domingo, octubre 29, 2006

Un cielo, una estrella...

Todo empezó con una carta de amor... una de las muchas cartas de amor que se escriben esperando lleguen a su destinatario… carta que a veces metemos en una botella, lanzamos al mar para que las olas, corrientes y mareas la arrastren y la lleven hasta unas manos que la esperan con ansias, con ganas… puesto que al igual que el que la escribió están sediento de amor, de caricias, de ternura.

Así creo recordar que comenzó nuestra historia, con ese mensaje que lanzaste dentro de una botella; con un mensaje que enviaste un día que buscabas en la inmensidad de este océano a un amor del cual hacía algunos días… o semanas no sabías nada; quizás con la idea de que cayerá en sus manos y así supiera de tu ilusión, de tus ganas de saber de nuevo de él... en este mensaje decías:
- Busco un corazón que quiera compartir conmigo… un cielo, una estrella y la mitad de mi luna; que sea capaz de mirar conmigo las hermosas puestas del sol que habitan en el lugar donde yo vivo, que me haga sentir de nuevo el placer de recibir un rayo de sol sobre mi piel, revivir el sabor de dos granos de amor, el sorbo de una gota de sangre de un mismo tormento, que juntos seamos como dos hojas al viento, dos migas de pan, dos espigas de trigo de un mismo molino, dos piedras antiguas de un mismo camino… cuatro manos en dos, y mil noche para amarse; que tan solo me prometa que seremos dos tiernos amantes que quedarán dormidos sintiendo el latido de sus locos corazones.

Si acepta compartir estas tan pobres cosas que ofrezco, prometo mirar cada día que esté conmigo, el sol desde mi ventana, tener ilusión cada vez que me levante, imaginarme el cielo como un beso eterno ..., cantar aunque este sufriendo; dejar a un lado mis desilusiones, el odio, el tormento, recobrar la ilusión de esa estrella que guía mis pasos desde mi nacimiento, no desmoronarme cuando la vida me golpee con fuerza en lo mas hondo de mis sentimientos: no desperdiciar ni un solo momento de mi existencia el amor que me ha sido concedido en esta corta pero intensa vida.

Y desde aquella noche en la cual leí tu mensaje no hago más que esperar a las olas del mar para que traigan más botellas con mensajes tuyos y de esta manera poder embriagarme en el perfume de tu mar de azahar, en el calor de tus pechos, en la ternura de tus labios con sabor a hierbabuena y limón. Y dejo que esas olas me abracen, me estremezcan a igual que si fueras tú, dejando te metas en mi piel y me inundes como perfume del mes de abril, como sol que alumbra el cielo cuando el frío de enero hiela mi alma… haciendo de esta manera que vuelvan a nacer de nuevo las azucenas que me anuncian una nueva primavera, un nuevo amor, un nuevo abril que florece con soles nuevos.

Termino respondiéndote que sí. Que acepté lo que ofrecías en ese primer mensaje que enviaste a través de este inmenso océano y que espero de verdad, de corazón mires cada día el sol, que tengas ilusiones cada uno de los muchos amaneceres que aún te quedan por ver, que sigas esa estrella que te guía… Y que si es que hay Dios y consintiera concederme verte un momento te diría simplemente, sin palabras, lo que te quiero; que si existe de verdad un justo premio para los buenos puede ser que alguna vez vuelva a encontrarte en ese cielo, en ese cielo que tu sueñas…. y en el cual ciegamente
crees.
Juan Lucas.

sábado, octubre 28, 2006

La mujer que tenías guardada.

Al escribirte hoy estas líneas no me gustaría que creyeses por ello que desconocía las muchas cosas bellas que tienes guardadas, ya que me las ha ido mostrando con cada gesto, con cada palabra, con cada caricia que me has enviado durante el tiempo que llevamos conviviendo.

No obstante, ayer, después de tanto tiempo a tu lado, al fin pude descubrir al igual que los árboles descubren las primeras luces del alba, lo mismo que un niño descubre el amor por primera vez llamando a su madre el gran secreto que guardabas, que almacenabas en tu interior como tesoro que se guarda durante siglos hasta que se rumorea sutilmente de que existe provocando así el caos que precede a la paz.

Anoche sin dejarme ver tu cara. Oculta en la oscuridad de tu habitación al fin salió de ti la mujer que tenías guardada, que te quemaba por dentro porque no la dejabas mostrarse a los demás, que has tenido prisionera durante tantísimos años.

