ella los conductores, aprendió a vivir, renació, y por eso estaba bien, por eso se encontraba satifescha, pues se dió cuenta que no era la carga ínutil, la desvalida que para nada servía y a quien todos compadecían.
Juan Lucas.

domingo, junio 22, 2008

Hasta que te conocí II

Y así, Frank se convirtió en sus ojos, en sus manos, en su apoyo. Y cada día, cuando el despertador sonaba a la hora en que Irene solía levantarse para acudir a su trabajo antes de que la ceguera la atrapara para siempre en su oscuridad, Frank la hacía levantar, la conducía hasta el baño donde con paciencia infinita y con un cariño inmeso la convencía para que se pusiera lo más bella posible.


- Sé tú mi espejo. -Le decía con ternura Irene-.


Y Frank era algo más que su espejo, era la luz y al alma que Irene había perdido con su ceguera.


Finalmente, después de duras pruebas y de decir mil veces no, Irene se sintió preparada para volver de nuevo a su trabajo. Fue entonces cuando surgió la pregunta:

- ¿Cómo llegar hasta allí?

Asustada para ir por la ciudad sola y, acostumbrada como estaba antaño a coger su automóvil, a no depender de nadie, no sabía que hacer, no sabía, no.


¡Estoy ciega! - explicó con amargura- ¿Cómo supones que voy a saber adonde me dirijo? Ya sé que deseas, ya sé... me estás abandonando.


Antes aquellas amargas y duras palabras, Frank se ofreció a llevarla en automóvil. Esto reconfortó a Irene ya que de esta manera se sintia protegida por su esposo. Sin embargo, este, pronto se dio cuenta de que este arreglo no funcionaba, de que esta solución no hacía más que hacerla depender aún más de él, y aunque la decisión fuese dura, aunque su esposa le odiara por ello eternemante, aquel día, durante su regreso a casa, tomó la decisión de que Irene empezará a tomar el autobús para acudir cada mañana a su tarea. Para ello se buscó una excusa, una mentira piadosa y así obligar a Irene a perder el miedo, la dependencia que hacia él sentía.


- Me han trasladado al otro extremo de la ciudad. Así pues Irene no tendrás más remedio que tomar el autobús para acudir a tu trabajo. No tengas miedo, durante las primeras semanas, mientras aprendes el camino, nos levantaremos algo antes y te acompañaré hasta la parada.


De nuevo la desesperación de Irene, sus gritos, sus llantos. Frank ante cada una de las duras palabras que su esposa dirigía hacia él, parecía rompérsele el corazón, pero él sabía lo que debía hacer, sabía que hacía lo mejor para ella, aunque no pudo dejar de sentir un estremeciento en su interior a proponerle esto a Irene. Sabía de su fragilidad, de lo indefensa que se encontraría, pero si quería ganar esta guerra no podía flaquear ahora, no podía aunque no durmiese por las noches pensando en lo que le puediera suceder a su amada durante aquel largo trayecto, aunque le horrizara la idea de que algún delsamado pudiera burlarse de ella o incluso que algo peor pudiera ocurrirle.


Y aquella noche, mientras le hacia el amor con ternura, con pasión, sintiendo como ella se estremecía con sus caricias, le prometió a Irene perdir un permiso especial durante todo el tiempo que hiciera falta para acompañarla por la mañana y por la noche en el autobús todo el tiempo que fuera necesario hasta que ella se sintiera segura.


Juan Lucas.

viernes, junio 20, 2008

HASTA QUE TE CONOCÍ. I

Cuando la actrativa joven del bastón blanco subía al autobus, los pasajeros de este, la observaban con lástima, con compasión. Ella, mientras tanto, ajena a todas aquellas miradas subía con cuidado los escalones de aquel transporte, pagaba al conductor y, usando las manos que le servían a la vez que de manos de ojos, buscaba la ubicación de los asientos, caminaba por el pasillo del omnibús hasta encontrar el asiento que, según le había dicho el conductor estaba vacio. Luego, se acomodoba, colocaba el maletín de piel sobre sus rodillas y apoyaba el bastón blanco contra sus piernas.

Hacía ya un año que Irene, de treinta y pocos años, se había quedado ciega. Un diagnóstico equivocado la había hecho perder la visión, el no poder volver a distinguir los colores, el no poder distinguir la belleza de la fealdad... un diagnóstico equivocado la había arrojado hacía un año a un mundo oscuro, a un mundo de rabia, frustación y autocompasión, un diagnóstico equivocado la había convertido en un ser impotente, en una desvalida, condenada a llevar una vida en la cual tan solo sería una carga para todos los que la rodearan, un diagnóstico equivocada había convertido a Irene, mujer antaño altanera y orgullosa en alguien que tan solo deseaba morir, acabar con aquella vida que para ella no era vida, sino más bien compasión y caridad por parte de los demás.

Cada día, al levantarse, se hacía la misma pregunta:

¿Cómo pudo pasarme esto?

