miércoles, diciembre 12, 2007

Para Doce Lunas.



Mi Querida Doce Lunas:

Muchos son los días que llevaba sin saber de Vos, hasta el otro día que tuve la suerte de ver una publicación suya y de este modo pude comprobar de su puño y letra que estaba bien. Muchos han sido los días en los que ni una sola letra salió de mi pluma para Usted aunque lo deseará mas que se pueda desear otra cosa en el mundo, mas debe saber que solo fue eso, no escribirle, porque como mujer inteligente que es, sabe perfectamente que pueden interrumpirse las palabras que escritas sobre una carta pueden viajar al galope o al trote depediendo de la urgencia y la importancia que tenga el mensaje que escrito va sobre ese pergamino, mas lo que jamás se interrumpirá, lo que conmigo siempre estará, será la amistad que en una ocasión me brindó y que sin saber los motivos que a ello la empujaron decidió quebrar unilateralmente al igual que quiebra el fuerte viento la bella "orquidea" que inocente se deja balancear por él, creyendo esta, en un principio, que lo que la mueve es una simple brisa. Nunca por tanto, amiga mía, se va a interrumpir en mí son esos momentos, esas ocasiones en los que siento que me ahoga el no poder respirarle y esa asfixia, que me hace sentir ganas de brotar como una de esas flores que usted mima en su jardín para al menos, sino ser cuidada por sus blancas manos, ser arrancada y arrojada a la tierra que usted luego pise.
Muchas cosas quisiera deciros, aunque la primera de toda sea "Gracias". Gracias por esos momentos en que fue la brisa que acarició mi alma cuando más la necesitaba, gracias por ser una mujer que sin conocerme de nada, me dejó entrar en un hermosa estancia llamada "Doce Lunas" para que yo, desde allí, silenciosamente, a escondidas, pudiera contemplarla y de este modo calmar la desesperación que a veces tortura mi espíritu.
Ahora, mientras le escribo esta última carta (no pude llegar a veinte, como le prometí, por el cierre de tan hermosa estancia) en este lugar de desolación y muerte que como bien sabe es sitio que nunca consideré adecuado para una dama como Usted, pienso sobre la vida, la muerte, la eternidad, el amor, los recuerdos... y otras tantas cosas que a veces comentamos, Usted y yo, en nuestras breves pero intensas charlas y deseo sepa que encerrado en una "cajita" llevaré siempre ese sentimiento bendito de respeto y admiración hacia Vos.
Le devuelvo, no soy ya la persona adecuada para seguir guardándoselo, aquel valioso objeto que me dijo le cuídase y que me rogó nunca dañara por ser objeto delicado y único, creo que así hice, que nunca lo dañé y que se lo devuelvo igual que usted me lo entregó sin ninguna herida o cicatriz que pudiera causarle dolor, para de este modo, señora, siga galopando sobre hermoso caballo blanco de crines doradas y se dirija hacia ese hermoso lugar que tanto le gusta donde la tierra se cubre de rosas y, un sinfín de manantiales tejen alfombras en las tierra.
No puedo describirle lo que mi alma está sintiendo en estos momentos en que de Vos me despido, si tristeza, frío, miedo, ansias... o tan solo sea que quiere tomar las riendas de ese caballo y galopar hacia vos para recordarle que si llega usted a ese hermoso lugar que espero nunca destruya el tiempo (Doce Lunas), no olvide tomar mis sueños, mis risas, mis manos llenas de amor y me lleve a galopar durante un tiempo junto a Usted, sin ninguna otra intención más que la de contemplar por un momento su cara de dicha y felicidad.
Pienso que no debemos tener recelos, que no debemos reprochar nada. Pienso que la vida se compone de ciclos y hace ya un tiempo terminó este nuestro que durante unos momentos de nuestra existencia nos dio a ambos el calor y el abrigo que necesitábamos. Es por esto que quiero recordar tan solo que durante un periodo de estas vidas, tuvimos una casa común que vos decoró con flores pintada por su mano y a la cual yo añadí nuevos pétalos que igual ya creía olvidados, pero querida amiga, como dije anteriormente, la vida esta hecha de ciclos y por encima de todas las cosas, debe estar hecha de libertades.
Termino dando gracias a Dios, a Usted, al destino por haberme dado la oportunidad de conocerla, por haber permitido que aunque de forma "virtual" la haya cuídado, protegido, y por encima de todo, respertarla y amarla.
Ahora, sin miedos, sin temores, sin odios, ni reproches dejaré que mi caballo me lleve a donde desee, sin saber hacia donde me dirije, seguro que allá donde la diosa fortuna quiera guiarme. Pero sepa usted que vaya donde vaya, siempre estará en mi recuerdo, ya sea en mi tierra, en su tierra, en nuestra tierra, la seguiré observando a través de las raices de su pasado, de sus temores y alegrías. Le recordaré en mi vida, en su vida, en nuestras vidas, pero también le recordaré desde cualquier otro espacio donde vaya o me encuentre o quizá la vea cada noche, cada vez que mire hacia la luna. Sí, ahora estoy seguro, que allí estará prendida del borde de una tímida estrella.
Siempre suyo.
Juan Lucas.

martes, diciembre 04, 2007

Navidad; ¿Cenamos en casa de tus padres o de los míos?

La Navidad, el arbolito y Papá Noel; los regalos y las tarjetas; los fuegos artificiales, las velas encendidas y las luces de colores; el pan dulce, los turrones, diversidad de platos, postres y bebidas y las frutas secas










"...fue como si algo
o alguien con las manos sucias
y los ojos rojos, pusiera una
asignatura pendiente grabada
en alguna neurona de mi
cabeza."






La calle será su escuela, su universidad,
Su casa; el asfalto su morada.
Y la sociedad urbana le irá formando en secreto,
Y el suburbio le hará cama; y se hará larva.
Y el arrabal le hará diestro de la lata y del solar.
Mentiroso, chamullante, maestro de la miseria;
descuidero, estafador,
Embaucador, anarquista, o ¿quién sabe?
Quién sabe si quizás antes de morirse o matarse,
Podrá del hambre vengarse; para ser puente o ser morada,
O reventar tristemente en una asquerosa arcada
...


Ojalá, alguien se asombre, ojalá.

Ojalá alguien no llore...

Mas no puedo seguir juzgando, no debo, no tengo hambre."

Paxti Andión.

Juan Lucas.