Al fin, mi dama, soltaste esos miedos, esa armagura que te aprisionaba como mujer y te dibujaste con otro rostro, con otras manos, con otro aroma, con otro nombre; para aprender a reconocerte de este modo entre mil multitudes... o quizás para vivir de forma diferente a los que pretendían fueras un corazón-piedra, a los que te inculcaron que eras un alma insensible, una mujer en la que no cabían sentimientos de ternura, de necesidad... y sin saberlo anoche descubriste por fin lo que siempre has sido:
Una mujer tierna, apasionada, con grandes sentimientos, con sensibilidad; capaz de derramar más de una lágrima cuando crees que no eres como te gustaría ser, dejaste al fin de extrañarte en tu propio cuerpo y descubriste... aunque sospecho que tú y muchos más lo sabían que tienes un alma, unos ojos, un cuerpo sensible al amor... capaz de almacernar lo más bellos y tiernos sentimientos.

Y hoy, después de que anoche volviera a conocerte de nuevo vi claro que tu alma femenina, esa que tan escondida llevas para que nadie note va contigo es un alma bondadosa, un alma sin egoísmos, que tu amor es diferente a todos los demás porque anoche me ensañaste que:

- Pudiste enviciarme a tu deseo para no dejarme ir.

- Tuviste entre tus manos mi alma y la dejaste tranquila.

- Que has tenido mis ojos, mi mente, todo yo… pero no lo tomaste más de un eterno segundo.

- Que has tenido a tu merced mi voluntad y que tú solo la besaste como nadie le había tocado los labios, con ternura.

- Que tuviste a tu alcance el poder de arrebatar, pelear, lastimar, sobornar; dejar grabado tu abrazo en mis noches para que yo no pudiera soñar sin ti.

- Que nada hiciste por tenerme a la fuerza, tu táctica no me perseguía, no buscaba ganar ninguna batalla.

Elegiste a cambio tu libertad y la mía. El poder caminar juntos hombro con hombro con la única compañía de nuestro amor. De poder contar el uno con el otro; a aprender a conquistar cada minuto para vivirlos no como tuyo y mío sino como nuestro, a no contar conmigo para aprender a no prometer… no contar con nosotros para conservar vivo el instinto de caminar lado a lado mirándonos de frente, sin pudores, sin temores sintiendo solamente:
“Tu ternura, tu libertad… y Yo.
Juan Lucas.

viernes, octubre 27, 2006

Intenté hacer tu retrato.

Anoche, cuando me llamaste te sentí cercana como hacía tiempo que no lo estabas. No sé si serían tus ganas de hablar un rato conmigo la que te hizo estar más predispuesta al mimo con este hombre que tanto te añora y te hecha de menos o, que simplemente te apetecía torturarme una vez más dejando tu voz en mi mente para que así te sintiera aún más en la larga noche que me esperaba por delante y en la cual ya me anunciaste no estarías conmigo, que no disfrutaría de ti, de ese espacio que tenemos reservado donde aunque no lo creas, siento tus dudas, tus ansias, tus miedos, tu amor… Rincón donde siento como tu alma surge saliendo de ese caparazón donde la tienes encerrada y de la que pocas veces la dejas salir por miedo a fallarles a las personas que quieres, de dejar de prestarle tu apoyo, de actuar como la responsable de que todo funcione correctamente; de ser la esperanza, el apoyo de tu hermana, tu padre y todos cuando están en tu casa o fuera de ella.

Te lo he dicho bastantes veces, mi dama, y lo he podido ir comprobando casi día a día durante este tortuoso y a la vez hermoso tiempo que nuestras almas llevan unidas. Te vence la disciplina frente al amor, el sacrificio ante el disfrute. No debo ni puedo decirte lo que debes o no debes hacer, pero me creo en mi derecho de comentarte que intentes mirarlo todo desde el prisma de tu manera de ser, no desde un punto de vista obligado, que dediques un tiempo al amor, a la vida… a tu vida.

Si así lo haces, yo me comprometo, a darte un toque de atención si veo que pasas más de dos segundos mirándome, a no dejarme cegar por el amor que pueda apartarte de lo que tanto deseas y amas, de que sigas con tu postura de no dar posibilidades, de cerrar tu corazón a estímulos placenteros, de que sigas siendo una cala en la que solo puedan embarcar el amor de los que tanto te necesitan. ¿Tengo tu promesa de que así será?
Pues tranquila, no me haré ilusiones, no me creeré nada, no seré una disciplina, un problema, una carga más en tu vida, no quiero que sientas que has fallado y todas esas cosas que a veces piensas que han pasado y de la cual tu te sientes culpable que aunque sabes no comparto contigo, las respeto profundamente.