Y mientras esto se decía, las lágrimas inundaban sus mejillas, mientras que su corazón se llenaba de cólera, rabia e ira. Pero, a pesar de todo lo que llorase, a pesar de todo lo que despotricase, nada había ya de cambiar su realidad, nadie podía cambiar la dolorosa verdad:

NUNCA MÁS VOLVERÍA A VER.


Era entonces cuando las nubes de la depresión se cernían sobre su espíritu haciendo que nada para ella valiese la pena, era entonces cuando la depresión vencía a aquella mujer optimista que había sido Irene, pues el solo hecho de vivir cada día era para ella un ejercicio de frustración y cansancio... era entonces, cuando una mano que dormía junto a ella le apretaba con fuerza y le obligaba a seguir aferrándose a la vida. Aquella mano era la de su esposo, Frank.

Frank, era mayor que Irene, oficial del ejercito, había conocido a Irene mientras realizaba un viaje al país de esta. Amaba a su esposa con todo su corazón y al perder ella la vista, notó como se iba hundiendo en la desperación y sin dudarlo decidió ayudarla a reunir las fuerzas y la confianza necesarias para que volviera a ser independiente. Sus años y su experencia militar le habían entrenado perfectamente para manejar situaciones difíciles o extremas y poder salir victorioso de ellas; pero Frank sabía que aquella batalla era diferente, que aquella batalla iba a ser más dura que ninguna otra que hubiese mantenido antes. La batalla mas díficil a la que se iba a enfrentar.
Juan Lucas.

sábado, junio 14, 2008

Hasta siempre "MAESTRA".

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofe y hambrienta .
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte
a parte a dentelladas secas y calientes.


Miguel Hernández. Elegía a Ramón Sijé.

Para Marisol, aquella niña rubia que hacia olvidar con sus risas y sus bailes la dura realidad de la España de los 60, la vida era una tómbola. Para Ángelines, amiga y compañera de trabajo durante muchos años no, ya que como dijo su compañero la noche en que la velabamos, la vida no le dio una oportunidad.
Nos ha dejado.


Ha dejado a su marido, a sus hijas, a sus padres sin el amor y el afecto que emanaba allá por donde pasaba y a sus amigos sin esa ternura y amabilidad que tanto vamos a extrañar.

Sí, Angelines se nos ha ido para siempre, pero no sin dejar rastro, puesto que con su claridad, alegría, conocimiento, afecto, belleza... ha dejado el mundo un poquito mejor que como se lo encontró, ha dejado una profunda e imborrable huella en su ámbito de trabajo, en su familia, en su barrio... y, en un último acto de generosidad plena, su muerte ha servido para inseminar de vida a otras personas, puesto que sus órganos vitales están ahora germinando y dando vida en otros seres.
Mentiría si digo que no te voy a extrañar, pues es imposible olvidar:
Tu manera de ser, tu sonrisa avasallante, tu sentido del humor y... el humo de ese cigarro que encendías nada más te bajabas del coche y que creo formaba parte de tu físico, inseperables tú y tu cigarro, tu cigarro y tú.
Es duro asumir que te fuiste para nunca regresar aún a sabiendas de que nuestro destino de vida está escrito en las estrellas.
Quiero recordarte como siempre fuiste:
Enérgica, alegre, paciente, equilibrada, fumadora empedernida, voy a recordar para siempre en mi mente esas charlas que manteniamos todas las tardes antes de ir cada uno a nuestras aulas, por esto y miles más de razones te escribo estas letras -no sé si podrás leerlas- para decirte que siempre seré tu amigo dondequieras que estés; que nunca olvidaré tu sencillez, tu candidez, tu amabilidad y tu amistad.

Adiós "maestra" fuiste y serás siempre grande, te doy desde aquí ese último adiós de la mejor y única manera que sé... y solo espero y deseo que estés en ese lugar llamado gloria, puesto que es el único lugar donde puede estar un ser humano de tu clase y estirpe.

Hasta siempre Angelines.
Rest In Peace


Juan Lucas.

jueves, mayo 08, 2008

"Nos hicieron creer que el “gran amor,
sólo sucede una vez,
generalmente antes de los 30 años.
No nos contaron que el amor
no es accionado,
ni llega en un momento determinado.

Nos hicieron creer que cada uno de nosotros
es la mitad de una naranja,
y que la vida sólo tiene sentido
cuando encontramos la otra mitad.
No nos contaron que ya nacemos enteros,
que nadie en nuestra vida merece
cargar en las espaldas
la responsabilidad de completar lo que nos falta.

Las personas crecen
a través de la gente.
Si estamos en buena compañía
es más agradable.

Nos hicieron creer en una fórmula
llamada "dos en uno":
dos personas pensando igual, actuando igual...
que era eso lo que funcionaba!
No nos contaron que eso tiene un nombre:
anulación.
Que sólo siendo individuos
con personalidad propia
podremos tener una relación saludable.