Pasan los días, los meses, ya casi años en plural y aquí sigo como aquella primera noche en que nos encontramos, como el primer día en el que hablamos, aunque cada vez más cansado, con menos fuerzas, sin ganas de gritar porque no tengo ganas de llamar tu atención ni la de nadie.

Sigo agarrado al teclado de mi ordenador para poder estar contigo, como el naúfrago que se agarra a una tabla como única salvación para no sucumbir, y que según van pasando las horas las fuerzas le van abandonando, el frío se apodera de cada parte de su cuerpo y sabe que en poco tiempo se soltará por falta de fuerzas y caerá hacía las profundidades del mar para siempre. Y mientras esto me va ocurriendo pienso:

- ¡¡ Si al menos fuera en el mar donde me ahogo y no en esta triste habitación… si al menos mis últimas bocanadas de aire las tomara del aire de las playas de mi Mediterráneo, de mi Málaga: sal y pino, contraste siempre!!

Quiero decirte hasta mañana, puesto que sé que hoy tampoco podré verte, diciéndote que no estés triste por lo que antes he escrito y que quizás debería haber callado y no he hecho. No hagas mucho caso a esas palabras ya que no las escribí yo sino la melancolía, la nostalgia...
Así que hasta otro día, sigo aquí, seguiré aquí, creo en lo que hago, creo en lo que haces... te agradezco una vez más la oportunidad que me diste de entrar en tu vida y amarte, de entrar en mi vida y hacerme feliz, por esa forma tuya tan linda de ser, por tu ternura, por tus cuidados y protección (aunque pienses que estoy diciendo una tonteria no lo es). Gracias en definitiva por ser mi novia, mi esposa, mi compañera, mi amante, mi amiga... (como en la poesía "la Profecía" ¿recuerdas?) gracias simplemente por llenarme de tantas cosas, por darme luz y estrellas, por regalarme un pedazo de sol y la mitad de la luna, gracias simplemente por decir de vez en cuando te amo...
Juan Lucas.

miércoles, octubre 25, 2006

Hoy quiero decirte...

Hoy quiero decirte que en las pocas veces en que hemos hablado, en que nos hemos encontrado, mi dulce amiga, has conseguido con tus palabras, con tus gestos, con tus miradas hacerme sentir importante, igual que anoche en el breve espacio en el cual nos vimos.

Me dijiste que puedo llegar a ser algo importante para alguien... que te gusta lo que escribo.

Consigues con tus dulces palabras hacerme creer que te conectas, que buscas un micrófono para tan solo reconfortarte con lo que digo.

Sin embargo quiero decirte que eres tú amiga mía la importante, la que me brinda sus oídos, sus ojos, su hombro en mis momentos de melancolía, de desganas, sin importarle lo enferma o lo cansada que esté, la que incluso deja de invertir su tiempo en ofertas mejores para distraerme, la que llega hasta a empeñar su mente para arrancarme una sonrisa.

Hoy quiero dedicarte unas letras como te prometí, no sé si románticas como me pediste ayer, pero si que son sinceras y que las escribí tal y como me las dictaba el corazón. Creo que esperaban en silencio que tú llegaras, que deseaban con impaciencia conocerte para de este modo compartir esos momentos íntimos de ambos, momentos tan íntimos como puedan ser tu música, tus canciones, tus temas inéditos de los que nunca hablaste a nadie y ni tan siquiera mencionaste te gustaban, tus secretos y tus pasiones.

Sean pues para ti las siguientes letras:

Eres caricia del viento que me envuelve con fuerzas para que así pueda sentirte, sol que entibia mi piel con cálidos y profundos besos en los largos días de invierno, aroma de flores que logra transportarme a ese lugar maravilloso en el que levitan nubes de algodones y arco iris multicolores. Vaivén en la ruta de mi viaje por esta vida, que me mece en un sueño despierto para que pueda sentir el sol entre los árboles, las flores, los frutos y así, por un breve instante soñar despierto y encontrar que tus manos son el viento que me abrazan fuerte, que tu cuerpo es la ruta a seguir, que tu presencia es el sol que calienta mis días de invierno, tus ojos son las flores y tus labios el fruto prohibido del edén perdido.

Déjame pedirte que me des tu risa de niña y tus palabras maduras de mujer, tus consejos sabios, tu juego inocente, tus equivocaciones arrepentidas, las caricias que lanzas al aire, tus sueños y fantasías… dame tu mano amiga mía, tu presencia, dame tu mano y toma la mía, caminemos juntos… no me huyas; dame tu presencia incondicional… y si me necesitas no dudes en buscarme, sabes bien donde me encuentro:

- En cualquier árbol añoso de oscuros cabeceos.

- En el lejano horizonte esperando me digas hola cada atardecer.

- En las huellas que deje tu sombra.

- Repartido entre cuatro o cinco “jóvenes” de esos que te miran, que te siguen porque verdaderamente saben donde esta la hermosura.

- En tus sueños esperando cada mañana abrás tus ojos para así poder mirarte.
- En el fondo de tu alma, de tus anhelos y deseos mas profundos.
Un besote de oso.
Tu amigo:
Juan Lucas.

martes, octubre 24, 2006

No voy a convencerta de nada.

Quiero que sepas antes de nada que eres una gran mujer. No necesito decírtelo, puesto que tú mejor que nadie lo sabes, pero déjame lo grite a los cuatros vientos por si alguien aún lo dudaba.

No voy a convencerte de nada, no pretendo con este escrito tratar de remediar lo irremediable, pero sería de mala persona, de mala gente el no decirte cuanto valoré nuestra relación, lo mucho que te respeto como mujer, lo agradecido que estoy por la comunicación y la confianza que logramos entablar entre los dos.

También debo decirte o mejor agradecerte la forma tan mágica que has demostrado a lo largo del tiempo en el que hemos estado juntos para romper en miles de pedazos los miedos con los que llegué a tu vida (te los he repetido hasta la saciedad y sabes casi mejor que yo cuales son), por los colores, las canciones, la alegría que le has puesto a mi mundo cuadrado y sin color… cambiaste mi visión de la vida, me llenaste de esperanza, de ilusiones, de energía. Lograste meterte en lo más profundo de mi ser, hiciste surgir al hombre bueno que en mí había oculto tapado por las guerras, por las batallas de la vida.

No llegué ni llegaré nunca a saber como es el roce de tu piel en la mía, pero sí descubrí como el brillo de tus ojos me ayudaban como un faro ayuda a un barco en la niebla. No llegué ni llegaré a saber el gusto de tus labios, aunque si descubrí el enigma de tus pensamientos cuando arrugabas tu nariz, la tranquilidad de sentirme bien cuando despertaba cada día sabiendo que estabas en mi mundo y que eras mía, lo hermoso de sentir amor, ternura... de la forma tan mágic
a como tú lo hacías capaz de romper la distancia y convertirla tan solo en algo simbólico.

También recordarte las sensaciones que sentía cada vez que hablaba contigo, cuando pensaba en ti… aunque no lo creas nunca había sentido eso antes en mi vida. Soy consciente de que eres una persona maravillosa y que ni tú ni yo debemos reprocharnos nunca lo que hemos sentido el uno por el otro.

Es por todo lo anterior, que lo único que pretendo al escribirte estas letras, lo único que deseo para tu vida es lo siguiente:


- Desearte que las hojas que esconden el camino, nunca sean capaces de ocultarte la felicidad.

- Que las estrellas que guardas en tu cielo formen una nube de felicidad y que llueva de forma implacable un aguacero para que tus sueños nunca sean estériles.

- Que la belleza que buscas se encuentre lejos para que pruebes las cosas que no imaginaste.

- Que logres forma una fuerte armadura con las muchas cosas que aún te faltan por vivir que te permita sentir la hierba bajo tus pies sin el miedo a que las espinas te hieran.

- Que tu alma gigante se desborde como río para que calmes tu sed de vida.

- Que las mariposas fugitivas del edén, del jardín del paraíso dibujen con sus alas tus ansias de libertad y sientas los latidos de la pasión en tu memoria.

- Que tengas un verdadero amor que sea como un profeta mensajero del milagro de entregarte una caricia cuando estés en medio de la borrascas que puedan rodear tu vida.

- Que te fundas con el paisaje para que el universo aprenda a que no puede dormir fuera de ti.

- Que el amor, la ternura, la sinceridad sean los brazos en que te acomodes cada noche.

- Que siempre te acompañe la Luna… lo cielos… las revoluciones… el silencio… un beso… tu corazón y mi esperanza.