Nos hicieron creer que el casamiento es obligatorio
y que los deseos fuera de término,
deben ser reprimidos.
Nos hicieron creer que los lindos y flacos
son más amados.
Nos hicieron creer que sólo hay una fórmula
para ser feliz, la misma para todos,
y los que escapan de ella
están condenados a la marginalidad.
No nos contaron que estas fórmulas
son equivocadas,
frustran a las personas, son alienantes,
y que podemos intentar otras alternativas.

Ah, tampoco nos dijeron que nadie
nos iba a decir todo esto:
cada uno lo va a tener que descubrir solito.
Y entonces,
cuando estés “enamorado de ti mismo"podrás ser feliz
te enamorarás de Alguien.
Autores: Virginia Gawel & Eduardo Sosa







"Vivimos en un mundo
donde nos escondemos para hacer el amor
aunque la violencia se practica a plena luz del día."
John Lennon

domingo, abril 20, 2008

A veces amiga mía...

Mi querida y dulce amiga:

He leído hoy tu mensaje, ese que hace bastantes días me mandaste y que debido a mi dejadez no he abierto hasta hoy, es por esto que quiero pedirte disculpas por mi fallo, por no haber estado en ese momento en el que quizás tú necesitabas hablarme, contarme, desahogarte... de algo que en ese momento a lo mejor turbaba tu alma. Te pido perdón por ello y quiero dejarte una pequeña reflexión, un pequeño pensamiento que ha venido a mi mente al leer esa carta tuya donde hablas de soledad, de infelicidad y de dolor por un cariño que crees que has perdido por indecisiones, por no actuar como él esperaba que lo hicieras.

Es pues esta reflexión un deseo, un anhelo de bienestar, de alegría y de esperanza para ti, para que no olvides nunca, dulce amiga que :

"Tú no puedes volver atrás porque la vida ya te empuja como un aullido interminable... como bien decía "José Agustín Goytisolo" en sus palabras para Julia.



Un abrazo dulce amiga.

"Querida niña, hoy pensando en ti, en tu ternura, en tu forma de ser y creyendo que quizás sufras por algo que puede que dentro de nada ni tan siquiera recuerdes me di cuenta de la poca importancia que le damos a la vida cuando ésta sin querer nos quita cosas. Y equivocadamente, cuando esto nos ocurre pensamos entonces que es injusta y olvidamos que sin ella no seríamos quienes somos. Por esto que me gustaría poder hacerte comprender desde aquí y con la experiencia que me dan los años vividos, que todos estamos llenos de momentos felices y que nos sentimos morir cuando algo se termina, pero nunca olvides que la felicidad al igual que sin pedir permiso se aleja de nosotros, también, sin pedir ese permiso llega en cualquier otro momento sin que la estemos esperando, que todo en el mundo se termina, hasta lo más hermoso, hasta lo más molesto y doloroso.

A veces amiga mía, pensamos que estar solos es el fin de la vida y no nos damos cuenta que a veces la soledad nos ayuda a encontrar respuestas que no estaban… En otras ocasiones, el amor, ese que tiene un millón de vueltas y de formas nos sorprende y nos da felicidad, otras muchas veces se transforma en lo peor que hay causandonos dolor y desesperación, haciendonos creer que nunca lo alcanzaremos y convirtiéndonos en los seres mas pobres, infelices y tristes del mundo.

Más si te paras a pensar, si te sientas un día en ese banco del parque, de ese parque por donde pasas cada día en tu camino hacia tu casa, hacia tu trabajo y en el cual nunca te has sentado debido a las prisas de la vida que llevas, verás que todo esto te hará crecer un poquito mas, aprenderás a sonreír y a ver la realidad tal cual como es, pero por sobre todo podrás darte cuenta que no sirve el ORGULLO cuando existe la AMISTAD, que no sirve LLORAR cuando un amor se va, que no vale la pena aprender a CALLAR y que no existen FRONTERAS cuando nos sentimos vivos.

Un abrazo mi querida y amada amiga.


Juan Lucas.

domingo, marzo 30, 2008

La vida es bella.

No sé si algunos de los que de vez en cuando entran en este lugar se habrán preguntado dónde he estado, que he estado haciendo, que ha pasado con Juan Lucas, con el blog, con los osos, mariposas y otras de sus cuentos e historias... no sé si algunos incluso habrán pensando que ya no volvería a postear, a escribir nunca más...
Bueno para aquellos que pensaban que ya no habría más, deciros tan solo que "La vida es bella", si amigos y amigas mía, LA VIDA ES BELLA, no lo duden ni un solo momento, aunque a veces como dice Serrat: "nos gaste una broma y despertemoss sin saber que pasa... Broma a veces tan pesada como cruel, pero a pesar de ello sigo creyendo que sí que es bella, esta vida que nos toco vivir.
Deciros, para terminar y no alargar mas de la cuenta este saludo de vuelta, que entre otras cosas, durante esta larga ausencia Juan Lucas se ha dedicado a tener mas tiempo libre, a conocer otros lugares, tanto reales como virtuales (¡que fría me resulta esta palabra!) y sobre todo a vivir, verbo que creo que Juan había olvidado lo que significaba... así que creo que después de tan largo tiempo si dejar nada en esta "casa virtual" (de nuevo esta fría palabra) nada mejor que este video para desear a todos mis amigos tengan la mayor de las felicidades.