Juan Lucas

domingo, octubre 15, 2006

El baile del amor.

Buenas noches amig@s.
Hoy no he recibido ninguna carta... será que como es domingo la mayor parte de la gente la dedica a descansar, inclusive lo que escriben esas misivas que me envian.
Más como está tarde he estado conversando con una dama, dama a la cual ya saben le dedico gran parte de lo que escribo, he pensado en dejar para ella (aunque sé que sus muchos quehaceres le impediran leerme) lo que siento, lo que le ocurre a mi cuerpo y a mi mente cada vez que hablamos, cada vez que nos encontramos...
Va para ella con todo el cariño y respeto del mundo. Lo llamaré...

"EL BAILE DEL AMOR"

Somos dos cuerpos encadenados en una danza prohibida buscando placeres ocultos, buscando la maravilla del amor ya que a pesar de que ambos hemos tenido sensaciones, placeres, deseos por otros cuerpos... y a pesar de com
o bien tú sabes inclusive hemos caido (no sé tú, yo sí) en los brazos de otros y otras que creímos eran nuestros amores decisivos, nunca sentimos lo que sentimos ahora.

Estoy en tu cuarto, ese en el que tantas veces he entrado a hurtadillas, a escondidas, por temor a ser oído, a ser visto por ojos que no deseas nos vean.

Tocas mi cara, yo me acerco más y más a ti buscando el placer, buscando nuestros destinos. Nuestros labios se unen en un beso suave que nos hace olvidar el mundo exterior, todo lo que necesitamos está detrás de estas puertas (sabes bien cuales son ¿verdad?).

Acarició tu pelo suavemente, ese pelo que sabes me maravilló desde el primer día en que te vi, tú buscas mas caricias mías. Me dices:

- Dame más de ti.

Encuentro el lugar que te hace explotar de éxtasis, gritas de deseo, pides más de mí. Te digo al oído lo mucho que te deseo, el placer que me causa recorrer tu cuerpo... notó como la pasión comienza a recorrer tu cuerpo.

Muestras tu ternura, esa que siempre supe que tenías inclusive antes de tenerte besando cada pulgada de mi cuerpo, yo respondo con la fuerza y la pasión que desde tiempo llevo guardado dentro.

Te mueves dentro de mí, como el viento en el mar, me guias en esa danza donde me muestras las delicias de tu cuerpo. Nos miramos, nuestros ojos no se concenden un minuto de descanso, de tregua en contemplarse mutuamente, mientras tiemblan de pasión, locura y amor.

Acostados uno a la par del otro hablamos, nos decimos de los placeres que a los dos nos gustan, te beso con pasión, tú... respondes a esos besos. Nuestras bocas se unen apasionadamente y devoramos nuestros cuerpos como dos animales hambrientos se devoran uno a otro.

Ahora soy yo el que te guia en esa danza de placeres, comienzas otra vez... esta vez más apasionadamente que antes, no quieres terminar esta danza, este baile del amor... yo me detendré hasta que tu me lo pidas, hasta que derroches gemidos y placeres, hasta que tu cuerpo se sienta exhausto.

Así llegará el nuevo día, saliendo el uno del otro, nos sentaremos cerca del fuego y comentaremos, recordaremos todo el amor, toda la pasión que cada noche compartimos.

Juan Lucas.

sábado, octubre 14, 2006

Carta desde... Cuba.

Tengo marcado en el pecho
todo los días que el tiempo
no me dejó estar aquí...
Tengo un huella perdida
entre tu sombra y la mía
que no me deja mentir...
Hoy voy a verte de nuevo
voy en volverme en tu ropa.
Susúrrame en tu silencio
cuando me veas llegar....
Hoy voy a verte de nuevo,
voy alegrar tu tristeza.
Vamos hacer una fiesta
pa'que ese amor crezca más...
Tengo una playa y un pueblo
que me acompañan de noche
cuando no estás junto a mí...
Gloria Stefan.
Buenas tardes amigos, está tarde la carta que a continuación voy a colgar en esta página me llegó acompañada de esta canción, por lo cual deduzco que me llegó de un hermoso lugar del Caribe :
"Cuba"

“Carta desde Cuba”.

Ahora aunque ya no estés aquí conmigo, hablo contigo como lo hacía antes. Te cuento lo que pasa aunque ya...
Me hubiese gustado haberte conocido antes, haberte cogido la mano cuando algo no te hubiese ido bien y convencerte de que hay soluciones a pesar de que hay asuntos, hechos terrribles que hacen que nos desanimemos en esta vida.
Haberte abrazado y decirte que estaríamos juntos que podríamos con todo. No es que si hubiesemos estado más cerca el uno del otro, todo hubiera sido un camino de rosas, pero quizás tu olvido, tu dolor no hubiesen sido tan fuerte, tan brusco como lo ha sido ahora.
Por acá, por estas tierras han florecido los gladiolos que planté en el huerto.
Las cerezas este verano han estado más dulces y... aunque se que te reíras hasta mi perro se me ha escapado, al fin encontró una novia, una amante, una compañera...
¿Sabes? A veces, pongo mi mano sobre la cabeza y me revuelvo el pelo, como solías hacerlo tú cuando nos veíamos puesto que sabías que me volvías loco de placer el solo hecho de contemplar como lo hacias.
Ahora, estoy acá sentado en el malecón, este hermoso malecón testigo de miles y miles de besos y abrazos entre amantes venidos de todo el mundo y que para desgracia mía nunca verá como se juntan mi boca y la tuya.
Y me gustaría decirte, que aunque ya no haya vuelta atrás, nada cambiará entre nosotros a lo largo del tiempo; que la vida podrá maltratarnos, enfadarnos o dolernos; que podrá arrebatarnos todo y que a pesar de ello, nosotros seguiremos juntos.
Que a pesar de la distancia que ahora nos separa, nos ocurriría como dice la canción con la que encabezo esta carta que se que nunca leerás; ya ves me ocurrió como decían aquellos versos que recitaste para mí aquella noche en la que me quedé sin voz:
"Quítate de la esquina,
chiquillo loco,
que mi mare no quiere
ni yo tampoco.
"Y mientras que tú cantabas
yo, inocente me pensé
que nos casaba la luna
como a marío y mujer.
Pero ya no importa... ya no importa sino me haces una fiesta; ni me envuelves en tu ropa, ni tan siquiera importa ya si me reconocerás o inclusive si te acordarás de mí cuando llegue el día en que de nuevo volvamos a encontrarnos, me bastará con verte sonreír de vez en cuando. Tu sonrisa sigue siendo una luz en medio de las sombras.
Te digo hasta pronto, mientras miro este inmeso mar caribeño, y a pesar de que ya no me oyes, a pesar de que todos me dicen que tú ya no deseas saber de mí, que no me sientes, que no me comprendes.... yo me digo:
¿Qué saben ellos de nosotros?
Nada. Tú y yo sí que sabemos ¿verdad?
Sabemos cuánto el amor se basta con una mirada; como el amor disfruta con una sonrisa, porque sé bien que esa sonrisa tuya tiene un motivo nuestro, ese secreto que ellos nunca sabrán.
Es ahora, en estos momentos en que aunque tú ya no estés, me acuerdo contigo de tantas cosas que nos hicieron reír y sé que es alguna de ellas la que pone esa luz en tus ojos y esa risa en tu boca y me río también y soy feliz.
Podría haber sido mejor; casi al final, la suerte nos falló y no hay más remedio que aceptarlo.
No hemos perdido todo.
Te digo hasta pronto con aquellas últimas estrofas que tu me leíste de aquella poesía que al final decía:
Pensarás:
No es sierto na.
Yo sé que lo estoy soñando".
Pero allá en la madruga
te despertarás llorando
por el que no es tu marío
ni tu novio, ni tu amante,
sino el que más te ha querío:
con eso tengo bastante.

Juan Lucas.

domingo, octubre 08, 2006

Umbrio por la pena.

Umbrío Por La Pena
Umbrío por la pena, casi bruno,
porque la pena tizna cuando estalla
donde yo no me hallo, no se halla
hombre más apenado que ninguno.
Sobre la pena duermo solo y uno,
pena es mi paz y pena mi batalla,
perro que ni me deja ni se calla,
siempre a su dueño fiel, pero importuno.
Cardos, penas llevo por corona,
cardos y penas me azuzan sus leopardos
y no me dejas bueno hueso alguno.
No podrá con la pena mi persona
circundada de penas y de cardos
cuánto penar para morirse uno
Miguel Hernández.
Mi humilde homenaje al mayor poeta de todos los tiempos.
¿Alguien ha visto alguna vez mejor descripción de un sentimiento?
Si es así, por favor díganmelo, porque esta noche me encuentro totalmente umbrio por la pena.
Juan Lucas.