Espero de todo corazón sean felices y por supuesto, aunque no quizá tan a menudo como en tiempos pasados, voy a seguir hablando de mariposas, lunas y osos y visitando a todos los que aún siendo virtuales me acompañan y me quieren, al igual que yo les acompaño y quiero a pesar de que seamos virtuales (dichosa palabraja esta ¿verdad? ).
Besos mil
Juan Lucas.

domingo, marzo 02, 2008

LA VERDAD ESTÁ AHÍ FUERA

!LA VERDAD ESTÁ AHÍ FUERA !





¿O NO?




SIGAN LEYENDO Y LO DESCUBRIRÁN:











¡LA VERDAD ESTABA DENTRO COMO CASI SIEMPRE!

FELIZ DÍA DE PLAYA.

Juan Lucas.

viernes, febrero 29, 2008

¡TE DEDICO ESTA CANCION!

Pienso que esta es una noche triste. Y no porque me sienta melancólico, ni desolado. Quizás es porque al parecer esta noche es así, triste, o quizás sea que oigo llorar a un perro la ausencia de su dueño o, porque alguien rie afuera sin yo saber los motivos.
Puede ser que la noche esté triste porque te extraño mujer, puede ser que esté triste... porque pienso que la maldad es un propósito del ser humano o porque me es cada vez más díficil confiar... confiar en las personas.
Puede ser que la noche esté triste porque durante largas horas te estuve esperando o, porque esperaba con ansias la magia de una lluvia de estrellas y tan solo vi un cielo contaminado. Tal vez la noche está triste porque te quería esta noche para así disfrutar de tu cuerpo y de tus besos... porque te tengo a cada momento en mi mente en esa cajita llamada Memoria de donde no puedo ni quiero sacarte... o tal vez porque estoy hundido en el infierno.
Quizás sea una noche triste porque me gustaría decir que… tengo la corteza dura y las raíces tan inquebrantables que no hay forma que el fuego de ese infierno me pueda quemar o causarme el más mínimo dolor, pero me engañaría si esto dijera puesto me estoy quemando en el infierno de tu amor...
A lo mejor es una noche triste porque después de año que lo había dejado, esta noche, he vuelto a fumar mientras te recordaba... o porque debiera admitir que el transnochar ya no es lo mío aunque me niegue a reconocerlo... o más bien, porque siempre has estado ahí como una tela entre mi mente y mi craneo... o quizás sea que tengo tanto sueño que me estoy quedando dormido otra vez... creo que toda esta tristeza se expresa mejor con canciones, por eso, aquí, para expresar porque es esta una noche triste, te dejo esta.



Con todo mi cariño en esta noche triste.
Juan Lucas.

martes, febrero 26, 2008

El rostro de Azahara III

No sé si aquella visión que me acompañó durante toda la noche fue real o una simple quimera de mi maltrecha mente. No sé si fue un sueño o una pesadilla producida por la fiebre de los pantanos. Tan solo puedo decir que con la llegada del alba mi fiebre había disminuido, que la razón parecía volver a mí después de largos días, que la fuerza volvía a mi cuerpo y que la vida regresaba a mis venas.

Con no un gran esfuerzo logré levantarme y acercarme hasta la ventana de la habitación donde estaba. Desde allí, me quedé contemplando la vieja estancia con sus enormes ventanales y por un momento vi como desde uno de ellos aquella silueta, aquel bello rostro de mujer que me había hecho compañia durante la noche que me dirigía una sonrisa.

Aquel día por fin comí algo, e incluso con la ayuda de aquellas buenas mujeres que me cuídaban logré dar unos pasos por el jardín de la casa. Cansado, igual que si hubiese recorrido miles de kilómetros, regresé a mi habitación. Pronto vino la noche y con ella llegó de nuevo la fiebre y esta, a su vez, me trajo de nuevo aquella visión. Visión que me producía una alegría y bienestar díficil de explicar.

Una vez junto a mí, se sentó a mi lado y mientras sus manos, de nuevo, enjugaban el sudor que la fiebre me producía pue oír como decía:

- ¡Te pareces tanto a él! ¡Tanto, que me pregunto si no eres su reencarnación!

Es por esto que vuelvo cada noche a tu habitación, para así volver a vivir de nuevo lo que me aconteció hace ya tantos años... cuando yo, a igual que tú ahora, languidecía enferma, aburrida en mi suntuosa habitación-prisión. Estaba sola, cansada de intentar bordar o leer. Aún por aquel tiempo tenía fuerzas para poder desplazarme de un lugar a otro, y decidí mover el sillón donde realizaba esas tareas tediosas y aburridas hasta uno de los ventanales del mirador. Una vez acomodada dirigí mi vista hacia el espectáculo maravilloso que ofrecía el río, o mejor dicho, el gran pantano que a aquellas horas del día presentaba una maravillosa vitalidad: barcazas que transportaban todo tipo de productos de un lugar a otro, gente variopinta con su algarabía y movimiento, vendedores que vociferaban sus productos como los mejores... todos ellos me parecían muñequitos de un teatro sin fin que tan solo deseaban entretenerme.

Y con el paso de los días me atreví a más, me vestía con mis mejores galas y despojándome de mis severos prejuicios de aristócrata empecé a saludar a muchos de ellos, que a su vez, condescendieron en saludarme amistosos cada vez que me veían asomada en el mirador, contemplando sus tareas.

Y fue aquella mañana cuando le vi. Todo aconteció en un momento, en un segundo... le vi junto al apeadero, en uno de los escalones que mansamente lamía el agua negra del pantano. Se erguía, sobre las puntas de sus botas mojadas a buen seguro. Su figura varonil era diferentes a todas. Vestia de negro y embozaba su gallarda figura en una capa del mismo color; el conjunto no podía ser más sombrio, más lugubre, mas triste, pero al llevarlo él, resultaba luminoso y alegre o tal vez fuese mi deseo el que creía verle así. Su cabello sobresalia por encima de la capa, el cuello, elegante y robusto lo envolvía la banda de una tela blanca, a la manera que está de moda lucirla hoy día. Y no sé si fuera su cuello que abierto como alas de mariposas reflejaba en su rostro la luz del sol, la que prestara tan singular belleza a la negra figura que parecía representar.

Y en cuanto a su rostro.

¿Que podría decir de él que hiciese justicia?

Baste con decir que tan sólo el Ángel Caído pudiera asemejársele en belleza. Que aquella hermosa faz, aquella arrogante figura me hacía pensar en la armonía de líneas de las estatuas griegas. Su hermoso rostro, su impresionante arrogancia y gallardía encerraban a la par lo divino y lo infernal, por lo perfecto y seductor.

Y, fue aquel instante en que le vi una maravillosa eternidad cuyo recuerdo, habría de hacerme vencer a la muerte. Y espero, sí espero que otro momento igual se repita para poder de esta forma quedar satisfecha, morir en paz, después de haber alcanzando, aún así, como estoy la dicha y el placer de volver a tenerle una vez más ...

Juan Lucas.


domingo, febrero 24, 2008

"YO SOY DEL SUR"



ANDALUCÍA ES MI TIERRA,
YO SOY DEL SUR…
YO SOY DEL SUR,
ANDALUCÍA ES MI TIERRA,
SOY DEL SUR SOY ANDALUZ
ME GUSTA EL MOSTO EN NOVIEMBRE,
Y MIRAR AL CIELO AZUL.

Y MIRAR AL CIELO AZUL,
DE AQUÍ FUERON MIS ABUELOS,
SE FORMARON MIS MAYORES,
AQUÍ NACIERON MIS PADRES,
Y NACIERON MIS AMORES.
YO SOY ASÍ,
Y TIENEN QUE COMPRENDER,
Y TIENEN QUE COMPRENDER,
QUE MIS COSTUMBRES SON ESAS,
Y NO LAS QUIERO PERDER.

ME GUSTA DORMIR LA SIESTA,
YO SOY DEL SUR …
YO SOY DEL SUR,
ME GUSTA DORMIR LA SIESTA,
EL GAZPACHO Y EL BUEN VINO,
LOS CABALLOS BIEN DOMADOS,
Y LAS CHARLAS DE CASINO
Y LAS CHARLAS DE CASINO,
ME GUSTA EL CANTE SENTIDO,
Y EL BAILE DE CUERPO ENTERO
LA GUITARRA BIEN TEMPLADA,
Y LOS OLIVARES NUEVOS.
YO SOY ASÍ,
Y TIENEN QUE COMPRENDER,
Y TIENEN QUE COMPRENDER,
QUE MIS COSTUMBRES SON ESAS,
Y NO LAS QUIERO PERDER.

ME GUSTAN LOS TOROS SERIOS,
Y LOS TOREROS CON ARTE,
LOS BUENOS BANDERILLOS,
Y LAS MULILLAS DE ARRASTRE.
ME GUSTA VER LAS VENDIMIAS,
Y BEBER CON LOS AMIGOS,
Y LAS MUJERES BONITAS,
Y LAS SIEMBRAS DE BUEN TRIGO.
YO SOY ASÍ,
Y TIENEN QUE COMPRENDER,
Y TIENEN QUE COMPRENDER,
QUE MIS COSTUMBRES SON ESAS,
Y NO LAS QUIERO PERDER.

ME GUSTAN LAS ROMERÍAS,
YO SOY DEL SUR…
YO SOY DEL SUR,
ME GUSTAN LAS ROMERÍAS,
LAS ERMITAS DE MI PUEBLO,
LAS VÍRGENES BAJO PALIO,
Y LOS CRISTOS NAZARENOS.
Y LOS CRISTOS NAZARENOS,
LOS JARDINES CON GERANIOS,
LAS CASAS BLANCAS Y CON TEJAS,
LOS MIRADORES CON ARCOS,
Y LAS VENTANAS CON REJAS.
YO SOY ASÍ,
Y TIENEN QUE COMPRENDER,
Y TIENEN QUE COMPRENDER,
QUE MIS COSTUMBRES SON ESAS,
Y NO LAS QUIERO PERDER.

Juan Lucas.


viernes, febrero 15, 2008

El rostro de Azahara II

Oscuridad, terror, sombras sin forma que se movían de un lado para otro buscando no sé que cosa. Estas y otras alucinaciones me producían las intensas fiebres que me tenían postergado en aquella habitación en la cual vivía desde hacía ya algunas semanas.
No sabía el tiempo que llevaba en aquel lugar, tan sólo a traves de las contraventanas de este dormitorio tenía constancia del paso de los días, de cuando había claridad y de cuando las tinieblas se apoderaban del mundo. Me encontraba tan débil que no podía levantarme sin que un desfallecimento diese con mis huesos en el suelo. Es por esto que no recuerdo cuando ocurrió, no sé si fue durante uno de esos días donde de nuevo la fiebre me hacía suyo o en un momento de lucidez de los pocos que esta me dejaba que vi aquel resplandor.
Sí aquel resplandor que se convirtió como bien saben en el motivo de mi llegada a aquel lugar, lugar olvidado antes de este suceso tanto de Dios como del diablo y recorrido hoy por multitud de curiosos que no hacian más que esperar de nuevo se produjera aquel extraño suceso.
Yo no tuve que recorrer ninguna calle, ni buscar en estrechos y fantasmagoricos lugares para toparme con él pues ese rayo blanco aparecío de prontro en aquel ventanal gótico-veneciano de la vieja estancia, se paró durante unos instante a mirar a traves de ellos y al verme llegó hasta el lugar donde me encontraba.
Así ocurrió que una luz intensa apagó los contornos de los pobres muebles y cortinajes que habían en la habitación donde me encontraba. Emanaba aquella luz un brillo desconocido para mí. Brillo que a aquellas horas en la cual ya se había iniciado la noche, armonizaba con la de las las estrellas del firmamento haciendo parecer palomas las nubes que en ese momento cruzaban el cielo dejando ver una hermosa Luna que empezaba a emerger a espaldas de aquel resplandor haciendo que los cristales de mi contraventana se fueron tiñiendo, progresiva, gradualmente, de una blancura lechosa y azulada. Blancura lunar que parecía susurrarme historias bellas de amores, leyendas, versos y silencionsas melodías que escuchaba dentro de mi corazón al igual que me había ocurrido en otras noches de plenilunio.
La paz, el sosiego que me producía tal visión no puedo describirla con palabras, nos la hay o yo no las encuentro. Esta paz, esta tranquilidad tan solo era turbada de vez en cuando por el canto nostálgico de algún lejano e invisible enamorado que recitaba sus versos de amor o por el tañido distante y cercano de las campanas. Campanas que sonaban a mis oídos como lamentos, como hayes de dolor que decían:
"Mañana doblaremos a muerto en honor de la novia. Mañana muchos llorarán apenados por ti... pero tú habrás alcanzado la paz..."
Al abrir mis ojos la vi, ya no era un resplandor, ya no era aquella luz blanca, era una hermosa mujer, una hermosa y joven mujer que se sentaba junto a mí y enjugaba con sus pálidas y frías manos el sudor que recorría mi frente mientras me hablaba con voz melodiosa.
- No te asustes, me dijo. Esas campanas no doblan por ti. Lo hacen cada noche para recordar lo que sucedió hace ya tiempo en este mismo lugar y en un momento muy parecido a este. Lo hacen por mí. Sí, no es ilusión producida por la fiebre lo que ves, soy yo, una imagen real, la imagen de una novia es lo que estás viendo; es por esto me ves vestida de este color, será tan solo durante esta noche que puedas verme de esta forma. Mañana en cuando el sol rompa el hechizo de la noche, reposaré para siempre sobre el blanco catafalco.
Miré su cara, cara pálida de novia amortajada que parecía reflejar la mía... Sí la mía que había perdido totalmente el color debido a las intensas fiebres que me consumían mientras un intenso e inesperado dolor cruzo mi cuerpo al intentar levantarme de aquel lugar que me aprisionaba para intentar secar las lágrimas que empezaban a rodar por aquellas mejillas de cera pensando en lo que había de sucederle, de que nadie sabría nunca que había ocurrido, nadie de su familia ni de su entorno.
Al ver mi impotencia, me ayudó a incorporarme. Apoyando mi cuerpo sobre la alhomada y mirándome fijamente a los ojos siguió diciendo:
- Y así, cuando me velen por última vez ninguno habrá de imaginar que vela el sueño eterno de una infeliz enamorada... mi secreto morirá conmigo y tú mi único confidente, mudo siempre, seguirás callando lo que mis miradas y mis pensamientos han estado confiándote.
Así quiero que suceda mi fiel y silencioso amigo.
Juan Lucas.

viernes, febrero 01, 2008

El rostro de Azahara I

Sucedió lo que a continuación voy a contarles una tarde gris y plomiza. Ocurrió en una ciudad cualquiera y cuyo nombre no hace al caso que venga a nombrar en este relato que hoy comienzo.
Acaeció en una tarde cualquiera, de un un día cualquiera y de un invierno cualquiera a una persona de las muchas que habitan de forma anónima las ciudades donde vivimos durante la mayor parte de nuestra vida:

El rostro de Azahara

Estaba a punto de anochecer, el viento frío del norte zarandeaba con rabia las ramas desnuda de los álamos como queriendo arrancar de cuajo una inexistente última hoja antes de que las nubes que ahora solo amenazaban lluvia se deshicieran en un tormentoso agucero. Nadie, ante tal perspectiva se atrevía a pisar la calle, a salir de casa ante el temor de ser sorprendido por lo que tenía apariencia de ser una terrible tormenta. Fue entonces cuando ocurrió, cuando sucedió aquel fenómeno extraño que hizo despertar a esta ciudad de su letargo de años y a sus habitantes de la rutina y el hastio de siglos.
Nadie sabrá contestar a la pregunta de quien fue el primero que vio a pesar del oscuro cielo que hacia que la tarde se convirtiera en noche aquel resplandor blanco que parecía paseaba por las habitaciones del antiguo caserón abandonado asomándose a los ventanales, ventanales antaños cubiertos de las más bellas cristaleras y hoy desnudos de ellos a igual que las copas de los árboles a las cuales se asomaban como para ser acariciados por las ramas que se antojaban brazos de enamorado. Resplandor que para él, para el que lo vio primero quizá fuese tan solo un papel, un trozo de papel de color blanco que arrastrado por el vendaval fue a bailar a aquel lugar olvidado y abandonado y, como seguro que suponen, quedó para él, tan solo en eso, en un papel blanco... Pero no así para el resto de los moradores de aquel lugar, de otros u otras personas que lo mismo vieron, y convirtieron a aquel mismo papel blanco que vio aquella tarde el que diese la voz de alarma en un pájaro hermoso de color blanco, en dama vestida con hermoso traje de tul, en algo insólito, desconocido, que sin duda había tomado posesión de aquella estancia.
Pronto corrió la voz de lo visto aquella fría y oscura tarde en aquel remoto lugar y, de todos los lugares, cercanos en un principio y mas alejados después, fueron llegando visitantes para poder ver, fotografiar o simplemente poder contar como era aquel ser al que nadie había visto nunca y que sin embargo algunos afortunados que decían haberle visto describían como enorme, blanco, con bellas alas blancas que batía sin ruido, larga cola y un hermoso peinado o tocado que dejaba caer sobre su espalda.
Fue debido a estos rumores que el periódico para el cual trabajo decidió enviarme a este lugar perdido para tener de esta manera informado a sus lectores de tan mágico e inusual acontecimiento. Aunque a regañadientes, no tuve más remedio que hacer mi equipaje, dejar el lugar donde tan bien me encontraba y, desplazarme al lugar de los hechos.
Me fuí a instalar en una casa que justo caía en frente de aquellos ventanales donde al parecer sucedieron los hechos. Llegué por la noche al que durante largo tiempo iba a ser mi hogar con los brazos llenos de revistas para de este modo combatir lo que imaginaba iba a ser un largo tiempo de aburrimiento y soledad después de haber pasado un día, en el que mis compañeros de trabajo me abrumaron con sus ironias y bromas felicitándome por tan buena noticia que me había tocado seguir. Al llegar a aquel lugar, encontré a las dos mujeres de la casa donde me iba a hospedar emocionadas y llorosas ante el maremagnum de noticias, retratos robots, dibujos y otras mil cosas que se encontraban esparcidas por todas las habitaciones y que según ellas traerían tan solo desgracia a su pueblo. Pensé que tal vez estos seres tuvieran razón, ya que parecían vivir en un lugar distinto, en un mundo distinto, en un tiempo distinto al que vivía el resto de la humanidad y, que como bien hablaban aquellas dos mujeres, aquella tenebrosa tarde de invierno, aquel resplandor blanco, les había transportado a la desgracia de ser conocidos, de ser famosos. Fama barata, bien es verdad, pero fama al fin y al cabo, ya que nunca antes, cuanto menos ninguno de los anteriores vecinos de la ciudad había sido nunca portada en revista alguna, como lo eran ahora.
Llevaba ya cuatro semanas en dicho lugar, nada había ocurrido hasta entonces que me hiciera sospechar que iba a comenzar de forma brusca, inesperada, la silenciosa enfermedad que con intenciones mortales iba a minar mi constitución que fuera sana antes. Curioso mal el que me atacó en aquellos años, que produjó en mí esa debilidad producida por el vaho metífico de los pantanos, huésped indeseado que se infiltra en el cuerpo de los que viven junto a ellos. Un algo impalpable y mortal, invisible y tenaz, a lo que no se puede escapar y se sucumbe fácilmente, son las fiebres que agostan y marchitan, las fiebres implacables que matan, y resulta tan duro morir sin haber podido luchar, en el entretanto, con nuestro inmaterial enemigo...

Juan Lucas.

domingo, enero 13, 2008

QUÉ MUNDO TAN MARAVILLOSO



Aprovecho estas letras para decirte a ti y a todos que , es necesario arrimemos el hombro para currarnos un mundo más humano. Un mundo, donde el beneficio económico no sea el único argumento capaz de movilizarnos, donde podamos expresarnos libremente sin miedo a las represalias de los poderes fácticos, donde todas y todos podamos acceder al alimento diario, donde podamos vivir y amar en PAZ.

Sí, no te pongas a llorar ahora… ya tendrás tiempo de hacerlo cada día de tu vida sino haces nada para cambiar este mundo que los "poderosos de la tierra" hacen y deshacen a su antojo. Levántate, grita, lucha, no te rindas y de seguro que a esos lloros de ahora, mañana, le acompañarán grandes sonrisas cada vez que mires una flor, una ardilla, un cordero, cada vez que abraces a un amigo, cada vez que roces a una amiga… cada vez que consigas sentirte y sentir a quienes te rodean… cada vez que ames, cada vez que sufras.

Para terminar solo te pido una cosa más... no escuches nunca al odio ni a aquellos que viven de la mentira, no prestes tus oídos a los soberbios, procura escuchar los sonidos de la tierra, del viento, de las nubes al pasar, procura escuchar a los humildes, a la gente sencilla… esto te hará grande… sonrie, si sonrie y no dejes de luchar ni un solo día de tu existencia.

Juan Lucas.


jueves, enero 03, 2008

HISTORIA TRISTE.

miércoles 8 de agosto de 2007
quizás eterno, ojala tú......
- "Cae la tarde, alardes de oro y púrpura en un confín de los cielos, tinieblas en el otro; brisa fresca que agradece la tierra calcinada, música de pájaros, cantares del descanso en la lejanía, salmodia de grillos y ranas, sonidos extraños, silbos misteriosos... Cae la tarde, y la mano del recuerdo aldabea en mi alma. Es la hora de la nostalgia, cuando a un conjuro enigmático y enérgico viene a nosotros el pasado, ese Lázaro que muere hoy para resucitar mañana, que torna a caer para volver a levantarse, mas bello cada día y más codiciable cuanto más lejano, rara cualidad de las pasadas horas que, vividas, nos cansaron y , añoradas, nos cautivan.
Ya se va yendo el sol, se retira rojo, rojo, como avergonzado de su derrota. Sombras y silencio caen en los campos. Comienzan a guiñar algunos luceros y a encenderse las luces en algunos cortijos. Va siendo medroso el ladrido de los perros y fantástica la figura de los árboles. Los nerviosos murciélagos pasean el ambiente en su monótono vaivén de centinelas precipitados. Se va entrando en las casas, se encienden las velas que han de alumbrar la mesa que cubierta está por un blanco mantel sobre el cual un pedazo de pan y unas cucharas esperan la pobre y ligera cena que, encima de las trébedes, bajo la chimenea, hierve lentamente. Cuelga de la pared una cruz formada con espigas y a sus lados, en unos marquitos, retratos de familia.
Dan las ánimas en la aldea, las mas ancianas sacan un rosario y va pasando unas avemarías, las ascuas y el puchero que hierve a su calor parece rezan también.
¡Nada más triste que el rezo de los muertos cuando se dice por los vivos!
¿Tienes noticia de Historia?
Así me pregunto Juan Lucas, juanillo, como lo llamo yo, que sentado permanecía a pesar del frío reinante y de la lluvia sobre una piedra que adosada a la pared está junto a la puerta de su casa, con los codos sobre las rodillas, la cabeza entre las manos, y la mirada fija en el suelo, inmóvil sus ojos que no están en lo que miran. Yo, entonces le dije que no tuviera cuidado, porque Historia volvería...

Dentro de cinco días hara cinco meses que una mujer muy especial escribió las frases con la que comence este post.
Dentro de cinco días hará sino me fallan las cuentas cinco meses que Historia, (nunca supe su verdadero nombre ni creo que importe para considerarme su amigo) dejó de escribir lo que a mi parecer su atormentada alma le dictaba em su blog "EN CARNE VIVA". Y hoy, Juan Lucas, juanillo, me ha pedido que recurra a esta historia triste que de su alma brotaba, para que entre todos los que la conocimos tratemos en este mundo que tan interactivo dicen que es de hacerle llegar nuestro cariño y de que haga el esfuerzo de postear una vez para decirnos que está feliz y bien con sus seres queridos.
Y... eso mismo le dije yo... no perdamos la esperanza, porque "Historia" volverá.

Juan Lucas.